
Polémica por declaraciones sobre el crimen organizado y el empleo en México
Por Rebeca Solano
Durante una intervención pública que rápidamente se viralizó en redes sociales, una participante generó fuerte controversia al señalar la complejidad de combatir al narcotráfico, argumentando que el crimen organizado se ha convertido en uno de los principales empleadores del país ante la falta de oportunidades generadas por el Estado y la iniciativa privada.
En su exposición, afirmó que algunos grupos criminales requieren entre 350 personas nuevas por semana para cubrir a quienes son detenidos o asesinados, y que miles de personas dependen directa o indirectamente de estas estructuras, lo que —dijo— evidencia un fracaso estructural del Estado en la generación de empleo y esperanza para los jóvenes.
“El sistema les falló. A esas personas se les prometió dinero y fama porque no tienen expectativas de futuro, y eso no lo generó el crimen, lo generó el abandono institucional”, sostuvo.
Sin embargo, sus declaraciones fueron interpretadas por algunos sectores como una justificación del crimen organizado, lo que detonó una ola de críticas. Comentarios como:
“Ya nomás falta que les den IMSS”
“Porque les prometieron ‘dinero y fama’ 😂”
“Está fuera de contexto, no sabe de lo que habla”
“En El Salvador sí se pudo, no es complejo”
“La ayuda la da la 4T, no el narco”
Inundaron las redes sociales, descalificando su análisis y reduciendo el debate a burlas y ataques personales.
Ante las críticas, se aclaró que en ningún momento se afirmó que el crimen organizado deba continuar, sino que se expuso una realidad incómoda: la economía criminal ocupa el vacío que dejó el Estado, especialmente en regiones donde no hay empleo formal, educación ni políticas públicas efectivas.
El debate reabrió una discusión de fondo: ¿es posible combatir al narcotráfico solo con fuerza, sin atender las causas estructurales como la pobreza, la exclusión y la falta de oportunidades? Mientras algunos apelan a modelos como el de El Salvador, otros advierten que la militarización sin reconstrucción social solo traslada —pero no resuelve— el problema.
