
Pliego acusatorio de EE.UU. contra Nicolás Maduro involucra a México como eje del narcotráfico continental
Por Rebeca Solano
El pliego acusatorio presentado por la Fiscalía de Estados Unidos ante una corte federal en Nueva York contra Nicolás Maduro no solo representa una de las ofensivas legales más contundentes contra el régimen venezolano, sino que incluye menciones directas a México como pieza clave en una red criminal transnacional.
El documento judicial, formal, firmado por fiscales federales y diseñado para sostenerse en juicio, acusa a Maduro y a figuras centrales del chavismo de encabezar una empresa criminal internacional, más allá de simples actos de corrupción.
La acusación describe a Venezuela como un Estado convertido en plataforma de la mafia internacional, con México como engrane logístico fundamental.
De acuerdo con el pliego, México no aparece como daño colateral, sino como punto estratégico de transbordo de cargamentos de droga. En el documento se mencionan reiteradamente organizaciones criminales mexicanas como el Cártel de Sinaloa y Los Zetas, que —según la fiscalía— operaron de manera coordinada con la cúpula venezolana.
Las cifras incluidas en la acusación son contundentes: contenedores marítimos con entre 5 y hasta 20 toneladas de droga habrían sido enviados desde Venezuela hacia puertos mexicanos, mientras que aviones privados aterrizaban en territorio nacional cargados con dinero en efectivo, sin inspecciones, gracias a avisos previos y redes de protección diplomática.
El documento sostiene que toda la operación estaba respaldada por una cultura de corrupción estructural, que permitía la operación con absoluta impunidad.
No se trata de filtraciones ni rumores, sino de una acusación penal federal que coloca a México dentro de una narrativa judicial internacional como pieza crítica de una red de tráfico continental.
Uno de los elementos más llamativos del pliego no está en lo que dice, sino en lo que omite. Aunque se mencionan Nicolás Maduro, su esposa, su hijo y operadores criminales clave, el nombre de Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, no aparece en la acusación.
Esta ausencia sugiere que, al menos en este expediente, no existen imputaciones penales directas que la vinculen formalmente con la estructura criminal descrita. El hecho resulta especialmente significativo, dado que un día antes Delcy Rodríguez aterrizaba en Moscú, en una señal de que el chavismo no está siendo tratado como un bloque homogéneo por la justicia estadounidense.
El pliego redefine quiénes quedan formalmente señalados como parte de una organización criminal transnacional y quiénes, por ahora, permanecen fuera del radar judicial.
Mientras tanto, el silencio en México frente a estas acusaciones comienza a ser tan estruendoso como el contenido del documento.
La pregunta queda abierta: ¿se hablará pronto de esto o se seguirá fingiendo que no pasó?
