
El chavismo pierde la calle: mínima reacción popular tras captura de Maduro contrasta con movilización en Colombia
Por Rebeca Solano
Mientras el presidente de Colombia, Gustavo Petro, llamó a sus bases a movilizarse y ocupar las calles frente a las amenazas de Estados Unidos, en Venezuela la respuesta popular ha sido casi inexistente tras el bombardeo estadounidense y la captura del presidente Nicolás Maduro.
Pese a los llamados del oficialismo, las movilizaciones en Venezuela apenas logran reunir a cientos o algunos miles de personas, una cifra muy lejana a las multitudes que caracterizaron al chavismo durante la era de Hugo Chávez e incluso inferior a las concentraciones que el propio Maduro logró convocar semanas atrás en su confrontación con Donald Trump.
De acuerdo con analistas, la calle venezolana aparece vigilada, cansada y contenida, en un contexto de temor y silencio social. Aunque el aparato político del chavismo sigue funcionando, con una estructura disciplinada y dependiente de más de dos millones de funcionarios públicos, la base social que sostuvo al movimiento durante dos décadas ya no responde.
“La movilización, que fue el corazón del poder chavista, hoy apenas late”, señalan observadores. Incluso ahora, cuando el conflicto toca uno de los ejes fundacionales del chavismo —la confrontación con Estados Unidos—, el tradicional sentimiento antiestadounidense ya no logra aglutinar a las masas.
“El episodio, que en otros tiempos habría activado de forma automática la movilización popular, hoy evidencia un vaciamiento paulatino de la calle que se ha profundizado en los últimos 25 años”, explicó el analista Pedro Benítez. Una investigadora universitaria, que pidió anonimato por temor a represalias, coincidió en que el desgaste social y el miedo han sustituido a la movilización espontánea.
El contraste con Colombia resulta evidente: mientras Petro agita a sus bases y apuesta por la presión callejera, en Venezuela el chavismo enfrenta su mayor crisis de respaldo popular, incluso en uno de los momentos más críticos de su historia reciente.
