
Rubén Rocha Moya
Por Rebeca Solano
El regreso unilateral de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa habría sido el error político que llevó a Morena a decidir su separación de la conducción del proceso estatal, de acuerdo con fuentes del partido citadas por EL UNIVERSAL.
El pasado 21 de agosto, el gobernador con licencia retomó sus funciones sin informar previamente a la presidenta Claudia Sheinbaum, decisión que generó sorpresa y molestia dentro de Morena.
Según las fuentes consultadas, la reincorporación de Rocha Moya representó un desafío directo a la presidenta, quien convocó a su gabinete para abordar el tema. Durante el encuentro, Sheinbaum reconoció que no tenía conocimiento de la decisión del gobernador y calificó como grave su postura unilateral.
Posteriormente, la mandataria publicó un mensaje en redes sociales en el que advirtió que ningún interés personal puede estar por encima de los intereses del pueblo y de la nación, en una clara referencia al conflicto político.
Las fuentes morenistas señalan que Rocha Moya habría retomado el cargo con la intención de presionar a la Presidenta y al partido para cerrar la investigación que la Fiscalía General de la República (FGR) mantiene abierta en su contra desde el pasado 29 de abril.
A este escenario se suman una solicitud de extradición del gobierno de Estados Unidos y el bloqueo de cuentas bancarias por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).
De acuerdo con la información citada, las medidas de la UIF también alcanzaron cuentas de Rubén, Ricardo y José de Jesús Rocha Ruiz, hijos del gobernador con licencia.
En este contexto, Morena habría optado por nombrar a Imelda Castro Castro como coordinadora Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Sinaloa, dejando a Rocha Moya fuera de la conducción política del proceso.
