5 de septiembre de 2026

Gaslighting

Por Redacción

El término “gaslighting”, conocido en español como “hacer luz de gas”, cobró relevancia después de que Merriam-Webster lo eligiera como su palabra del año. En 2022, las búsquedas del concepto en su sitio web aumentaron mil 740 por ciento respecto al año anterior.

Más allá de ser considerada una palabra de moda, el concepto hace referencia a una forma de maltrato psicológico mediante la cual una persona manipula a otra para hacerla dudar de sus propias percepciones, recuerdos o capacidad de juicio.

Una manipulación de la realidad

El término tiene su origen en la obra teatral Gas Light, de 1938, y posteriormente en la película estadounidense de 1944. En la historia, un hombre intenta convencer a su esposa y a otras personas de que ella está perdiendo la razón, incluso cuando modifica la intensidad de las luces de gas de la vivienda y asegura que todo está en su imaginación.

De acuerdo con la definición difundida por la Fundéu, “hacer luz de gas” consiste en intentar que alguien dude de su razón o juicio mediante una prolongada labor de descrédito de sus percepciones y recuerdos.

Este tipo de violencia puede provocar que la víctima termine desconfiando de sí misma y acepte como verdadera la versión de la realidad que pretende imponerle su agresor.

Una violencia difícil de detectar

Una de las principales características del gaslighting es que puede ser una forma de violencia psicológica prácticamente invisible. La persona afectada puede tener dificultades para identificar lo que está ocurriendo, mientras que quienes se encuentran a su alrededor tampoco siempre logran percibir la manipulación.

El abuso puede incluir descalificaciones, amenazas y cuestionamientos constantes sobre la salud mental de la víctima, llegando incluso a hacerle creer que necesita medicamentos o ser internada en una institución psiquiátrica.

Aunque la violencia psicológica puede afectar a cualquier persona, diversos organismos han documentado que las mujeres enfrentan de manera desproporcionada distintas formas de violencia física, sexual y psicológica.

El peso de las palabras

Entre las expresiones que pueden contribuir a normalizar este tipo de violencia se encuentran frases como “estás loca”, “eres muy sensible”, “alucinas” o “ves cosas que no son”, utilizadas para desacreditar las percepciones de otra persona.

Por ello, resulta fundamental reconocer las distintas formas que puede adoptar la violencia psicológica, así como prestar atención al lenguaje y evitar normalizar expresiones que buscan minimizar, desacreditar o hacer dudar a una persona de su propia realidad.

La violencia no siempre deja marcas visibles; en ocasiones, también puede manifestarse a través de la manipulación y el desgaste emocional.