Domingo, 16 de enero de 2022

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Guerracruz: con miras al 2024
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La gota que derramo el vaso
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Informe Rojo

Veracruz: el narcogobierno, la mayor amenaza
Mussio Cárdenas Arellano

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México en manos de delincuencia organizada
Manuel Carvallo Carvallo

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"Servir o servirse"
Columna Invitada

Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Tiranus brutus, Cuitláhuac García tiene la bendición de Andrés Manuel para abusar del poder, imponer terror político, encarcelar adversarios, atropellar ciudadanos e incluso inducir el crimen de una alcaldesa que no se doblegó. Así, criminal, impune y arbitrario, hasta que se metió con quien no se debía meter.

Su clímax llega con un encontronazo con el senador Ricardo Monreal. Le llega con una humillación política. Y en la arrogancia, el arrebato, el desatino de retar a Monreal encarcelando a José Manuel del Río Virgen, número dos en el Senado, imputándole un homicidio.

Y aún así, López Obrador lo vuelve a solapar.

Detona un escándalo por lo que Del Río Virgen representa, por ser el brazo derecho de Monreal y alfil del líder de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado Rannauro, ex gobernador de Veracruz; por la revancha desenfrenada de Cuitláhuac al ser obligado a recular en la aprehensión de seis jóvenes jalapeños a los que se les acusó de ultrajes a la autoridad. Monreal reaccionó ante el abuso; alertó, influyó en el amparo que un juez federal concedió y Cuitláhuac se voló.

Y aún así, Andrés Manuel reitera que le sigue teniendo confianza al gobernador.

Se sacude el Senado. Se cimbra Morena. Ricardo Monreal lo confronta, tomando posición senadores morenistas y de oposición, creando una comisión especial que investigue y documente, que enliste e indague en los cientos o miles de casos de mal uso del delito de ultrajes a la autoridad, el ardid con el que el gobernador impone terror en Veracruz.

Y resuenan la sentencia de López Obrador cuando dijo que es una bendición para Veracruz que Cuitláhuac García Jiménez sea gobernador.

El bendito sátrapa tiene, pues, licencia para infamar.

Vía la fiscal espuria, Verónica Hernández Giadáns, Cuitláhuac desfoga sus miserias internas. A José Manuel del Río Virgen le atribuye la autoría intelectual del crimen del ex candidato a la alcaldía de Cazones, Remigio —René— Tovar Tovar, asesinado el 4 de junio, dos días antes de la elección que, pese al homicidio, ganó Movimiento Ciudadano. Como el Cid Campeador.

Del Río no es un político más. Dos veces diputado federal, llegó a ser presidente de la Comisión de Pesca y secretario de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, alcalde de Tecolutla, presidente del Consejo Nacional de Movimiento Ciudadano y delegado de MC en Veracruz.

Y con Monreal alcanzó el cenit. Es, en palabras de Germán Martínez Cázares, más poderoso que muchos senadores. En Del Río Virgen se concentra el poder de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República.

Y a Cuitláhuac García —tiranus brutus— se le ocurre aprehenderlo.

La imputación es un absurdo. Del Río no era enemigo de René Tovar sino quien lo acercó a la dirigencia de Movimiento Ciudadano para evaluar su candidatura. Fue su impulsor. Fue, además, quien más pugnó por esclarecer el homicidio del abanderado de MC a la alcaldía de Cazones.

Cuitláhuac y su fiscal espuria dan palos de ciego. Semanas atrás, el autor intelectual del crimen de René Tovar no era Del Río Virgen sino Omar “N”, coordinador de campaña y suplente a la alcaldía. Así lo celebró López Obrador en la conferencia mañanera, el 23 de junio:

“Acabamos de resolver —dijo el presidente— o está en proceso de saberse que a uno de los candidatos que asesinaron en Veracruz, en el municipio de Cazones, antes de la elección, uno de los posibles involucrados, de acuerdo a las investigaciones era su jefe de campaña para él quedarse como candidato y ganar”.

Pues Cuitláhuac cambió de víctima y se olvidó de avisarle a López Obrador.

El sesgo del encarcelamiento de Del Río Virgen es político. Es la vendetta de Cuitláhuac García contra Ricardo Monreal, dominado por la ira que le provocó tener que dejar en libertad de los seis jóvenes aprehendidos por policías estatales, acusados de ultrajes a la autoridad.

Monreal es una losa sobre el gobernador. Cuando el senador tocó los abusos que la pandilla de Cuitláhuac comete usando el delito de ultrajes a la autoridad y advirtió que enviaría un exhorto al Congreso de Veracruz para derogarlo por “ominoso” y violentar derechos humanos, Cuitláhuac respondió con su habitual torpeza.

“Nosotros estamos del lado de las víctimas —le dijo a Monreal—. Buscamos que se aplique la justicia y si alguien en lugar de estar atento a los problemas legislativos del Senado quiere ser defensor de delincuentes, pues allá él”.

Tras la aprehensión de Del Río Virgen, Monreal lo hizo trizas:

“No señor gobernador, yo no defiendo delincuentes. Defiendo el estado de derecho, defiendo los principios constitucionales, defiendo a la gente del autoritarismo y de las vendetas políticas que siempre son injustas.

“No, ciudadano gobernador, no coincido con su expresión. No se la acepto. Soy un hombre recto y un servidor público consciente. No formo parte de su corte de aplaudidores. Le hago una sugerencia muy respetuosa: que quienes lo rodean y asesoran no actúen sin freno y se haga aconsejar de abogados y abogadas que aquí en Veracruz sobran o por hombres y mujeres honorables que esta tierra extraordinaria está llena”.

Y el volcán hizo erupción. Senadores de oposición, incluso morenistas, reaccionaron ante la barbarie que se vive en Veracruz. Del Río Virgen en el penal Pacho Viejo y Cuitláhuac en el epicentro de la indignación. Alzaron la voz dirigentes de partidos, los disidentes, la prensa crítica.

Dante Delgado, mentor de José Manuel del Río  Virgen, expresó su condena y planteó la desaparición de poderes en Veracruz.

Aún no hay juicio político contra el gobernador pero se insta a los veracruzanos a documentar los casos de encarcelamiento y el uso abusivo de la figura delictiva de ultrajes a la autoridad. Suponen que no son decenas ni cientos sino miles de atropellos, miles de historias, miles de víctimas.

Cuitláhuac tiene en la cárcel a Rogelio Franco, líder de la corriente Nueva Izquierda, del Partido de la Revolución Democrática, a quien le violaron un amparo y lo retuvieron en prisión bajo cargos de ultrajes a la autoridad. Tras resolverse el amparo que le otorgaba su libertad, le imputaron tres delitos más, impidiéndole acceder a la diputación federal plurinominal que había ganado.

Otros dos líderes políticos, Nicolás Ruiz Roset y Gregorio Gómez, ex candidatos de la alianza PRI-PAN-PRD a las alcaldías de Minatitlán y Tihuatlán, fueron aprehendidos en plena campaña y aún permanecen tras las rejas.

Azucena Rodríguez, ex diputada federal perredista, apenas dejó el cargo fue detenida, acusada del homicidio de su esposo. Era quien más pugnó por la libertad de Gregorio Gómez.

Al ex diputado local Iván Aguilar, quien llegara al Congreso de Veracruz bajo las siglas del Partido del Trabajo y luego se alejara de Morena, le fabricaron delitos contra procedimientos del Servicio Forense y lo recluyeron en el reclusorio Duport Ostión, en Coatzacoalcos.

Lo más grotesco, la inquina con su mayor saña, lo vivió Florisel Ríos Delfín, alcaldesa perredista de Jamapa. Le imputaron delitos a dos funcionarios. Persiguieron a su esposo, hoy en prisión. El secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros Burgos, un sátrapa que amenaza sin tapujos, le desarmó a la Policía Municipal. Un día fue levantada y su cadáver apareció con huellas de tortura, con varios disparos en el cuerpo y el tiro de gracia. Tácitamente, Cuitláhuac y Cisneros la mataron.

Así funcionan las tiranías. Así actúan los arbitrarios, usando la ley y lo ilegal contra el pueblo.

Abusivo, visceral, Cuitláhuac no se ve al espejo. Monreal es uno de los tres personajes destinados a suceder a Andrés Manuel en 2024, y él, sólo un enano político y mental.

Cuitláhuac no es gobernador. Es el patiño de una parodia de gobierno, aprendiz de tirano —tiranus brutus— que desde el poder mancilla, agravia, que tiene la encomienda de sembrar terror.

Veracruz es un laboratorio. Se aplica el puño contra el adversario político y contra la población. Se inventan leyes que rompen con el orden legal. Se usan delitos como ultrajes a la autoridad para imputárselos al ciudadano y confinarlo tras las rejas. Y luego a los jueces venales, jueces por consigna, les toca dictar prisión preventiva por un año o más. Es la podredumbre de Morena. 

Y si Cuitláhuac atropella es porque lo solapa López Obrador.

Archivo muerto 

De victorias sucias está marcada la historia del yunismo azul. Hoy, son tres: la alcaldía de Veracruz que le devuelve el Trife regional; la dirigencia estatal del PAN, impulsando a una corriente aliada cuyo líder, Tito Delfín, cuando era rival el yunismo lo denunció y ahora el gobernador de Morena lo tiene en prisión, y el regreso de la senadora trapecista Indira Rosales a la Cámara Alta, para convertirse en secretaria general del comité estatal de medio tiempo, y también de medio pelo. A Patricia Lobeira, alias “Paty Yunes”, le sirve el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación,

Sala Regional, para dejar de delirar con que es la más grande virtud femenil en los 500 años de vida del puerto de Veracruz; faltará ver si la Sala Superior del Trife no le agria la cena de Año Nuevo revirtiéndole el fallo e impidiendo que cumpla con su destino teatral de alcaldesa, pues sustituyó en la candidatura a su esposo, Miguel Ángel Yunes Márquez sólo “por amor”. Y “por amor” —y por negocios— Chiquiyunes será el alcalde real. Los criollos al poder. El otro rasgo de suciedad se da en la elección panista por el comité estatal. Gana Federico Salomón Molina —“ladrón de elecciones”en Sayula, su pueblo—, sustituto de Tito Delfín tras el encarcelamiento del ex alcalde Tierra Blanca. Gana por mil 86 votos, evidenciando que el PAN sigue partido en dos, polarizado, atizando los Yunes los odios contra el líder actual, Joaquín Guzmán Avilés, por sus ligas indignas, por su servilismo, por haberse postrado ante el gobernador morenista, Cuitláhuac García Jiménez. Guzmán Avilés ya trazó la ruta de lo que viene. La elección se judicializará.

Cuenta más de 20 agravios, más de 20 violaciones al reglamento de elecciones, entre ellas la sustitución ilegal del candidato a presidente, Tito Delfín Cano, y la intromisión abierta de Marko Cortés, líder nacional del PAN, a favor del Clan Yunes. Y, tercero, el retorno de Indira Rosales al Senado tras competir por la secretaría general del PAN estatal, tácitamente mandando a volar a su suplente, Fabiola Vázquez Saut, que apenas asumió funciones se le abrió a Acción Nacional y sumó a la bancada de Morena.

A control remoto pretende Indira Rosales desempeñarse como secretaria general del PAN en Veracruz. Los triunfos de los Yunes no son sufridos. Son sucios. Están plagados de trampa. Eso de que la esposa de Chiquiyunes sea la Juanita en la alcaldía, hiede. Eso de que a Tito Delfín lo denuncian y luego, cuando ya es aliado —aliado sin dignidad—, le lloran. Eso de que Indira deja el Senado, le regala un escaño a Morena, compite, gana y regresa al Senado, y a ejercer la secretaría general a punta de WhatsApp, repugna. Es el poder por el poder, pragmáticos, sin ética, con lenguaje falaz, “por amor” a Veracruz, o sea a su interés… Robo hormiga, saqueo, activos municipales que no aparecen, inventario incompleto. Año de Hidalgo en el ayuntamiento de Coatzacoalcos. Los reportes son alarmantes. La uña le creció a la Cuarta Transformación y sus hijos pródigos se van locos de contentos con su cargamento.

No robar, pregona el profeta Pejetustra, pero en Coatzacoalcos las huestes de Rocío Nahle García no se llevan el Palacio Municipal porque no lo pueden cargar. Desde de casos como el  de la hoy diputada local, Eusebia Cortés Pérez, que incumplió procedimientos y no justificó partidas de dinero, hasta empleados cercanísimos a la secretaria de Energía que hacen alarde de robo descarado. La Contraloría Municipal va de oficina en oficina revisando que el mobiliario se encuentre completo, que los equipos de cómputo aún existan, que el personal asignado sea de carne y hueso y no “aviadores”, y se lleva cada sorpresa. Bastó que Nahle los pusiera donde hay y sus huestes mostraron que lo suyo es robar… 

Fabiani Cueto se enamoró de la ubre presupuestal. Cuatro años aferrada al erario, recibiendo su mesada como regidora, su beca, sin decidir nada, sin un solo logro, sin un resultado, como convidada de piedra, y persiste en seguir enchufada a la nómina municipal. Hay risas en los pasillos del palacio municipal. Igual mentadas. Los fabianistas la ven como próxima titular del Instituto Municipal de la Mujer en Coatzacoalcos donde, para no variar, se mantendrá vegetando a costillas del erario. Los antifabianistas la quisieran ver lo más lejos posible de la sede municipal. ¿Qué hizo con los temas del agua potable, comisión en la que vociferaba de más? Nada relevante. Con la tenencia de la tierra, su otra comisión, Fabiani Cueto Salinas sostiene que tiempo fue lo que le faltó. Dejó a miles de familias con el trámite de regularización a medio andar. La hija del vendelotes —su padre, Salvador Cueto Sosa, ha hecho una empresa lucrativa de esa actividad— ya se ve en el disfrute de otros cuatro años aferrada a la ubre del erario. Los primeros cuatro no le bastaron, los del asqueante cuatrienio carrancista…

Fulminada por un tribunal de consigna, Patricia Lobeira de Yunes se duele y patalea, victimizándose  y parloteando que le arrebatan la alcaldía de Veracruz por violencia política de género. Como si en el yunismo la misoginia, la infidelidad y la pederastia no fueran punto de quiebre.

La “víctima” pregona que ser mujer en Veracruz “ se ha convertido en un riesgo y más para nosotras que estamos en la política”.

La “víctima” aduce que “han querido menospreciarme por ser mujer, esposa y madre”.

La “víctima” respinga contra la misoginia del gobernador Cuitláhuac García y la pandilla en el poder.

La “víctima” se siente heroína nacional. “En más de 500 años de historia del municipio de Veracruz me convertí en la segunda alcaldesa electa y soy la mujer más votada en la historia de nuestro puerto de Veracruz”.

La “víctima” no recuerda que en el yunismo hay misoginia, abuso sexual, célebres infidelidades y hasta un rollo de pederastia que el fidelismo le confeccionó a su suegro, Miguel Ángel Yunes Linares, la pista de Jean Succar Kuri en Cancún, de lo que la familia no se quiere acordar.

El ardid no sólo es absurdo sino hilarante. El que no brinca de asombro, muere de risa. Ni se le cayó la alcaldía “por ser mujer”, ni los votos son suyos sino del yunismo azul que operó la elección, con ganas y con tretas, y que venció en las urnas a la maquinaria oficial… hasta que el Tribunal Electoral de Veracruz anuló la elección, revirtió el triunfo y los puso en modo freeze.

Sus votos y los de Morena son un hito. Es la mayor votación para un partido ganador y la mayor, también, para el partido que obtiene el segundo lugar. Pero la anulación no obedece a un caso de misoginia sino a una razón política: el conflicto de los Yunes azules con el obradorismo rapaz.

El discurso de Patricia Lobeira, esposa de Miguel Ángel Yunes Márquez, es pues, un absurdo descomunal. El agravio “por ser mujer” no encaja. No rima. Es frágil. Se puede usar en el teatro de comedia o en la carpa popular. Porque no conmueve pero sí hace reír.

De origen, la elección municipal en Veracruz apuntaba a convertirse en el Waterloo de los Yunes azules. Chiquiyunes intentó ser alcalde arrebatando una candidatura que sabía se le iba a caer. Sin ser originario del municipio, sin poder acreditar residencia mayor a tres años, su caso se judicializó. Perdió primero en el TEV y luego en las salas regional y nacional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Y entonces vino la imposición. Patricia Loberia pasó de ser esposa a candidata sustituta. “Paty Yunes”, el mote que le endilgaron, el apelativo al que ahora responde, dijo entonces que lo suplía “por amor” —¡qué romántica!—, sólo mientras le regresaban la candidatura. Y en esas se quedó.

No hubo otra mujer en el yunismo con la talla para asumir la candidatura. Ni Maryjose Gamboa, la diputada federal de encendidos discursos, ni Indira Rosales San Román, la senadora que suscribe manifiestos ultraderechistas, cubrían el requisito. Una es Gamboa, la otra Rosales. Les faltaba apellido. Y así se rebautizó a Patricia Lobeira como “Paty Yunes”.

El yunismo, en números, ganó esa elección. Resistió la embestida de Morena, la intromisión descarada, el uso de los programas sociales, la alianza de Cuitláhuac García con el fidelismo, el duartismo y un sector del panismo que vio en la disputa por el puerto de Veracruz el resquicio para diluir la fuerza de los hermanos Miguel Ángel y Fernando Yunes Márquez.

El yunismo ganó pero también hizo trampa. Fernando Yunes Márquez, actual alcalde de Veracruz y a quien le urge que su cuñada llegue y le cuide las cuentas, se entrometió en la elección, deslizó la sutil amenaza de que si ganaba Patricia Lobeira los trabajadores municipales continuarían estando bien. ¿Y si no? Su voz fue registrada en un audio. Luego vino el conflicto poselectoral.

La caída de la candidatura llevó a Miguel Ángel Yunes Márquez al terreno de la movilización. Fue una oda al ego del junior. Sus huestes en las calles marchando, con una careta con el rostro de Chiquiyunes. Un auténtico carnaval. Y el coro de la soberbia: “Todos somos Miguel”. Ese fue su pecado y en él llevaron la penitencia. El costo de la comparsa entró a las cifras de la campaña, a la absolución del Instituto Nacional Electoral, al golpe del tribunal estatal, y de vuelta al INE.

Hoy los Yunes azules navegan en aguas bravas. La candidatura de Chiquiyunes se armó a partir de un certificado de residencia en el puerto de Veracruz sin que la residencia fuera efectiva, con documentos oficiales del ayuntamiento, con testimonio de personal de confianza y jefes de manzana aduciendo que acreditaba el tiempo de ley. Pero aquello fue una farsa.

Por esa treta, uno y otro —Miguel Ángel y Fernando— están denunciados y terminarán en la cárcel. Igual los que participaron en el engaño. Así ganen la alcaldía en el tribunal federal, así Patricia Lobeira sea alcaldesa, viene un largo juicio, la persecución del obradorismo contra el Clan Yunes.

Y ahí se verá a “Paty Yunes” conteniendo al Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz que en cada revisión le halla más cuentas sucias a su cuñado Fernando, obras que no cumplen con el fin para el que fueron presupuestadas, inconsistencias que hacen presumir daño patrimonial.

Mientras, Patricia Lobeira cumple con el script. Tras el revés del TEV, profiere el discurso de la mujer agraviada, la misoginia, el riesgo para quienes hacen política y el menosprecio por ser “mujer, esposa y madre”.

El galimatías verbal se adereza con el autobaño de elogios por ser la mujer más votada “en más de 500 años de historia del municipio de Veracruz”. 

Al yunismo lo conmueve; a sus detractores los mata de risa. El tema no son los delirios de los parientes ni la fanfarronería. El tema son los delitos electorales que van a determinar el futuro del municipio de Veracruz.

Rosa María Hernández Espejo, diputada federal por Morena, le pone los acentos a las vocales:

“Lamentamos mucho que la señora candidata del Partido Acción Nacional esté permitiendo que su partido y su familia la utilicen porque ella misma se pone Paty Yunes, Paty de Yunes y no utiliza su nombre completo”.

Y la centra:

“Una mujer de lucha, una mujer política no lo permite. Lucha con todo y se impone y ella se quiere victimizar diciendo que porque es mujer la están descalificando. No es por eso. A Paty la están descalificando porque cometió delitos electorales, porque violentó la ley”.

La elección municipal de Veracruz es un episodio manchado por todos: los Yunes y la candidatura apócrifa; los delitos electorales de Chiquiyunes y Fernando; el uso de Patricia Lobeira como tapón de emergencia en una nave que amenazaba con zozobrar; la intromisión de Cuitláhuac García y la pandilla del poder para darle a Morena joya de la corona entre los municipios de Veracruz, y la decisión manoseada del TEV, un órgano sometido, controlado y al servicio del gobernador.

No es un tema de misoginia. De eso en el yunismo hay abundancia de casos, abuso sexual, célebres infidelidades y peores pecados como aquel de la pederastia que el fidelismo le armó al otrora jefe del clan, Miguel Ángel Yunes Linares, y que Morena se lo puede reactivar. ¿Será que Patricia Lobeira no pensó en eso? ¿O no lo pensaron los que hacen los discursos?

Es un tema de revancha política, de fuerzas encontradas, de insultos a Andrés Manuel López Obrador en las campañas de 2017 y 2018, y la consecuente revancha del obradorismo en el poder.

Que Patricia Lobeira despierte. No le anularon la elección por ser mujer.

 

Archivo muerto 

A la mitad del camino, Andrés Manuel es un fiasco en combate a la corrupción. A la mitad del camino, el fiscal Alejandro Gertz posee una fortuna de cientos de millones de pesos, adquiere 122 automóviles de lujo por los que pagó 110 millones de pesos, plagia dos libros, usa el poder para encarcelar a Alejandra Cuevas Morán, hija de su ex cuñada política, Laura Morán Servín, extorsiona a quien fuera pareja de su hermano Federico y le hallan una cuenta en un paraíso fiscal por 8 millones de dólares. A la mitad del camino, el ex titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto Castillo, es balconeado por las tres casas y un auto de lujo con valor de 40 millones de pesos que posee, inmuebles adquiridos con créditos bancarios.

A la mitad del camino siguen apareciendo pruebas del uso de dinero de procedencia ilícita en el proyecto que lo llevó a la Presidencia de México —videos de Pío y Martín López Obrador con los sobres amarillos, y la operación carrusel en la que aparece su secretario particular, Alejandro Esquer, que usó el fideicomiso creado supuestamente para apoyar a los damnificados del sismo de 2017, dinero que paró en las campañas de Morena—. A la mitad del camino, los Trivago —sus hijos José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo López Beltrán— y su empresa chocolatera, cuyo principal directivo es miembro del programa Sembrando Vida.

A la mitad del camino, a nadie de los suyos encarcela López Obrador, así sean consumados delincuentes. La justicia va contra Rosario Robles, Emilio Lozoya, funcionarios menores del gobierno de Enrique Peña Nieto y del que encabezó el ex jefe de gobierno en la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera. Pero a Peña Nieto no lo toca y a Calderón lo embiste de palabra pero no hay ni una acción legal en su contra. A la mitad del camino, sobra verbo e impunidad. A la mitad del camino, el combate a la corrupción es mitad engaño, mitad show… Y los Yunes pactan —vaya ironía— con un ladrón de elecciones, de la corte de Tito Delfín.

Circula en redes sociales la gesta de Federico Salomón Molina, candidato a la presidencia del Partido Acción Nacional, sustituto de Tito Delfín, hoy encarcelado por la mano sucia del gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez. Candidato a presidente del PAN en su natal Sayula de Alemán, en 2019, Federico Salomón enfrentó el desarraigo y el panismo local se la cobró.

Hacía años que residía en Xalapa. Poseía domicilio en la capital de Veracruz y su credencial de elector así lo acreditaba. Obvio, llegó a la elección municipal y le dieron una felpa. Pero llevaba un as bajo la manga. “Armó dos asambleas —refiere la versión difundida en Facebook y corroborada por panistas que conocen a fondo aquel episodio—, dos elecciones. La primera, la oficial de acuerdo a la convocatoria, y en donde perdió catastróficamente, para luego llevar a sus simpatizantes a otra reunión, en donde levantó un acta solamente con sus simpatizantes y donde evidentemente ganó”. Y validó el fraude gracias a dos padrinos de correrías: Tito Delfín y Enrique Cambranis.

“Moviendo sus influencias con las estructuras territoriales que manejaba Cambranis y Tito, en el Comité Directivo Estatal, de modo que en Xalapa el acta de asamblea que se entregó fue donde (Federico Salomón) ganó, desapareciendo el acta real donde había perdido”. La sustitución de Tito Delfín por hallarse tras las rejas violentó el reglamento de elecciones del PAN (artículo 15, primer párrafo) y a eso se agrega el historial de trapacerías de Federico Delfín. Y los Yunes azules en su festín de desatinos y patadas de ahogado por hallar la fórmula para contener a Cuitláhuac García y a la mafia del no poder. Se suponía que los ineptos eran el gobernador y sus secuaces…

 ¿Cuarto informe de resultados? No, cuarto año de transas y trapacerías, de delincuencia obradorista y abuso de poder en Coatzacoalcos. Víctor Carranza, el alcalde que no cesaba de bailar La Iguana, encabezó a una banda de rufianes y al final sacó el cobre. Mostró la bajeza y la mala fe. Confeso, el morenista Víctor Carranza se exhibió como un ladrón de luz, ordenando reconectar el suministro de energía luego que Comisión Federal de Electricidad le bajara el switch por un adeudo de más de 200 millones de pesos, heredados de ayuntamientos anteriores. Víctor Carranza, el ahijado de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, instruyó a la Policía Municipal detener y encarcelar a tres empleados de CFE, cuyo pecado fue cumplir una orden superior y realizar el corte de luz. Cuarto año, no de labores sino de una violación sistemática a la ley.

Cuatro años sin una obra decente. El parque Miguel Hidalgo, un fiasco, construido tras el despojo a las ligas de futbol, con el atraco del acta de cabildo falsificada; y el Parque del Hemiciclo a los Niños Héroes con graves problemas técnicos y una constructora a la que no le aplicaron la fianza de vicios ocultos porque es protegida del secretario de Desarrollo Urbano Territorial y Agrario del gobierno federal, Román Meyer Falcón, hijo de Lorenzo Meyer, el otrora respetado intelectual que hoy en sus silencios y sus justificaciones al obradorismo se extravió. Cuarto año del peor gobierno municipal en la historia de Coatzacoalcos, con un alcalde, Víctor Manuel Carranza, que terminó incurriendo en delitos del orden federal y, vaya cínico, admitiéndolos ante notario público… 

Pablo Yep impugnó la regiduría que el Ople, o sea Rocío Nahle, le regaló a Patricia Hong. Impugna el acuerdo del Órgano Público Local Electoral de Veracruz —OPLEV/CG375/2021— que lo dejaría fuera del cabildo de Coatzacoalcos, pese a ocupar la séptima posición en la planilla de Morena y a que el partido obradorista se lleva 10 espacios —presidencia, sindicatura y ocho regidores—, siendo favorecida Silvia Patricia Hong Hernández, comadre de la secretaria de Energía, Rocío Nahle García. El Tribunal Electoral de Veracruz dio entrada al alegato de Pablo Yep Gómez —expediente TEV-JDC-671/2021— y fue turnado a la presidenta del órgano colegiado, Claudia Díaz Tablada, para su análisis y resolución inmediata. Si Pablo Yep logra revertir el acuerdo del OPLE, no sólo ingresará al cabildo y dejará fuera Patricia Hong sino que impactará en las regidurías de los partidos opositores… 

Calambre a los Yunes

Miércoles, 08 Diciembre 2021 15:16

Patricia Lobeira brinca del cielo al limbo, de la gloria a la incertidumbre, de ser reina en el paraíso de los Yunes a degradarse a plebeya en el escenario del poder perdido. Un tribunal rechazó confirmarle la alcaldía de Veracruz.

Dos de los tres magistrados que integran el Tribunal Electoral de Veracruz —controlado por el gobernador en turno, hoy el morenista Cuitláhuac García— dan palo a la señora Lobeira, candidata del Clan Yunes, sustituta de su esposo Miguel Ángel Yunes Márquez al no acreditar residencia efectiva a los no nacidos en el municipio a contender, y presunta sucesora de su cuñado Fernando, alcalde saliente del mítico puerto de Veracruz, al que debe cubrir, proteger, encubrir.

Dos magistrados —Roberto Eduardo Sigala Aguilar y Tania Celina Vázquez Muñoz— rechazan el proyecto de la magistrada presidenta, Claudia Díaz Tablada, que negaba las impugnaciones interpuestas por Morena por rebase de topes de campaña, irregularidades en el escrutinio de la votación, fraude a principios democráticos, intromisión del alcalde Fernando Yunes a favor de Patricia Lobeira y análisis de inconstitucionalidad.

Díaz Tablada desestimó un audio en el que se escucha una voz, presuntamente la de Fernando Yunes, exhibiendo su preocupación por la elección del 6 de junio y deslizar que si triunfa su cuñada, Patricia Lobeira, los trabajadores del ayuntamiento seguirían bien.

Sigala adujo falta de profundidad en el análisis por parte de Díaz Tablada, no contar con los elementos necesarios para sustentar la validez de los agravios esgrimidos por Morena, cuyo candidato fue el empresario duartista Ricardo Exhome. 

“Resulta necesario analizar en el proyecto —apuntó Sigala—, las distintas infracciones a la normativa electoral en lo que se vulneran los principios de certeza, legalidad, imparcialidad de la contienda, como son el uso de recursos públicos, los programas sociales, promoción personalizada, actos anticipados de campaña, difusión de propaganda, posicionamiento de los actores políticos, mismos que fueron motivos de análisis en los procedimientos especiales sancionadores”.

Sigala esgrimía que para contar con elementos de juicio, la ponencia debió contener, por ejemplo, la versión estenográfica de la sesión de cómputo y no sólo el acta circunstanciada.

Tania Vázquez votó contra la ponencia de Claudia Díaz Tablada porque, pese a que el Instituto Nacional Electoral determinó que los eventos de protesta de Miguel Ángel Yunes Márquez no constituyeron actos que hubieran rebasado el tope de gastos, esa resolución aún se encuentra en estudio en la Sala Regional del Tribunal del Poder Judicial de la Federación.

Arguyó Tania Vázquez que por unanimidad de votos de los consejeros se estableció que la marcha “Todos Somos Miguel” fue evento de campaña y no actividad ciudadana. Y cinco de los 11 consejeros consideraron que el monto supuestamente gastado por Yunes Márquez no corresponde a la realidad y debió profundizarse sobre el costo efectivo, sustentado con pruebas, para acreditarse si rebasó el techo financiero de campaña.

Y con dos votos a uno, tumbaron la ponencia que confirmaría el triunfo de Patricia Lobeira de Yunes a la alcaldía de Veracruz.

La consigna, pues, se cumplió. El TEV morenista alarga la agonía del Clan Yunes y será este miércoles 8 cuando el magistrado Eduardo Sigala, el más identificado con el gobernador Cuitláhuac García, aseste la estocada.

Luego, se anule o no el triunfo de Patricia Lobeira, el caso Veracruz irá a Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Antes del 31 de diciembre vendrá la decisión final.

Pero el entuerto tiene más.

Si gana, Patricia Lobeira será alcaldesa pero no ejercerá el poder. Será una pieza en el ajedrez de los Yunes, la intendente política para el control del municipio más codiciado de Veracruz, el de mayor presupuesto, el de mayor historia.

Políticamente, Patricia Lobeira no existe. Es la sombra de Miguel Ángel Yunes Márquez y un accesorio en el ejercicio del poder.

Es el tapón que permitió a Chiquiyunes evitar el naufragio de la nave del yunismo en su obsesión por tener, detentar, controlar y no ceder nunca, jamás, la alcaldía de Veracruz a nadie más.

Fue el chaleco flotador que evitó zozobrar al primogénito del Clan Yunes, tras el triple golpe de la anulación de una candidatura que una facción del panismo repudió de origen, acusando imposición y agandalle, y que cuajó cuando las cúpulas del PAN, PRI y eso que llaman PRD cerraron filas postulando a un inelegible por no ser nativo del puerto, carecer de residencia efectiva de tres años y falsear documentación oficial por lo que enfrenta aún una investigación judicial junto con su hermano Fernando.

Chiquiyunes fue vencido en el Tribunal Electoral de Veracruz —a las órdenes de Morena— y en las salas Regional y Nacional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Tres “estraiks» y se ponchó.

Su club de fans aducía que en el Trife enderezaría el caso pero al final la candidatura cayó.

No hubo entonces yunista alguno que pudiera calzar sus botas. Nadie entre la mancha yunista dio la marca para relevarlo. Nadie tuvo la inteligencia, el compromiso, la capacidad, la lealtad para asumir la candidatura y proseguir el proyecto. Sólo Patricia Lobeira… de Yunes.

De los miles de fans, no hubo una sola mente brillante, con visión superlativa, con entrega al cien, político 24/7, de los que se mueren en la raya y resucitan para consolidar al yunismo salvador de Veracruz. Nadie, sólo Patricia Lobeira… de Yunes.

Ninguna figura entre el yunismo avasallador, el que domina la franja Veracruz-Boca del Río, con la imagen, el carisma, la astucia, el arrojo, el valor. Sólo Patricia Lobeira… de Yunes.

Pero “Paty Yunes”, como fue rebautizada, no tiene méritos políticos.

Pieza de segundo nivel, Patricia Lobeira sólo fue visible como presidenta del DIF en Boca del Río, en las dos alcaldías presididas por Yunes Márquez y su compañera de campaña en los días en que pretendió ser gobernador de Veracruz, en 2018, pero el efecto López Obrador le dio el triunfo a Cuitláhuac García.

Políticamente, está vacía. Carece de trayectoria. Ni una regiduría, ni una diputación, ni una alcaldía, ni siquiera una dirección municipal.

Hoy, Patricia Lobeira colecciona un doctorado honoris causa por el Claustro Doctoral Honoris Causa de la Ciudad de México “por su labor social a lo largo de su vida en beneficio de la sociedad veracruzana”. Si al Negro Durazo otra agrupación le dio el suyo, por qué a ella no.

La futura alcaldesa de Veracruz —si el TEV y el Trife se lo permiten— ya tiene consejero. Es su esposo Miguel Ángel, tal como ella reveló: “Es mi consejero y va a estar a mi lado”. Como Rasputín y la zarina Alejandra Románov.

Así, con desparpajo, presumía cuando aún andaba en el cielo. Hoy está en el limbo.

Así, sintiéndose alcaldesa, hasta que el TEV le dio el calambre a los Yunes.

Archivo muerto 

Sustituyen a Tito Delfín en la planilla yunista y se vuelven a meter el pie. Lo releva Víctor Salomón Molina, en una abierta transgresión al reglamento de elección del Partido Acción Nacional. Fuentes panistas advierten que el reglamento en su artículo 15, primer párrafo, permite el relevo de los integrantes de la planilla contendiente, “excepto (el) de aspirante de la Presidencia”. Pero la banda yunista lo hizo. Lo llevó a la Comisión Permanente Nacional y ésta avaló el cambio de candidato a la presidencia del comité estatal en Veracruz, Tito Delfín Cano, quien permanece en prisión, sujeto al proceso penal por una denuncia que le enderezaron hace años sus nuevos aliados, los Yunes azules, y que hoy usa el gobernador morenista Cuitláhuac García Jiménez para entrometerse en la contienda interna del partido albiazul. Ante la sustitución y el aval de la dirigencia nacional, las redes sociales se sacudieron.

Corrientes panistas, rivales del yunismo, advierten la ilegalidad. Y abundan: aún si Tito Delfín hubiera firmado su renuncia estando tras las rejas, debió haberla ratificado en presencia del Comité Estatal Organizador de la elección panista, tal como lo señala el mismo artículo 15 del reglamento. La nueva treta va a propiciar la judicialización del proceso, que se dirima en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, y al final, la anulación de la candidatura de Tito Delfín y la sanción para quienes violentaron el reglamento de elecciones. Tito Delfín fue perseguido y acosado por los Yunes. La Fiscalía yunista le integró una carpeta, vía la Fiscalía Anticorrupción, pero no le dio curso. La guardó para usarla en el momento conveniente. Lo insólito es la ausencia de dignidad de Tito Delfín. A la postre, porque así es la ambición por el poder, gustosamente terminó siendo aliado de sus verdugos. Hoy vive días terribles en prisión mientras los juniors Miguel Ángel y Fernando Yunes Márquez la gozan y la vuelven a gozar… 

Función estelar, con la carpa tricolor hecha jirones, payasos desabridos y leones sin dientes, en eso que hacen llamar Asamblea Estatal del PRI. Partido vilipendiado, corrompido hasta las entrañas, pregona que se refunda, se revitaliza, se apresta a rescatar a Veracruz y a México. El show es demencial. Sí, de locos. Y también de cínicos. En el cónclave de la escoria política convergen los hijos de Fidel Herrera y los entenados de Javier Duarte, y uno que otro con moral, honestidad y respeto. La construcción de esa inclusión, de esa unidad, según los priístas, es lo que “une el partido, México y Veracruz”.

Con Morena en el gobierno —agregan— “no hay certidumbre, y estamos envueltos en la confusión, en la violencia, en un país donde a diario nos dividen, con un gobierno que no escucha, y que no dialoga”. ¿Y con Fidel no era así? ¿Y con Javier Duarte acaso la violencia no llegó a niveles de brutalidad? Reducidos por Morena tácitamente a nada, son tan insignificantes que hablan de inclusión y unidad como si sus pugnas internas, la venta de candidaturas, la traición de los ignorados, no fueran el signo que distingue al PRI. Y una más: “El estado y el país nos necesitan”. ¿Para qué? ¿Para que siga el saqueo estilo Duarte, el abuso de poder estilo Fidel? ¿El atropello, la persecución, la represión política? Le quedó genial el circo a Marlon Ramírez Marín. Un show donde campea la mentira y el engaño, el baño de pureza, el rostro de puerqueza, una simulación de partido sólido que en los hechos no tiene un gramo de respaldo electoral. El PRI, donde mandan los fidelistas y duartistas, fue incapaz de ganar una sola diputación local en Veracruz; las tres que ocupa en el Congreso de Veracruz son plurinominales. En el ámbito federal, salvo la de Pepe Yunes Zorrilla en la Cámara de Diputados, nada más tiene el PRI.

El repudio de los veracruzanos es lapidario y demoledor. Esa es su realidad, la que un circo deprimente como la Asamblea Estatal no puede maquillar… Así como se ve, tan minúsculo, Esteban Ramírez Zepeta es todo un delincuente electoral. Micrófono en mano se la suelta a los alcaldes de Morena. Les pide acarrear gente al Egofest de Andrés Manuel López Obrador. Y más: les pide sacar los “ahorros” para la movilización. Ya para entonces nadie contiene la risa. Se mofan de Esteban, el delegado de Morena en funciones del presidente del Comité Estatal del partido de López Obrador.

Se ríen de la desfachatez, del desparpajo, del cinismo con el que pide sufragar, con recursos públicos, el acarreo al show de Andrés Manuel por sus tres años de gobierno inútil, sin resultados, del Mesías cómplice de ex presidentes a los que no se les ha abierto ni un proceso penal, cómplice de sus hermanos, de su prima, de Bartlett, de Zoé, de los Quintanilla, de Rocío Nahle y hasta de los militares que otorgan contratos a empresas fantasma al estilo Javier Duarte. Lo de Esteban Ramírez Zepeta es un delito. Y, al decirlo en público, y al quedar grabado en video, eso lo hace delincuente electoral.

¿Quién dijo que estos tarados tenían algo de respeto a la ley?… A oscuras, asediado por CFE, el alcalde Carranza concluye su desastrosa alcaldía. Le ejecutan cortes de suministro por el adeudo de 270 millones de pesos que viene de administraciones anteriores pero que el presidente municipal de Coatzacoalcos y su mediocre equipo jurídico no supieron capotear.

A las puertas de la Tesorería Municipal, la estampa es tan trágica como cómica: Víctor Manuel Carranza Rosaldo con pose estoica, haciendo valla humana con tres serviles, entre ellos el futuro regidor, José Villegas; Carranza escucha al enviado de Comisión Federal de Electricidad expresar que su misión es realizar el corte de luz, pero si eso implica resistencia y riesgo de violencia, no lo haría; elementos de la Guardia Nacional sólo escuchan sin intervenir; Carranza admite el adeudo, responsabiliza a los ayuntamientos anteriores y aduce que el asunto lo arreglen con López Obrador. ¿Sabrá el Comediante Supremo que las deudas de un ayuntamiento son institucionales y las asume quien entra en funciones? Lo peor es que admite que tras el primer corte, ordenó que el personal del ayuntamiento reconectara el servicio. Primer delito.

Carranza no sólo es cómico; también es un transgresor de la ley. Lo que hizo al bloquear a CFE fue impedir un acto de autoridad, y peor, de una autoridad federal. Todo quedó asentado en el acta levantada por el notario que acompañó al personal de CFE. Es el mejor epílogo al desastroso ayuntamiento morenista. No se podía esperar menos de Víctor Carranza, el mediocre alcalde que Rocío Nahle quiso para terminar de hundir a Coatzacoalcos… 

La vedette rindió su informe

Martes, 23 Noviembre 2021 10:01

La vedette está de fiesta. Anda eufórica. Quiere luces, reflectores. Quiere aplausos, quiere la mirada de todo Veracruz. Anda plena, ciega, engañada, burlada, sin ver el caos social, el baño de sangre, la terrible corrupción que corroe las entrañas del gobierno, el abuso, el cinismo, la represión y la invención de delitos, el asedio político y la proclividad a violar la ley.

Cuitláhuac García es la vedette. Es exhibicionista al máximo. Y trae un mal esquizofrénico. Oye voces. Ve un mundo irreal. Describe a un Veracruz en desarrollo, pujante, seguro. Ve el paraíso donde hay un infierno. Ve paz donde los sicarios vacían el instinto animal. Oye cánticos de ángeles sin advertir que no es el coro celestial sino el retumbar de las ráfagas de las AK47, y supone que son odas los lamentos de los torturados y el llanto de las madres que hurgan en la tierra buscando al hijo del que no volvió a saber.

El gobernador es un divo y anda suelto. Veracruz se incendia y él, con su banda, se pasea en El Torito, el turibus descapotado, por las calles de Tlacotalpan, placeando y tirando saludos, abrazos a la distancia como reina de carnaval.

Al burlesque lleva a Norma Rocío Nahle García, matriarca de una de las pandillas de Morena que detentan el poder, esta vez ostentando la representación presidencial. La corte atiborra El Torito. Gozan, ríen y Cuitláhuac evade la realidad de Veracruz.

Su Tercer Informe es la visión de otro Veracruz. Es perorata, show, demagogia, rasgos esquizoides. Es irrealidad. Más farándula que acción.

A la vedette le urgía carpa y la montó. El teatro Netzahualcóyotl fue escenario de un informe sin fuelle, sin empaque político, la fábula de los otros datos, el retrato de un vulgar antidemócrata que usa el poder para rendir culto al mesianismo obradorista; un pincelazo del deplorable analfabetismo social de Cuitláhuac García, la fachada del tirano que usa el aparato policíaco y la estructura judicial con fines de represión.

El informe de Cuitláhuac es como todo los informes: muchas cifras y pocas nueces. Centra su argumento en el saneamiento de las finanzas, descenso en la inseguridad y el combate a la pobreza. Y como eje, la transformación.

El espíritu del lacayo queda ahí. La transformación —dice— le permitió vencer la inercia del neoliberalismo; con recursos suficientes, sin Fonden, se enfrentaron los estragos del huracán Grace; disminuyó la deuda pública en más de mil 900 millones de pesos; la pobreza extrema se redujo 2 por ciento; la inseguridad a la baja un 27 por ciento, duplicando el número de policías en la Secretaría de Seguridad Pública.

Una tanda de números para ocultar el desgobierno de Morena.

Vedettito no aludió al Veracruz real, catalogado entre las seis entidades donde se generan mayor número de “atrocidades”, de acuerdo con la organización no gubernamental Causa en Común.

Veracruz es líder nacional en secuestro desde que el obradorismo detenta el poder. De diciembre de 2018 a octubre de 2021, en Veracruz se interpusieron 729 denuncias por secuestro; en el Estado de México, 682; Ciudad de México, 319; Puebla, 173, y Morelos, 166. Esas son las cifras reales, no las mafufadas de Cuitláhuac.

Veracruz es tercer lugar nacional en feminicidio con 31 casos de enero a mayo de 2021, detrás de Estado de México que registró 60 y Jalisco 36, y por encima de Ciudad de México que presentó 27 casos y Chiapas 24.

Las cifras son de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que advirtió que la Fiscalía de Veracruz maquilló el número de casos, dejando de clasificar la muerte de mujeres como feminicidios y atribuyéndolas únicamente a homicidios dolosos.

El maquillaje es propio de Cuitláhuac García. Lo usa en Día de Muertos, cuando baila en las calles y se contonea, y como estrategia para enmascarar la realidad violenta de Veracruz.

En 2020 se voló. Redujo el número de feminicidios por decreto. La fiscal espuria, Verónica Hernández Giadáns, a la que impuso con un golpe de estado perpetrado en el Congreso de Veracruz, es la operadora del maquillaje de cifras. 

Su tarea es por demás inmoral. En aquel año se registraron 182 muertes violentas de mujeres pero la fiscal sólo acreditó 84 feminicidios. Otros 97 decesos fueron categorizados como muertes violentas de mujeres y hubo un secuestro. 

La farsa es tan burda que hasta la CNDH la repudió. Una fanática del presidente López Obrador, Rosario Piedra, le entró a arrancarle la careta al gobernador de Veracruz y a su fiscal espuria.

La violencia en Veracruz es el pan nuestro de cada día. Y viene de dos fuentes: la de la delincuencia y la que ejercen los cuerpos de seguridad contra la población. Y ya no se sabe quién es peor.

Al tercer año, los cárteles siguen de plácemes. Atacan para conquistar territorios o para repeler la escalada de bandas rivales.

La aprehensión de células del crimen organizado son golpes tangenciales. Cae uno que otro líder delictivo y de inmediato son sustituidos. Así, las estructuras delictivas permanecen y se fortalecen.

Fuerza Civil, la agrupación de élite en Seguridad Pública, acumula más negativos que aciertos. Prolifera el repudio de la sociedad por los constantes atropellos, incluso el asesinato de dos menores de edad en Amatlán de los Reyes, en la región montañosa del centro de Veracruz. Y qué decir de la aprehensión de ciudadanos de Estados Unidos a los que les sembró armas.

El informe de la vedette es un bodrio. Es una danza de cifras a modo. Pero no es la realidad que los veracruzanos tienen que sortear.

Hay un tema cumbre: el respeto a la mujer. Cuitláhuac García lo exalta; Veracruz lo desmiente. Y otra vez la esquizofrenia. Oye voces que le dicen que en el sexenio pasado desde el más alto nivel, o sea Miguel Ángel Yunes Linares, se protegió la agresión a la mujer, o sea lo que le imputan al ex secretario de Gobierno, Rogelio Franco Castán, y que las propias hijas refutan.

No oye la vedette los lamentos de una mujer que acusa penalmente al delegado de Sedesol federal, Manuel Huerta, ex líder estatal de Morena, por violación. La denuncia cayó en en manos de la fiscal espuria, Verónica Hernández Giadáns, y pasó a la congeladora. Sirvió para apretar a Huerta y la dama no le hicieron justicia.

No escucha la vedette a decenas de empleadas del gobierno de Veracruz, hostigadas por enfermos mentales que pululan en torno al secretario de Gobierno, Eric Cisneros, acosadores sexuales a los que no se les aplica la ley, que cambian de área para continuar hostigando a la mujer.

La vedette se maquilla. Baila y baila. Declama, recita, aturde con su voz chiclosa mientras el caos social inunda a Veracruz, mientras la corrupción devora a su gobierno, mientras endeuda y endeuda pregonando —vaya contradicción— que paga deudas del pasado.

Hay otro factor, aún peor. Es el tema político. Cuitláhuac García, su círculo rojo, sus operadores, Morena, abusan del poder. 

La vedette expresa que un rufián es su operador. Sin Juan Javier Gómez Cazarín está incompleto. El abusivo líder de Morena en el Congreso de Veracruz no sólo se roba las alcaldías y viola las leyes, no sólo persigue y desafuera alcaldes, no sólo le roba la diputación plurinominal a una integrante mujer de Morena. También le ha robado el corazón a Cuitláhuac.

Son una banda de delincuentes con poder. 2021 dio la medida del uso del aparato judicial para reprimir políticamente. El 23 por ciento de los candidatos asesinados durante el proceso electoral federal y local, corresponde a Veracruz. La indefensión fue total. Y por lo menos tres candidatos de oposición terminaron en la cárcel —Rogelio Franco Castán, Gregorio Gómez y Nicolás Ruiz Roset—. A otros, como Jesús Uribe, quien aspiró a la alcaldía de Las Choapas, le imputaron el crimen de un ex militar y está tras las rejas en el penal Duport Ostión, en Coatzacoalcos.

No hay obra pública que valga cuando el aparato de poder se usa para sembrar terror. Como en la máxima química, el atropello a la ley ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Eso es la 4T.

Puede bailar la vedette. Puede danzar. Y maquillarse, y declamar, y aturdir. Puede manotear y engallarse, imitar a López Obrador, pero no puede ocultar el caos social.

La vedette, pues, ha rendido un informe irreal.

 

Archivo muerto 

Monreal, que donde pega hiere, se la quiso a cantar a Cuitláhuac. Vía video, el líder de la mayoría en el Senado, Ricardo Monreal Ávila, repudia el abuso del delito de ultrajes a la autoridad para encarcelar inocentes. Cita un caso, el de seis jóvenes detenidos en Xalapa desde septiembre luego que se les aprehendiera sin violencia, sin oponer resistencia, y luego se les imputó el delito favorito del gobernador de Veracruz, con el que reprime y retiene tras las rejas al inocente.

“Las democracias modernas —acusa Monreal— no pueden permitir que se violen derechos humanos de manera sistemática ni aislada de los ciudadanos”. Tuvo otra expresión: “No queremos aceptar que se sigan fabricando a través de este delito de corte penal, privando de su libertad a ciudadanos y ciudadanas”. Y lo categorizó como el “delito de moda”.

El golpe fue demoledor. Y la respuesta fue sesgada y cobarde. La vedette de palacio se valió de un comentario en redes sociales en que el usuario Ricardo Monroy le recomendaba a Monreal voltear la mirada hacia la violencia en Zacatecas, gobernada por su hermano David Monreal. Cuitláhuac García sólo retuiteó el mensaje y no agregó más. Este lunes 22 el gobernador señaló que en Veracruz no se violan derechos humanos —ajá—, que no va a permitir que los delincuentes se salgan con la suya —ajá— y que se hará una revisión del caso —ajá—.

Mientras, el titiritero mayor, Eric Cisneros, hizo suya la frase de que el senador mejor voltee a ver lo que ocurre en Zacatecas, donde media docena de personas apareció colgada de un puente. ¿Sabrán los pigmeos el tamaño de político de Ricardo Monreal? ¿Habrán intuido por qué los puso en la mira?… Eusebia Cortés no sabe una pizca del Corredor Interoceánico. Habla y la cuestionan y la diputada local por Coatzacoalcos no tiene qué responder. Su ignorancia es patética.

Dice que el proyecto del Corredor Interoceánico generará empleo, lo que cualquier político afirma; que se instalarán empresas, lo que todos saben. Y de ahí no pasa. La mascota mayor de Rocío Nahle García, secretaria de Energía, preside la Comisión de Corredor Interoceánico Coatzacoalcos-Salina Cruz, y no sabe una jota de lo que ese proyecto implica. Basta citar la entrevista que el periodista José Luis Ortega Vidal le realizó y que es un compendio de incapacidad, ausencia de argumento, trapecismo verbal sobre un tema crucial para el sur de Veracruz. Quien sí conoce, quien sí sabe, es el diputado Luis Antonio Luna Rosales, que entre otros cargos ocupó la Dirección General de la Administración Portuaria Integral de Coatzacoalcos, con sobrada experiencia y conocimiento, pero a quien Morena remitió a la secretaría de la Comisión que preside la docta Eusebia Cortés.

Habrá que verla si cuando sea cuestionada sobre su desempeño como legisladora, no se le ocurre sacar la matraca o arengar como lo hacía saboteando el transporte público bajo el pretexto de los gasolinazos… Quema lo último del presupuesto el alcalde Víctor Carranza rompiendo calles y realizando reparaciones de ínfimo nivel. Así por todo Coatzacoalcos, con calles en las que por un bache de 30 centímetros terminaron quebrando y sustituyendo losas completas. Reparan en tiempo récord y semanas después se vuelven a quebrar. Hay evidencia por todo el primer cuadro de la ciudad, o frente a las oficinas de Bienestar, o a unos metros de palacio municipal, o en el crucero cercano a la delegación de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción.

El área comercial del centro de Coatzacoalcos es otro caos que asemeja a una zona de guerra, el cierre de avenidas sin planeación, convirtiendo aquello en un estacionamiento monumental. Son los últimos contratos del cuatrienio. Sabrá si alcancen a liquidarlos o si el próximo alcalde, Amado Cruz Malpica, asumirá funciones con parte de los recursos comprometidos. ¿No hacen exactamente lo mismo que solían criticarle al PRI?…

 Una selfie le costó a Jonathán Cruz Santos una andanada. Ahora se sabe que dejó su cargo en la Secretaría de Energía, donde recaló gracias a su madrina, Rocío Nahle. Aquella selfie, con Johny Cruz presumiendo su adscripción a la Sener, en el área jurídica, le valió una felpa a Rocío Nahle. Acusado de haber tenido relación íntima con una joven menor de edad de origen hondureña, el hermano de la diputada federal Tania Cruz Santos paró en la cárcel en Coatzacoalcos.

Luego llegó el cabildeo, las palancas políticas, la presión a la familia agraviada, el padre de la joven reculando y la liberación. Pero Jonathán Cruz siguió su proceso penal. Se le recuerda también trenzado a golpes el día que iniciaba campaña Amado Cruz Malpica, hoy alcalde electo de Coatzacoalcos. Y al final la selfie en la Sener. El acusado de pederastia en la madriguera de la matriarca. Nahle cortó por lo sano y le mandó a decir el tiempo le dará otra oportunidad. La memoria cuenta…

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