Domingo, 16 de enero de 2022

Fuera de Foco

Guerracruz: con miras al 2024
Silvia Núñez Hernández

Buenos Días Veracruz

La gota que derramo el vaso
David Varona Fuentes

Informe Rojo

Veracruz: el narcogobierno, la mayor amenaza
Mussio Cárdenas Arellano

@suntos de poder

México en manos de delincuencia organizada
Manuel Carvallo Carvallo

Columna Invitada

"Servir o servirse"
Columna Invitada

Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Ya con el Congreso en el puño, los desmanes de Cuitláhuac serán brutales. Depondrá alcaldes, impondrá concejos municipales, irá por los rebeldes. Y tendrá leyes retorcidas, leyes que violan la Constitución. Y desoirá a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y no acatará fallos ni sentencias, y se burlará de los que invocan la paz.

Suyo el Congreso, dominado por Morena, el bufón de palacio mantendrá el gobierno que Veracruz merece, el que el pueblo eligió en 2018 y el que el pueblo, con su voto, confirmó en 2021. Un Veracruz rezagado, la nave sin vela, ni timón, ni piloto, ni rumbo, violentado por los cárteles y violentado, también, por el aparato policíaco que embiste y reprime, fabrica culpables y amedrenta a la población.

Con el Congreso en sus manos, seguirá la opacidad financiera, deuda y más deuda pública, subejercicio presupuestal, recursos que no se aplican y regresan a la Federación, a la partida del presidente Andrés Manuel Lopez Obrador, y contratos asignados sin licitación, contratos a los cuates, contratos a empresas fantasma como en los días del saqueo de Javier Duarte y que continuaran beneficiándose en el gobierno de Miguel Ángel Yunes.

Con un Congreso lacayo, servil, Cuitláhuac García Jiménez librará todas las cuentas públicas, la revisión de las transas, el tendedero de números chuecos, maquillados, la uña del gobernador limada por el manicure del Poder Legislativo de Veracruz, cuadrando las cifras y rellenando los boquetes a las arcas para no desafinar en el himno del combate a la corrupción.

Congreso inmundo, ha servido de limpia grasa al corrupto de palacio, viendo las trapacerías con los recursos públicos y volteando la mirada en otra dirección. Una de ellas, la adquisición multimillonaria de patrullas de policía, encubriendo un negocio que apunta a Palacio Nacional y más concretamente a los hijos de Andrés Manuel López Obrador.

Amaestrados, los diputados de Morena, amaestrados sus aliados y sus cómplices, han actuado como el ladrón más vil, sacando la faca y atracando al ciudadano que se cruza en su carril.

Hubo moche a las participaciones federales que Javier Duarte, el nefasto ex gobernador, robó a municipios y que la Federación restituyó por mandato de los tribunales. A los cabildos de Morena le rasuraron el 50 por ciento para “el movimiento”, la Cuarta Malformación. Otros ayuntamientos, priistas, panistas, perredistas, se negaron a entregar el tributo, a riesgo de enfrentar el asedio y la persecución del Órgano de Fiscalización del Estado de Veracruz, Orfis.

Suerte de payasos y bufonas, mequetrefes y celestinas, la bancada de Morena intentó en un par de veces deponer al fiscal yunista, Jorge Winckler Ortiz. Ni el cerebro ni los votos les dieron. Jalaron perredistas, priistas, a la doctora verde, y ni así.

Un día, ya amafiados con un par de panistas, se dispusieron a asestar el golpe final. Y de nuevo la pifia. A la hora de votar, dos morenistas, de la cuadra del superdelegado federal, Manuel Huerta, se declararon en abstención.

La ley no les sirve; la violación a la ley, sí. Sin facultades legales, la Comisión Permanente del Congreso de Veracruz, operada por el sátrapa mayor, Juan Javier Gómez Cazarín, perpetró el atraco. Usó su mayoría y depuso a Winckler. Violó la Constitución del Estado que establece que el fiscal se elige con el voto del “pleno”, o sea los 50 diputados locales, y se le retira el cargo con el mismo procedimiento, con el voto del “pleno”, no de la Comisión Permanente.

Congreso inmoral, usó el asesinato de la entonces alcaldesa de Mixtla de Altamirano, Maricela Vallejo Orea, su esposo y su chofer, e involucrar al síndico Ricardo Pérez Marcos como autor intelectual y aprehenderlo, y así desaparecer los poderes e instaurar un concejo municipal a modo.

A la alcaldesa suplente, Margarita Montalvo Acahua, la banda de Gómez Cazarín tampoco le permitió asumir la presidencia municipal. Ejerció presión sobre el cabildo e impuso el concejo municipal. Así hasta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó su improcedencia y ordenó la restitución de los cargos en un plazo de 24 horas… que la Legislatura desacató.

A Jorge Celestino Ruiz, periodista, corresponsal de Gráfico de Xalapa, lo asesinaron en su casa, en Actopan, Veracruz, el 3 de agosto de 2019. Venía denunciando actos de corrupción del alcalde José Paulino Domínguez Sánchez y amenazas del edil, entre octubre y noviembre de 2018.

El Congreso estatal instauró un juicio de procedencia contra el edil y lo desaforó, por las denuncias de corrupción y por el crimen del comunicador. Lo mismo ocurrió con la síndica Yazmín Palmeros, a quien se le aprehendió el 4 de marzo de 2020.

El 18 de junio de ese año, la ministra Margarita Ríos Farjat, integrante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, logró el aval a su ponencia y anuló la resolución del Congreso de Veracruz que separaba del cargo al alcalde Paulino Domínguez y a la síndica Yazmín Palmeros.

Y de nuevo el Congreso de Veracruz desacató. Fue instruido de llamar al alcalde suplente, José Alfredo López Carreto, y se volvió a negar.

Frente a la pandilla de Morena, la oposición apenas si muge. Se agazapan los legisladores del PAN, guardan los sables, se tragan la vergüenza. El PRI cómplice se codea con Morena. Jorge Moreno Salinas y Erika Ayala Ríos le sirven al partido de López Obrador para destituir a otros diputados. Andrea Yunes, del PVEM-PRI, avala los proyectos cruciales del gobernador. El PRD no existe.

Arrodillado, el Congreso le sirve a Cuitláhuac García para hacer de la ilegalidad, del atropello, el disimulo, la torpeza, la ineptitud, una forma de gobierno.

Son cómplices —llamarles operadores es demasiado pedigrí— José Manuel Pozos, Rosalinda Galindo, Ana Miriam Ferráez, Mónica Robles, Jessica Ramírez, Rubén Ríos, Wenceslao González,  Adriana Paola Linares, Magaly Armenta, en armar tinglados políticos que atropellan la ley, en aprobar iniciativas que rebotan en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en cabildear leyes que generan conflictos sociales.

Seguirá el manejo discrecional de recursos, la mano sucia del primo incómodo del gobernador, Eleazar Guerrero Pérez, en el gasto público, los contratos por asignación directa, la opacidad financiera, los negocios que proliferan al amparo de la Cuarta Malformación.

Hay otros drenajes que apestan a Cuitláhuac: la conducta inmoral, el agravio a la mujer, el asedio, persecución, ultraje corporal en su gobierno. Los amigos lo perpetran y el Congreso lo deja pasar.

Prevalecerá en el gobierno morenista el acoso sexual, la violación de mujeres, la misoginia, y serán más impunes los amigos, los subalternos, los preferidos del gobernador de Veracruz. 

Con 26 diputados de mayoría, lo que dé el Órgano Público Local Electoral en plurinominales y las alianzas con los partidos satélite, Cuitláhuac García hará del Congreso el cómplice perfecto para el atraco perfecto.

Tiene ya al Congreso que requería para seguir jodiendo a Veracruz.

Para un gobernador podrido, un Congreso podrido.

 

Archivo muerto 

Por espía, por encubridor, por negligente, por falso y mitómano, por el desprecio a la clase media, por el odio a los que no votaron por Morena, por traidor a los que lo ayudaron a llegar al poder, Andrés Manuel le sigue sumando taches a su Cuarta Malformación. Y ante el fracaso, lo único que le sale medio bien: el circo, la maroma, el distractor. Impotente ante la crítica, 30 meses vapuleado por la violencia y la pandemia, la economía destrozada, la corrupción galopante, su gobierno va contra las voces que lo confrontan, la prensa libre, organismos civiles, luchadores sociales, espiándolos, usando el aparato de poder, al Ejército, al Centro Nacional de Inteligencia.

Malabarista como es, López Obrador crea el “mentirómetro” y le llama ¿quién es quién en las mentiras de la semana? Un sector de la prensa se alebresta, lo confronta, lo increpa. Otro, reflexiona: el rol de los periodistas es documentar la realidad, las omisiones, los excesos, los abusos, y la efectividad radica en que los hombres de poder se inquieten, se irriten, vacíen la víscera. Arranca el mentirómetro con una exposición en la mañanera plagada de inexactitudes, imprecisiones, mentiras y difamación.

Y Pejetustra se lleva una felpa fenomenal. El punto no es decir la verdad sino descalificar a sus críticos, y distraer. Ahí se empantana mientras los temas cruciales para el país lo rebasan: Hugo López-Gatell, el encargado de la pandemia de los 233 mil muertos oficiales, atisba una conjura internacional para asestar un golpe de estado usando como motor el desabasto de medicamentos para niños con cáncer —qué perverso y demencial—; y la violencia no amaina, las masacres horrorizan, al tiempo que Guardia Nacional se apanica, deja hacer, deja pasar, ante la política de “abrazos, no balazos” de López Obrador; los votos se le caen al presidente, perdiendo la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, la mitad de las alcaldías en la Ciudad de México, suscitando la purga en el obradorismo, el despido de Irma Eréndira Sandoval, la renuncia del operador de los Servidores de la Nación, Gabriel García, y la condena unánime por el accidente en la Línea 12 del Metro, con saldo de 26 muertos y un centenar de heridos, el peritaje externo que revela que la tragedia tiene su origen en la construcción, descarrilando a los dos delfines de la sucesión, Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum. Nada feliz anda Andrés Manuel; anda enchilado.

Va perdiendo votos. Va perdiendo base social. Van alertando sus fans de renombre que no volverían a votar por él. Y AMLO reacciona hasta donde la neurona le da: el distractor. Ha de creer que el circo, la maroma, la ocurrencia, habrán de opacar lo destructivo de la pandemia, lo letal de la violencia, lo insultante de la corrupción, la impunidad de Peña Nieto, Calderón, Fox, Salinas de Gortari y sus bandas, a los que no ha querido denunciar, o la complicidad y el disimulo ante Pío, José Ramón, Felipa, los más insignes del clan Obrador…

Agazapado, huidizo, callado, Carlos Vasconcelos ya no ríe, ya no alardea, ya no dice ni pío. Mañoso como es, ahí dejó a sus huestes tiradas en la banqueta del OPLE y a media losa de la avenida Bellavista, alimentándoles el coraje por la derrota descomunal asestada por Morena en la elección por la alcaldía de Coatzacoalcos, inoculando la coartada de que no perdió el candidato del engendro llamado PRI-PAN-PRD sino que el fraude lo noqueó. Ahí los tuvo y en el momento crucial, cuando el morenista Amado Cruz Malpica acudió a recibir su constancia de mayoría, el vasconcelismo se retiró. La capitulación fue vergonzosa. Y tramposa. Encendió a los fans y luego los enfrió.

Armó una conferencia de prensa y con discurso insípido, inocuo, arrió las velas y se marchó. La gente volvió a su casa y los abogados haciendo como que van a tumbar la elección en los tribunales. Y Vasconcelos callado, aterrizando la derrota. Un fuente asegura: se gastó 30 millones en campaña. Otra fuente sostiene: hay un contrato de 100 millones en Dos Bocas. Una tercera fuente precisa: no es uno sino dos contratos. Y un sabio suscribe: perdiendo, ganó… Algo trae en el clóset Rafael Carvajal Rosado.

Al menos un amparo contra una orden de aprehensión, tratando de evitar su cumplimiento y de paso que el aparato judicial —jueces de control y proceso y procedimiento penal oral—, así como fiscales regionales, distritales y de unidades integrales, se apliquen y él, el aspirante a secretario del ayuntamiento de Coatzacoalcos, pare en prisión. Bajo el número 373/2021, el juicio de amparo interpuesto por Carvajal Rosado se desahoga en el Décimo Noveno Juzgado Federal, y es literalmente una puerta a la libertad o la prisión. ¿Quién lo está cercando? ¿Acaso la secretaria de Energía, Norma Rocío Nahle García? Carvajal Rosado, un viejo perredista que opera para el delegado federal en Veracruz, Manuel Huerta, trae casi amarrado el primer negocio a ejecutar en el próximo gobierno municipal: la venta del predio en que se construirá la ampliación del panteón Lomas de Barrillas y en su interior, las instalaciones del Servicio Médico Forense, siempre y cuando acredite que es el propietario real del terreno y no un prestanombre, como apunta un explosivo expediente… Siendo un candidato fantasma, Claudio Trujillo sólo podría tener votos fantasmas. Sin aparecer en la boleta electoral, sumó para la causa del Partido Verde “Ecologista” de México apenas 3 mil 857 votos en la contienda por la diputación federal en el distrito Coatzacoalcos. Ocupó la tercera peor posición. Y así tenía que ser. Lo postuló un partido fantasma, el PVEM, que registró la más infame votación en su historia en Coatzacoalcos, y hasta el nombre de Claudio Trujillo González fue rasurado de la boleta electoral por un error de impresión —se mantuvo el de Isaac Férez Esparza, quien había renunciado a la candidatura—, aunque se sabe que fue un golpe a Víctor y Felipe Rodríguez Gallegos, los nuevos franquicitarios del Partido Verde, que terminaron demostrando que políticamente están vacíos, reventados. ¿Dónde quedaron los 10 mil votos pronosticados?

En breve se verá la dimensión del descalabro verde y la ya inexistente fuerza de esta facción del marcelismo que terminó la contienda en el cesto de la basura… Bien “aviador”, Luis Alberto Gómez Cazarín detenta un salario de 61 mil 647.14 pesos brutos al mes, menos impuestos, lo que arroja un ingreso neto de 45 mil 014.10 pesos en calidad de director del Colegio de Bachilleres de Jáltipan. Lo de menos, dado el cargo que desempeña, es el ingreso salarial. Lo grave es que el hermano del aún líder del Congreso de Veracruz, Juan Javier Gómez Cazarín, tiene 10 meses desconectado del personal docente y administrativo. El pretexto esgrimido es la pandemia de coronavirus, a diferencia de otros directivos del plantel que se han coordinado con el alumnado para dar cumplimiento al ciclo escolar con clases a distancia. Luis Alberto Gomez Cazarín es un aviador de lujo, solapado por su hermano Juan Javier, que en aquello de violar la ley es único… 

Fernando Yunes: con las manos en la masa

Miércoles, 23 Junio 2021 15:25

De los Yunes, el más engreído, el más corrosivo, el más inflado, el más petulante es Fernando. Y el más vulnerable y torpe, al que Morena embiste y sacude, hurgando y hallando rastros de vicios y corruptelas en Torre Centro, el adefesio departamental-hotelero que impacta el entorno histórico del puerto de Veracruz.

A Fernando Yunes Márquez le da lo mismo sentarse en la mesa del capo zeta, Hernán Martínez Zavaleta, alias Comandante H, y decir no saber quién era ese güey, que dejar a su pueblo en plena crisis de servicios, la ciudad maloliente, y lanzarse al Super Bowl, en Atlanta. Y desde allá —“no tengo por qué pedir permiso”— remite la foto que refleja el disfrute, el jolgorio, la vida fifí.

O andar de tour en Sevilla, España, invitando a los reyes Felipe y Leticia a la conmemoración de los 500 años de la Fundación de Veracruz, y semanas después, en marzo de 2019, correr en la Medio Maratón de Nueva York, y subirlo a las redes.

Ácido en sus trifulcas, de lenguaje soez, le llama estúpido al gobernador Cuitláhuac García sin un gramo de prudencia. Su hermano Miguel Ángel tildó de “viejo guango” al presidente López Obrador en la campaña de 2018 cuando los Yunes  azules aún tenían poder y tres años después lo dejaron sin la alcaldía de Veracruz y pronto estará en prisión.

Se ufana del bloqueo a los Rementería, del regateo por la candidatura, de las traiciones mutuas, de la trama en que se urdió y consumó que la monarquía de la moronga azul se cumpliera imponiendo a su cuñada Patricia Lobeira en la presidencia municipal de Veracruz, pujando para ganar la elección del 6 de junio, a riesgo de perder en los tribunales por el cochinero de ambas pandillas, la de Morena y la del PAN.

Y si hay un soberbio, existe otro peor.

Hoy, Andrés Manuel lo tiene al borde del abismo, descorriendo un velo que cubre la dinámica de la corrupción y el abuso de autoridad, el cruce del ejercicio público con el negocio de los amigos, la ruta hacia el gigantismo urbano como fachada de desarrollo, la suspicacia del prestanombre y la impunidad que viene de lo alto.

Torre Centro es el Waterloo de Fernando Yunes. López Obrador lo sacude, le airea el tema, lo hace viral, usando el púlpito de las conferencias mañaneras, y luego la maquinaria mediática que avanza y exhibe, despellejando al alcalde de Veracruz, documentando la estafa, el tráfico de influencias, el negocio del presidente municipal suplente y acreditando que la superchería urbanística atropella el entorno histórico del mítico puerto.

“El Día de la Marina que fui a Veracruz —expresó López Obrador—, me dio mucho coraje, (…) estaba en la embarcación donde llevamos a cabo la ceremonia y volteo a ver… un edificio! Altísimo… Casi en la parte histórica. Eso no se debió autorizar y ojalá y se remedie y se rebane legalmente, ¿cómo dan permiso para eso?”.

Y a partir de ahí se armó la gresca. Cuitláhuac García secundó a Andrés Manuel; Fernando Yunes reviró expresando que la obra fue gestionada y autorizada durante el ayuntamiento encabezado por el priista Ramón Poo Gil; aseguró que el Instituto Nacional de Antropología e Historia(INAH) y la Comisión Federal de Electricidad habrían otorgado sus respectivas anuencias. El INAH lo negó aduciendo que no tenía facultades.

Torre Centro, un edificio proyectado con ocho niveles para departamentos y 16 para hotel, se ubica atrás y a un costado del Edificio de Faros “Venustiano Carranza”, a unas cuadras del malecón. No viola tácitamente la reglamentación del Instituto Nacional de Antropología e Historia por no ser colindante con el área histórica, pero a juicio de Daniel Nahmad Molinari, ex director del INAH Veracruz, sí hay colindancia con un “área que comprende varios monumentos históricos relacionados con un suceso nacional o la que se encuentre vinculada a hechos pretéritos de relevancia para el país como dice de la zona de monumentos históricos la Ley Federal de Zonas y Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos”.

Se sabría que el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, padre del alcalde Fernando Yunes, incurrió en una omisión: la Secretaría de Medio Ambiente estatal determinó que la obra de construcción de Torre Mayor no requería de manifiesto de impacto ambiental, el MIA, y por lo tanto no existe.

Andrés Manuel lanza una bola fuego letal: “eso no se debió autorizar y ojalá y se remedie y se rebane legalmente”. Y se rebane legalmente, dice el presidente. O sea, suspender la construcción. O sea, reventar a Fernando Yunes y al beneficiario de la obra.

Queriendo ser el Pilatos de la trama, a Fernando Yunes le faltó tino y sagacidad. Tiró el balón al campo del ex alcalde priista, Ramón Poo, y terminó metiéndose un autogol.

Torre Centro es un negocio que salpica al clan yunista. Su constructor es Carlos Ramos de la Medina, suplente de Fernando Yunes en la alcaldía de Veracruz, según los permisos y anuencias gestionadas ante el ayuntamiento y el gobierno estatal y un contrato colectivo con el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Transporte en General del Estado de Veracruz, registrado ante la Junta de Conciliación y Arbitraje estatal.

Nombre y firma de Ramos de la Medina brotan en todo documento relativo a Torre Centro. Y la imagen del constructor con Fernando Yunes, decenas de fotografías en eventos de campaña, en su registro ante el órgano electoral, y todas en portales, en medios de comunicación y redes sociales.

Ramos de la Medina y las torres departamentales van de la mano. Otro edificio, la Torre Amura, ubicado a unos metros de la playa de Boca del Río, Costa de Oro, aparece en su currículum, difundida como la torre más alta del sureste de México con departamentos cuyo costo oscila en los 8 millones 800 mil pesos.

De acuerdo con el periódico El Dictamen, Torre Amura fue construida por el despacho Open Arquitectura, “propiedad de Ramos de la Medina y Ricardo Fernández Rivero”.

Ramos de la Medina aparece en varias empresas inmobiliarias: Grupo Inmobiliario Alto S.A. de C.V., Andlor S.A. de C.V., Prassi S.A. de C.V., Pro Arquitectura Grupo Inmobiliario S.A. de C.V., Residencial del Sureste Sociedad Cooperativa de Vivienda S.C. de R.L. de C.V., Open Arquitectura S.A. de C.V., y Arquitectura e Ingeniería Inmobiliaria S.A. de C.V.

Fernando Yunes no es ajeno a Torre Centro, a Ramos de la Medina y a sus megaproyectos. Así se deslinde, está implicado. Y López Obrador lo sabe. De ahí la embestida, la declaración que inició el ataque en la mañanera, la sugerencia de se “rebane legalmente” el edificio, la exhibición de documentos, la siembra de la sospecha.

Y hay más. ¿Es Fernando Yunes es propietario real de Torre Centro? ¿Es la familia Yunes? ¿Cómo se financió la obra? ¿Hay tráfico de influencias? ¿Es una red de prestanombres? ¿Es Carlos Ramos de la Medina el socio, el prestanombre, el tapadera?

Sobre el junior proliferan otros temas: el endeudamiento del municipio, las observaciones del Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz, las cuentas públicas, la violencia, el carnaval de 2020 que abrió la puerta a la crisis del coronavirus.

Torres Centro es un exceso y denota la soberbia del alcalde, el descuido de las formas, el cinismo en su actuar. Erigen una torre departamental de ocho niveles y un hotel en 16 más, y el constructor es el suplente del alcalde. El descaro total.

Y Andrés Manuel mide a Fernando, lo cerca, lo acosa y lo va a reventar.

Lo pilló con las manos en la masa.

Archivo muerto 

Huele a Javier Duarte el PRI en Veracruz y eso le impedirá, por una década, por lo menos, ganar elecciones. Salvo por la diputación federal de Pepe Yunes Zorrilla en Coatepec, la alcaldía —por tercera vez— de Juan Manuel Diez Francos en Orizaba y otras presidencias municipales, como la de Cosoleacaque para Ponciano Vázquez Parissi y la de Moloacán para el líder petrolero,

Omar Ricárdez Chong, el PRI está muerto. Sólo los ilusos lo siguen. Sólo los analfabetas políticos se dejan cooptar. Pero el negocio sigue. Y se ofertaron espacios en la lista plurinominal del PRI, candidaturas a alcalde, a síndico, a regidor, tasadas no por miles sino en millones de pesos. Unos cuantos aseguraron su espacio en los próximos cabildos; los que apostaron por una presidencia municipal o por una diputación plurinominal, no percibieron el tamaño del timo. Ganaron Marlon Ramírez, líder priista en la entidad, y la diputada federal, número uno del duartismo,

Anilú Ingram, y quizá en golpe de suerte —mala suerte para la sociedad—, Héctor Yunes, que pasa de una diputación local a una senaduría, a una diputación federal, confirmando que “no tiene llenadera”. Partido voraz, el PRI no va a cambiar. Ni tendrá votos, ni triunfos, ni presencia política mientras se le asocie al saqueo de Javier Duarte en el gobierno de Veracruz. Los cómplices no merecen ni medio voto… Ni con sus tretas el PRI logró una mayoría como la que hoy tiene Morena en el Congreso de Veracruz.

De la elección del 6 de junio emerge con 26 de las 30 diputaciones uninominales, sólo perdiendo la de Misantla que fue para el panista Othón Hernández Candanedo; Veracruz Rural, ganada por el panista Miguel David Hermida Copado, “El Señor de las Sillas”, de la cuadra de los Yunes azules, protagonista del zafarrancho albiazul de la que surgió la candidatura de Miguel Ángel Yunes Márquez; Boca del Río, donde venció Jaime Enrique de la Garza, ex esposo de la senadora Indira Rosales San Román, ahora del equipo del alcalde saliente, Humberto Alonso Moreli, y Huatusco, ganada por Hugo González Saavedra. Fuera de eso, Morena arrolló a la coalición PRI-PAN-PRD. Se llevó un millón 646 mil 626 votos, el 45.78 por ciento de la votación total, contra un millón 110 mil 410 sufragios del PRIANRD, que representó el 30.89 por ciento. Una paliza brutal, con votos legales y con votos chuecos, que la oposición tendrá que usar para acreditar que el fraude existió. Y de no ser así, de no presentar evidencia contundente de fraude, simplemente estará aterrizando la derrota…

Dueño de todo y a la vez de nada, Rafael Carvajal presume un predio al que pretende darle status de terreno municipal. Aún antes de llegar al ayuntamiento, el viejo político se frota las manos por los millones que le dejará la entrega de un predio que se convertirá en extensión del panteón de Lomas de Barrillas, al poniente de Coatzacoalcos, albergando las instalaciones del Servicio Médico Forense de la Fiscalía General del Estado de Veracruz.

El punto es saber si el operador político, ex miembro de la Ucisv-Ver, ex perredista, hoy en Morena, de la cuadra del delegado de Bienestar en Veracruz, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, es realmente propietario del terreno, prestanombre, gestor o simulador. Es un predio que le disputó en tribunales a Tony Macías, el ex suegro incómodo de Javier Duarte, pero lo que está a debate es el origen del terreno, que no es Invivienda como se pretende hacer creer a los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas. Una bomba de tiempo para Amado Cruz Malpica, futuro alcalde de Coatzacoalcos…

Qué pequeño es el mundo. Isabel Romero Cruz tiene un sobrino incomodísimo y no lo sabe. Es Cristóbal “Mañas” Hernández Cruz, juez segundo de Primera Instancia, y lo suyo es alardear de su parentesco con la presidenta del Poder Judicial de Veracruz. Cristóbal “Mañas” es el mismo que siendo secretario de juzgado validó las sentencias clonadas por Jaime Quintanilla y familia para fraguar una afectación por la construcción del Libramiento Vial a la entrada de Coatzacoalcos y cobrar una indemnización que indebidamente pagó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal, provocando daño al erario y, luego de un largo litigio, pagarle casi 100 millones de pesos al verdadero propietario.

Y Cristóbal “Mañas” Hernández Cruz es quien indebidamente dio por caducado el juicio contra el líder de Morena en el Congreso de Veracruz, Juan Javier Gómez Cazarín, por suscribir un pagaré por la venta de un automóvil Jetta, en sus días como ejecutivo de la Volkswagen de Coatzacoalcos, y no haber entregado la documentación del vehículo; Cristóbal “Mañas” Hernández adujo “falta de promoción” cuando que los juzgados estuvieron cerrados a causa de la pandemia. Valiente “sobrino postizo” tenía guardado en el bolsillo la presidenta del Poder Judicial, Isabel Inés Romero Cruz…

¿Cuáles serán las investigaciones por anomalía en el pago de obra que realizará el ayuntamiento de Coatzacoalcos, una vez que asuma funciones el morenista Amado Cruz Malpica? Seguro el Parque Central Miguel Hidalgo, con aportación de Pemex y que de pulmón ecológico sólo tiene el nombre; el parque ubicado en la confluencia del río y la playa, que presenta graves fallas de construcción, y una etapa del malecón costero en la que se pagó pero no aparece el acta-recepción, tema que le quema las manos al ex alcalde Joaquín Caballero Rosiñol y al presidente municipal actual, Víctor Manuel Carranza Rosaldo…

Voto masoquista, el que premia a un gobierno que reprime y asedia, saquea el erario y construye fortunas ilícitas, que hunde a Veracruz y lo estanca, se postra ante la violencia y simula combatir a los cárteles, o encubre violadores, o persigue alcaldes, o se mancha con la sangre de ediles, o agravia a magistrados y desoye, ignora, desdeña a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Triunfa Morena con el voto de la fanaticada y con la fuerza del aparato de gobierno, los votos de más, los millones en campaña, el voto del miedo que se teje cazando opositores, encarcelando candidatos, usando a la policía como ariete que amaga y golpea, que va tras los adversarios del obradorismo, reactivando juicios dormidos o improvisando nuevas denuncias.

Día infausto, el 6 de junio. Se votó contra el PRIANRD y simultáneamente a favor de un modelo político que actúa como si el que gobierna fuera el PRI: Cuitláhuac es Duarte, Cisneros es Buganza o Eric Lagos, Lima es Audirac o Manzur o Charleston, Zenyazen es Mota, Fernández es El Cisne Silva, y Gómez Cazarín es Carvallo Delfín o Flavino.

Si no hubiera colores o siglas, sería complicado identificar cuál es cuál: unos robaron con descaro, otros roban con discreción. Pero todos roban y abusan.

Votaron los que repudian al PRI, al PAN, al PRD y con más brío acudieron a las urnas al ver a la alianza Veracruz Va negarse a lanzar una propuesta nueva, rostros frescos, trayectorias limpias, y volver a las andadas, al discurso falaz, a la oferta engañosa, reciclando a un sector de la fauna nociva que el fidelismo, el duartismo y el yunismo llevaron al poder.

Operó la maquinaria electoral con la etiqueta de Morena y con el colmillo de los mapaches del PRI, los Ranulfos Márquez en el puerto de Veracruz, intentando frustrar la victoria de Patricia Lobeira Rodríguez, esposa de Yunes Márquez, que seguro se caerá en los tribunales.

Otros mapaches priistas consumaron triunfos para Morena en el sur; en Coatzacoalcos los marcelistas y en Minatitlán los petroleros de la Sección 10.

Gritan fraude los priistas y se duelen que les hicieran carrusel, ratón loco, casillas zapato y ven el derroche de millones para cooptar al órgano electoral, aterrizar pago a votantes y ejercer el control de la prensa venal, los propagandistas que no hacen periodismo sino partidismo.

O sea, los magos del fraude electoral pasmados, petrificados, sin capacidad para desactivar el fraude. Mapaches como son, ¿quién les puede creer?

Morena avasalla y ese voto es demencial. Suele premiarse al buen gobierno, la eficiencia, la obra pública, el sentido social. Suele premiarse la justicia, la transparencia, la ética y la verdad. Pero a un gobierno infame, inepto, corrupto, criminal, se le aplica voto de castigo.

Van tres años y medio, 30 meses, y Veracruz no avanza, se hunde, sacudido por la violencia y la injusticia, sin reactivar la inversión, perdiendo polos de desarrollo, sin una sola obra por la que algún día se le pudiera recordar.

Con los cárteles, Cuitláhuac es terso; con el pueblo, muestra el puño. Al Cártel Jalisco Nueva Generación lo vio tomar autopistas y proclamar su señorío, atacando cuarteles y correteando patrullas. Y para sofocar su ira, les concedió el repliegue de la Fuerza Civil, la policía de élite de la Secretaría de Seguridad del gobierno de Veracruz.

Al pueblo, en cambio, lo embiste y lo arrincona. Ciudadanos mexicanos residentes en Estados Unidos y uno originario de aquel país, fueron, torturados, les fueron sembradas armas, desatando un conflicto diplomático, interviniendo el gobierno federal, hasta lograr la libertad de las víctimas.

Su obra es infame. El 99 por ciento de los contratos los otorga por asignación directa, según informe de la Contraloría del gobierno de Veracruz.

Su manejo financiero es falaz. Alardea de austero y no deja de endeudar a la entidad. Año con año, desde el inicio de gestión, lo suyo ha sido suscribir créditos por más de 20 mil millones.

Van tres años y seis meses y su lucha contra la corrupción es etérea. Ni Miguel Ángel Yunes Linares, su antecesor, ni su círculo más cercano han sentido el embate de la ley. Cuitláhuac los cita, los menciona, los señala de haber transado con la delincuencia, pero no pasa de ahí. Es un show.

Moralmente su gobierno es un fiasco. Pululan en palacio de gobierno los acosadores sexuales, los hostigadores, los violadores. Son impunes, cobijados por el gobernador.

Eric Cisneros, secretario de gobierno, es un truhán con obsesiones psiquiátricas. Un día amenaza, otro amaga, uno más miente, otro más violenta la ley.

Un día reta a la prensa crítica y luego se ve implicado en el levantón del periodista Marcos Miranda Cogco, en el puerto de Veracruz, acusando su esposa que existía una amenaza directa del secretario de gobierno. Tras el escándalo y el involucramiento de Eric Cisneros, Miranda Cogco apareció con vida.

Su mayor gesta fue la trama que cercó, amedrentó y condujo al crimen de la alcaldesa de Jamapa, Florisel Ríos Delfín. Un audio con la voz de la edil perredista, reveló que Cisneros Burgos la presionaba para entregar la policía municipal al gobierno de Veracruz. Desarmaron a la corporación, la dejaron inerme y virtualmente la entregaron a los asesinos.

Levantada, torturada, Florisel Ríos recibió varios impactos de bala y el tiro de gracia. Sólo faltó que Cuitláhuac y Cisneros hubieran jalado el gatillo.

Su otro ariete es el Congreso de Veracruz. Ahí se fabrican leyes sin sustento y se construye el andamiaje para perpetuarse en el poder. Ahí se embiste a alcaldes incómodos y se encubre a los integrantes de la banda delincuencial, sean alcaldes, diputados, funcionarios de gobierno.

Juan Javier Gómez Cazarín es el capo del Congreso de Veracruz, un antiguo vendedor de carros en Coatzacoalcos con historial de trapacerías y corruptelas, autos que no entregaba a los propietarios, pagos no reportados a la administración de la Volkswagen, vehículos manifestados como pérdida total… sin que fuera pérdida total.

Del Congreso emanan leyes ilegales. Las conciben sin sustento legal y las aprueba la mayoría de Morena. Y una vez tramitado el recurso de inconstitucionalidad, la Suprema Corte de Justicia de la Nación les da para atrás.

Otras resoluciones de la Corte son ignoradas por Cuitláhuac García y su banda. No restituyen a alcaldes en sus cargos ni respetan el derecho de sus suplentes a asumir funciones. Imponen concejos municipales violando la ley y se burlan del Poder Judicial de la Federación.

Isabel Romero Cruz es sólo un holograma en el Poder Judicial. La presidenta del Tribunal Superior se mueve cuando le ordenan, habla cuando la instruyen, piensa cuando la programan. 

Le controla los dineros la ministra sin cartera, Joanna Marlén Bautista Flores, ex secretaria particular de Eleazar Guerrero Durán, el primo que Cuitláhuac negara para no reconocer el nepotismo en su gobierno y al que impuso en la Subsecretaría de Finanzas donde controla los más de 100 mil millones de pesos de presupuesto anual.

Isabel Romero no es, en sí, la cabeza del Poder Judicial. Es la que suscribe los pagos de negocios millonarios, la que salda las cuentas de las Ciudades Judiciales, la que mantiene y sostiene nombramientos ilegales de magistrados y que se niega a cumplir la resolución de la Suprema Corte para reincorporar a su cargo al magistrado Roberto Dorantes Romero. 

A ese gobierno infame, abusivo, transgresor de la ley, le dio el pueblo el voto.

Voto masoquista con el que se premia a un gobierno represor, torpe, corrupto y criminal.

Archivo muerto 

Conectado a un respirador artificial, el PRIANRD no vuelve en sí. Sigue en terapia intensiva. Lo arrasó Morena en 18 en 20 distritos electorales federales. Fuera de los triunfos de Maryjose Gamboa Torales en el distrito Veracruz Rural, y de José Francisco Yunes Zorrilla en Coatepec, todo fue para Morena y sus aliados.

Sin oferta política que prendiera al electorado, reciclando caras e historias deplorables, candidatos que provienen del fidelismo y del duartismo, terminaron vencidos por adversarios de bajo perfil, nulo trabajo, cero resultados en el ejercicio del poder. Fue la podredumbre contra la ineptitud, y el pueblo —y una buena cuota de votos de más— dejaron a la coalición Veracruz Va al borde de la extinción. Son 18 diputados federales de 20 que irán a seguirle el juego a López Obrador…

Aturdido por el nocaut, Carlos Vasconcelos sólo ve números rojos. La debacle fue aquí y allá, en la cabecera municipal de Coatzacoalcos, en el centro, en congregaciones y ejidos, en el orgullo, en la moral. Y se aferra a la teoría del fraude, la victimización. No arguye ni explica. No hurga en las claves de la derrota, la operación política, los que lo hicieron soñar.

Uno de los suyos, el motor de votos en Villa Allende, le tomó la mano, lo llevaría a la gloria, lo haría presidente municipal de Coatzacoalcos. Y “La Amenaza” creyó. Carlos Vasconcelos Guevara y Noriel Prot Álvarez, agente municipal de la congregación de Villa Allende, en la cúspide del poder. Quiso soñar. Y del sueño despertó la noche del 6 de junio. Los votos hablaron. Y lo masacraron.

Entre los escombros de la tragedia, halló el líder cetemista, candidato del PRI-PAN-PRD, una miseria electoral: mil 473 votos. Morena —Amado Cruz Malpica—, en cambio, se llevó de calle la congregación de Villa Allende con 3 mil 748 sufragios, según la base de datos del Órgano Público Local Electoral de Veracruz. ¿Qué le pasó a Noriel Prot? O se vendió o perdió el liderazgo. O los miles de votos fueron cuento. Prometió 5 mil votos y si acaso generó un tercio. Una miseria electoral. Y Vasconcelos no termina de llorar…

Ni las placas de la locomotora alcanzó a apuntar Pepe Mancha el domingo 6. Salió maltrecho, herido, destartalado de la elección de alcalde en su natal Tuxpan, intentando infructuosamente, bajo las siglas del PRIANRD, relevar en el cargo a su primo, Juan Antonio Aguilar Mancha. Su campaña fue de alarde, triunfalismo, reviviendo el esquema del yunismo azul al que se debe y en el que se encumbró hasta alcanzar el liderazgo del Partido Acción Nacional en Veracruz.

A media campaña fue hostigado por la policía estatal y la Guardia Nacional en sus oficinas de partido. Enfrentó embestidas en redes sociales. Y la noche del 6 de junio, la realidad lo mató. Desde el tercer lugar, vio ganar a José Manuel Pozos Castro, ex presidente del Congreso de Veracruz, en un tiempo panista, hoy integrante del Partido del Trabajo y súbdito de Morena.

Lo más doloroso, lo hiriente, haber sido superado por Alberto “El Cisne” Silva Ramos, el mayor duartista, el que operó un sinnúmero de ataques al yunismo azul, a su padrino, Miguel Ángel Yunes Linares, el que evadió la cárcel amparado en el fuero siendo diputado federal y en su regreso, bajo las siglas del Partido Verde, quedó segundo en la contienda por la alcaldía de Tuxpan. Ni los Yunes azules, ni Pepe Mancha, ni la corte en pleno, están viendo su realidad… Así de jodidos andan el PRI y el PRD en Nanchital que hasta Esmeralda Mora Zamudio los venció.

Desdeñada hace cuatro años, la comadre política de Rocío Nahle García, secretaria de Energía del gobierno federal, tomará las riendas de un municipio con presupuesto exiguo que apenas alcanza para sobrevivir. Intransigente, impolítica, se le recuerda en los días en que desde la presidencia del Instituto Municipal de la Mujer de Coatzacoalcos, al que accedió violando la ley por no ser originaria ni vecina del lugar, impuesta por Nahle y el alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo, incurrió en el agravio hacia otra dama, Eva Cadena Sandoval, ex diputada de Morena.

Gana la morenista Esmeralda Mora con 3 mil 478, apenas 60 más que el candidato de Fuerza por México, Víctor Manuel Morales Gálvez, quien logró 3 mil 418 sufragios; Brenda Manzanilla Rico, de PRI, tuvo 2 mil 502, y Miguel Ángel Piña Balderas, 2 mil 255 votos, dejando al PAN con 25 sufragios, último lugar en la contienda por debajo de los partidos satélite. Si se hubiera dado la alianza Veracruz Va (PRI-PAN-PRD), la oposición sería gobierno en Nanchital. A menos que la plaza estuviera negociada —y entregada— desde antes… Diputada sin lustre, infame su paso por San Lázaro, Carmen Medel Palma va a continuar el desastre de Morena en Minatitlán.

Llega a la alcaldía cobijada en la infamia de contender contra un contrincante encarcelado, borrado del mapa, echado de la contienda con un atropello legal. Inmoral, su triunfo se cimenta en la represión política, el abuso de poder, el uso de un delito fabricado para mantener, retener y someter a Nicolás Ruiz Rosete, candidato de la alianza Veracruz Va, en una prisión de Miahuatlán, Oaxaca.

Perpetra el golpe Cuitláhuac García, sedicente gobernador de Veracruz, títere a modo del obradorismo, matraquero del presidente Andrés Manuel López Obrador, que aprieta el puño y limpia el camino de Carmen Medel a la alcaldía de Minatitlán. Sólo así, con una trastada, la moral invertida, podría ganar la elección del domingo 6. Habrá Carmen Medel de continuar la obra titánica de Nicolás Reyes Álvarez, el saqueo a las arcas públicas, los negocios del junior, las tretas del regidor Saúl Wade León, la altanería del director de Gobernación, Ricardo López Marcos, alias Lord Picahielo, la violación a la normatividad en la ejecución de obra, el conflicto sindical.

Sin mayor capacidad que el plagio de leyes tabacaleras extranjeras, con un buen número de iniciativas y proposiciones con punto de acuerdo desechadas y congeladas en su paso por la Cámara de Diputados, Carmen Medel habrá de terminar de remitir a Minatitlán al basurero de la historia. Llegará a la alcaldía marcada con el sello de la inmoralidad, contendiendo contra un candidato encarcelado. Qué desvergüenza…

Arden las urnas y las boletas y los paquetes electorales. Se incendian los ánimos y la protesta, el reclamo y la condena, marchando unos y soltando denuestos, y apostados otros a pie de calle, a las puertas de los Oples, exigiendo anular elecciones, o recontar votos, o atajar el fraude.

Se oyen sus gritos mientras avanzan por las calles de Santiago Tuxtla. Avanzan los chamacos y las jovencitas morenistas —porque también ellos se dejan gritar “fraude”—, y los adultos y hasta de los de la tercera edad se dicen burlados, cuando de pronto un par de tipos cargando urnas y papelería electoral se tropiezan, derramando las boletas en el piso, sin que nadie aminore el paso ni los auxilie. Les hacen falta manos. Toman lo que pueden, las boletas, las urnas, siguen su andar.

Otros, en Castillo de Teayo, también de Morena, del Partido del Trabajo, del Verde, queman las boletas que extrajeron del Consejo Electoral, y ahí la policía no mueve un dedo, ni los grupos que resguardan el inmueble hacen nada por frenarlos. Protesta consentida es protesta fingida. Ya en la vía pública, viene el fuego. Se les ve incendiar las boletas hasta convertirse en ceniza.

Del norte al sur, de la costa a la montaña, el priismo, el panismo, el perredismo acusan fraude, boletas de más, urnas embarazadas, cifras que no cuadran, amenazas a consejeros electorales que no orbitan en el círculo de Morena.

Coatzacoalcos, Xalapa, Minatitlán, Nanchital, Orizaba alzan la voz, exigiendo recuento, voto por voto, casilla por casilla, emulando al obradorismo de 2006 cuando Felipe Calderón impidió a Andrés Manuel sentarse en la silla presidencial.

Al priismo le va como en feria. Bebe una sopa de su propio chocolate. Hacedor del fraude, violador de la democracia, imponiendo candidatos, gobernantes, alcaldes, diputados, senadores por más de 70 años, impunes sus mapaches en los tiempos de Alemán, de Fidel, de Duarte —ladrones de elecciones—, hoy lloran como antes vieron llorar a la oposición.

Y así el ritual del triunfo y la derrota, elección de Estado y democracia mancillada, el morenismo fingiendo que es víctima del fraude electoral mientras el aparato policíaco, la fuerza del estado, el puño del gobernador Cuitláhuac García y su brazo ejecutor, Eric Cisneros, secretario de gobierno, se roban la elección.

Al anochecer del domingo 6 hay fiesta en el Veracruz morenista. Felpa, tunda, madriza al PRIANRD. Fluye el PREP —Programa de Resultados Electorales Preliminares— y sólo se ven votos para el partido de Andrés Manuel López Obrador. Se salvan Veracruz, Boca del Río, Alvarado, el corredor panista, el feudo del yunismo azul. Y Orizaba, el último bastión del PRI que de no ser por Juan Manuel Diez Francos, el acaudalado empresario que va por su tercera alcaldía, también habría capitulado ante Morena. Y en el sur, Cosoleacaque, reducto de Ponciano y Cirilo Vázquez Parissi, los hijos del cacique ejecutado. Y Moloacán, del líder petrolero Omar Ricárdez Chong, que regresa a la presidencia municipal.

Con votos reales y con votos del fraude, Morena se alza con un centenar de triunfos en la elección municipal, transformándose en primera fuerza electoral de Veracruz. Y se llevan Xalapa, Coatzacoalcos, Poza Rica, Minatitlán, Misantla, Pánuco, Tuxpan de Rodríguez Cano, Álamo, Agua Dulce, Las Choapas, Nanchital, Córdoba, y decenas y decenas y decenas de municipios más.

Pulveriza Morena al PRI en todo Veracruz. Arrebata el Congreso estatal, agenciándose 25 de 30 diputaciones de mayoría y falta asignar plurinominales donde el tricolor entrará solo con dos —Marlon Ramírez y Anilú Ingran—, dejando en la orfandad al presupuestívoro Héctor Yunes Landa.

Barre Morena con el PRIAN en la elección de Congreso federal. De 20 distritos se queda con 17. Sólo el priista José Francisco Yunes Zorrilla, en Coatepec, logra ganar, y los panistas Maryjose Gamboa, en el Veracruz Rural, y Eric Abraham Sosa Mar, en Tantoyuca.

No ha sido una jornada tranquila. Ha sido violenta. Hay rasgos de elección de estado. A los candidatos muertos y a los candidatos encarcelados —Rogelio Franco y Gregorio Gómez, del Partido de la Revolución Democrática, y Nicolás Ruiz Roset, del Partido Acción Nacional— se une el amago policíaco a la población; el patrullaje que amedrenta, que pesca al que le ve aspecto de mapache electoral y si no lo es qué más da; el patrullaje que detiene a cualquiera, solo o en grupo, y los hace pasar por presuntos culpables y luego le aplica la ley fuga.

Histriónico, como actor de carpa, el jefe de la Policía Municipal de Coatzacoalcos, Víctor Ulises Osorio Soler, el que tiene en la base de la corporación su negocio de alimentos para la tropa, comida chatarra y hasta maquinitas tipo minicasino, protagoniza un vodevil. 

Sentados sobre la banqueta, la vista hacia la pared, decenas de ciudadanos son tildados de mapaches electorales por el jefe policíaco. Osorio Soler los interroga, los insta a identificarse, los cuestiona, de dónde vienen, qué hacen y luego los deja ir. 

Su argumento es teatro o una pieza de complicidad. Querían robarse urnas —dice— o amedrentar a los votantes. No son de Coatzacoalcos. Son de la congregación de Mundo Nuevo. Y no hay acción legal. Váyanse y no pequen más.

Captado in flagranti, el jefe Osorio Soler ha incurrido en un delito. Es cómplice de quienes, según sus palabras, acreditan la tentativa de delito electoral, delito grave según la reforma legal, delito sin derecho a fianza. Y Osorio, el cómplice, los deja ir.

Al amanecer del lunes 7 comienza el show del fraude. De norte a sur hay proclamas. Hay votos de más para Morena y de menos para la oposición. No coinciden las cifras. No salen las cuentas.

Se quejan los morenistas pero se quejan más los del PRI, los del PAN, los del PRD y hasta los partidos satélite por el tremendo nocaut. 

Antes, los agraviados militaban en el PAN, en el PRD, en el Cardenista, en el PARM, en el Partido Mexicano de los Trabajadores de Heberto Castillo. Su verdugo era el PRI.

Hoy es el priismo, el panismo, el perredismo, bufando por la embestida del gobierno morenista, que va desde la represión en campaña, el encarcelamiento de los candidatos y aspirantes opositores, la oleada de violencia política que situó a Veracruz como el estado líder en agresiones con el 23.6 por ciento nacional, el fraude electoral, las urnas embarazadas, la compra de representantes de partidos en casillas.

Hay evidencia de miles de boletas de más. En Coatzacoalcos, el recuento evidencia 203 casillas de las 443 con irregularidades y miles de boletas que no le contabilizaron al candidato de la alianza PRI-PAN-PRD, Carlos Vasconcelos Guevara, y casillas en las que hubo más boletas electorales que votantes registrados en la lista nominal.

César Soto, representante del PAN ante el Ople municipal, reveló que en cada casilla le acreditaron 50 votos de más al candidato de Morena, Amado Cruz Malpica y que el 46 por ciento de la elección presenta irregularidades.

“Hay relleno de urnas —dice—. Hubo compra de votos. En las primeras 162 casillas revisadas teníamos 70 irregularidades. Al final del conteo, en las 443 casillas hubo 203 irregularidades. El 46 por ciento de la elección tiene irregularidades. 

“Se les pasó la mano. Fueron burdos, exagerados, hambreados. Se avorazaron y retacaron las urnas. Fue al viejo estilo del PRI”.

Ahí, como en todo Veracruz, el plan es anular el 20 por ciento de las casillas y tumbar la elección. 

Otro parámetro de la felpa es el porcentaje obtenido por los candidatos de Morena, arriba del 50 por ciento de los votos totales; los que corresponden a la oposición, en la franja del 30 por ciento.

Veracruz es excepción. Ahí venció Patricia Lobeira Rodríguez, esposa del panista Miguel Ángel Yunes Márquez, cuya candidatura se anuló por no ser nativo del puerto y no acreditar tres años de residencia efectiva en el municipio. Hay Torita pues alcanzó 94 mil 760 votos contra 90 mil 235 del morenista Ricardo Exsome Zapata. La elección se va a judicializar.

Hay vientos de fraude pero algo no cuadra. Las actas de escrutinio deben presentar firmas de los representantes de casilla de todos los partidos. ¿Acaso se alteró el acta o se le sustituyó? ¿O acaso PRI, PAN y PRD no conformaron estructura electoral para defender la elección?

Es Veracruz. Hubo madriza al PRI, y cochinero electoral, y fraude. Tenía que ser.

Archivo muerto 

Vitacilina al presidente para que vea lo que se siente. Pierde Morena 10 millones de votos respecto a la elección presidencial de 2018. Pierde la mayoría calificada en la Cámara de Diputados. Pierde nueve de 16 alcaldías de la Ciudad de México. Sin adversario al frente —Ricardo Anaya descarrilado por la embestida de Enrique Peña Nieto, acusándolo de lavado de dinero, sin probárselo, sin ir a juicio y luego retirando los cargos—, Andrés Manuel López Obrador se llevó 30 millones 110 mil votos que le dieron legitimidad y contundencia. Hoy, su partido, Morena, sale de la elección intermedia con 20 millones 163 mil 295 votos. Se le fractura su base, sus adeptos, el arrastre, el respaldo social.

Pierde, además, la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y depende ahora del Partido Verde Ecologista de México, la prostituta de la partidocracia mexicana que lo mismo se vende al PRI que al PAN que a Morena, y que será la bisagra no perder la mayoría absoluta —51 por ciento de la Cámara— a menos que no le llegue al precio y un día de estos amanece de lado del PRI-PAN-PRD.

Morena gana 11 de las 15 gubernaturas en disputa, incluidas ocho de la costa del Pacífico, el corredor que sirve para el trasiego de droga, pero pierde Nuevo León, Chihuahua, el Congreso y alcaldías de Jalisco, la mitad del Estado de México y las nueve presidencias municipales de la Ciudad de México donde se ubica la mayor planta productiva de la capital del país. Una victoria pírrica: ganando, López Obrador tácitamente se quedó sin ejército. Ración doble de Vitacilina a Andrés Manuel por aquello del ardor…

Ricardo Ahued Bardahuil logra la más alta votación el domingo 6. Según el último registro del PREP —Programa de Resultados Electorales Preliminares—, obtuvo 111 mil 330 votos contra 57 mil 829 de David Velasco Chedraui, candidato del PRI-PAN-PRD. Ahued le da a su partido, Morena, la alcaldía de Xalapa que se veía perdida por la pésima gestión de Hipólito Rodríguez Herrero y por la ausencia de una figura morenista con nivel competitivo, arrastre, imagen, trabajo político que pudiera retener la capital de Veracruz para el partido obradorista. Rosalinda Galindo, la reina del nepotismo; Ana Miriam Ferráez Centeno, aquella que expresó que Andrés Manuel López Obrador le producía “asquito” y que propuso toque de queda para preservar la seguridad de las mujeres, y Dorheny “Candy” García Cayetano, diputada federal del montón, sin presencia ni relevancia política, un cero a la izquierda que ni huele ni hiede, fueron medidas por Morena y reprobaron.

La opción fue Ahued y le aplicó un 2 a 1 al priista-yunista David Velasco Chedraui, que aún no sabe si lo que le pasó encima fue un pullman o el tren bala de Tokyo… Felpa descomunal a Carlos Vasconcelos Guevara, “La Amenaza”. Tundido por la fuerza de un tsunami, votos legales y otros que no, el líder obrero apenas si llegó a su techo natural. Como hace cuatro años, cuando intentó ser alcalde de Coatzacoalcos por primera vez, se quedó en 32 mil votos. Pero esta vez reventó peor. Su arrogancia nefasta, sus aires de superioridad, fueron abollados por 68 mil sufragios obtenidos por su acérrimo rival, Amado Cruz Malpica, de Morena. Vasconcelos contendió en 2017 por el PRI y su marca fueron 32 mil votos que de poco sirvieron ante los 52 mil obtenidos por el morenista Víctor Manuel Carranza Rosaldo. Esta vez fue candidato del PRI, PAN y PRD y tuvo la misma votación. Políticamente está acabado. Moralmente, aniquilado. Hará año y medio, 

INFORME ROJO reveló que amagaba con dejar el PRI y la CTM, central obrera que lidera sin ser obrero. Tres audios registraban su voz y media docena de testigos lo confirmaban. Y como buen líder charro, se dedicó a mentir, a negar que su voz fuera su voz, que anduviera dándole patadas al PRI. Repudiado por amplios sectores de la sociedad, por la constante extorsión que practican sus allegados contra el que invierte, por las golpizas que su sobrino Luis asesta a quien se le atraviesa en el camino, emulando al tío “La Amenaza”, o a muchos les exhibe el arma, los votos de Morena lo hicieron trizas. Lo devastaron. Lo revolcaron. Hasta sus aliados le votaron en contra y sus confidentes —sus “fieles” confidentes— lo delataron trasladando información a Morena…

Al desnudo, Víctor y Felipe Rodríguez Gallegos, Joaquín Caballero Rosiñol y Oliver Damas de los Santos, no podrán olvidar la elección del 6 de junio. Son un fiasco electoral. No producen votos. No le dieron al candidato a la alcaldía de Coatzacoalcos, Amado Cruz Malpica, el mar de votos que ofrecían. Víctor Rodríguez y su corte alardeando que el Partido Verde Ecologista de México, su nuevo negocio político, aportaría 10 mil sufragios; su realidad es de 3 mil votos. El ex alcalde Caballero y el regidor Oliver Damas, operando para el Partido del Trabajo con tal de meter en el cabildo a Nataly Reyna Toledo, sólo llegaron a 2 mil 500 sufragios. No pobre, paupérrima, la votación, que va denotando que políticamente ya no existen, que dejaron de ser factor de triunfo, que el marcelismo como fuerza política, se extinguió.

Pasaron a ser vendedores de ilusiones y hasta en eso resultaron un fraude. Frente a los 68 mil votos de Amado Cruz, lo obtenido por PVEM y PT es nada, es basura. Y aún así, con esa mísera votación, reclaman su regidor en el próximo cabildo. Y pensar que a cambio de su operación política sus problemas con la justicia entraron en un compás de espera… ¿A qué abogado de Coatzacoalcos, metido a político, le llaman el best-seller por ser el más vendido?…

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