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Tribunal: a buscar nueva presidenta; lo que provoca la falta de sensibilidad

Lunes, 27 Septiembre 2021
  • Por:  Víctor Murguía Velasco

El Poder Judicial de Veracruz sigue dando de qué hablar para mal y todo va para que próximamente o a más tardar en abril del próximo año haya, otra vez, cambio en la presidencia.

Ya se tuvo que ir por la puerta de atrás la anterior presidenta, Sofía Martínez Huerta, y ahora, dado lo revuelto que está el Tribunal Superior de Justicia, la falta de sensibilidad que existe y los enemigos que se ha buscado, la actual magistrada presidenta, Isabel Romero Cruz, estaría tomando la misma ruta que su antecesora.

La anterior representante del Poder Judicial de Veracruz de repente perdió el rumbo, seguramente por su inexperiencia al nunca haber ejercido cargos de importancia. De golpe, por suerte y las circunstancias, llegó a ser magistrada y casi inmediatamente fue nombrada presidenta. Luego quiso desconocer al grupo que la llevaba de la mano y se pasó al equipo contrario, en una mala jugada política que le costó el puesto tanto a la entonces secretaria del Trabajo, Guadalupe Argüelles Lozano, como a ella.

Como no se quería ir, literalmente la sacaron de sus oficinas y aunque buscó apoyos ya nada pudo hacer para sostenerse, provocándose un escándalo en el que el mayor perjudicado fue el Poder Judicial.

Ante eso fue habilitada como presidenta otra mujer recién nombrada magistrada, Isabel Romero Cruz, con una larga carrera judicial, pero igualmente carente de experiencia administrativa, sin relaciones y sin sensibilidad política, ni siquiera para tratar a sus pares.

Así ha quedado demostrado con el trato dado a sus críticas, las magistradas Yolanda Cecilia Catañeda y Concepción Flores Saviaga, las dos ninguneadas y maltratadas al habérseles sacado sus pertenencias de las oficinas que ocupaban y dejárselas amontonadas en los pasillos para, a la primera, indicarle el camino de salida del Tribunal al llegar a la edad límite para ejercer ese cargo (no obstante que en el caso de Castañeda y otros eso no está claro ) y, a la segunda, para mandarla como visitadora, pese a contar con un amparo para continuar en la sala en que estaba desempeñándose.

También ha mostrado navegar con brújula en mal estado al pelearse rápidamente con quienes condujeron sus pasos una vez instalada en la presidencia del Tribunal Superior de Justicia, lío que ha ido escalando al grado de que, presumiblemente al percatarse de su endeble situación, en una acción desesperada, acudió a tratar de encontrar cobijo con la secretaria de Energía, Rocío Nahle, sorprendiendo a algunos que aún no entendían qué fue a hacer la representante del Poder Judicial de Veracruz con la responsable de la política energética de México, pero que ahora, con la aquí expuesto, ya lo saben.

En fin, esto y otros puntos hacen ver que la magistrada presidenta tiene las semanas contadas en su cargo.

Cuando más, se afirma entre sus pares y personal del TSJE, estará ahí hasta abril, fecha en la que cumple años… y en la que llega a la edad límite para ejercer el cargo, las siete décadas.

Así las cosas, nos señalan, por edad irremediablemente tendrá que irse, dejando tras de sí una estela de enojos entre los demás magistrados, que han visto cómo lo que quedaba de prestigio del Poder Judicial se ha ido acabando.

Hacen ver en el Tribunal que ni modo que Romero Cruz se ampare o salga con alguna otra argumentación para permanecer, puesto que ella no solo le sacó sus cosas a la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda una vez que llegó a la edad límite, no obstante que en sentido estricto a Castañeda no le surte efecto esa medida, al ser magistrada inamovible…

También se ha negado, como representante del Poder Judicial, a reinstalar al magistrado Roberto Dorantes, a pesar de que a éste la justicia federal lo amparó para que lo reinstalaran.

El caso de Dorantes es el mismo: lo corrieron del Tribunal al cumplir 70 años, aplicándole una nueva ley que solo debe surtir efecto en los magistrados nombrados por 10 años.

A Isabel Romero Cruz sí se le debe aplicar, es nueva como magistrada. Judicialmente no podrá alegar nada. Así es que ya pueden ir buscando a una nueva presidenta o presidente.

  
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