
Reforma electoral de Sheinbaum abriría la puerta a una sobrerrepresentación histórica de Morena en el Congreso
Por Rebeca Solano
La propuesta de reforma electoral impulsada por el nuevo gobierno federal, conocida por la oposición como la “Ley Maduro”, encendió las alertas por sus posibles efectos autoritarios y regresivos para la democracia mexicana.
De acuerdo con un ejercicio basado en los cómputos oficiales de las elecciones federales de 2024, si la Cámara de Diputados fuera estrictamente proporcional al voto, la llamada Cuarta Transformación (Morena, PT y PVEM) tendría 58.4% de los escaños, lo que no le permitiría modificar la Constitución por sí sola, ya que no alcanzaría la mayoría calificada.
Sin embargo, el escenario cambia de manera drástica con la propuesta de eliminar a los diputados plurinominales, uno de los ejes centrales de la reforma electoral promovida por Claudia Sheinbaum.
Sin plurinominales, la 4T pasaría a controlar el 85.3% de la Cámara de Diputados, es decir, casi 30 puntos porcentuales más que el porcentaje real de votos obtenidos.
Este diseño implicaría una sobrerrepresentación inédita del partido en el poder, debilitando gravemente a la oposición y rompiendo el principio de proporcionalidad democrática que ha funcionado como contrapeso desde la transición política.
Críticos de la reforma advierten que el objetivo no es la austeridad ni la eficiencia legislativa, sino adueñarse del Congreso, capturar al INE y reducir al mínimo la representación de fuerzas opositoras, allanando el camino para reformas constitucionales sin negociación ni contrapesos.
Para la oposición y analistas electorales, esta iniciativa representa un paso más hacia la concentración del poder, con un modelo que recuerda a regímenes autoritarios de América Latina, donde la eliminación de equilibrios institucionales ha derivado en la erosión sistemática de la democracia.
Lo que está en juego no es el número de diputados, sino la supervivencia de un sistema plural y representativo.
