
Alertan sobre el “síndrome de Estocolmo laboral” y sus efectos en trabajadores
Por Rebeca Solano
Especialistas advierten sobre la presencia del llamado “síndrome de Estocolmo laboral”, una reacción psicológica en la que trabajadores desarrollan apego, lealtad emocional y justificación del abuso por parte de sus superiores, aun cuando existen malos tratos, violaciones a derechos laborales y desgaste emocional constante.
Este fenómeno, derivado del concepto clásico del síndrome de Estocolmo, ocurre cuando personas sometidas a ambientes laborales tóxicos, violencia psicológica o abuso de poder comienzan a normalizar el maltrato, minimizarlo o incluso sentirse culpables por cuestionarlo.
Entre las principales señales de alerta se encuentran la identificación emocional con el jefe que maltrata, el miedo constante a decepcionar o perder el empleo, así como la culpa o vergüenza al pensar en renunciar, aun cuando el ambiente afecta la salud mental y emocional.
Especialistas señalan que frases comunes como “deberías estar agradecida por trabajar aquí”, “somos una familia” o “hazlo por amor al proyecto” suelen ser utilizadas como estrategias de control, permitiendo exigencias sin límites, jornadas excesivas, falta de pago justo y la invasión de horarios y espacios personales, incluso fines de semana o fuera del horario laboral.
Otro síntoma frecuente es que las personas comienzan a definir su valor personal únicamente en función de su puesto o desempeño, perdiendo contacto con sus propias necesidades, emociones y límites, y llegando incluso a justificar al agresor con frases como “no fue tan grave” o “yo lo provoqué”.
Además, se alerta sobre la normalización del estrés, el desgaste emocional y la invalidación de necesidades básicas, como cuando se minimizan solicitudes de aumento salarial o mejoras laborales mediante comentarios humillantes o despectivos.
Especialistas coinciden en que aunque la necesidad de pertenencia es natural, cuando esta se utiliza para manipular, controlar o vulnerar derechos, el ambiente laboral se convierte en un espacio de abuso psicológico que puede tener consecuencias graves para la salud mental.
