
Rubén Rocha Moya
Por Rebeca Solano
El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa ha generado cuestionamientos y contradicciones dentro de Morena, luego de que el partido se deslindara públicamente de la decisión y señalara que se trató de una determinación individual del mandatario.
La postura contrasta con el respaldo que, previamente, distintos integrantes del movimiento habían expresado hacia Rocha Moya. Ahora, Morena busca marcar distancia y evitar el costo político que pudiera generar su reincorporación al cargo.
El regreso del gobernador también ha alimentado versiones sobre una posible fractura entre los grupos identificados con Claudia Sheinbaum y los cercanos a Andrés Manuel López Obrador.
Entre las hipótesis planteadas están que Rocha Moya haya regresado por decisión propia, que contara con el respaldo de López Obrador sin autorización de Sheinbaum o que su retorno formara parte de una estrategia política acordada entre distintos grupos.
El hecho ocurre además en medio de investigaciones y señalamientos relacionados con el crimen organizado, así como de recientes movimientos de autoridades mexicanas y estadounidenses en torno a casos de tráfico de combustible.
La principal interrogante es quién respaldó realmente el regreso de Rocha Moya y si el deslinde público de Morena representa una verdadera ruptura o una estrategia para reducir el costo político de su reincorporación.
