10 de marzo de 2026

Arturo Zaldívar Paulo

Por Cristina Ferreyra

Lo que para Arturo Zaldívar Paulo, de 72 años de edad, representaba una última esperanza para salvar el patrimonio de su familia, terminó convirtiéndose en una tragedia que hoy enluta a sus seres queridos.

El hombre, pensionado del Instituto Mexicano del Seguro Social (Instituto Mexicano del Seguro Social) y con problemas de salud como diabetes e hipertensión, había solicitado meses atrás un préstamo en efectivo en una financiera ubicada sobre la avenida Avenida Lázaro Cárdenas, casi esquina con Calle Abasolo, en la ciudad de Veracruz.

Para obtener el dinero, dejó como garantía las escrituras de su vivienda, ubicada en una colonia cercana a la Central de Autobuses de Veracruz, donde residía con su familia.

Con el paso del tiempo, los altos intereses del préstamo comenzaron a hacerlo cada vez más difícil de pagar, hasta que la deuda se volvió prácticamente impagable y la posibilidad de perder su única propiedad se volvió una realidad.

La mañana del martes, Don Arturo recibió una llamada del abogado de la financiera, quien lo citó en las oficinas ubicadas sobre la avenida Lázaro Cárdenas con la promesa de revisar su situación y buscar una posible renegociación del adeudo.

Con la esperanza de rescatar su patrimonio, el adulto mayor acudió puntualmente al lugar.

Sin embargo, aproximadamente media hora después de su llegada, dos sujetos armados irrumpieron en las oficinas y abrieron fuego contra las personas que se encontraban dentro.

En el ataque murieron cuatro personas, entre ellas el abogado de la financiera, una mujer y el propio Don Arturo Zaldívar Paulo, quien quedó atrapado en medio del atentado sin tener relación alguna con el negocio.

De acuerdo con sus familiares, el adulto mayor fue una víctima colateral del ataque armado, hecho que sacudió a la zona sur del puerto de Veracruz y generó repercusión nacional.

“Él no tenía nada que ver con la operación de esa oficina financiera. Solo fue a pedir un nuevo plazo para poder salvar su casa… nunca imaginó que ahí encontraría la muerte”, relató con tristeza un familiar cercano.

La noche del miércoles, los restos de Don Arturo fueron velados en su domicilio, luego de que su familia concluyera los trámites legales correspondientes ante la Fiscalía General del Estado de Veracruz.

Hoy, la familia enfrenta no solo el dolor de la pérdida, sino también la amarga realidad de que aquel hombre que luchaba por no perder su hogar terminó perdiendo la vida en un lugar donde solo buscaba una segunda oportunidad.