
Tren Interoceánico
Por Rebeca Solano
El Tren Interoceánico se descarriló en Oaxaca, dejando hasta el momento 15 personas sin vida, un hecho que vuelve a poner en el centro del debate la seguridad, supervisión y opacidad con la que se han ejecutado algunos de los llamados proyectos “históricos” del actual gobierno federal.
El accidente evidenció lo que especialistas y críticos han señalado desde hace tiempo: obras construidas con prisa, supervisión deficiente y falta de controles efectivos, pese a la narrativa oficial que las presenta como emblemas de desarrollo y modernidad.
El caso ha generado mayor polémica luego de que se recordara la participación de Gonzalo López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, en tareas de supervisión vinculadas a proyectos públicos, lo que ha reavivado cuestionamientos sobre conflictos de interés, tráfico de influencias y responsabilidades no esclarecidas.
Aunque desde el discurso oficial se insiste en que “los hijos del expresidente no están en la política”, críticos señalan que sí aparecen relacionados con obras públicas, procesos de supervisión, contratos cuestionados y beneficios económicos, lo que vuelve legítima la exigencia de rendición de cuentas.
El descarrilamiento del Tren Interoceánico no solo dejó una tragedia humana, sino que también abrió nuevamente el debate sobre el uso de recursos públicos, la calidad de la infraestructura y la existencia de apellidos políticamente blindados, mientras se exige austeridad al resto de la población.
Mientras el proyecto fue promovido como moderno, seguro y transformador, hoy enfrenta señalamientos por fallas estructurales y por la ausencia de responsables claros, en un contexto donde —advierten analistas— la crítica suele desestimarse atribuyendo culpas al pasado o a factores externos.
El caso refuerza una exigencia ciudadana reiterada: la rendición de cuentas no debe depender del apellido, y la responsabilidad pública alcanza a todos aquellos que intervienen en decisiones, supervisión o ejecución de obras financiadas con dinero del pueblo.
