
Presidente depuesto de Venezuela, Nicolás Maduro
Por Rebeca Solano
El presidente depuesto de Venezuela, Nicolás Maduro, se declaró inocente de los delitos de narcoterrorismo que le imputa el Departamento de Justicia de Estados Unidos, tras haber sido capturado el sábado pasado en una operación militar estadounidense en territorio venezolano, cuyas consecuencias políticas y diplomáticas aún están por definirse.
De acuerdo con el escrito de procesamiento presentado ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York, la acusación involucra no solo a Maduro, sino también a su esposa, su hijo y altos funcionarios del régimen, entre ellos el actual ministro del Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello. En la investigación, México ocupa un papel central, no solo como ruta de tránsito de cocaína hacia Estados Unidos, sino como punto estratégico de alianzas criminales y lavado de dinero.
Cuatro cargos federales
- La imputación contra Maduro contempla cuatro cargos federales:
- Conspiración de narcoterrorismo
- Conspiración para la importación de cocaína a Estados Unidos
- Posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos
- Conspiración para poseer armas de uso exclusivo militar
Según la acusación, Maduro replicó el esquema de corrupción instaurado por Hugo Chávez, protegiendo y facilitando una red en la que las élites venezolanas se enriquecían mediante el tráfico de drogas, en colaboración con grupos narco-terroristas y cárteles mexicanos, aprovechando su control de rutas y experiencia para cruzar droga por la frontera estadounidense.
Venta de pasaportes diplomáticos y operaciones desde México
Uno de los señalamientos más graves indica que entre 2006 y 2008, cuando Maduro fungía como ministro de Asuntos Exteriores, vendió pasaportes diplomáticos a criminales, permitiéndoles trasladar desde México a Venezuela las ganancias del narcotráfico bajo protección diplomática.
La acusación sostiene que Maduro alertaba directamente a la embajada venezolana en México sobre la llegada de aviones privados, mientras los traficantes se reunían con el embajador. Las aeronaves eran cargadas con dinero ilícito y regresaban a Venezuela sin inspecciones, amparadas por privilegios diplomáticos.
Vínculos con Los Zetas y el Cártel de Sinaloa
El expediente también documenta que entre 2003 y 2011, Los Zetas colaboraron con traficantes colombianos para enviar contenedores marítimos con hasta seis toneladas de cocaína, provenientes de Venezuela, con escala en puertos mexicanos. Según la acusación, Diosdado Cabello protegía estos cargamentos con apoyo de militares venezolanos.
La conexión con el Cártel de Sinaloa se remonta a 2011, cuando Joaquín “El Chapo” Guzmán habría financiado laboratorios de cocaína en Colombia, con traslado de droga a Venezuela bajo la protección de Hugo “El Pollo” Carvajal, entonces jefe de inteligencia chavista y aliado cercano de Maduro y Cabello.
Carvajal se declaró culpable recientemente en Estados Unidos de cuatro delitos relacionados con narcotráfico y narcoterrorismo, fortaleciendo la acusación contra el círculo cercano de Maduro.
La investigación sigue en curso y se prevé que las autoridades estadounidenses revelen nuevos detalles sobre la red criminal transnacional que, según la acusación, operó durante años con apoyo directo del Estado venezolano.
