
Acusan a Nahle de autoritarismo y abandono de Veracruz
Por Julio Altamirano
Una dura crítica contra la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, circuló este fin de semana al cumplirse un año del inicio de su administración, en la que se le acusa de insensibilidad, autoritarismo, corrupción y abandono de las obligaciones básicas del gobierno estatal.
En el pronunciamiento, la mandataria es señalada como “CrimiNahle”, un mote que —según el texto— responde a una gestión marcada por el saqueo, el abuso de poder y la venganza política, prácticas que, se afirma, replican el estilo de gobierno de Morena.
“Su trabajo no ha sido por amor a Veracruz, sino por amor al dinero, al poder y a la venganza”, se lee en el documento, donde se sostiene que el deterioro del estado ha superado incluso los peores pronósticos de sus críticos.
El texto denuncia que, mientras su círculo cercano la aplaude, cientos de miles de veracruzanos le exigen respuestas que no llegan, y acusa a la gobernadora de no actuar ante la inseguridad, el colapso del sistema de salud y la falta de resultados tangibles.
“La única transformación que ha tenido Veracruz es la suya: cada día más arrogante, insensible e irresponsable”, señala el pronunciamiento, al tiempo que acusa a Nahle de descalificar, excluir o estigmatizar a quien piensa distinto, cuestionando incluso su identidad como gobernante del estado.
La crítica también arremete contra el discurso simbólico y la puesta en escena del poder, al recordar que en su informe de gobierno fue exhibida como “reina de Carnaval”, mientras que la realidad cotidiana de los ciudadanos es el miedo, la violencia y la precariedad.
“Los veracruzanos paseamos con miedo por la inseguridad, y desfilamos entre pretextos cuando necesitamos medicamentos o atención médica”, reprocha el texto, subrayando que los problemas estructurales no se resuelven con actos simbólicos ni discursos, sino con resultados concretos y políticas eficaces.
El pronunciamiento concluye con una advertencia: haber sido la primera mujer gobernadora de Veracruz no garantiza un legado positivo, y sostiene que, de continuar la actual dinámica, su administración será recordada como una de las más lentas, insensibles y alejadas de la ciudadanía.
