Domingo, 16 de enero de 2022

Fuera de Foco

Guerracruz: con miras al 2024
Silvia Núñez Hernández

Buenos Días Veracruz

La gota que derramo el vaso
David Varona Fuentes

Informe Rojo

Veracruz: el narcogobierno, la mayor amenaza
Mussio Cárdenas Arellano

@suntos de poder

México en manos de delincuencia organizada
Manuel Carvallo Carvallo

Columna Invitada

"Servir o servirse"
Columna Invitada

Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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rtes marciales que un día —insólito— acusaba felpas asestadas por el ex secretario de Gobierno del yunismo y al otro aducía que la paliza no era real, que malévolos hackers, duendes cibernéticos, le metían mano a sus cuentas en Facebook, alterando fotografías. Aquella denuncia siguió y pese a que Franco exhibió un amparo en curso, el gobernador lo hizo encarcelar.

A Ramón Ortiz Cisneros, líder transportista de Coatzacoalcos, amigo de gente santa y non sancta, financiero y soporte de Fuerza por México, lo asedia con la Fuerza Civil, allanando sin orden de cateo la sede de una de sus oficinas, amagando al personal, aprehendiendo al dirigente obrero y horas después retornando para sembrar terror, robando equipo de cómputo, una caja fuerte con 20 millones de pesos, apaleando a hombres y mujeres, destruyendo el sistema de videovigilancia para eliminar pruebas de la agresión, conminando a callar o morir. Eso no es justicia; el móvil es político y tiene que ver con la elección a la alcaldía.

A 10 alcaldes del Partido de la Revolución Democrática les tiende un cerco. Se doblegan o que enfrenten la ley. O se hincan o a correr. A unos les revisan las cuentas públicas, la certificación de sus policías; los estados financieros no pasan, los reprueban, los investigan, les arman denuncias. Y la opción es huir. Eso también es terrorismo político.

A Floricel Ríos Delfín, alcaldesa de Jamapa, la ultimó un grupo armado pero el crimen político es obra de Cuitláhuac García, el gobernador, y de Eric Cisneros Burgos, el secretario de Gobierno, sus verdugos.

Días antes de ser levantada, torturada y muerta, Floricel reveló los alcances demenciales de Cisneros, la altivez, prepotencia, misoginia. O se iba o su esposo sería aprehendido. Siguió la acción del grupo armado que irrumpió en su rancho, la sustrajo y horas después fue hallada sin vida. Su cuerpo acusaba tortura, varios disparos, tiro de gracia. Terrorismo político el del gobernador con ayuda del crimen organizado.

A Marisela Vallejo Orea, alcaldesa de Mixtla de Altamirano, la interceptó un comando armado. Cosida a balazos, murió al instante. Murieron también su esposo y el conductor del vehículo. Sirvió el crimen para saciar los instintos delirantes de Cuitláhuac, los desfogues mentales de Cisneros, las taras políticas del líder del Congreso de Veracruz, Juan Javier Gómez Cazarín. Todos tras una alcaldía en un lugar clave.

Sobre el cadáver de Maricela, se tejió un agandalle legal. No dejar llegar a la alcaldesa suplente encarcelar al síndico acusándolo de ser el autor del crimen, aprehendiéndolo en Puebla y remitiendo a una cárcel en Veracruz. Y al cabo de todo, se instaló un concejo municipal, que la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que era inconstitucional.

Al pigmeo de palacio le aterra la realidad política, la debacle de Morena, el repudio social, la revuelta del morenismo, el gobierno sin resultados, los violadores y los acosadores sexuales cobijados en su falda, saber que la impunidad de sus depravados es el motor del voto en contra, que el nepotismo genera repulsa, que la corrupción es el botón para detonar la derrota en la elección.

Morena, en sus manos, es un caos. Morena gobierna mal. Morena divide. Morena destruye. Morena roba. Morena abusa. Los morenistas son el peor enemigo de Morena. Y Morena, Cuitláhuac, Cisneros, Gómez Cazarín, Hipólito, Carranza, Nahle, Huerta, Dorheny, Rosalinda, Ana Miriam, todos conforman una banda rapaz. Y eso huele, apesta a derrota.

Moralmente destruido, Cuitláhuac García asesta dos golpes arteros simulando hacer justicia. A Rogelio Franco lo pesca con el añejo conflicto con la ex esposa karateca que se dice víctima de violencia intrafamiliar y termina imputándole “ultrajes a la autoridad”, y a Ramón Ortiz con un montaje de la Fuerza Civil que lo asedia, le allana la propiedad, lo detiene, lo desaparece por horas y lo presenta ante la Fiscalía estatal para, una semana después, acusarlo de posesión de arma reservada a las fuerzas armadas, posesión de estupefacientes y también “ultrajes a la autoridad”.

Ambos son mensajes políticos. Y en ambos hay terrorismo político.

A Franco lo confina a una celda en el penal de Amatlán donde hay criminales que pararon ahí por las acciones judiciales del yunismo. O sea, lo vulnera, lo deja en manos de sus enemigos, lo acerca a la venganza, lo sitúa en el umbral de una felpa y de la muerte. Franco, si no hay quien evite una tragedia, correrá la misma suerte que Floricel Ríos, a quien Cuitláhuac García y Eric Cisneros la llevaron a morir.

Franco es el máximo líder del PRD en Veracruz, diputado federal, diputado local, dirigente del comité estatal, secretario de Gobierno en los días de Miguel Ángel Yunes Linares en el poder. Su aprehensión busca intimidar, quebrar la alianza opositora PRI-PAN-PRD. Así lo concibieron el pigmeo y Bola Voraz. Pero la treta falló.

A Franco le violaron un amparo. Alertado sobre una posible aprehensión, inició el juicio y obtuvo la suspensión. Aún así, la policía lo detuvo, le configuró el delito de “ultrajes a la autoridad”. 

Ocho meses pasará Rogelio Franco en prisión preventiva oficiosa, mientras en los medios y en las redes sus hijas lo defienden —la mayor sólo hija de Guillermina Alvarado— acusando que la mamá debiera de continuar con la ayuda psquiátrica y la ex esposa, en respuesta, llegando a decir el ex secretario de gobierno mantiene una relación sentimental con su hijastra.

Al empresario transportista, líder de la Confederación Auténtica de Trabajadores y Empleados de México en Coatzacoalcos, Ramón Ortiz Cisneros, no lo pilla por delitos reales sino para neutralizar a Fuerza por México, el partido que le roba votos a Morena.

Decía el gobernador que siguiendo una pista de extorsión, halló a Ortiz Cisneros. Y lo encarceló.

Nada real. Un video muestra al líder transportista ingresando a sus oficinas y detrás suyo varias patrullas de la Fuerza Civil. Ingresan sin orden de cateo, velando las armas y se los llevan.

Desapareció por horas. Se filtró que fue remitido la 29 Zona Militar en Minatitlán. Falso. Fue llevado a un área apartada y obligado a disparar un arma. Luego se le remitió a la Fiscalía local. Y una semana después, la prisión obligatoria de un año. ¿Y el delito de extorsión? Sólo posesión de arma reservada, 10 bolsas con estupefacientes y “ultrajes a la autoridad”, como en el caso de Franco.

El golpe es político. Cuitláhuac ata las manos del financiero de Fuerza por México. Sin recursos, la campaña se complica. Sin recursos, lo único que queda es la imaginación, la operación política, la búsqueda de votos a ras de piso, todo para enfrentar una elección de Estado.

Fuerza por México, junto con PRI-PAN-PRD y Redes Sociales Progresistas le restan votos a Morena. Sus candidatos van en ascenso mientras Morena se achica. Ofrece el paraíso cuando todo Coatzacoalcos vive el infierno de la violencia, la debacle económica, la quiebra de empresas.

Tres años de gobierno municipal infame, advierten una derrota brutal. Víctor Carranza, el alcalde, títere de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, es una nulidad. Es arbitrario, corrupto, déspota, intransigente, ignorante, mentiroso, un chamán con dotes mágicos, el brujo que desaparece más de 5 mil millones de pesos de presupuesto y su obra es un insulto a la sociedad.

Con ese lastre, Morena camina hacia atrás. La peor alcaldía en 20 años, superando al priista Iván Hillman Chapoy, que sumió en el atraso a Coatzacoalcos. Y ante una oposición que avanza, el manotazo del gobernador, la policía allanando propiedades, confinando en la cárcel al financiero de Fuerza por México.

Si fuera justicia, Franco enfrentaría cargos por violencia intrafamiliar y Ramón Ortiz por extorsión. Pero no. El tema es político. Es mensaje al enemigo.

Es terrorismo político, la última carta del gobernador.

Archivo muerto

Muy light, Emigdio Enríquez Merlín llora la muerte de su madre y hermana con una desenfrenada autopromoción. Va de entrevista en entrevista, en medios y en redes, con una dicotomía macabra: por un lado el doloroso relato del crimen de Gladys Merlín Castro, ex alcaldesa priista de Cosoleacaque, y su hija, Carla Enríquez Merlín, precandidata a la presidencia municipal por Morena, y por otro, el ego personal, sus logros empresariales, su hobbies y andanzas, y la consabida respuesta a las múltiples muestras de adhesión a que se inserte en el proceso electoral. O sea, luto con olor a jolgorio político.

Menos de un mes tiene el doble crimen y a Emigdio Enríquez le sirve para darle vuelo a su imagen. Habla de lo que la Fiscalía de Veracruz oculta, el hermetismo de la indagatoria, de las cámaras de videovigilancia que fueron inutilizadas, para terminar cayendo en el lugar común: sus paisanos pidiendo que sea candidato a la alcaldía de Cosoleacaque. Lo burdo es lo suyo. Vaya promoción política tan macabra. Miyo montado en el dolor de los Merlín, trazando la candidatura que Morena le ofreció a su hermana Carla.

Qué siniestro show… Gremio dividido, el del Sindicato Único de Empleados Municipales se parte en tres. Uno permanece bajo control de su líder, Gersaín Hidalgo, cada vez más erosionado; otro, Esther Acosta Cruz, y el tercero, Juan Carlos Sánchez Pérez, cuyo hermano Arturo, uno de los cercanos a Gersaín, fue ultimado cuando se relajaba tras un partido de béisbol. De aquel gremio que caminaba unido en torno a demandas y reclamos laborales, increpando al alcalde de Coatzacoalcos, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, poco queda.

Es un proyecto agotado, disminuido, desteñido, que dejó la dinámica, las marchas, la protesta, el cierre de los accesos a la ciudad, el bloqueo de unidades de limpia pública hacia el basurero de Villa Allende y el mitin con arengas de quemar el palacio municipal, proferidas por Gersaín Hidalgo, para terminar en una desangelada defensa de los intereses sindicales. Del grito bravucón se pasó al maullido de gato. Si eso es lo que Gersaín Hidalgo le ofrece al virtual candidato de la alianza Veracruz Va, Carlos Vasconcelos Guevara, los votos tendrán que contarse con los dedos de una mano y hasta les va a sobrar…

Fan de la pepena política, Yazmín ahora va sobre Podemos, el partido con tufo a duartismo, nido de priistas que ya no caben en el PRI. Con un fardo de denuncias, señalamientos, una usurpación de profesión, violencia política de género, tácitamente echada de Morena, Yazmín Martínez Irigoyen recala en el feudo de Francisco Garrido, por cuyas manos pasaron las cuentas públicas de Javier Duarte, siendo presidente de la Comisión de Vigilancia del Congreso de Veracruz, y todo lo blanqueó o no lo objetó. Bonita pareja, pues. Se juntaron el hambre con las ganas de comer. Pepenadora política, Yazmín salió de Morena y se trepó en el PRD, postulada para diputada local. Un día, sin más, le dijeron bye y despertó del sueño. Intentó la nominación por Unidad Ciudadana y le cerraron la puerta. Fuerza por México estuvo a minutos de darle la candidatura pero una revuelta de militantes e integrantes de la Confederación Auténtica de Trabajadores y Empleados de México (Catem) prendió alarmas y dio marcha atrás.

Su peregrinar tuvo recompensa. Es ya delegada municipal de Podemos (Robar), el partido cuyo líder, Francisco Garrido, fue el gran encubridor de Javier Duarte cuando ejerció el gobierno de Veracruz y saqueó sus arcas. Ahí, Yazmín, está en su nivel. El arte de la pepena política se le da… Pillado en plena violación a la ley, Sergio Guzmán Ricárdez va camino a ver frustrado su sueño de ser diputado local. Dos videos exhiben al precandidato de Morena intentando comprometer el voto de los ciudadanos de Agua Dulce, presumir obra y compromiso social, semanas antes que arranquen formalmente las campañas. Los videos son contundentes y el alcalde con licencia incurre en flagrantes actos anticipados de campaña. Si lo aprietan los adversarios de Morena, partido que lo postuló, y si el Órgano Público Electoral de Veracruz deja de conducirse como cómplice del gobierno morenista, la candidatura de Sergio Guzmán se va al caño… Sainete violento de Liliana Orantes Abadía, candidata a la alcaldía de Coatzacoalcos por Todos por Veracruz, en el fraccionamiento Balcones del Mar.

Transgrediendo reglas internas, filmaba un promocional en el club de playa cuando la administradora del lugar, Rita Balboa, la llamó a desistir. En respuesta, recibió una andanada de insultos, altanería y palabras soeces, jalones de cabellos de una mujer que acompañaba a la candidata, agresión verbal de Lesly Bautista, hija de Liliana Orantes. Al pretender comunicarse con integrantes de la mesa directiva de Balcones del Mar, le fue arrebatado su teléfono celular por una de las agresivas invitadas y arrojado contra una banca y destruido; otra más continuó el ataque. De no ser por la intervención del esposo de Rita Balboa, la agresión habría sido mayor.

Consta todo en un comunicado emitido por la administradora de Balcones del Mar a los condóminos. Se espera que en breve se presente la denuncia penal por el ataque y la destrucción del teléfono. Apadrinada por el menguado cacique de Las Choapas, Renato Tronco Gómez, Liliana Orantes es candidata de Todos por Veracruz a la presidencia municipal de Coatzacoalcos. La nominación se dio con el beneplácito del líder real de ese partido, Héctor Yunes Landa, que sigue reclutando escoria política y no termina de aprender (Ver: https://bit.ly/3d8iAkY)…

Al filo de las 6:30 PM, el viernes 26, el área de vigilancia del fraccionamiento Balcones del Mar recibía un llamado de alerta: Rita Balboa Córdova, administradora era agredida, vejada, insultada por la candidata del partido Todos por Veracruz a la alcaldía de Coatzacoalcos, Liliana Orantes Abadía, su hija y dos mujeres más.

Minutos antes, Rita Balboa había sido advertida sobre la presencia de unas 30 personas en el club de playa, la zona de alberca ubicada en el extremo norte del desarrollo inmobiliario, a pie de malecón, donde realizaban la grabación de un promocional de campaña, contraviniendo las reglas internas.

En las pantallas del sistema de videovigilancia se registró la imagen de Liliana Orantes, su hija Leslie Bautista, su yerno Adolfo Álvarez, más de 25 invitados y el personal encargado del audio y video.

Rita Balboa interrogó a los elementos de la caseta de vigilancia, situada a la entrada de Balcones del Mar, y le fue confirmada la identidad de la candidata de Todos por Veracruz, advirtiéndoles que no debieron permitir el uso del club de playa para la realización de un promocional.

La respuesta de Liliana Orantes a los vigilantes, según el comunicado suscrito por Rita Balboa Córdova y dirigido a los condóminos, fue tajante: “Les dijo que a ella no le importaba, que ella pagaba el mantenimiento y que le valía. Que ella iba a hacer el reportaje para su campaña porque ella era dueña de esto (club de playa)”.

En el escrito, la administradora del fraccionamiento precisa que este viernes no le correspondía a los condóminos de la Sección 2, donde se ubica el domicilio marcado con el número 112 de la calle Bahía, en el cual habita Liliana Orantes, el uso del área de alberca y que por la pandemia de coronavirus desde el año pasado no se aceptan invitados.

Meses antes, refiere Rita Balboa, había abordado el tema con Liliana Orantes. Le expresó que las áreas comunes no se podían usar con fines políticos por tratarse de un fraccionamiento privado, pues violenta la privacidad. Por ello, cuando se le notificó sobre la grabación del promocional, se apersonó con la candidata de Todos por Veracruz.

“Al llegar la saludé de manera cordial —apunta Rita Balboa— y le indiqué que no se podía filmar, ya que se le había indicado eso. Me dijo que sólo iba a salir su cara, a lo que le contesté que viendo a las 30 personas que estaban dentro del club, no creía que sólo saliera su cara. Le pedí que me apoyara y filmara en su vivienda”.

HIJA DE LILIANA ORANTES LANZA LOS PRIMEROS INSULTOS

La respuesta fue descomunal:

“Acto siguiente, su hija, la señora Lesly Bautista comenzó a gritarme diciéndome que yo era una terca y que ella era dueña de todo. Que si quería filmar lo haría y yo no era nadie para impedirle, seguido de una serie de groserías que me apena mencionar”.

Rita Balboa se dirigió a Liliana Orantes señalando su extrañeza de que le permitiera a su hija dirigirse en esa forma a quien únicamente realizaba su trabajo. “Si iba a contender tenía que respetar a los ciudadanos”.

Una de las invitadas de la candidata de Todos por Veracruz tomó del hombro a Rita Balboa y comenzó a insultarla. La administradora de Balcones del Mar le puntualizó que no tenía por qué hablar con ella. En respuesta recibió más insultos. Liliana Orantes reiteró que pese a las restricciones iba a continuar con la grabación.

DOS MUJERES DETONAN LA AGRESIÓN

La administradora del fraccionamiento intentó realizar una llamada telefónica a la mesa directiva para solicitarle su apoyo. La invitada de Liliana Orantes que la había tomado del hombro le arrebató el celular. Ante la exigencia de que le fuera devuelto, lo hizo estrellándolo contra una banca y destruyéndolo. La mujer la tomó del cabello mientras Rita Balboa le agarraba los brazos tratando de contenerla.

Otra mujer, presuntamente de nombre Primavera, originaria de Monterrey, Nuevo León, intervino. Tomó del cabello a Rita Balboa y continúo la agresión en presencia de Liliana Orantes.

“No daba crédito a lo que estaba pasando —señala Rita Balboa—. Cómo dos mujeres, apoyando una campaña política representada por una mujer, puedan agredir a otra mujer. En ese momento llegó mi esposo a tranquilizarlas, ya que de no ser por él, no sé qué hubiera pasado”.

Rita Balboa apunta:

“Es imposible tratar con la prepotencia de estas personas, que desde que llegaron no han respetado el reglamento. Insultan a los vigilantes, que de muertos de hambre no los bajan. No respetan que compraron bajo el régimen de condominio y las ofensas han ido creciendo por parte de los integrantes de ese domicilio”.

Al final del comunicado, Rita Balboa advierte que acudirá a la vía legal con una denuncia de hechos para garantizar su seguridad y que le reintegren su teléfono celular.

“Temo por mi integridad física y la de mi familia, ya que me agredieron como administradora pero cuando termine mi gestión no sé hasta dónde puedan llegar”.

HECHURA DE TONY MACÍAS, HÉCTOR YUNES Y RENATO TRONCO

Todos por Veracruz es el enésimo partido político en el que irrumpe Liliana Orantes. Antes pasó por el PRI, Movimiento Ciudadano, PAN-PRD, intentó regresar al PRI, provocando una revuelta de promotoras sociales; Partido Verde, al que tácitamente desmanteló, y hoy sacude al reducto del ex candidato al gobierno de Veracruz, Héctor Yunes Landa.

Su primer padrino —así solía presumirlo— fue Jesús Antonio Macías Yazegey, entonces suegro incómodo de Javier Duarte, el gobernador que saqueó a Veracruz y que hoy purga una condena de nueve años en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, aunque aún enfrenta otros cargos por malversación de recursos federales.

Durante la campaña al gobierno de Veracruz, se dedicó a respaldar a Renato Tronco, el menguado cacique de Las Choapas, en su aventura de pretender ser diputado federal por Coatzacoalcos y simultáneamente realizaba contracampaña a Miguel Ángel Yunes Márquez, candidato de la coalición PAN-PRD al gobierno estatal.

Desechada políticamente, frustrada en su intento de ser apuntalada por el Partido Verde Ecologista de México, en el que fue delegada municipal, terminó en Todos por Veracruz con el padrinazgo de Renato Tronco.

Su candidatura a la alcaldía de Coatzacoalcos llegó con el aval del líder real de Todos por Veracruz, el diputado federal Héctor Yunes Landa, responsable hoy de las estridencias políticas de Liliana Orantes Abadía.

RENUNCIAS EN TODOS POR VERACRUZ

En menos de seis meses, desde asumió el control de Todos por Veracruz a nivel local, Liliana Orantes ha provocado graves rupturas con su exigua militancia.

Ha generado un clima de encono, fiel a su estilo; acusaciones de traición, marginación de militantes, éxodo de simpatizantes, y la manipulación de los espacios en la planilla que contiende por la presidencia municipal de Coatzacoalcos.

Catorce audios, grabados durante una reunión de trabajo, evidencian el trato déspota, el tono áspero hacia la militancia y la expulsión de afiliados, incluyendo a miembros de la directiva local del partido, sin apegarse a los estatutos.

Una de las renuncias más sonadas es la Marlene Figueroa, a quien había ubicado en como candidata a la regiduría primera de Todos por Veracruz. En un extenso texto, difundido en la red social Facebook, detalla las maquinaciones de la “candidata mayor”, acusaciones de traición, desplazamiento de integrantes de la planilla, convirtiendo la campaña en un “ring de luchadores”.

Según fuentes allegadas a Todos por Veracruz, la salida de Marlene Figueroa abre la posibilidad de que la candidatura a regidora primera sea para el círculo más íntimo de Liliana Orantes. Su hija Lesly, sin embargo, estaría descartada por no haber renunciado en tiempo y forma a su cargo en la delegación de la Secretaría de Educación estatal en Coatzacoalcos.

 

 

* Liliana Orantes e hija, acusadas de encabezar ataque a administradora de Balcones del Mar

* Pretendía grabar un promocional en club de playa a sabiendas que está prohibido

* Recomendada por Renato Tronco y protegida de Héctor Yunes Landa

  Al filo de las 6:30 PM, el viernes 26, el área de vigilancia del fraccionamiento Balcones del Mar recibía un llamado de alerta: Rita Balboa Córdova, administradora era agredida, vejada, insultada por la candidata del partido Todos por Veracruz a la alcaldía de Coatzacoalcos, Liliana Orantes Abadía, su hija y dos mujeres más.

Minutos antes, Rita Balboa había sido advertida sobre la presencia de unas 30 personas en el club de playa, la zona de alberca ubicada en el extremo norte del desarrollo inmobiliario, a pie de malecón, donde realizaban la grabación de un promocional de campaña, contraviniendo las reglas internas.

En las pantallas del sistema de videovigilancia se registró la imagen de Liliana Orantes, su hija Leslie Bautista, su yerno Adolfo Álvarez, más de 25 invitados y el personal encargado del audio y video.

Rita Balboa interrogó a los elementos de la caseta de vigilancia, situada a la entrada de Balcones del Mar, y le fue confirmada la identidad de la candidata de Todos por Veracruz, advirtiéndoles que no debieron permitir el uso del club de playa para la realización de un promocional.

La respuesta de Liliana Orantes a los vigilantes, según el comunicado suscrito por Rita Balboa Córdova y dirigido a los condóminos, fue tajante: “Les dijo que a ella no le importaba, que ella pagaba el mantenimiento y que le valía. Que ella iba a hacer el reportaje para su campaña porque ella era dueña de esto (club de playa)”.

En el escrito, la administradora del fraccionamiento precisa que este viernes no le correspondía a los condóminos de la Sección 2, donde se ubica el domicilio marcado con el número 112 de la calle Bahía, en el cual habita Liliana Orantes, el uso del área de alberca y que por la pandemia de coronavirus desde el año pasado no se aceptan invitados.

Meses antes, refiere Rita Balboa, había abordado el tema con Liliana Orantes. Le expresó que las áreas comunes no se podían usar con fines políticos por tratarse de un fraccionamiento privado, pues violenta la privacidad. Por ello, cuando se le notificó sobre la grabación del promocional, se apersonó con la candidata de Todos por Veracruz.

“Al llegar la saludé de manera cordial —apunta Rita Balboa— y le indiqué que no se podía filmar, ya que se le había indicado eso. Me dijo que sólo iba a salir su cara, a lo que le contesté que viendo a las 30 personas que estaban dentro del club, no creía que sólo saliera su cara. Le pedí que me apoyara y filmara en su vivienda”. 

HIJA DE LILIANA ORANTES LANZA LOS PRIMEROS INSULTOS 

La respuesta fue descomunal:

“Acto siguiente, su hija, la señora Lesly Bautista comenzó a gritarme diciéndome que yo era una terca y que ella era dueña de todo. Que si quería filmar lo haría y yo no era nadie para impedirle, seguido de una serie de groserías que me apena mencionar”.

Rita Balboa se dirigió a Liliana Orantes señalando su extrañeza de que le permitiera a su hija dirigirse en esa forma a quien únicamente realizaba su trabajo. “Si iba a contender tenía que respetar a los ciudadanos”.

Una de las invitadas de la candidata de Todos por Veracruz tomó del hombro a Rita Balboa y comenzó a insultarla. La administradora de Balcones del Mar le puntualizó que no tenía por qué hablar con ella. En respuesta recibió más insultos. Liliana Orantes reiteró que pese a las restricciones iba a continuar con la grabación. 

DOS MUJERES DETONAN LA AGRESIÓN 

La administradora del fraccionamiento intentó realizar una llamada telefónica a la mesa directiva para solicitarle su apoyo. La invitada de Liliana Orantes que la había tomado del hombro le arrebató el celular. Ante la exigencia de que le fuera devuelto, lo hizo estrellándolo contra una banca y destruyéndolo. La mujer la tomó del cabello mientras Rita Balboa le agarraba los brazos tratando de contenerla.

Otra mujer, presuntamente de nombre Primavera, originaria de Monterrey, Nuevo León, intervino. Tomó del cabello a Rita Balboa y continúo la agresión en presencia de Liliana Orantes.

“No daba crédito a lo que estaba pasando —señala Rita Balboa—. Cómo dos mujeres, apoyando una campaña política representada por una mujer, puedan agredir a otra mujer. En ese momento llegó mi esposo a tranquilizarlas, ya que de no ser por él, no sé qué hubiera pasado”.

Rita Balboa apunta:

“Es imposible tratar con la prepotencia de estas personas, que desde que llegaron no han respetado el reglamento. Insultan a los vigilantes, que de muertos de hambre no los bajan. No respetan que compraron bajo el régimen de condominio y las ofensas han ido creciendo por parte de los integrantes de ese domicilio”.

Al final del comunicado, Rita Balboa advierte que acudirá a la vía legal con una denuncia de hechos para garantizar su seguridad y que le reintegren su teléfono celular.

“Temo por mi integridad física y la de mi familia, ya que me agredieron como administradora pero cuando termine mi gestión no sé hasta dónde puedan llegar”. 

HECHURA DE TONY MACÍAS, HÉCTOR YUNES Y RENATO TRONCO 

Todos por Veracruz es el enésimo partido político en el que irrumpe Liliana Orantes. Antes pasó por el PRI, Movimiento Ciudadano, PAN-PRD, intentó regresar al PRI, provocando una revuelta de promotoras sociales; Partido Verde, al que tácitamente desmanteló, y hoy sacude al reducto del ex candidato al gobierno de Veracruz, Héctor Yunes Landa.

Su primer padrino —así solía presumirlo— fue Jesús Antonio Macías Yazegey, entonces suegro incómodo de Javier Duarte, el gobernador que saqueó a Veracruz y que hoy purga una condena de nueve años en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, aunque aún enfrenta otros cargos por malversación de recursos federales.

Durante la campaña al gobierno de Veracruz, se dedicó a respaldar a Renato Tronco, el menguado cacique de Las Choapas, en su aventura de pretender ser diputado federal por Coatzacoalcos y simultáneamente realizaba contracampaña a Miguel Ángel Yunes Márquez, candidato de la coalición PAN-PRD al gobierno estatal.

Desechada políticamente, frustrada en su intento de ser apuntalada por el Partido Verde Ecologista de México, en el que fue delegada municipal, terminó en Todos por Veracruz con el padrinazgo de Renato Tronco.

Su candidatura a la alcaldía de Coatzacoalcos llegó con el aval del líder real de Todos por Veracruz, el diputado federal Héctor Yunes Landa, responsable hoy de las estridencias políticas de Liliana Orantes Abadía. 

RENUNCIAS EN TODOS POR VERACRUZ 

En menos de seis meses, desde asumió el control de Todos por Veracruz a nivel local, Liliana Orantes ha provocado graves rupturas con su exigua militancia.

Ha generado un clima de encono, fiel a su estilo; acusaciones de traición, marginación de militantes, éxodo de simpatizantes, y la manipulación de los espacios en la planilla que contiende por la presidencia municipal de Coatzacoalcos.

Catorce audios, grabados durante una reunión de trabajo, evidencian el trato déspota, el tono áspero hacia la militancia y la expulsión de afiliados, incluyendo a miembros de la directiva local del partido, sin apegarse a los estatutos.

Una de las renuncias más sonadas es la Marlene Figueroa, a quien había ubicado en como candidata a la regiduría primera de Todos por Veracruz. En un extenso texto, difundido en la red social Facebook, detalla las maquinaciones de la “candidata mayor”, acusaciones de traición, desplazamiento de integrantes de la planilla, convirtiendo la campaña en un “ring de luchadores”.

Según fuentes allegadas a Todos por Veracruz, la salida de Marlene Figueroa abre la posibilidad de que la candidatura a regidora primera sea para el círculo más íntimo de Liliana Orantes. Su hija Lesly, sin embargo, estaría descartada por no haber renunciado en tiempo y forma a su cargo en la delegación de la Secretaría de Educación estatal en Coatzacoalcos.

https://bit.ly/3d8iAkY

Voraz e insaciable, Carlos Antonio Romero Deschamps deja el sindicato petrolero sin enfrentar la ley, acusado de malversar millones, de enriquecerse de manera brutal, copartícipe en el saqueo y en la debacle de Pemex, sin que la justicia lo pueda alcanzar. Otro líder corrupto al que Andrés Manuel López Obrador deja ir.

Ícono de la corrupción, protagonista del Pemexgate que Trianguló recursos de la entonces paraestatal al PRI a través del sindicato petrolero, Romero Deschamps se va intocado por la Cuarta Transformación, el ariete obradorista que sirve para embestir y asediar a los enemigos del presidente y  que a la par consiente y solapa a los aliados, visibles o soterrados, de Morena y Andrés Manuel.

Tras 62 años en la nómina de Petróleos Mexicanos, la mayor parte sin dar golpe, gozando de comisión sindical, Romero Deschamps tomó la salida airosa de cesar su relación laboral con la empresa petrolera, un ardid fraguado en Palacio Nacional ante el incumplimiento de la palabra presidencial de limpiar al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) y fincarle responsabilidades penales a sus líderes.

Desde el púlpito presidencial —la conferencia mañanera—, López Obrador reveló el martes 16 que Carlos Romero Deschamps había decidido separarse de Pemex y por ende dejar la vida sindical. Horas después, la dirigencia sindical confirmó la versión.

A dos días del aniversario 82 de la Expropiación Petrolera, López Obrador mostró la cabeza de Romero Deschamps como trofeo de caza pero dejó inmune al líder petrolero de las decenas de denuncias penales y administrativas que en los gobiernos priistas, panistas y ahora obradoristas se le han fincado.

En el trasfondo hay más. De palabra, López Obrador ha sido un furibundo crítico de la corrupción sindical petrolera, del enriquecimiento de sus líderes y del control que por años ejercieron en el gremio, conformando un voto corporativo que permitió al PRI entronizarse en el poder. Pero fuera de eso, nada.

En los hechos, López Obrador y Morena son beneficiarios del voto petrolero en zonas específicas, derivado de pactos con líderes seccionales que pregonan su compromiso con el PRI y en las urnas operan y dirigen el sufragio para el proyecto morenista. Así ocurrió en las elecciones para diputados locales en Veracruz, en 2016, en las municipales en 2017 y en las presidenciales, locales, federales y de gobernador en 2018.

Fue un pacto que a Romero Deschamps le garantiza la complicidad de López Obrador.

UIF LE CONGELÓ CUENTAS, FGR ACTIVÓ DOS DENUNCIAS Y EL LÍDER SE QUEBRÓ

A mitad de 2019, la renuencia de Romero Deschamps a irse, se quebró. Sintió el primer llamado, comedido y diplomático, a retirarse. La Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda investigó sus cuentas bancarias hallando serias discrepancias entre su salario en Pemex —24 mil pesos mensuales— y las propiedades que posee dentro y fuera de México, una mansión de recreo en Cancún, Quintana Roo, en la riviera maya mexicana, un lujoso yate “El Indomable”, diversas residencias en otras entidades y un derroche descomunal, tales el dinero dilapidado en casinos de Las Vegas y reloj de oro de 18 kilates de la marca Audemars Piguet, así como discrepancias en multimillonarios depósitos bancarios.

Con ese bagaje, la UIF determinó proceder bajo cargos de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.

Simultáneamente, la Fiscalía General de la República había dado entrada a denuncias formuladas por un sector de la disidencia, encabezada por el doctor Miguel Arturo Flores Contreras, cabeza de Petroleros Activos en Evolución (PAE), de la Sección 1 de Ciudad Madero, Tamaulipas.

La FGR encontró elementos para proceder por delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita, defraudación fiscal, fraude, enriquecimiento ilícito, extorsión y

los que se acumulen.

Las denuncias procedían de otros sexenios. Ni el gobierno del panista Felipe Calderón ni el del priista Enrique Peña Nieto movieron un dedo contra Romero Deschamps, quien alternaba su condición de líder máximo del sindicato petrolero, cargo que ejerció por 27 años, con la senaduría y diputaciones federales que le concedía el PRI por la vía plurinominal con la única intención de gozar de fuero para evadir la ley.

Arturo Flores, dirigente de PAE, en un recuento de las tropelías de Romero Deschamps, destacó que el fraude al gremio petrolero es de 150 millones de dólares, unos 3 mil millones de pesos, entre bienes inmuebles, 126 tiendas, 26 fábricas, 60 mil hectáreas de tierra para el pastoreo del ganado, propiedad del STPRM y que los que los líderes nacionales y de las 35 secciones petroleras usaban como propiedad particular.

Nada, sin embargo, avanzó.

El 16 de octubre de 2019, Romero Deschamps inició la retirada. Sentía el asedió de la UIF y la FGR. Ese día anunció su renuncia a la secretaría general de STPRM.

Se fue de palabra. Su mafia permaneció. Lo cubrió Manuel Limón, secretario del Interior, de manera interina, pero se advirtió que Romero Deschamps no tenía suplente. Fue “electo” por el pleno de secretarios seccionales sin apego al estatuto, lo que le dio carácter de ilegal a su gestión.

El estatuto señala que ante la renuncia del líder máximo, debió asumir su suplente y si éste no estuviera en condiciones o rechazara el cargo, el sustituto sería el secretario del Interior. Manuel Limón debió convocar a una nueva elección en un plazo de 90 días. Tampoco ocurrió.

Así, Carlos Romero Deschamps continúo siendo el mandamás del STPRM a trasmano. Y la impunidad no cesó, aún en el sexenio de López Obrador.

VIO MORIR Y ALEJARSE A OTROS LÍDERES PETROLEROS

Romero Deschamps vio extinguirse el poder de Sebastián Guzmán Cabrera, último líder fuerte de la zona sur, al que Carlos Salinas de Gortari rehabilitó, extrajo de la jubilación y lo encumbró a la secretaría general del comité nacional tras en “quinazo” del 10 de enero de 1989.

Joaquín Hernández Galicia, La Quina, permanecería casi una década en prisión, en 1997, acusado de acopio de armas, que le fueron sembradas, pero no se le procesó por delitos reales como el saqueo a los bienes del sindicato, malversación del dinero y las cuentas bancarias y uno muy particular: el slop oil, el tráfico de residuos de petróleo que Pemex entregaba a una empresa afín a Hernández Galicia y que eran comercializados en el extranjero.

Aquello no eran residuos; era petróleo puro. La Quina y su mafia traficaban petróleo fuera de México con el beneplácito del gobierno priista hasta que el procurador general de la República, Sergio García Ramírez, previo estudio químico, determinó que el contrato debía ser cancelado por tratarse de fragmentos de crudo.

El quinismo se extinguía pero la mafia petrolera no. Otros líderes seccionales a los que La Quina sometió, mantuvo a raya y le sirvieron, fueron alineados con el gobierno salinista, usados y amedrentados para controlar al gremio petrolero.

Unos se encumbraron, ganaron espacios políticos, bajo la condición de permitir el desmantelamiento de Pemex, la creación de subsidiarias y filiales, la entrega de áreas estratégicas al capital privado.

Y mientras Romero Deschamps se agazapó, sus contrapartes en las secciones sindicales murieron de viejos, de fastidio o por acciones violentas.

En el sur se fueron Chico Balderas, de la Sección 11 de Nanchital; Onésimo Escobar, de la 26 de Las Choapas; Roberto Ricárdez, de la 22 de Agua Dulce; José Vasconcelos Morales, de la 31 de Coatzacoalcos.

Otros se agotaron con el tiempo: Arturo Pola Vera, de la 16 de Cuichapa, municipio de Moloacán; Pablo Pavón Vinales y Wilfrido Martínez, de la 10 de Minatitlán, y Carlos Vasconcelos Guevara, de la 31 de Coatzacoalcos, detenido por el Ejército tras el quinazo, trasladado a la Ciudad de México, apretado y obligado a alejarse del STPRM.

Romero Deschamps vio en la cárcel y luego morir a Salvador Barragán Camacho y a José Sosa Martínez, ambos líderes nacionales del gremio petrolero, títeres de La Quina, uno con sus extravagancias y francachelas, viajes a Las Vegas en aviones fletados, derrochando los fondos del STPRM y jugando en las mesas de los casinos, cuales jeques árabes, lo que le arrancaban a Pemex; el otro, Sosa, convertido en un convidado de piedra, despersonalizado, con su carácter agrio y sus frustraciones.

Antes, Romero Deschamps había visto morir a Heriberto Kehoe —kijo— Vincent y Oscar Torres Pancardo, líderes de la Sección 30, asesinados en diferentes eventos en Poza Rica, Veracruz.

Al Güero Kehoe lo abordó un trabajador petrolero, Antonio Madrigal —hay versiones que apuntan que se trató de un gatillero a sueldo— y le vació el arma, ultimando al líder nacional del STPRM cuando apenas comenzaba a ejercer el cargo. Antonio Madrigal fue abatido en ese momento. Era el 28 de febrero de 1977.

Torres Pancardo, quien había sustituido a Kehoe Vincent en la dirigencia nacional y luego regresó al liderazgo de la Sección 30, murió en un extraño accidente automovilístico en las cercanías de Poza Rica. Mal herido, salió volando del vehículo tras el impacto. Su chofer, Noé Cruz, tomó un arma y se suicidó.

Siendo un líder de segunda fila, golpeador despiadado en la Sección 34 de la Ciudad de México, Romero Deschamps fue un lacayo del líder real del STPRM, Joaquín Hernández Galicia, cuya fachada era negociar con Pemex beneficios para el gremio mientras los grandes negocios, como fue que el 20 por ciento de las inversiones de Pemex debían ser otorgadas a la Comisión Nacional de Contratos, que únicamente se dedicaba a triangular y obtener altísimas ganancias.

Hasta entonces era un líder menor. Pero el monstruo sólo dormía.

Cuando Sebastián Guzmán Cabrera, el nuevo líder del STPRM tras el encarcelamiento de La Quina y su banda, agotó su tiempo y pasó a jubilación, llegó el tiempo de Carlos Romero Deschamps.

Asumió la secretaría general del STPRM el 22 de junio de 1993 y permaneció en el cargo casi 27 años, con elecciones fraudulentas, sin apegarse a la ley, cobijado por todos, gobiernos priistas, panistas y ahora por Andrés Manuel López Obrador.

PEMEXGATE: TRIANGULANDO RECURSOS DE PEMEX AL PRI, VÍA EL STPRM

Tras la elección presidencial de 2000, apenas llegado al poder el panista Vicente Fox Quezada, el nombre de Romero Deschamps retumbó en el escenario nacional. Y no por un acierto sino por un acto de corrupción.

Vía el STPRM, Pemex había triangulado mil 500 millones de pesos que fueron a parar a las arcas del PRI, recursos usados para la campaña presidencial de Francisco Labastida Ochoa.

Una vez descubierta la maniobra por la Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, hoy Secretaría de la Función Pública, se le denominó Pemexgate.

Pemex remitió los mil 500 millones de pesos al STPRM con la promesa de que le serían devueltos en términos de su relación contractual. El sindicato petrolero, a su vez, los entregó como aportación para la campaña priista mediante retiros bancarios que realizaban 12 personas acreditadas por el STPRM ante las instituciones bancarias.

La investigación fue un escándalo. Por primera vez había evidencia sólida del desvío de recursos de un organismo de gobierno al PRI.

Implicados junto con Romero Deschamps aparecían su lugarteniente, Ricardo Aldana Prieto, originario de Poza Rica y un tiempo avecindado en Coatzacoalcos, quien entonces controlaba la construcción de casas de nivel medio para petroleros. Fue quien en calidad de tesorero del STPRM expidió los nombramientos a los encargados de retirar los retiros bancarios y remitirlos al PRI.

Del escándalo emergieron manchados pero encubiertos. Se acreditó el desvío de recursos, pero el encubrimiento fue escandaloso. Nadie pagó por ello. Oficialmente, nada fue ilegal; todo fue inmoral.

LA EXCÉNTRICA VIDA DE LOS HIJOS DE ROMERO DESCHAMPS

La vida excéntrica de los hijos de Romero Deschamps es tal que hasta los perritos de Paulina Romero Durán se dan, literalmente, vida de sultán.

Ella sube a las redes sociales fotografías de viajes a Medio Oriente. Se disfraza de árabe. Muestra los hoteles en los que se hospeda y hasta las imágenes de la habitación de lujo rentada… para sus perritos.

Otra ocasión se le ve en el interior de un avión particular. Y en ella, su padre, Carlos Romero Deschamps.

Una más, exhibiendo su lujoso departamento de 100 millones de pesos en Miami, Florida, Estados Unidos.

Al hijo del ex líder petrolero, José Carlos Romero Durán, le gusta presumir carros de lujo. Uno de ellos fue un Ferrari Enzo, de los que la fábrica sólo construyó 399 entre 2002 y 2004. Su valor era de 2 millones de dólares, entonces 25 millones de pesos y hoy más de 40 millones.

EL VOTO PETROLERO PARA MORENA

Entre Andrés Manuel López Obrador y Carlos Romero Deschamps hay secretos inconfesables. Algunos de ellos son de tipo electoral. En tierra petrolera, donde los líderes mandan, el voto del gremio va para Morena, el partido de Andrés Manuel.

Así ocurrió en Veracruz en 2016, cuando el gremio petrolero cargó su voto para candidatos morenistas en Coatzacoalcos, Minatitlán, Las Choapas, Agua Dulce y Poza Rica, llevando al Congreso estatal a legisladores de Morena.

El mismo escenario se dio un año después, en 2017, cuando el líder de la Sección 10 de Minatitlán, Jorge Wade González, ordenó el voto petrolero a favor del candidato de Morena a la presidencia municipal, Nicolás Reyes Álvarez, cuyo posicionamiento electoral era ínfimo y sería una proeza ganar la elección.

Solo Morena no lo habría logrado. Con el voto de la Sección 10 del STPRM, sí.

En 2018, siendo elección de presidente de la República, gobernador de Veracruz, diputados federales y locales, las secciones petroleras desarrollaron un voto corporativo que, junto al Efecto Peje, apuntaló a Morena, a López Obrador, a los candidatos a legisladores federales y locales a obtener un votación demoledora.

Bajo esa dinámica se mueve López Obrador. Su aliado inconfesable es Carlos Romero Deschamps, un líder corrupto al que insta a renunciar a la dirigencia nacional del STPRM, primero, y a pasar a retiro, después.

No le aplica la ley. No devuelve lo robado. Sólo lo deja ir.

De ahí, la tibieza de López Obrador hacia Romero Deschamps. Lo electoral, el amasiato petroleros-Morena y la burla a la ley, son capítulos de un pacto de impunidad.

Son sus secretos, sus arreglos, su complicidad.

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