Domingo, 16 de enero de 2022

Fuera de Foco

Guerracruz: con miras al 2024
Silvia Núñez Hernández

Buenos Días Veracruz

La gota que derramo el vaso
David Varona Fuentes

Informe Rojo

Veracruz: el narcogobierno, la mayor amenaza
Mussio Cárdenas Arellano

@suntos de poder

México en manos de delincuencia organizada
Manuel Carvallo Carvallo

Columna Invitada

"Servir o servirse"
Columna Invitada

Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Tanta inquina, tanta sorna, increpando a Monreal, regodeándose en la violencia que devora a Zacatecas, y acá el infierno es brutal, sin amainar el baño de sangre, y los cadáveres en carreteras, y los embolsados, y los mutilados, porque el crimen manda, los capos cooptan, la 4T se alinea y Cuitláhuac García encabeza ya el narcogobierno de Veracruz.

Tanto imputarle a otros, a Yunes, a Fidel, a Duarte, vínculos con la delincuencia, pactos de impunidad, y en Veracruz el secretario de Gobierno, Eric Cisneros, es acusado de narco, el que protege desde el poder, el que financia, el que opera, el que encubre al Cártel de Sinaloa.

Nueve cadáveres a pie de carretera, en Isla, municipio al sur, y un video cuando los ejecutados aún vivían, y en él la confesión de un presunto sobrino de Eric Cisneros, cimbran a Morena, a Cuitláhuac, a la clase política, a Veracruz.

Nueve cuerpos con huellas de tortura, semidesnudos y apilados, ocho hombres y una mujer, trayendo a la memoria aquel 20 de septiembre, en 2011, a plena luz del día, cuando arrojaron 35 cadáveres, presuntos integrantes de Los Zetas, al pie del monumento a Los Voladores de Papantla, en la zona turística de Boca del Río, a metros de distancia del recinto en que se desarrollaba la cumbre de procuradores y presidentes de tribunales superiores de justicia del país.

Javier Duarte rehuía acuerdos. Se imaginó inmune al vacilo del crimen organizado. Y lo pagó.

Lo volvieron a sacudir con otra veintena de cuerpos en una casa de Veracruz. Pero siguió necio. Lo cimbró el hallazgo de otros 14 cadáveres en casas de seguridad y más muertos en las calles, en carreteras, en el campo, en la conurbación Veracruz-Boca del Río. Y así hasta que el mar de violencia, las masacres y el horror doblegaron al truhán que devino en un simple peón del narco.

Cuitláhuac ya transita en el mismo laberinto. Ufano, presume cifras de seguridad. Veracruz, según la estadística, segundo entre los mejores de México. Cifras maquilladas para no admitir secuestros donde hay secuestro, extorsión donde hay extorsión, feminicidio donde hay feminicidio. Aprehensiones pactadas. Aprehensiones de capos menores. Aprehensiones para simular que la Policía Estatal va imponiendo la paz.

El show es grotesco. Y la realidad, demoledora. Y de auténtico escándalo el video en el que el secretario de Gobierno queda al desnudo, exhibido como protector del Cártel de Sinaloa.

Veracruz enfrenta la violencia en dos vías: la de los cárteles y la delincuencia común, y la institucional, la de Cuitláhuac y Cisneros imponiendo el terrorismo político, encarcelando inocentes, fabricando culpables; su policía robando, sembrando armas, sembrando droga, realizando aprehensiones ilegales, reprimiendo protestas, agrediendo periodistas.

Y ahora la evidencia del vínculo entre el narco y el gobierno de Morena. Y sólo así se explica por qué Eric Cisneros detenta tanta soberbia y tanto poder.

¿Qué dice el sobrino de Eric Cisneros, Eric Alejandro Roca Aranda, en el video? Que Eric Cisneros cubre y encubre al Cártel de Sinaloa.

Y que le pagó cinco millones para reclutar sicarios.

Y que le dio droga —cocaína y marihuana— para traficarla en la Cuenca del Papaloapan.

Y que la encomienda es calentarle la plaza al secretario de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado, otro bandolero ligado al círculo de Andrés Manuel López Obrador. O sea, pleito inside. Bronca entre los pandilleros de Morena que gobiernan Veracruz.

Y que Eric Cisneros opera junto al “Chivo” Vázquez. ¿Alusión a Erasmo Vázquez González, así apodado, medio hermano del extinto líder ganadero de Acayucan, Cirilo Vázquez Lagunes? Erasmo, Señor de Sayula y San Juan Evangelista hasta Jesús Carranza, en los límites con Oaxaca.

Y que el sobrino debía coordinarse con dos capos de la Cuenca del Papaloapan, Julián Álvarez Vallejo y Pablo Mendoza, alias “El Junior”, todos en la línea del Cártel de Sinaloa, la organización criminal de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, preso y sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos, hoy operada por sus hijos, Los Chapitos, y por su socio, Ismael “El Mayo” Zambada.

“Mi tío Eric Cisneros —dijo— nos proporcionó armas, vehículos y droga. Eso a las órdenes de Julián Álvarez Vallejo y Pablo Mendoza ‘El Junior’; estos dos mencionados del municipio de Nopaltepec, encargados de la zona de Otatitlán (lugar de nacimiento del secretario de Gobierno de Veracruz). Todo trabajo para el Cártel de Sinaloa”.

“Nos dieron 20 armas largas —agregó—, cinco armas cortas, dos kilos de cocaína y 40 kilos de mariguana para empezar a abrir puntos de droga en toda la Cuenca del Papaloapan”.

¿Y qué le dicen los de “Las Cuatro Letras”, presuntamente el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), apuntándole con sus armas?

Que el mensaje va también para Pablo Mendoza, Álvarez Vallejo, Carlos Alberto Rojas, alias “El Cartero”, para “El Gallero”, Álvaro y El Pana, capos del Cártel de Sinaloa.

Junto a los nueve cadáveres, en Isla, se halló un narcomensaje:

“Pinche perro traicionero. Siguen ustedes. Ahí le dejamos a sus pinches lacras”.

Y la sentencia al secretario de Gobierno:

“Para que veas tú, Eric Cisneros Burgos, que aquí en la Cuenca del Papaloapan mandan Las Cuatro Letras’. No te pases de v…rga”.

Al día siguiente, Cuitláhuac García enfrentó el escándalo. Pudo desmentir el vínculo familiar entre Eric Alejandro Roca Aranda y Eric Cisneros y no lo hizo. Se limitó a decir que entre los ejecutados no había ningún familiar del secretario de Gobierno y que Cisneros continuaría laborando de manera normal. Evadió el tema central: la relación sobrino-tío y las gravísimas imputaciones que lo ligan al Cártel de Sinaloa.

Cisneros Burgos fue más torpe aún. Entrevistado sobre el video y la relación que le imputa su sobrino, el secretario de Gobierno no negó el parentesco y terminó por empinarse aún más.

“Aquí no vamos a permitir —señaló— que ningún grupo quiera venir a establecerse sobre otro”.

O sea, su función es evitar que un grupo criminal pretenda desplazar al que domina el territorio.

Cuitláhuac está en la mira del Cártel Jalisco, rival del de Sinaloa. Desde el primer día los vio llegar y asumió el embate. Le tomaron la autopista Cosoleacaque-La Tinaja, que conecta al centro de Veracruz con el sur, apostándole tres tráileres incendiados.

Una patrulla de la Policía Estatal fue perseguida a alta velocidad por integrantes del CJNG y la voz nerviosa del elemento que huía impactó las redes sociales. El narco hizo correr a la policía.

Horas más tarde, dos sedes de la Fuerza Civil en el sur fueron rafagueadas. La exigencia del CJNG fue el retiro de los destacamentos. Y el gobernador tuvo que acatar.

Al tercer año ya hay oficialmente narcogobierno en Veracruz. Y está alineado con el Cártel de Sinaloa.

Cuitláhuac García no sólo transgrede la ley; se asume impune. Se sabe encubierto por el presidente López Obrador que todo le disculpa: nepotismo, corrupción, protección a acosadores y agresores sexuales, contratos a empresas fantasma y el uso del delito de ultrajes a la autoridad para llenar de inocentes a los reclusorios más siniestros. Veracruz es el laboratorio de la dictadura.

Impera en Veracruz un régimen de terror. Van a prisión adversarios políticos, fabricando culpables, usando al aparato policíaco, a la Fiscalía estatal y al Poder Judicial.

Más de mil ciudadanos, según investiga la Comisión Especial del Senado, se hallan en cárceles acusados de ultrajes a la autoridad, delito que provocó la confrontación con el senador de Morena, Ricardo Monreal Ávila, y cuando el gobernador se vio vencido, aprehendió al secretario técnico de la Junta de Coordinación Política de la Cámara Alta, José Manuel del Río Virgen, imputándole la autoría intelectual del asesinato del ex candidato de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Cazones, Remigio Tovar Tovar.

Cuitláhuac se cobija en la sombra presidencial. Y en las faldas del Cártel de Sinaloa. En el poder institucional y en el poder criminal.

Así se explica, también, el poder que detenta Eric Cisneros.

Más que la represión política, el agravio a la sociedad, el abuso policíaco, la insultante impunidad, la mayor amenaza es ver al narco gobernando Veracruz.

Qué oscuridad.

Archivo muerto

Gana el Clan Yunes y el PAN se agrieta, aún más. Valida la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional la elección interna en Veracruz y da el triunfo a Federico Salomón Molina, el nuevo peón del yunismo, que asumirá la presidencia del albiazul. En contraparte, el dirigente saliente, Joaquín Guzmán Avilés, advierte que irá a tribunales, a evidenciar más de 20 transgresiones al reglamento electoral panista, incluyendo la sustitución ilegal de Tito Delfín Cano como candidato a la presidencia, tras su encarcelamiento a manos del déspota de palacio, Cuitláhuac García Jiménez. Al final, el PAN volvió a quedar partido en dos.

La mitad jala con Miguel Ángel y Fernando Yunes Márquez, aliados con los grupos panistas a los que meses atrás acusaban de haberse vendido al gobernador morenista, Cuitláhuac García, y la otra, representada por el antiyunismo en el que abrevan Guzmán Avilés, los Rementería, los Serralde, los Omar Miranda, las Jessica Lagunes, los Hernández Candanedo azules. Los Yunes cerraron 2021 con la alcaldía de Veracruz en sus manos. Patricia Lobeira, esposa de Chiquiyunes, hará el papel de presidenta municipal.

E inician 2022 con el espaldarazo de la mafia de Marko Cortés, líder nacional panista, avalando la victoria de Salomón Molina con el 51.7 por ciento de la votación total, sólo 589 sufragios de diferencia. El PAN  sigue partido en dos… ¿Cuántos fidelistas, duartistas, rémoras de Iván Hillman Chapoy, del Clan de la Succión, de la depredadora familia Robles, o los vestigios del marcelismo, asaltan el ayuntamiento de Coatzacoalcos? ¿Cuántos fueron parte de los grupos que saquearon a Veracruz, enquistados en los gobiernos de Fidel Herrera, Javier Duarte y Flavino Ríos Alvarado, que hoy se trepan en la nave de Morena para proseguir el atraco? Se visten de obradoristas pero son simples ratas priistas. Son ratas a las que Morena adoptó, las sacó del fango, las trajo a la vida, les dio RCP, afiló sus uñas y les comparte el poder. Son ladrones a los que Morena paga por acarrearle votos, por operar en colonias, por dejar en sus manos —mejor dicho, en sus garras— la operación electoral.

Y ahora a pagar la factura. Fidelistas, duartistas, ivanistas, marcelistas van a la nómina en el ayuntamiento de Coatzacoalcos. Van por su cuota de poder. Unos, algo podridos; otros con peligrosos vínculos con el crimen organizado. Como los que gobernaron con Víctor Carranza, el ex alcalde que terminó tocado, obsesivo con los reconocimientos de confeti, delincuente confeso en el robo de luz —“el alcalde diablito”—, el inútil que potenció el desastre, el nulo desarrollo, la fuga de capitales, que fue permisivo con la delincuencia y abdicó a su responsabilidad de garantizar la seguridad de la población. Se fue Carranza pero se quedó la escoria priista y se incorporaron otros más… Arrodillado, empalagoso, Gersaín Hidalgo da maromas para encantar a su nuevo patrón. Se tiende, se arrastra, ofrece el trabajo, el respaldo al alcalde, Amado Cruz Malpica, del que fue rival en campaña, al que hubiera preferido ver derrotado, salir maltrecho de las urnas, cuando idolatraba a su líder en turno, Carlos Vasconcelos Guevara, candidato de la alianza PRI-PAN-PRD, al que ilusamente imaginó en la presidencia municipal de Coatzacoalcos. De Amado sintió el hielo cuando aún no asumía el poder.

Ningún acercamiento en los días en que Víctor Manuel Carranza aún era alcalde y les asestaba la última puñalada, dejando al gremio adherido al Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Municipio de Coatzacoalcos —antes SUEM— sin el pago del fondo de ahorro correspondiente a 2021 y tres incrementos salariales. Pero en la toma de posesión de la nueva directiva, la unción de Francisco Díaz como líder formal, Gersaín Hidalgo mostró el cobre, la doblez, lenguaje zalamero. Sólo le faltó bajarse el calzón. Y Amado Cruz le correspondió. Uno hincado y el otro cortés. Víctor Carranza nunca le halló al tema sindical. No pudo destroncar el poder de Gersaín. Amado es especialista en derecho laboral. Será un hueso duro de roer… Miles de litros de alcohol se ha bebido Roberto Pérez López y ahora es director del deporte municipal.

Centenares de tarros, de copas, de caballitos, así fuera cerveza, brandy, tequila, para un bebedor de corrida larga que hoy pregona vida sana, deporte en el malecón, corazón de acero. Le preceden al “Ganso” Pérez López su paso por el periodismo y episodios convulsos, la trifulca con los Guízar, la bronca con Wong, traicionando a su mecenas de copas, el que le cubría las abultadas cuentas de francachelas —bacanales épicas— que concluían cuando rayaba el sol. Y ahora Roberto Pérez es director del Deporte en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, aunque lo que se transpire sea alcohol del peor. Los productos Nahle —Eusebia Cortés, el “Ganso” Pérez, Sergio Guzmán— adolecen del mismo mal: mucha lealtad, escasa capacidad, nula solvencia moral. Véase el detalle de la vida inútil de Roberto Pérez: http://distritorojo.com.mx/2022/01/12/roberto-perez-de-las-cantinas-a-la-direccion-del-deporte-en-coatzacoalcos/

* Protegido de Rocío Nahle con un historial deplorable

* Escándalos y trifulcas en bares y ahora a inculcar una vida sana, libre de vicios

* Bronca con los Guízar y gresca fenomenal en El Rincón de José Alfredo

Consumado bebedor, actor en trifulcas épicas, Roberto Pérez López enfrenta una misión, si no imposible, cuando menos cómica: ser director del Deporte Municipal en Coatzacoalcos.

Cliente asiduo, frecuente, de tugurios y lupanares, de cantinas de mala muerte y bares de caché, el célebre “Ganso” Pérez López había trotado en el bajo mundo, asido, aferrado a la botella y el cartón hasta que su impulsora, la hoy secretaria de Energía, Rocío Nahle García, le despertó el gusto por vivir del erario.

Y insólito es que el historial bohemio no cuente, ni las francachelas con final violento, ni los océanos de alcohol corriéndole en torrentes por las venas para convertirse en director del deporte municipal, donde lo prioritario es, en teoría, cumplir la sentencia olímpica “mens sana in corpore sano” (mente sana en cuerpo sano).

Con Roberto Pérez, ni mente sana ni cuerpo sano.

Su nombramiento sacude las redes sociales y divierte a la prensa. Al “Ganso” Pérez López se le pudo dar la Dirección de Alcoholes, donde a la par del salario y el poder para decidir qué negocio cumple con la ley y cuál no, es patente para extorsionar, la llave que allega los favores de propietarios de los giros negros, de depósitos, cantinas y bares de medio pelo y también los de quinto patio, a riesgo de regatearle la clientela a la delincuencia.

Otrora reportero admirado, Roberto Pérez llegó a ser un sabueso de la información en sus inicios en el periódico Noticias y tiempo después primer presidente y fundador de la Asociación de Periodistas de Coatzacoalcos. Y la zacapela no podía faltar.

TRIFULCA CON LOS GUÍZAR

Un día, en los rumbos de la colonia Benito Juárez, que luego sería el feudo de Hernán Martínez Zavaleta, alias Comandante H, el último líder zeta del sur de Veracruz, fue protagonista —testigo correlón— en una gresca entre periodistas y la cúpula del clan Guízar, que en ese entonces suspiraba por el poder.

Entrados en copas no faltaron las bromas de mesa a mesa, habladas picantes que se tornaron hirientes, escalando hasta alcanzar el rango de agravio mutuo.

Aquella mesa tenía entre sus figuras a Jesús Hernández Tea, entonces caricaturista y columnista en Diario del Istmo, ex candidato a alcalde en 1994, síndico municipal de Armando Rotter Maldonado en el único gobierno que el Partido de la Revolución Democrática alcanzó en Coatzacoalcos, de 1998 a 2000, y a la postre coordinador de asesores de Víctor Manuel Carranza Rosaldo, de Morena, el peor alcalde en la historia del municipio.

Mientras unos se decían, se retaban, se liaban a golpes y las sillas volaban, el “Ganso” Pérez López hizo lo que mejor sabe: se refugió en el baño. Desde ahí vio llegar a la policía, someter a los rijosos y llevarse a los bandos en pugna.

Roberto Pérez dejó el baño, se apresuró a salir de la cantina y partió a fraguar dónde protagonizar la siguiente aventura.

GRESCA EN EL RINCÓN DE JOSÉ ALFREDO

Otra gresca fue la ocurrida la madrugada del 3 de marzo de 2009 en la galería cantina El Rincón de José Alfredo, entre cuatro periodistas y el ex regidor perredista, Alejandro Wong Ramos.

Los comunicadores acusaron una provocación de Wong Ramos, un reclamo a José Luis Pérez Cruz, entonces columnista de Diario del Istmo. Al intervenir José Luis Ortega Vidal, de Olmeca TV, el ex edil pidió a su ayudante que fuera a su automóvil por una pistola. Todos intentaron huir.

Ortega Vidal subió al techo del bar, caminó en medio de la oscuridad y cayó en un pozo de luz de una vivienda contigua. Roberto Pérez López, quien se había refugiado en un baño, llegó a la azotea y al escuchar los lamentos de su compañero, se lanzó tratando de ayudarlo, cayéndole encima.

Pérez Cruz aprovechó un descuido de Wong, quien transitaba por un pasillo lateral de la cantina, y salió del lugar. Se mantuvo en la acera de enfrente observando el desenlace.

Fue un escándalo. En la reconstrucción de hechos nadie probó que Wong portara una pistola. Lo dijeron pero no lo probaron.

Pese a la telenovela que armó el fiscal Félix Jácome, un amparo desvaneció los cargos que enfrentó Alejandro Wong, cuya conducta violenta y sus francachelas lo hicieron centro de múltiples críticas y de pésima fama pública.

Alcohol y violencia en un incidente en el que Roberto Pérez López fue protagonista.

SU AMIGO ELÍAS OMRI GUTIÉRREZ GORDILLO, LEVANTADO

La mañana del 23 de enero de 2018, su amigo Elías Omri Gutiérrez Gordillo fue levantado por un comando del crimen organizado. Por la tarde, ese día, fue liberado sin daños mayores, pero con una consigna: que el ayuntamiento no tocara los intereses de la delincuencia.

Gutiérrez Gordillo era director de Ingresos de la Tesorería Municipal y su pretensión fue meter al orden los giros negros, cobrar derechos y contribuciones a bares y cantinas, depósitos de bebidas alcohólicas y table dance. La respuesta fue un apretón.

Cuando Elías Omri Gutiérrez fue dejado en libertad, entregó el mensaje y renunció al cargo.

Elías Omri es amigo personal de Roberto Pérez López. Compartieron departamento en la Ciudad de México cuando su mentora, Rocío Nahle, fue diputada federal, de 2015 a 2018, y ambos formaban parte de su equipo de trabajo.

VOCERO DE CARRANZA… Y LUEGO DEGRADADO

Dos semanas más tarde, el 8 de febrero de 2018, el entonces alcalde, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, lo degradó. Pérez López pasó a ser subdirector de Comunicación Social y su nuevo jefe, Joel Alejandro Arellano Torres, lo redujo, tácitamente a un “aviador” sin oficio ni beneficio, dedicado a cobrar su quincena.

Pese al agravio, Roberto Pérez se mantuvo en la estructura municipal. Fue los ojos y orejas de Rocío Nahle en el área de prensa, advirtiendo cada paso de los medios en torno al alcalde Víctor Carranza.

Operativamente, fue inexistente. Y no volvió al cargo, incluso cuando Joel Arellano Torres renunció, envuelto en diversos escándalos, una denuncia penal por rehuir el pago de un vehículo marca Eclipse que pidió probar y no devolverlo, y acusaciones de rasurarle el salario a una reportera gráfica adscrita a la Dirección de Comunicación Social.

Roberto Pérez era subdirector y así continuó.

ABORDÓ UN TAXI Y EL CONDUCTOR SE LE FUE ENCIMA

Una semana después, el 15 de febrero, el “Ganso” Pérez López, ya siendo subdirector de Comunicación Social en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, fue víctima de un presunto asalto a bordo del taxi en que se trasladaba al concluir su labor en palacio municipal.

Contó haber sido objeto de asalto a manos del taxista que le prestaba el servicio. Apenas abordó el vehículo, el taxista se le fue encima.

Terminó en una clínica donde se le atendió por los daños sufridos y pronto se reincorporó a su actividad como segundo de abordo en la vocería del alcalde.

FLAMANTE DIRECTOR DE DEPORTE MUNICIPAL

Concluido el ayuntamiento de Víctor Carranza, Roberto Pérez vio frustrado su sueño de ser regidor. Rocío Nahle maniobró y Morena le asignó la suplencia en la regiduría primera.

A cambio, el alcalde Amado Cruz Malpica lo designa director Municipal del Deporte, cargo por el que transitaron personajes con trayectoria, solvencia moral e historial.

La Dimude, en la que se desempeñaron Gerardo Balandrano Casas y William Castillo Moo, maestros de educación física, formadores de generaciones en escuelas de prestigio, hoy está en manos de un periodista que devino en militante de Morena, afecto al alcohol, protagonista de escándalos, de bailes con música estridente en mercados y trifulcas de cantina.

Ni mente sana ni cuerpo sano, contrario a lo que reza la máxima olímpica.

Roberto Pérez López es otro producto Nahle.

El gobernador atropella y López Obrador lo solapa

Miércoles, 29 Diciembre 2021 15:47

Tiranus brutus, Cuitláhuac García tiene la bendición de Andrés Manuel para abusar del poder, imponer terror político, encarcelar adversarios, atropellar ciudadanos e incluso inducir el crimen de una alcaldesa que no se doblegó. Así, criminal, impune y arbitrario, hasta que se metió con quien no se debía meter.

Su clímax llega con un encontronazo con el senador Ricardo Monreal. Le llega con una humillación política. Y en la arrogancia, el arrebato, el desatino de retar a Monreal encarcelando a José Manuel del Río Virgen, número dos en el Senado, imputándole un homicidio.

Y aún así, López Obrador lo vuelve a solapar.

Detona un escándalo por lo que Del Río Virgen representa, por ser el brazo derecho de Monreal y alfil del líder de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado Rannauro, ex gobernador de Veracruz; por la revancha desenfrenada de Cuitláhuac al ser obligado a recular en la aprehensión de seis jóvenes jalapeños a los que se les acusó de ultrajes a la autoridad. Monreal reaccionó ante el abuso; alertó, influyó en el amparo que un juez federal concedió y Cuitláhuac se voló.

Y aún así, Andrés Manuel reitera que le sigue teniendo confianza al gobernador.

Se sacude el Senado. Se cimbra Morena. Ricardo Monreal lo confronta, tomando posición senadores morenistas y de oposición, creando una comisión especial que investigue y documente, que enliste e indague en los cientos o miles de casos de mal uso del delito de ultrajes a la autoridad, el ardid con el que el gobernador impone terror en Veracruz.

Y resuenan la sentencia de López Obrador cuando dijo que es una bendición para Veracruz que Cuitláhuac García Jiménez sea gobernador.

El bendito sátrapa tiene, pues, licencia para infamar.

Vía la fiscal espuria, Verónica Hernández Giadáns, Cuitláhuac desfoga sus miserias internas. A José Manuel del Río Virgen le atribuye la autoría intelectual del crimen del ex candidato a la alcaldía de Cazones, Remigio —René— Tovar Tovar, asesinado el 4 de junio, dos días antes de la elección que, pese al homicidio, ganó Movimiento Ciudadano. Como el Cid Campeador.

Del Río no es un político más. Dos veces diputado federal, llegó a ser presidente de la Comisión de Pesca y secretario de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, alcalde de Tecolutla, presidente del Consejo Nacional de Movimiento Ciudadano y delegado de MC en Veracruz.

Y con Monreal alcanzó el cenit. Es, en palabras de Germán Martínez Cázares, más poderoso que muchos senadores. En Del Río Virgen se concentra el poder de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República.

Y a Cuitláhuac García —tiranus brutus— se le ocurre aprehenderlo.

La imputación es un absurdo. Del Río no era enemigo de René Tovar sino quien lo acercó a la dirigencia de Movimiento Ciudadano para evaluar su candidatura. Fue su impulsor. Fue, además, quien más pugnó por esclarecer el homicidio del abanderado de MC a la alcaldía de Cazones.

Cuitláhuac y su fiscal espuria dan palos de ciego. Semanas atrás, el autor intelectual del crimen de René Tovar no era Del Río Virgen sino Omar “N”, coordinador de campaña y suplente a la alcaldía. Así lo celebró López Obrador en la conferencia mañanera, el 23 de junio:

“Acabamos de resolver —dijo el presidente— o está en proceso de saberse que a uno de los candidatos que asesinaron en Veracruz, en el municipio de Cazones, antes de la elección, uno de los posibles involucrados, de acuerdo a las investigaciones era su jefe de campaña para él quedarse como candidato y ganar”.

Pues Cuitláhuac cambió de víctima y se olvidó de avisarle a López Obrador.

El sesgo del encarcelamiento de Del Río Virgen es político. Es la vendetta de Cuitláhuac García contra Ricardo Monreal, dominado por la ira que le provocó tener que dejar en libertad de los seis jóvenes aprehendidos por policías estatales, acusados de ultrajes a la autoridad.

Monreal es una losa sobre el gobernador. Cuando el senador tocó los abusos que la pandilla de Cuitláhuac comete usando el delito de ultrajes a la autoridad y advirtió que enviaría un exhorto al Congreso de Veracruz para derogarlo por “ominoso” y violentar derechos humanos, Cuitláhuac respondió con su habitual torpeza.

“Nosotros estamos del lado de las víctimas —le dijo a Monreal—. Buscamos que se aplique la justicia y si alguien en lugar de estar atento a los problemas legislativos del Senado quiere ser defensor de delincuentes, pues allá él”.

Tras la aprehensión de Del Río Virgen, Monreal lo hizo trizas:

“No señor gobernador, yo no defiendo delincuentes. Defiendo el estado de derecho, defiendo los principios constitucionales, defiendo a la gente del autoritarismo y de las vendetas políticas que siempre son injustas.

“No, ciudadano gobernador, no coincido con su expresión. No se la acepto. Soy un hombre recto y un servidor público consciente. No formo parte de su corte de aplaudidores. Le hago una sugerencia muy respetuosa: que quienes lo rodean y asesoran no actúen sin freno y se haga aconsejar de abogados y abogadas que aquí en Veracruz sobran o por hombres y mujeres honorables que esta tierra extraordinaria está llena”.

Y el volcán hizo erupción. Senadores de oposición, incluso morenistas, reaccionaron ante la barbarie que se vive en Veracruz. Del Río Virgen en el penal Pacho Viejo y Cuitláhuac en el epicentro de la indignación. Alzaron la voz dirigentes de partidos, los disidentes, la prensa crítica.

Dante Delgado, mentor de José Manuel del Río  Virgen, expresó su condena y planteó la desaparición de poderes en Veracruz.

Aún no hay juicio político contra el gobernador pero se insta a los veracruzanos a documentar los casos de encarcelamiento y el uso abusivo de la figura delictiva de ultrajes a la autoridad. Suponen que no son decenas ni cientos sino miles de atropellos, miles de historias, miles de víctimas.

Cuitláhuac tiene en la cárcel a Rogelio Franco, líder de la corriente Nueva Izquierda, del Partido de la Revolución Democrática, a quien le violaron un amparo y lo retuvieron en prisión bajo cargos de ultrajes a la autoridad. Tras resolverse el amparo que le otorgaba su libertad, le imputaron tres delitos más, impidiéndole acceder a la diputación federal plurinominal que había ganado.

Otros dos líderes políticos, Nicolás Ruiz Roset y Gregorio Gómez, ex candidatos de la alianza PRI-PAN-PRD a las alcaldías de Minatitlán y Tihuatlán, fueron aprehendidos en plena campaña y aún permanecen tras las rejas.

Azucena Rodríguez, ex diputada federal perredista, apenas dejó el cargo fue detenida, acusada del homicidio de su esposo. Era quien más pugnó por la libertad de Gregorio Gómez.

Al ex diputado local Iván Aguilar, quien llegara al Congreso de Veracruz bajo las siglas del Partido del Trabajo y luego se alejara de Morena, le fabricaron delitos contra procedimientos del Servicio Forense y lo recluyeron en el reclusorio Duport Ostión, en Coatzacoalcos.

Lo más grotesco, la inquina con su mayor saña, lo vivió Florisel Ríos Delfín, alcaldesa perredista de Jamapa. Le imputaron delitos a dos funcionarios. Persiguieron a su esposo, hoy en prisión. El secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros Burgos, un sátrapa que amenaza sin tapujos, le desarmó a la Policía Municipal. Un día fue levantada y su cadáver apareció con huellas de tortura, con varios disparos en el cuerpo y el tiro de gracia. Tácitamente, Cuitláhuac y Cisneros la mataron.

Así funcionan las tiranías. Así actúan los arbitrarios, usando la ley y lo ilegal contra el pueblo.

Abusivo, visceral, Cuitláhuac no se ve al espejo. Monreal es uno de los tres personajes destinados a suceder a Andrés Manuel en 2024, y él, sólo un enano político y mental.

Cuitláhuac no es gobernador. Es el patiño de una parodia de gobierno, aprendiz de tirano —tiranus brutus— que desde el poder mancilla, agravia, que tiene la encomienda de sembrar terror.

Veracruz es un laboratorio. Se aplica el puño contra el adversario político y contra la población. Se inventan leyes que rompen con el orden legal. Se usan delitos como ultrajes a la autoridad para imputárselos al ciudadano y confinarlo tras las rejas. Y luego a los jueces venales, jueces por consigna, les toca dictar prisión preventiva por un año o más. Es la podredumbre de Morena.

Y si Cuitláhuac atropella es porque lo solapa López Obrador.

Archivo muerto

De victorias sucias está marcada la historia del yunismo azul. Hoy, son tres: la alcaldía de Veracruz que le devuelve el Trife regional; la dirigencia estatal del PAN, impulsando a una corriente aliada cuyo líder, Tito Delfín, cuando era rival el yunismo lo denunció y ahora el gobernador de Morena lo tiene en prisión, y el regreso de la senadora trapecista Indira Rosales a la Cámara Alta, para convertirse en secretaria general del comité estatal de medio tiempo, y también de medio pelo. A Patricia Lobeira, alias “Paty Yunes”, le sirve el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Sala Regional, para dejar de delirar con que es la más grande virtud femenil en los 500 años de vida del puerto de Veracruz; faltará ver si la Sala Superior del Trife no le agria la cena de Año Nuevo revirtiéndole el fallo e impidiendo que cumpla con su destino teatral de alcaldesa, pues sustituyó en la candidatura a su esposo, Miguel Ángel Yunes Márquez sólo “por amor”. Y “por amor” —y por negocios— Chiquiyunes será el alcalde real. Los criollos al poder. El otro rasgo de suciedad se da en la elección panista por el comité estatal. Gana Federico Salomón Molina —“ladrón de elecciones”en Sayula, su pueblo—, sustituto de Tito Delfín tras el encarcelamiento del ex alcalde Tierra Blanca. Gana por mil 86 votos, evidenciando que el PAN sigue partido en dos, polarizado, atizando los Yunes los odios contra el líder actual, Joaquín Guzmán Avilés, por sus ligas indignas, por su servilismo, por haberse postrado ante el gobernador morenista, Cuitláhuac García Jiménez. Guzmán Avilés ya trazó la ruta de lo que viene. La elección se judicializará. Cuenta más de 20 agravios, más de 20 violaciones al reglamento de elecciones, entre ellas la sustitución ilegal del candidato a presidente, Tito Delfín Cano, y la intromisión abierta de Marko Cortés, líder nacional del PAN, a favor del Clan Yunes. Y, tercero, el retorno de Indira Rosales al Senado tras competir por la secretaría general del PAN estatal, tácitamente mandando a volar a su suplente, Fabiola Vázquez Saut, que apenas asumió funciones se le abrió a Acción Nacional y sumó a la bancada de Morena. A control remoto pretende Indira Rosales desempeñarse como secretaria general del PAN en Veracruz. Los triunfos de los Yunes no son sufridos. Son sucios. Están plagados de trampa. Eso de que la esposa de Chiquiyunes sea la Juanita en la alcaldía, hiede. Eso de que a Tito Delfín lo denuncian y luego, cuando ya es aliado —aliado sin dignidad—, le lloran. Eso de que Indira deja el Senado, le regala un escaño a Morena, compite, gana y regresa al Senado, y a ejercer la secretaría general a punta de WhatsApp, repugna. Es el poder por el poder, pragmáticos, sin ética, con lenguaje falaz, “por amor” a Veracruz, o sea a su interés… Robo hormiga, saqueo, activos municipales que no aparecen, inventario incompleto. Año de Hidalgo en el ayuntamiento de Coatzacoalcos. Los reportes son alarmantes. La uña le creció a la Cuarta Transformación y sus hijos pródigos se van locos de contentos con su cargamento. No robar, pregona el profeta Pejetustra, pero en Coatzacoalcos las huestes de Rocío Nahle García no se llevan el Palacio Municipal porque no lo pueden cargar. Desde de casos como el  de la hoy diputada local, Eusebia Cortés Pérez, que incumplió procedimientos y no justificó partidas de dinero, hasta empleados cercanísimos a la secretaria de Energía que hacen alarde de robo descarado. La Contraloría Municipal va de oficina en oficina revisando que el mobiliario se encuentre completo, que los equipos de cómputo aún existan, que el personal asignado sea de carne y hueso y no “aviadores”, y se lleva cada sorpresa. Bastó que Nahle los pusiera donde hay y sus huestes mostraron que lo suyo es robar… Fabiani Cueto se enamoró de la ubre presupuestal. Cuatro años aferrada al erario, recibiendo su mesada como regidora, su beca, sin decidir nada, sin un solo logro, sin un resultado, como convidada de piedra, y persiste en seguir enchufada a la nómina municipal. Hay risas en los pasillos del palacio municipal. Igual mentadas. Los fabianistas la ven como próxima titular del Instituto Municipal de la Mujer en Coatzacoalcos donde, para no variar, se mantendrá vegetando a costillas del erario. Los antifabianistas la quisieran ver lo más lejos posible de la sede municipal. ¿Qué hizo con los temas del agua potable, comisión en la que vociferaba de más? Nada relevante. Con la tenencia de la tierra, su otra comisión, Fabiani Cueto Salinas sostiene que tiempo fue lo que le faltó. Dejó a miles de familias con el trámite de regularización a medio andar. La hija del vendelotes —su padre, Salvador Cueto Sosa, ha hecho una empresa lucrativa de esa actividad— ya se ve en el disfrute de otros cuatro años aferrada a la ubre del erario. Los primeros cuatro no le bastaron, los del asqueante cuatrienio carrancista…

Ya de salida, el alcalde de Coatzacoalcos, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, asesta la última puñalada a los trabajadores municipales al dejar el cargo sin liquidar el fondo de ahorro correspondiente a 2021 y pregonar que ya no hay adeudo.

Más de 30 millones de pesos, equivalentes al 20 por ciento del salario de la plantilla laboral sindicalizada, debió haberse dispersado en términos del contrato colectivo de trabajo, pero el munícipe emanado de Morena incumplió con su obligación legal.

El fondo de ahorro se programó para ser entregado al personal de base —974 sindicalizados— en la semana comprendida entre el 18 y el 25 de diciembre, según un comunicado difundido por el Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Municipio de Coatzacoalcos, antes SUEM, suscrito por el secretario general de esa organización y futuro regidor, Gersaín Hidalgo Cruz.

“Trabajadores de base que cobran la prestación fondo de ahorro (aportación trabajador) y aportación municipal, se pagará en el transcurso de la próxima semana”, señaló el comunicado del SUEM de fecha 16 de diciembre de 2021.

El documento lleva la firma del líder sindical Gersaín Hidalgo Cruz, y fue difundido a través de sus redes sociales en internet.

Dicha prestación se integra con una aportación del 9 por ciento del salario del trabajador y 11 por ciento por aportación de la parte patronal, según establece la cláusula Quincuagésima Sexta del contrato colectivo de Trabajo.

“Convienen ambas partes en que se establezca un fondo de ahorro de los trabajadores sindicalizados y que se formara con el 9% deducible del salario base de dichos trabajadores, más el 11% que aportará el ayuntamiento sobre los salarios de cuota diaria devengada por los trabajadores que tengan derecho al fondo de ahorro”, refiere el contrato colectivo.

Vencido el plazo y ante el malestar generado al interior del SUEM y la pasividad de sus líderes sindicales, el área de Relaciones Laborales del ayuntamiento de Coatzacoalcos salió a aclarar y justificó el retraso en la dispersión de los recursos:

“Esta Jefatura, por instrucción del Presidente Municipal y el tesorero, se permite informarle que el cumplimiento de dicha cláusula se efectuará en el transcurso del mes de diciembre.

“Es importante señalar que la cláusula antes mencionada no refiere la fecha exacta en que se debe pagar el fondo de ahorro a los trabajadores sindicalizados, por lo que de forma atenta le informo que este será cubierto antes que finalice el año 2021”.

En contraparte, empleados de confianza, el círculo más cercano al alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo y a la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, ya gozan de su aguinaldo y diversas prestaciones de ley.

CARRANZA MIENTE; SOSTIENE QUE YA NO HAY ADEUDO

El miércoles 22, el presidente municipal, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, sostenía que no existía ningún pendiente de pago con los integrantes del SUEM. Así lo difundía el portal Coatza Digital, el vocero oficioso del ayuntamiento pues su titular, Antonio García, es a su vez director de Comunicación Social del gobierno local.

“El Ayuntamiento de Coatzacoalcos —reseñó Coatza Digital— aseguró haber cumplido con los pagos a sus empleados sindicalizados y en caso de haber alguna discrepancia, reporten con autoridades laborales”.

Coatza Digital señaló:

“El alcalde mencionó que a su llegada a la administración no se contaba con el padrón de trabajadores pertenecientes al Sindicato Único de Empleados Municipales (SUEM), por lo que se dieron a la tarea de investigar y transparentar para así detectar irregularidades”.

Luego de deslizar la existencia de aviadores en la nómina municipal, cita las palabras del alcalde Carranza:

“Nosotros hemos sido muy responsables de ello. Por eso los trabajadores siguen trabajando activamente. Sabemos muy bien que si en el patrón y los trabajadores existe una buena relación, no pueden argumentar algo más”.

Y lanza el golpe contra Gersaín Hidalgo:

“Agradezco a esos trabajadores que hayan comprendido y entendido que hay un solo responsable”.

TAMPOCO REINTEGRÓ LOS SALARIOS RETENIDOS DE 2018

Otra burla del alcalde Víctor Carranza a los trabajadores sindicalizados fue la reposición de los días descontados cuando el alcalde morenista intentó realizar un recorte salarial en 2018 y provocó airadas protestas. El Tribunal Estatal de Conciliación y Arbitraje lo echó para atrás y lo conminó a reintegrar el dinero.

Gersaín Hidalgo instó entonces a los miembros miembros del SUEM a desistirse de las demandas laborales bajo la promesa de pago, promesa que el alcalde no cumplió en la primera quincena de diciembre pese a que lo vociferó públicamente.

ESCAMOTEÓ EL BONO DE PUNTUALIDAD

Durante la pandemia por Covid 19, Carranza Rosaldo se valió del confinamiento y del trabajo en casa para conculcar el derecho de los trabajadores a recibir el bono de puntualidad y asistencia.

Ese beneficio se otorga en el mes de enero y corresponde al ejercicio presupuestal inmediato anterior. Sirve para remontar la cuesta de enero en la que a menudo los empleados del ayuntamiento saldan deudas y se reponen del gasto generado por la temporada navideña.

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