
Escritora y defensora de derechos humanos Esther Hernández Palacios
Por Julio Altamirano
Con respeto y profundo silencio, familiares, amigos, académicos y representantes del ámbito cultural despidieron a la investigadora, escritora y defensora de derechos humanos Esther Hernández Palacios, durante la misa de cuerpo presente celebrada en la iglesia María Madre, en Xalapa.
Desde temprana hora, académicos de la Universidad Veracruzana (UV), integrantes de la sociedad xalapeña, así como figuras de la cultura y el arte, arribaron a la iglesia ubicada en la calle Cempoala para acompañar a la familia de la reconocida catedrática.
El sacerdote Salvador Morales recibió el féretro en la entrada del templo y dio la bienvenida a sus familiares, entre ellos sus hijas Beatriz y Alejandra, así como nietos, amigos y colegas.
La noticia del fallecimiento de Esther Hernández Palacios se difundió la tarde del domingo 12 de marzo, generando numerosas muestras de condolencias en redes sociales y medios de comunicación.
La noche de ese mismo día, en el velatorio de Bosques del Recuerdo, autoridades y académicos de la Universidad Veracruzana realizaron guardias de honor frente al féretro de la investigadora y maestra en Letras.
Durante la ceremonia religiosa, el párroco recordó a la académica como una mujer dedicada al conocimiento, la literatura y profundamente comprometida con su familia, incluso después de atravesar momentos de gran dolor.
“Es importante reconocer todo lo que fue realizando… el amor siempre ayuda a formar a un ser humano y a dar lo mejor a la sociedad y a su familia, y creo que Esther eso llevó a cabo”, expresó durante la homilía.
Se informó además que durante los próximos nueve días se celebrarán misas a las 18:30 horas para pedir por su eterno descanso.
Trayectoria académica y cultural
Esther Hernández Palacios fue una destacada investigadora, catedrática de la Universidad Veracruzana, escritora y promotora cultural, además de exdirectora de Difusión Cultural de la UV y del Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC).
En el ámbito académico formó a generaciones de estudiantes de Literatura y Letras en la Universidad Veracruzana, siendo ampliamente reconocida dentro de la comunidad cultural del estado.
Era hija del jurista Aureliano Hernández Palacios, quien fue catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Veracruzana y presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz.
Una tragedia que marcó su vida
Uno de los episodios más dolorosos en la vida de la académica ocurrió el 8 de junio de 2010, cuando su hija Irene Méndez Hernández Palacios, de 26 años, fue secuestrada y asesinada junto con su esposo Fouad Hakim Santiesteban en la ciudad de Xalapa.
Tras esa tragedia, la escritora volcó su dolor en el libro “México 2010. Diario de una madre mutilada”, obra en la que narró su experiencia y exigió justicia por el crimen de su hija.
El libro obtuvo el Premio Bellas Artes de Testimonio “Carlos Montemayor”, y como acto simbólico de protesta por la falta de justicia, la autora decidió eliminar la letra “H” de su nombre y firmar como “Ester”.
Activismo y defensa de derechos humanos
Después del asesinato de su hija, Hernández Palacios se involucró activamente en la defensa de los derechos humanos, acompañando a familias de víctimas de desaparición y violencia.
Participó en el movimiento Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, impulsado por el poeta Javier Sicilia, y también respaldó el trabajo del sacerdote Alejandro Solalinde, defensor de los derechos de los migrantes.
Además, se sumó a acciones simbólicas como “Bordados por la Paz”, donde familiares de víctimas de violencia bordaban los nombres de sus seres queridos desaparecidos o asesinados en plazas públicas.
Sus últimos días
La académica era originaria de Xalapa, aunque pasó sus últimos días en su casa ubicada en la comunidad de La Orduña, en el municipio de Coatepec, rodeada de sus seres queridos.
Trascendió que sus restos serán cremados, y las cenizas serán entregadas a su familia, quienes continuarán las ceremonias religiosas para pedir por su descanso eterno, luego de que la académica enfrentara durante los últimos años una enfermedad de cáncer.
