
Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec/El Universal
Por Redacción
El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec tiene como eje central la Línea Z del ferrocarril, una vía con más de 100 años de antigüedad que conecta en 304 kilómetros los océanos Atlántico y Pacífico, desde Salina Cruz, Oaxaca, hasta Coatzacoalcos, Veracruz.
El proyecto, impulsado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, impacta directamente en 79 municipios de Oaxaca y Veracruz, un territorio predominantemente agrario donde cuatro de cada diez habitantes se autoadscriben como población indígena.
Aunque el gobierno federal aseguró haber obtenido en 2019 el “consentimiento previo, libre e informado” de las comunidades para desarrollar el proyecto, habitantes del Istmo han rechazado esta versión, al señalar que no recibieron información suficiente sobre los impactos sociales, ambientales y territoriales.
Pese a la oposición local, el gobierno mexicano ha promovido el Corredor ante inversionistas nacionales y extranjeros, principalmente bajo un modelo de nearshoring, destacando que la ubicación del Istmo permitiría reducir hasta cinco días el tránsito comercial frente al Canal de Panamá, con conexiones más rápidas hacia Estados Unidos, Sudamérica, Asia y Europa.
En una primera etapa, el Estado concesionará diez parques industriales privados, denominados Polos de Desarrollo para el Bienestar (Podebi), instalados en terrenos que anteriormente eran agrarios o indígenas, donde empresas podrán transformar materias primas en productos de exportación.
La riqueza natural de Oaxaca y Veracruz, especialmente el acceso al agua, es uno de los principales atractivos del proyecto. El Corredor requiere una inversión estimada en cinco billones de dólares (aproximadamente 98 mil millones de pesos), en su mayoría recursos públicos, para obras que incluyen la rehabilitación ferroviaria, ampliación de puertos, carreteras y aeropuertos, así como la construcción de un gasoducto de uso comercial, un ducto de hidrógeno verde y una planta desalinizadora.
El plan contempla además estímulos fiscales para las empresas y la conexión del Corredor con el Tren Maya, a través de Palenque y Puerto Chiapas, con el objetivo de crear una ruta directa hacia Centroamérica.
El gobierno ha presentado el Corredor también como un “cinturón de seguridad” para frenar la migración, ofreciendo empleo a personas migrantes para evitar su tránsito hacia Estados Unidos.
No obstante, desde 2022 el proyecto quedó bajo control de la Secretaría de Marina, lo que provocó preocupación y rechazo en comunidades locales, al registrarse la militarización del territorio, con al menos 2 mil 512 marinos desplegados, 21 destacamentos y cuatro batallones, situación que ha incrementado la tensión social y la criminalización comunitaria en la región.
(Con información de El Universal)
