
Pese a mayor presupuesto, Jóvenes Construyendo el Futuro no reduce número de “ninis” en siete años
Por Rebeca Solano
Aunque el Gobierno federal ha incrementado de forma sostenida el presupuesto y el monto mensual de la beca de Jóvenes Construyendo el Futuro, el número de jóvenes que no estudian ni trabajan en México no ha disminuido de manera significativa en los últimos siete años, de acuerdo con datos del INEGI, la OCDE y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), citados por Xataka.
Desde su creación en 2019, el programa se convirtió en la principal estrategia gubernamental para atender a los llamados “ninis”. Sin embargo, al iniciar 2026, los indicadores oficiales muestran que el problema estructural persiste, pese al aumento del gasto público y al ajuste al alza de la beca mensual.
Magnitud del problema juvenil
Según cifras del INEGI, al cierre de 2025 México contaba con 30.4 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años. De ellos, 14.5 millones (47.7%) formaban parte de la Población No Económicamente Activa (PNEA).
Aunque no todos pueden clasificarse como ninis —una parte corresponde a mujeres dedicadas a labores de cuidado—, el dato refleja la dimensión real del reto laboral juvenil.
De acuerdo con la OIT, la tasa de jóvenes que no estudian ni trabajan en México es de 16.6%, mientras que la OCDE ubica la tasa NEET en alrededor de 18.9%, un nivel que se ha mantenido prácticamente sin cambios en los últimos años.
Alto gasto, bajo impacto laboral
Desde su lanzamiento, más de 3.3 millones de jóvenes han pasado por el programa. No obstante, los especialistas advierten que la capacitación temporal no se traduce en empleo formal sostenido, debido a un mercado laboral incapaz de absorber a los egresados.
- Entre los factores que explican el estancamiento destacan:
- Alta informalidad laboral
- Baja creación de empleo formal
- Desconexión entre capacitación y necesidades reales del mercado
- Falta de continuidad laboral tras concluir la beca
Como consecuencia, una proporción de beneficiarios regresa a la informalidad o a la inactividad una vez terminado el apoyo.
Menos beneficiarios, menor impacto real
Tras los primeros años de expansión, el programa mostró signos de agotamiento. En 2024, el padrón cayó a 213,630 beneficiarios, lejos de la meta original de un millón de jóvenes por año.
En 2025, el número repuntó a 378,628 aprendices, con una inversión de 16,012 millones de pesos. Sin embargo, ajustado por inflación, el presupuesto perdió poder real de gasto frente a los primeros años del programa.
Informalidad golpea a la Generación Z
El impacto es mayor entre la Generación Z. Datos del INEGI indican que entre abril y junio de 2025, más de 400 mil jóvenes de entre 15 y 24 años perdieron su empleo, mientras otros grupos etarios incrementaron su ocupación.
Además, 67.3% de los jóvenes ocupados trabajan en la informalidad, sin prestaciones ni estabilidad, lo que reduce su autonomía económica y eleva el riesgo de regresar a la inactividad.
Más recursos en 2026, mismo desafío
Para 2026, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) prevé incorporar 500 mil jóvenes al programa, con una beca mensual de 9,582 pesos y un presupuesto de 25,173 millones de pesos.
Aun así, los datos muestran que el problema va más allá del monto del apoyo. El desafío central sigue siendo convertir la capacitación en un puente real hacia el empleo formal, en un mercado marcado por la informalidad y la baja generación de plazas productivas.
En síntesis, México invierte hoy más que hace siete años en Jóvenes Construyendo el Futuro, pero el número de jóvenes que no estudian ni trabajan permanece prácticamente igual, evidenciando una falla estructural del mercado laboral que no se resuelve solo con mayores presupuestos.
