Domingo, 16 de enero de 2022

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Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Los Yunes e Indira le meten el pie al PAN

Jueves, 18 Noviembre 2021 15:30

Ante los Yunes, Indira es un bot. Sigue instrucciones, acata órdenes, a veces brillante, otras infame, y en una de esas deja el Senado para ir tras la secretaría general del PAN en Veracruz, cediendo el escaño a Fabiola Vázquez Saut, su suplente, que en un instante brinca a Morena y se alinea con la 4T.

Como autómata, Indira Rosales San Román no decide ni replica. No increpa a los Yunes ni los incomoda, así vea —si es que ve— que la aventura de contender por la dirigencia del PAN en Veracruz, es un error garrafal.

Deja el Senado y le abre un boquete al PAN y al bloque de oposición, pues su suplente, Fabiola Vázquez, es el oportunismo encarnado, tan fidelista como duartista, priista por convicción, panista de ocasión, el comodín de la baraja que hoy se acomoda en el partido de López Obrador.

Perdida entre el montón, Indira Rosales ha sido una senadora de luces y sombras, más sombras y penumbra que los chispazos que hagan trascender. Fuera de su licencia al Senado y la llegada de una morenista con piel de oveja, así como la firma de la Carta Madrid del ultraconservador Santiago Abascal, ni quien supiera de su existencia.

Lo que sacudió a muchos fue saber que Fabiola Vázquez Saut, la suplente, es en realidad un camaleón de efecto instantáneo. Asumió, rindió protesta, disparó sonrisas, prodigó abrazos, se tomó la foto con sus compañeros senadores del PAN y horas después brincó a Morena. La nota escaló. Nació con morbo y creció como escándalo.

Una satanizada por ingenua; la otra fustigada por marrullera.

La intrascendente Indira Rosales entra ya al rosticero de la historia. Nadie se inmutó por el retiro temporal de una senadora sin importancia, excepto porque el voto de la suplente ya no será para el PAN. Y peor cuando esta caricatura de partido transita de caos en caos.

Otro senador del PAN, Gustavo Madero, sin dejar su militancia, abandona la bancada y se inscribe en el Grupo Plural. Una más, Martha Márquez, de Aguascalientes, renuncia al partido y destroza a su líder nacional, Marko Cortés.

Venido a menos, el PAN en el Senado va perdiendo votos y Morena acaricia el sueño de la mayoría calificada para continuar realizando los cambios constitucionales que empuja el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Hecha trizas en la prensa, denostada en las redes, Indira Rosales ve —si es que ve— el fruto de un movimiento político torpe, mezquino, abusivo. Los medios exhiben su ambición y el arrebato yunista. Por ir tras la secretaría general del Partido Acción Nacional en Veracruz, Morena ganó un voto, el de Fabiola Vázquez, en el Senado.

La culpa en parte es suya y pocos reparan en que Indira Rosales es sólo el bot del yunismo azul. Así la programaron y así actuó. Y el panismo se agazapa, como siempre. Se oculta y calla.

Una voz, sin embargo, la recrimina y los recrimina. Es la de Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón, quien la insta a regresar al Senado.

“El PAN —dice la diputada Zavala— debería pedirle a quien ocupaba el escaño del senado que regrese, que debe cumplir su compromiso con sus electores y con el país y no con los grupos de su partido”.

Y entonces Indira Rosales se justifica: “Informo que por respeto a la Ley y a los estatutos de Acción Nacional, solicité licencia a mi cargo como Senadora para contender por la Secretaría General del CDE del PAN en Veracruz. En diciembre, una vez concluido el proceso, me reincorporaré a mis actividades legislativas”.

Y si gana la elección, ¿dejaría acéfala la secretaría general del PAN en Veracruz para regresar al Senado? ¿O permanecería en el PAN estatal y su suplente, Fabiola Vázquez Saut, continuaría en su rol de senadora aportándole su voto a Morena?

Indira es, pues, un bot. La programan y actúa. No decide, no replica, sólo acata órdenes. Pone el bulto y recibe metralla.

La alusión de Margarita Zavala es directa a Miguel Ángel Yunes Márquez, dos veces alcalde de Boca del Río y ex candidato al gobierno de Veracruz, y a su hermano Fernando, actual presidente municipal de Veracruz, jefes del grupo que pugna por volver a controlar al PAN estatal.

Margarita Zavala los conoce y conoce su capacidad de traición. Su padre, Miguel Ángel Yunes Linares, fue candidato al gobierno de Veracruz, en 2010, con la venia del ex presidente Felipe Calderón y a la fecha existe lealtad. No ganó la elección por el fraude fidelista que impuso a Javier Duarte.

Ocho años después, el calderonismo fue visto como un estorbo. Los juniors Yunes se aliaron con Ricardo Anaya y el resultado fue fatal. Anaya cayó masacrado por Andrés Manuel en la elección presidencial, y en Veracruz a Miguel Ángel Yunes Márquez no le alcanzó para vencer el efecto López Obrador que hizo ganar a Cuitláhuac García Jiménez.

A partir de ahí el yunismo azul vive una pesadilla. Pierde el PAN estatal ante Joaquín Guzmán Avilés, secretario de Desarrollo Agrario en el gobierno de Yunes Linares, un cacique de saliva en Tantoyuca, acusado de usar un padrón panista inflado para agenciarse las candidaturas para su familia. Guzmán Avilés es la nueva carta del gobierno morenista y en los tribunales lo hacen ganar.

Aquella trifulca política mostraba rasgos de una fractura mayor. Era el yunismo contra las corrientes antiyunistas. Y eso llevó a la derrota de José de Jesús Mancha Alarcón en su intento de reelegirse al frente del comité estatal.

Hoy lo suyo es el cinismo. El yunismo cede la candidatura a la presidencia del PAN estatal a Tito Delfín, su antiguo enemigo, y su compañera de fórmula es Indira Rosales San Román. En la cosecha suman a los otrora rivales de los Yunes, aquellos que solían ser acusados de haberse vendido a Morena, los fustigados por ser protegidos de Cuitláhuac García, los Cambranis, Ana Ledezma, Marco Antonio Núñez.

Indira Rosales ha sido una pieza útil y nada más. La encumbró Miguel Ángel Yunes Linares al designarla secretaria de Desarrollo Social en su gobierno y la despeñó Cuitláhuac García al denunciarla en cinco ocasiones por desvío de recursos de alrededor de 40 millones de pesos.

Los hermanos Miguel y Fernando Yunes la hicieron creer que sería candidata a la alcaldía de Veracruz, con un intenso operativo de promoción de imagen. Pero no levantó. Miguel Ángel se quedó la candidatura y cuando los tribunales local y federal determinaron que no era elegible por no acreditar residencia efectiva de tres años mínimo, la abanderada fue Patricia Lobeira Rodríguez —Paty Yunes—, esposa del frustrado candidato.

Indira quedó marginada pero no aprende. Desconocida en la mayor parte de Veracruz, de pronto apareció en Coatzacoalcos en otro operativo de imagen. El objetivo es asegurar la secretaría general del PAN estatal. Pero antes que se ponga a pueblear.

Fabiola Vázquez Saut, la suplente, es otro caos: protegida de Fidel Herrera Beltrán, impulsada por Javier Duarte hasta convertirla en secretaria de Desarrollo Agropecuario, fue la pieza escogida por los Yunes para hacer fórmula con Indira Rosales San Román. Pero sus genes son priistas y su oportunismo, su marca personal.

Fabiola Vázquez y sus hermanas Regina y Sofía enfrentan un escándalo en Puebla por la venta de un inmenso predio llamado La Carcaña donde se erigió Plaza Explanada, por el que cobraron 240 millones de pesos.

El predio era propiedad del sindicato ferrocarrilero y sería destinado a la construcción de vivienda para los agremiados. Un día, Jorge Peralta, líder sindical, decidió venderlo al ganadero veracruzano, Cirilo Vázquez Lagunes, quien lo heredó a sus tres hijas. Treinta años después, Fabiola, Regina y Sofía Vázquez Saut lo vendieron al consorcio inmobiliario Gicsa, vía una filial poblana.

Pero se negaron a saldar la comisión acordada con dos gestores: Rodulfo “N” y Sergio “N”, quienes les interpusieron demanda de pago.

Y así el historial de trapacerías. El error de los Yunes fue haber sobrevalorado a las hermanas Vázquez Saut, imaginar que aún tenían peso político y arrastre, y entregarle la suplencia en el Senado. No imaginaron que tomarían rumbo a Morena.

Fabiola no es un bot; Indira sí. No decide, no replica, sólo acata órdenes. Y así entregó la senaduría a Fabiola y Fabiola se acomoda en Morena.

Así, los Yunes e Indira le meten el pie al PAN.

 

Archivo muerto 

Azorrillada, Rocío Nahle ya siente que tiembla cada que respira. No venía al sur salvo en las giras-campaña de Andrés Manuel López Obrador, o por accidentes en Pemex, o si los negocios del clan Nahle-Peña (ella y su esposo) se hallan en riesgo. Pero bastó que Gutierritos agitara las aguas, atrajera empresarios, le robara el discurso, y Nahle sintió que le comía el mandado.

Vuelve a la madriguera, convoca a la manada, alcaldes y diputados electos, le soba el brazo a Eusebia Cortés, se trepa en la Potrilla, Damara Gómez. Une la pedacería de Morena y la escoria del PRI. ¿Esas son tareas de una secretaria de Energía? La comandante Dos Bocas y los enanos deben mostrar que Sergio Gutiérrez Luna, presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, no los va a rebasar, aunque ya los rebasó. La comandante Dos Bocas viene sin discurso. Habla en fotos. Habla entre tazas de café.

Habla en signos. Y el mensaje es que los enanos están amaestrados, sometidos, controlados. Y son suyos. Pero no hay argumento. Mientras Gutierritos se cuelga del presupuesto federal y habla de las obras, y habla de proyectos, y le roba los aliados, la comandante Dos Bocas acueeeerpa a Eusebia Cortés haciendo como que el robo de las despensas no existió. Gutierritos ya prepara la segunda etapa de su campaña anticipada por el gobierno de Veracruz y, consecuentemente, Nahle volverá a tener pic-nic con las mascotas de la granja en el sur… 

Y Causa en Común sitúa a Veracruz entre los seis estados con mayor número de “atrocidades”. Su informe refiere que en 2021, de enero a octubre, se cometieron 175 hechos de violencia graves en Veracruz; la misma cantidad se generó en Puebla. Los estados con mayor número de casos fueron Guanajuato con 327; Jalisco, 227; Estado de México, 221, y Michoacán, 191.

Causa en Común, encabezada por María Elena Morera, especifica que por “atrocidades” se engloban los siguientes delitos: masacres de tres o más personas, mutilación, tortura, asesinato de menores, feminicidios, calcinamiento, fosas clandestinas, asesinatos de  periodistas, de defensores de derechos, de actores políticos, de personas vulnerables, terrorismo, esclavitud, migrantes, feminicidios, violación agravada, trata de personas y enfrentamientos contra grupos delictivos. Esa es la realidad, no la que cuenta la vedette de palacio, Cuitláhuac García Jiménez, alias el gobernador de Veracruz… Mano negra, la de Sergio Guzmán Ricárdez, ahora en el Congreso de Veracruz.

Le confieren la presidencia de la Comisión de Hacienda Municipal a quien se afanó en violentar la ley siendo alcalde de Agua Dulce. A espaldas del cabildo, solía adquirir ropa para los elementos de la Policía Municipal con sobreprecio, sin licitación pública. Hizo uso indiscriminado de recursos en obras de remendón. Infestó de parientes la nómina municipal y reprimió a quienes evidenciaron su tendencia a lo turbio, a lo sucio y a lo ilegal. Un ejemplo: la calle que pavimentara y en la cual se halla su residencia particular, alcanzando el beneficio a integrantes de su familia. y ni qué decir de la evasión fiscal, por la que el Servicio de Administración Tributaria de Hacienda federal le puso ficha roja. Y ahora va a presidir la Comisión de Hacienda Municipal. Más o menos como darle al Chapo Guzmán o al Mencho Oseguera la Secretaría de Seguridad Pública Federal. O a Javier Duarte la Secretaría de Finanzas de Veracruz… En cosa de horas, Karime Macías sabrá si Londres la extradita a México.

La fecha programada para su audiencia es el lunes 22 de noviembre, derivado del juicio que se enderezó por su presunta responsabilidad en el desvío de 115 millones de pesos del DIF en Veracruz. La acusación proviene de la Fiscalía de Veracruz en tiempos de Jorge Winckler Ortiz. Karime Macías Tubilla, ex esposa de Javier Duarte de Ochoa, se halla en libertad condicional en Inglaterra tras depositar una fianza de 150 mil libras esterlinas. Reside en Londres luego de huir de México, una vez que el ex gobernador de Veracruz fue aprehendido en Panajachel, Guatemala, durante un festejo familiar.

Su proceso de extradición anda en curso, goza de libertad con reservas desde el 5 de noviembre de 2020 y la determinación del tribunal ha sido aplazada en tres ocasiones mientras en México sus abogados han interpuesto diversos juicios de amparo, agotando los tiempos y sus recursos para impedir que sea remitida a México para que enfrente la justicia. Lunes fatal a quien decía merecer abundancia y tiene la espada de la ley en el cuello…

Y al tercer día, la traición llegó. Y cimbró al líder estatal, Sergio Cadena, que literalmente andaba en otra dimensión, confeccionando el discurso de la irrealidad, su cuota de verbo semanal, cuando sus dos diputadas migraron a Morena y extinguieron al PRD del Congreso de Veracruz.

Al tercer día, Lidia y Perla hundieron el puñal. Siendo perredistas, rindieron protesta el viernes 5 y 72 horas después, el lunes 8, ya eran de la pandilla de Juan Javier Gómez Cazarín, el capo del Congreso que se roba todo, hasta a las legisladoras.

Unas y otro —y con ellos el vilipendiado líder de Morena en Veracruz, Esteban Ramírez Zepeta— esbozan una sonrisa cínica. Se regodean en el asalto. Son como el ladrón de bancos que abandona el lugar del atraco con el botín en las manos y el rostro deslumbrante, iluminado, porque el delito se consumó.

La escena retrata la miseria política en su expresión más vil. Morena y sus agandalles; il capo di tutti capi, Gómez Cazarín, alias “El Carón”; el PRD en vía de extinción, y las dos diputadas al mejor postor.

Lidia Irma Mezhua Campos y Perla Eufemia Romero Rodríguez provienen de círculos políticos adictos al poder. Lidia es hermana de Juan Carlos Mezhua, alcalde de Zongolica, influyente en el aquelarre perredista veracruzano; Perla es hija de caciques en Papantla.

Pero ellas, en sí, no valen políticamente nada. Son producto de la componenda y el arreglo, del amiguismo y la traición.

El tiro les salió bien. Fueron inscritas en la lista plurinominal con que el Partido de la Revolución Democrática contendió en la elección del 6 de junio por el Congreso de Veracruz. El PRD las llevó al Congreso y Morena las fichó.

Eran las únicas legisladoras perredistas y al migrar a Morena, terminaron de desvencijar la destartalada carreta del PRD.

Morena trae la cartera repleta y se da el lujo de dilapidar en productos chatarra. Las usa, las exhibe, las atrae a la fracción mayoritaria y les arroja migajas del poder.

A Lidia Mezhua la ubicó en la presidencia de la Comisión de Transparencia y Acceso a la Información; es vocal en las comisiones de Asuntos Indígenas y de Desarrollo Urbano, Ordenamiento Territorial y Vivienda.

A Perla Romero la situó como presidenta de la Comisión de Trabajo y Previsión Social; secretaria en la Desarrollo Agropecuario, Rural y Forestal, y vocal en la de Ciencia y Tecnología.

Migajas como premio a la traición.

Su voto cuenta poco o no cuenta. Pero son útiles para la revancha obradorista contra el PRD. El voto de Mezhua y Romero se diluye en la mayoría aplastante de Morena, que es equiparable a la del PRI en los días en que el régimen de partido único imponía la voluntad del gobernador. 

La traición de Lidia Mezhua y Perla Romero no obedece a un objetivo legislativo. Su fin es político. Es un golpe letal al PRD, alma mater del obradorismo, y en particular a la corriente predominante en el sol azteca: Nueva Izquierda, el grupo de los Chuchos Ortega y Zambrano, los que traían a raya a Andrés Manuel López Obrador.

Ponchada, desbielada, fuera de tiempo, la maquinaria del PRD en Veracruz está a una yarda de tronar. Tres de sus figuras centrales se hallan en prisión; si no se alía con el PAN y el PRI pierde el registro; hay una embestida judicial y policíaca con tintes de persecución; el gobierno morenista facilita que un comando del crimen organizado levante, torture, secuestre y asesine a la alcaldesa perredista de Jamapa, Florisel Ríos Delfín, alcaldes perredistas son asediados y amenazados con la desaparición de poderes y quienes llegan a cargos públicos optan por negociar con Morena.

La debacle es su presente; la extinción, lo que se observa en el horizonte.

Rogelio Franco Castán, ex secretario de Gobierno en el régimen yunista; ex diputado local y federal, ex líder del PRD en Veracruz, y diputado federal plurinominal sin poder rendir protesta, es el preso político del gobernador Cuitláhuac García Jiménez.

Le violaron un amparo. Lo acusaron de ultrajes a la autoridad. Un juez le dictó prisión preventiva oficiosa. Ganó un amparo que lo habría llevado a la libertad, pero ni así lo liberaron. Le imputaron tres delitos más. Y sigue en el penal de Amatlán de los Reyes, donde pululan los criminales más sanguinarios, las mentes más retorcidas, los psicópatas que gozan violentando a los demás.

Gregorio Gómez, ex candidato perredista a alcalde de Tihuatlán, fue levantado por un comando de civiles. Tras difundirse los videos en que se registran la violencia con que fue tratado, la fiscalía morenista admitió que se trató de una aprehensión. Le imputan vínculos con el crimen organizado.

Azucena Rodríguez, la combativa legisladora del PRD, concluyó su período como diputada federal y horas después fue intervenida, remitida a un penal y acusada del crimen de su ex esposo.

A Florisel Ríos Delfín tácitamente Morena la llevó a la muerte. Gobernaba Jamapa cuando el Congreso de Veracruz, la Fiscalía estatal y el aparato político se le fueron encima. El secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, que responde al apelativo de Bola 8, generó las condiciones para el crimen. Le desarmó a la policía, la amenazó, la conminó a dejar el cargo. El Congreso actuó contra su esposo y dos funcionarios, imputándoles desvío de recursos. Un día fue levantada en su hogar. Horas después apareció muerta, incluso con el tiro de gracia.

Y el PRD sin fuerza para contener la ofensiva.

Mermada, olvidado por sus aliados, el yunismo azul, el PRD paga el precio del agandalle y la soberbia con que chantajeó al PAN y al PRI en la negociación de candidaturas al constituirse la coalición Veracruz Va. No tenía nada, ni militancia, ni estructuras, ni operación electoral. El cascarón pestilente obtuvo más de lo que debió tener.

La elección del 6 de junio lo retrata como es: cero diputaciones de mayoría y una votación ínfima. De no ser por la alianza con el PRI y el PAN, iría camino al sepulcro.

La irrelevancia del PRD se retrata con su extinción en el Congreso de Veracruz. Si Morena salió de compras, abrió la cartera y reclutó a las diputadas perredistas, fue porque el PRD postuló producto chatarra.

Dentro y fuera del PRD se sabía que Lidia Irma Mezhua Campos coqueteaba con Morena. Desde 2020 trascendió que había renunciado a su militancia. Otras versiones advertían una ruptura con el sol azteca. Existía, pues, un altísimo riesgo de que brincara al petate de enfrente y se dejara seducir por Gómez Cazarín. Y aún así se le dio un lugar de honor de la lista plurinominal.

Por las venas de Perla Romero corre sangre caciquil. Hija del ex alcalde de Papantla, Marcos Romero Sánchez, el “alcalde querendón”, forma parte de una familia en la que todos pugnan por ser diputados, presidentes municipales, incluso de ayuntamientos vecinos. No piden que les den; que los pongan donde hay. Y Morena le dio.

La descomposición del PRD es total. Sergio Cadena, su líder, habla, parlotea, acusa, denuncia, se tira rollos que tendrían mercado si los hubiera pronunciado en el siglo anterior. Su verbo huele a rancio. Su olfato no funciona. Su intuición es nula. Y su capacidad de decisión es un desastre.

Sabiendo quienes son Lidia Mezhua y Perla Romero, era previsible que tomaran el puñal y lo clavaran en el PRD. Les llevó tres días perpetrar el atraco. El viernes 5 rindieron protesta como diputadas perredistas; el lunes 8 se treparon en Morena.

Pagó el sol azteca su error. Y se extinguió en el Congreso de Veracruz.

Morena sólo abrió la cartera y fichó a las diputadas del PRD.

Archivo muerto

La manada de Rocío Nahle ya se mareó. Aún no llegan, aún no son nada y el poder ya los mareó. Son las huestes de Norma Rocío Nahle García, la zacatecana que vuelve a visitar tierra jarocha, acicateada por el activismo del diputado, él sí veracruzano, con lo cual cumple el requisito para ser gobernador, Sergio Gutiérrez Luna.

Es la manada de Nahle, regidores y futuros funcionarios del ayuntamiento de Coatzacoalcos que un día pregonan que van a gobernar para el morenismo y nada más, y otro que éste es el escalón para algún otro cargo en la pirámide del poder. Las ínfulas les vienen de la soberbia. Uno de ellos, futuro regidor, es sectario y represor, altivo, altanero, soez. Será como Víctor Carranza, que terminó tocado, imaginándose que se merece un tambache de reconocimientos que él mismo se confecciona. O será como Eusebia Cortés, que en cuatro años le entró a todo, dispuso de todo y hasta se dio el lujo de robarle las despensas para damnificados de Tabasco a su mentora Rocío Nahle. Eso es lealtad. Esta manada ya está loca antes de empezar… 

Marko, el sepulturero, pule la losa que resguardará los restos del PAN. “Aquí yace el otrora partido que pugnó por el bien común y le terminó metiendo la mano al cajón”, ha de rezar el epitafio una vez que cumpla la predicción del líder nacional, Marko Cortés, para la elección de 2022: de seis gubernaturas, si acaso Aguascalientes la podrá ganar el PAN. Y a como va, ni eso. Pillado en un audio, Marko Cortés evidencia que la presidencia nacional del PAN le sigue quedando grande.

Luego diría que la cinta fue editada, que es “fuego amigo”, que le recortaron fragmentos en  advierte que Acción Nacional podrá remontar si va en alianza con el PRI y PRD, si postula buenos candidatos, si opera para ganar. Cruda realidad: el PAN, que se llevaba todo lo que estaba en juego, hoy está a expensas del PRI. El episodio revela que el PAN está pegado con alfileres, que hay luchas intestinas, que por lo menos un gobernador —Francisco Javier García Cabeza de Vaca, de Tamaulipas—, un ex gobernador —Francisco Domínguez, de Querétaro— y un senador —Gustavo Madero —que se desligó de la fracción panista en el Senado y se fue a integrar el Grupo Plural— quisieran acelerar la caída de Marko Cortés de la dirigencia nacional panista. Por lo pronto, el PAN huele a muerto… 

“Es usted una mentirosa”, se oyó decir a Octavio Romero Oropeza, director de Pemex. “Es usted una mentirosa”, le soltó a la diputada federal del PRI, Cristina Amezcua, refutando que tenga familiares en la empresa petrolera. Los que llevan el apellido Oropeza, dijo el titular de Petróleos Mexicanos, ya eran empleados de Pemex cuando él llegó. Y el único con el que hay parentesco, Enrique Priego Oropeza, es priista, ex gobernador interino de Tabasco y no hay afinidad ni relación política con Romero Oropeza. Y puede tener razón, pero nada justifica el exabrupto hacia la legisladora. Así el nivel, la tirantez, la arrogancia del cuate de Andrés Manuel López Obrador.

Díganle lo que le digan, con verdad o sin ella, la actitud de Romero Oropeza, como la de cualquier funcionario de gobierno, debió ceñirse al respeto al legislador, aclarar, puntualizar, desmentir, pero no insultar. Mientras Pemex va a la quiebra, ahogado por su deuda, sin alcanzar las metas de producción de petróleo, con el cuento guajiro de la refinería de Dos Bocas, cuyo presupuesto de 8 mil millones de dólares ya se excedió, Romero Oropeza acude al insulto y a la descalificación. Y eso es lo menos grave. Hay peores cosas en San Lázaro: amenazas, amagos, espionaje a diputadas y diputados de oposición… Veracruz, líder en secuestro en los tiempos de la Cuarta Transformación. Gloriosos tiempos de Morena, afianzando a Veracruz en la cúspide del delito, en la estadística roja nacional. Alto al Secuestro revela dos noticias: una, el índice delictivo va a la baja, en lo mínimo pero a la baja; la otra, Veracruz se lleva los honores en top ten de la criminalidad.

De diciembre de 2018 a octubre de 2021, en Veracruz se interpusieron 729 denuncias por secuestro; en el Estado de México, 682; Ciudad de México, 319; Puebla, 173, y Morelos, 166. Entre las cinco entidades sumaron el 52.5 de los casos de secuestro denunciados a nivel nacional. En total, en los tiempos de la Transformación Cuarteada el número oficial de secuestros fue de 4 mil 69. Ahí la lleva el régimen de la 4T. Dan fruto los abrazos, no balazos… Sigue la vendimia y el striptease en Agua Dulce. Sergio Guzmán Ricárdez, con la cartera abierta, va de compras, muestra el oro, ofrece y engancha. Mueve a sus regidoras favoritas, Alma Esther Santaella Bandera, del PAN, y Guadalupe Martínez, del PRI, a brincar a Morena. Y ellas, presurosas, se trepan en el partido de López Obrador.

Es un “fuera de máscaras” anunciado; el que compra y las que se dejan comprar. Nada para asombrar. En cuatro años, Alma y Lupita le dieron al sátrapa su voto incondicional, el voto con el que el entonces alcalde de Agua Dulce salvaba las sesiones de cabildo y consumaba sus trapacerías. Alma Esther, recomendada del ex presidente municipal panista, Alejandro Torruco, y Lupita Martínez, que terminó siendo alcaldesa sustituta, fueron, por casi cuatro años, más morenistas que una buena parte de la militancia del partido oficial, cómplices del desgobierno, de las obras de ínfima calidad, del amiguismo y el nepotismo, de la evasión fiscal que llevó a Sergio Guzmán a buscar cómo sofocar el embate del SAT. Nada nuevo que Alma Santaella y Lupita Martínez, regidoras de pacotilla, se hayan trepado en Morena. Fue un striptease político, mostrándose como son. En los hechos, ya eran parte de la pandilla voraz…

Mano cálida, tersa, de Rocío Nahle sobre la piel de Eusebia Cortés, la favorita del reino. Una de pie, la secretaria de Energía, y la otra, sentada. Es el cariño y el poder. Y la complicidad a la diputada local por Coatzacoalcos que arrastra un pesado bagage de acusaciones, denuncias, escándalo, arbitrariedad y traición.

Hermoso cariño que le vela la razón a la matriarca Nahle, cuya pupila desaira la ley, las normas, los lineamientos, el mínimo rasgo de mesura en sus andanzas como figura pública.

Eusebia hace y deshace. Profiere balandronadas y bravatas, el jugo de sus entrañas, las arengas, la descalificación, el insulto, el agravio, el abuso. Y Nahle se regodea.

Ya es diputada local. Allá, en gayola, menuda como es, su curul en la última fila del salón de plenos, apenas se ve. Allá donde se hacen las leyes, o se perfeccionan, o se echan a perder, o se crean mamotretos que son objeto de impugnación y rebotan en la Suprema Corte de la Nación, Eusebia seguramente dará cátedra de su sólida preparación.

Ya es diputada y se siente a sus anchas. Desde el palomar del Congreso dictará un concierto de técnica legislativa, de argumentación, tejiendo palabras, frases épicas, el pensamiento filosófico de la estrambótica activista, la profunda visión del Veracruz social. De la garnacha al parlamento.

La diputada “Cheva” va a transformar el entorno. Va por leyes justas… para Morena. Va por presupuestos justos… en los enclaves de Morena. Va por endurecerle el marco legal… a los enemigos de Morena. De la garnacha al parlamento.

Rocío Nahle vive, pues, un éxtasis. El mayor de sus cariños ya despacha en el Congreso aunque sea en gayola. Eusebia le fue útil. Eusebia le fue servicial. Eusebia se le metió en el ánimo y en el corazón. Y la secretaria le puso toda la energía, el ascendiente, la influencia, los alardes de hablarse de tú con Andrés Manuel, hasta treparla al poder. De la garnacha al parlamento.

La mano tersa de Nahle se posa en la piel de Eusebia y lo difunde en Facebook. Aquella foto es para disipar dudas. El cariño dice más que mil palabras.

Una sonríe; la otra también. Sonríen ellas y sonríen los otros miembros del clan: Amado Cruz Malpica, alcalde electo de Coatzacoalcos; Esmeralda Mora, comadre de Nahle y futura edil de Nanchital, que presidió el Instituto Municipal de la Mujer de Coatzacoalcos violando la ley, y con tal investidura agraviando a Eva Cadena Sandoval, la ex morenista de los viudeos que acusó a Rocío Nahle de ser la recaudadora de López Obrador, y Sergio Guzmán Ricárdez, diputado electo por el distrito XXX, el del primo de conducta delincuencial, decapitado por el crimen organizado.

Sonríen Víctor Manuel Carranza Rosaldo, alcalde saliente de Coatzacoalcos, una nulidad política, un abusivo político, un engreído con traumas egocéntricos que se regodea en el autoelogio y no mide el tamaño del estancamiento en que sumió al municipio; Tania Cruz Santos, diputada federal por Coatzacoalcos, reelecta, la del hermano que enfrentó una denuncia por pederastia, y Esteban Bautista Hernández, diputado federal por el distrito Cosoleacaque.

Sonríe, faltaba más, Juan Javier Gómez Cazarín, el troglodita que lidera a Morena en el Congreso de Veracruz, que repite en el cargo en la Presidencia de la Junta de Coordinación Política, manchado —como es su norma de conducta— por un caudal de atropellos a la ley y el uso desenfrenado del poder que le da ser la mano cómplice del gobernador Cuitláhuac García.

El mensaje de Nahle no está en las sonrisas, ni en la idea de grupo, todos compactos en torno a su jefa, apoyando la fallida reforma eléctrica del presidente López Obrador. El mensaje es la mano tersa de Rocío Nahle sobre la diputada Eusebia Cortés, el cariño que le nubla la razón.

Es la última gráfica antes de alcanzar la gloria. Se difunde en Día de Muertos. Horas después, el Congreso se viste de luces. El 5 de noviembre Eusebia I es coronada.

Pero Nahle va más allá sin ver lo que hay en Eusebia. El afecto se traduce en complicidad. Y en silencio, empoderando a quien es proclive a violar la ley, a barrer a quien sea, mordiendo la mano del amo, traicionando y usando recursos federales con fines electorales.

La lealtad de Eusebia Cortés tiene sus “asegunes”. Un reporte circulado entre la militancia morenista dio cuenta de traición a Rocío Nahle. Se trata del robo de mil 800 despensas destinadas a los damnificados de Tabasco por las inundaciones provocadas por el desfogue de la presa Peñitas, enviadas por la Secretaría de Energía del gobierno federal, pero camuflada con leyendas de solidaridad de la empresa ICA Fluor y logos de Sener, Pemex y PTI. De las unidades de transporte, una fue desviada a Coatzacoalcos y su contenido, saqueado.

Se le movió a una bodega ubicada sobre la avenida Lerdo, en la colonia María de la Piedad. La ayuda, según un documento, fotografías, un texto redactado a mano y un video, se la quedó la hoy diputada Eusebia Cortés. Y la usó en una campaña adelantada.

Hay dos hechos graves: el peculado perpetrado por Rocío Nahle al usar fondos de la Secretaría de Energía para la adquisición de despensas y enmascararlas como aportación de ICA Fluor, la empresa que construye la refinería de Dos Bocas, y el uso electoral que su pupila, Eusebia Cortés, le dio a esos y otros recursos.

El texto es demoledor:

“La señora Eusebia Cortés está haciendo campaña con recursos federales ya que interceptó 1,800 despensas que eran destinadas a nuestros hermanos de Tabasco y las tiene en una bodega junto con toneladas de pintura.

“Esta bodega se encuentra ubicada en Lerdo de Tejada 1,314, entre Mariano Matamoros y Melchor Ocampo.

“Yo como personal que laboro con ella y mis compañeros nos tiene amenazados que si decimos algo nos dan de baja y perdemos todo y que si seguimos su línea nos irá bien ahora y en la administración que viene”.

Y detallan pormenores sobre el robo de las despensas de Rocío Nahle:

“Eusebia Cortés, regidora 2 de Coatzacoalcos, nos hizo descargar un camión con 1,800 despensas, las cuales tenían pegado un papel que decía: ‘Nos solidarizamos con la población de Tabasco que resultó afectada por las lluvias’ ”.

Y acotaba:

“No se vale que esta señora se aproveche de la desgracia de otros para hacer campaña.

“Aparte nos hace repartir las despensas a un grupo selecto de personas mediante una lista”.

El texto está acompañado con fotografías del interior de la bodega. En ella se observan las despensas, algunas en bolsas de plástico transparente y otras en bolsas color naranja.

Se observan decenas de cajas de cartón con víveres. En otra fotografía aparecen centenares de cubetas blancas de pintura. Otra imagen es la del texto con la leyenda de solidaridad a los damnificados, presuntamente suscrito por ICA Fluor Refinería Dos Bocas; en la parte superior aparece los logos de Sener, Pemex y PTI.

Una fotografía contiene la imagen de la fachada de la bodega. Una más registra las hojas media carta con el mensaje de texto.

El reporte es claro. Eusebia Cortés realizó campaña con tretas, con recursos federales robados a Sener. Otras “ayudas” ya se hallaban en el interior de la bodega. Y el testimonio sostiene que sus empleados entregaban los apoyos bajo amenaza de perder su trabajo.

Muy cálida la mano de Rocío Nahle sobre la piel de la diputada Eusebia Cortés, sin advertir que le había robado las despensas para los damnificados de Tabasco. ¿O lo supo y la encubrió?

Nahle y Eusebia son almas gemelas. Se les da el mito y el mitote, el cuento y la estridencia, la doble cara y el engaño, la traición y el perdón.

Hay cariño, pues. Hay complicidad.

Archivo muerto 

Lozoya no va a la cárcel por ser inmensamente corrupto sino por dejar en ridículo a López Obrador. Va a la cárcel por desnudar la trama Odebrecht-Andrés Manuel. Va la cárcel por estropear el burlesque anticorrupción. Va a la cárcel por servirse de su condición de testigo colaborador, acogido al criterio de oportunidad, y exhibirse como un corrupto al servicio de Andrés Manuel que gozó de impunidad en restaurantes de lujo hasta que se le descubrió.

Lozoya va a la cárcel por prestarse a acusar y no aportar las pruebas que acreditarían que los sobornos de Odebrecht alcanzaron, como todo indica, a Enrique Peña Nieto y su clan. Va a la cárcel por trabar un pacto de impunidad y no cuidar sus pasos, ser pillado en el Hunan, mostrar que López Obrador lo usó para armar el único caso sólido contra el PRIAN y por un desliz, por degustar un Pato Pekin, ridiculizó al presidente y a la Fiscalía General de la República.

Emilio Lozoya fue útil mientras admitía haber sido el receptor del soborno de 10 millones de dólares de la empresa brasileña Odebrecht y luego el dispersor entre el círculo de Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray y legisladores del PRIAN para la aprobación de la reforma energética. Lozoya es uno de los pivotes de la corrupción del PRIAN y se dedicó a soltar nombres, historias. Entonces era cuate, un corrupto útil. A cambio, se le extraditó de España, llegó a México, fingió una enfermedad que lo mantuvo en un hospital y luego se trasladó a su hogar. Nunca pisó la cárcel.

Lozoya era feliz acusando sin exhibirle pruebas al juez y López Obrador más feliz con una cruzada anticorrupción de saliva y de papel. Pero cuando el ridículo fue total, tras la difusión de las fotografías en el exclusivo restaurant Hunan, el presidente lo empinó.

La FGR desechó el criterio de oportunidad y pidió la prisión preventiva oficiosa en una audiencia que no tendría ese fin sino el de otorgar la enésima prórroga a la aportación de pruebas. Pemex y la Unidad de Inteligencia Financiera se sumaron a la petición de prisión y el juez concedió. Lozoya pasó de ser un peón del show anticorrupción de AMLO al reo a modo. López Obrador va a la asamblea de Naciones Unidas a hablar de lucha contra la corrupción cargando los escándalos de sus hermanos Pío y Martín, los negocios de su prima Felipa en Pemex, las casas y empresas del director de Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, las transas de medio gobierno.

Y el caso Odebrecht se le cayó. Por una cena, por la arrogancia de Lozoya, por exhibir el pacto de impunidad, la suerte del ex director de Pemex cambió. Y con eso, Andrés Manuel podrá alardear que a Lozoya lo tiene, ahora sí, en prisión. Puro show… Se merecen un cero con mención honorífica. No se merecen un 10 como dice la disparatada diputada saliente, Adriana Paola Linares Capitanachi, quien presidiera la LXV legislatura de Veracruz. Se merecen un cero por crear y aprobar leyes ilegales.

Se merecen un cero, ella y la mayoría morenista, por los reveses que les asestó la Suprema Corte de Justicia de la Nación, rebotando leyes que violan la Constitución, que agravian los derechos del pueblo. Se merecen cero por usar el Congreso para las vendettas personales de su líder, Juan Javier Gómez Cazarín, por la persecución a alcaldes, que la SCJN les echó por tierra. Paola Linares se merece doble cero por desacatar una y otra vez las sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por ignorar los llamados a ceñirse a la ley, por lo que podrá ser arrestada. Y todavía pretende que se les ponga 10. Cuando la bajeza y la arrogancia se unen, surge una Paola Linares… Ahí la lleva el Veracruz violento: rafaguean la casa de Victoria Morales Aguirre, hermana de Isabel, La Potra, ex sindica, ex regidora, ex candidata a diputada federal. Tres mujeres son atacadas a balazos en Cosoleacaque; dos fallecen y una más queda herida. Días antes, un taxista fue ejecutado en ese mismo municipio. Un hombre, cercenado y embolsado, aparece en el ejido Aquiles Serdán, en Las Choapas. Lanzan bombas molotov contra la Refaccionaria De Jesús, en Coatzacoalcos, a la que semanas atrás le llenaron de plomo la fachada.

Un individuo que circulaba en bicicleta fue perseguido y asesinado al ser alcanzado por los disparos que se le efectuaron desde un vehículo, en la colonia Progreso y Paz, en Coatzacoalcos, y Veracruz mantiene su tercer lugar nacional en delitos contra las mujeres: feminicidio y violencia familiar. Y a ello se agrega todo lo que no se denuncia porque lo que cunde entre la sociedad es la falta de credibilidad en el sistema de justicia… Hierve el ambiente en la Escuela Niños Héroes de Chapultepec turno matutino, en Coatzacoalcos, por el regreso a clases presenciales. Hay zozobra entre los padres de familia. Y trinan contra la dirección del plantel, la supervisión escolar, el presidente de la Sociedad de Padres de Familia. Acusan que el regreso es obligatorio pero no les  garantizan medidas de higiene, prevención, seguridad para la salud de los alumnos. “No garantizan la seguridad de los menores. Hay Covid 19 y ni gel tienen.

Ya pidieron a los padres que den toallitas húmedas, gel, desinfectantes. ¿Y la escuela qué pondrá?”. Señalan al director del plantel, Rodrigo Fernando Ríos Florentino; supervisora, María Magdalena Méndez Martínez, y al presidente de la Sociedad de Padres de Familia, Juan Manuel Rodríguez Morales, a quienes les imputan “contubernio”. Así el regreso a las escuelas en Coatzacoalcos, con planteles donde el padre de familia debe invertir y trabajar para garantizar la salud de sus hijos. Un año después, el gobierno aún no sabe cómo reactivar de forma segura el sistema educativo ante la pandemia… 

Nadie le endulza tanto el oído a Rocío Nahle como Eusebia Cortés. Nadie la mueve ni le toca la fibra sensible como la diputada electa de historial deplorable, de transas y triquiñuelas, que lo mismo pactaba con Javier Duarte que aspira a ser presidenta del Congreso de Veracruz.

Nadie seduce los egos de Rocío Nahle como Eusebia Cortés, una activista dócil y servil, obediente a ciegas, que cumple órdenes, que acata sin chistar, para, a cambio, reclamar el premio, los espacios, las prebendas, el poder.

Nadie la maneja así. Nadie la manipula así. Sólo Eusebia, la tremenda Eusebia Cortés.

Rocío Nahle ya la hizo regidora en Coatzacoalcos, cerrando los ojos a su limitación intelectual, a su pasado perredista, a su víscera estridente, a sus arreglos con el priismo, a ese afán obsesivo, diríase demencial, de alzar la mano, sacar la furia, golpear la mesa, subir el tono, lanzar bravatas con lengua de fuego, desfogues y no razones, ataques sin argumentación.

Ya la hizo diputada local por Coatzacoalcos con una candidatura que encendió envidias y activó iras entre las huestes de la secretaria de Energía, maledicencias en voz baja, voces que te cuentan off the record “que puta madre tiene en la cabeza Rocío para empeñarse en llevarla al Congreso”.

Su historial es, por decir lo menos, de vergüenza. Eusebia Cortés acumula negativos muy negativos, obsesiones muy destructivas, arreglos bajo el agua —y también sobre el agua— con el priismo, sospechas de corrupción, torpezas administrativas, un choque con la delincuencia organizada, conductas que rayan en lo delictivo y un florido lenguaje que haría palidecer a los rudos estibadores de los muelles de la Administración Portuaria Integral.

Aún así, Rocío Nahle la quiere como si “Cheva” hubiera nacido en Río Grande, Zacatecas, tierra de la secretaria de Energía, y no en los confines del sur.

Siendo perredista, a Eusebia Cortés no le robaba tanto la atención vencer al PRI como echar del PRD a sus compañeros de partido. Así lo hizo con el ex alcalde de Coatzacoalcos, Armando Rotter Maldonado, y con una parte del cabildo.

Llevó a la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia a Jesús Hernández Tea, quien había sido síndico en el ayuntamiento presidido por Rotter, y al eterno regidor Benito Soriano Aguilera.

Eusebia logró retirarle sus derechos como militantes por falta de pago de cuotas al PRD. No imaginó que años después, ya en Morena, ella sería regidora segunda, Soriano regidor quinto y Hernández Tea coordinador de asesores del alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo. Todos comiendo en el plato común.

Mucho antes de ser regidora, ya era cómplice de Rocío Nahle, cuando la zacatecana ligaba derrota tras derrota, con su cantaleta de la defensa de la petroquímica, fingiendo por años ser petrolera, resguardada en las enaguas de Roselia Barajas de Robles Martínez, ex diputada federal plurinominal, en una posición que Nueva Izquierda, de los Chuchos Ortega y Zambrano, enemigos del Mesías macuspano, le quisieron conceder. 

Tiempo después, en 2009, Nahle traicionó al PRD sin irse del PRD cuando postuló a Antonio Williams Rojas, por Convergencia por la Democracia para diputado federal por Coatzacoalcos.

Eusebia secundó a Nahle en 2012, en su primer intento por ser diputada federal. Nahle se montó en la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, aún bajo las siglas del PRD, y a punto estuvo de alcanzar el triunfo. Con una votación récord, se quedó a centímetros de derrotar al candidato del PRI, el marcelista Joaquín Caballero Rosiñol.

Ya para 2015 ambas habían migrado a Morena. Y entonces arañaron la gloria. Rocío Nahle accedió a la diputación federal, trepada en los hombros de su antiguo verdugo, el priista Marcelo Montiel Montiel, que comandó a sus huestes, operó para derrotar al candidato tricolor, Rafael García Bringas, y le abrió el camino a San Lázaro, Nahle fue coordinadora de Morena, donde destacó en la Comisión de Energía, donde tejió fino hasta embrujar a López Obrador —“sí, licenciado”, “me parece perfecto, licenciado”— y abrirse camino hacia la Secretaría de Energía en 2018.

Eusebia era, como siempre, un peón útil. No pensaba. No refutaba. Sólo obedecía. Venía de un liderazgo entre taxistas sin saber manejar, que le redituó mala fama pero buena fortuna. 

Armó una protesta por falta de asignación de placas de taxi y un día, sin más, se topó de frente con el ex gobernador, Javier Duarte de Ochoa, hoy preso por el saqueo a las arcas de Veracruz.

Duarte le ofreció una solución: la compró. El gremio comandado por doña “Cheva” hincó el diente. Se llevaron en la negociación decenas de placas de taxi, unas en Coatzacoalcos, otras en el municipio de Las Choapas. La historia es contada por los protagonistas de aquel atraco a quienes la célebre lideresa usó y desechó, los hizo protestar y luego le asignó las placas a sus incondicionales.

Si Nahle dice que hay que violar la ley, hay que violar la ley. Así, la fiel y obediente, sumisa y cortesana Eusebia, guió a sus huestes a sabotear el transporte público en protesta por el gasolinazo del 8 de enero de 2017. Dirigía el bloqueo. Amagaba. Amenazaba. Hacía rodear taxis y camiones urbanos, inmovilizándolos. Instaba al usuario a descender de la unidad y obligaba al conductor a cesar su actividad. Como el peor rufián.

De lenguaje soez, florido, procaz, Eusebia Cortés se hizo célebre en las redes sociales por trenzarse a la primera provocación. Insultaba, increpaba, mostraba que no es lo mismo la falta de acceso al estudio que la falta de educación.

Así llegó al cabildo de Coatzacoalcos en 2018. Y en la foto oficial, su primer desplante. Fue la única edil ausente. Engallada por las vejigas de Rocío Nahle, desairó al alcalde Víctor Carranza.

Ya como regidora fue un cero a la izquierda. En las primeras sesiones de cabildo arengaba a investigar la contratación y pago de una veintena de pozos de agua emergentes con los que el ex alcalde Joaquín Caballero Rosiñol habría de enfrentar la escasez derivada del bloqueo de válvulas en la presa Yuribia, a manos de los habitantes del municipio de Tatahuicapan.

La obra fue un fraude. Se pagó en demasía y al contratista le quedaron a deber. Y el agua era de ínfima calidad, excedida de sales, provocando daños en la piel. Pero fuera del primer ex abrupto de Eusebia Cortés, todo quedó en escándalo, show e impunidad.

Con apenas la instrucción primaria, regateó y logró la comisión de educación, provocando el escarnio y la burla. Le serviría para usar el programa de becas, el remozamiento de escuelas, la limpieza de centros escolares, como operación electoral.

Su otra comisión fue panteones. Llegó sobrada, altanera, acusando fraudes y trastadas del gobierno joaquinista. Pero que se sepa, no hubo acción legal.

Se enfrió al primer encontronazo con el crimen organizado. Alardeó que procedería contra el cobro de piso y al sentir el apretón de los narcos, se le aflojó el valor. Tampoco volvió a chistar.

Su gestión en la comisión de panteones dio para tres negocios: el robo de tumbas, la venta de predios para enterrar muertos y al inicio de la pandemia se negó a sepultar cadáveres por riesgo de contagio, realizándose cremaciones obligadas e incurriendo en desaparición de personas.

Las sesiones de cabildo fueron únicas. Lo que no se atrevía a decir el alcalde Carranza, lo gritaba la favorita de Rocío Nahle. Era la gatillera verbal del presidente municipal, la estridente, enviada a bloquear propuestas de los regidores de oposición.

Sus proyectos van aparejados al abuso y la corrupción. El programa de apoyo a escuelas, también a su cargo, fue observado por el Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz por falta de acreditación de los recursos asignados. 

Otro más es la asignación de becas municipales, con un boquete financiero de 2 millones de pesos, según reporte de la Contraloría de Coatzacoalcos.

En ese mismo reporte se deja constancia de irregularidades en que incurrió la diputada local en el trámite de entrega-recepción de la segunda regiduría. El daño es por casi 5 millones de pesos.

Tras un hecho de sangre, la ejecución del hijo de la futura regidora Sandra Collins, también de la cuadra Nahle, a manos de una célula criminal, Eusebia Cortés fue denunciada por insultos al reportero Gregorio Antonio, de Infolinks y Gráfico del Sur. 

Sus adeptos son como ella. Atacan desde el anonimato. Usan portales apócrifos. Suelen arremeter contra la prensa, lo que llevó a la Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas a abrir expedientes por violaciones a la libertad de expresión.

Hay que soltar, pues, la imaginación. Verla en la tribuna más alta de Veracruz. Hablar al estilo “Cheva”, manoteando, increpando, con todas las limitaciones, la soberbia, la altanería, lo soez.

Será la Trasviña, la Noroña, la Layda, la Guadiana, la Marybel Villegas y todos aquellos raspas que han hecho de Morena una caricatura legislativa, una infame estampa, una vergüenza política.

Será la flamante y deplorable diputada local por Coatzacoalcos.

Y todo por saberle endulzar el oído a Rocío Nahle.

Archivo muerto 

Se renueva el PRI con la vieja escoria del PRI. Va el priismo a su asamblea nacional balconeando a los rescoldos fidelistas y duartistas, las estrellas que brillaron en el saqueo de las arcas, o que callaron desde el Congreso de Veracruz, el equipo compacto de Fidel Herrera Beltrán y la pandilla de Javier Duarte, los que ejercieron el poder mancillando leyes, vulnerando el derecho de los olvidados, ignorando las demandas de la sociedad. Va el PRI de Veracruz a los trabajos previos a su XXIII Asamblea Nacional con figuras como Ricardo Landa, Jorge Carvallo, Fernando Kuri, Adolfo Ramírez Arana, Leticia Perlasca, Dalia Pérez y Anabel Ponce, que tuvieron su esplendor con Fidel y Duarte. Son lobos con disfraz de oveja. O lobos sin disfraz.

Con ese PRI, la sequía de votos será una constante, una debacle en cada elección. Con el PRI dominado por el fidelismo y el duartismo, se incrementará el repudio social. Se ve que no aprendieron de la paliza electoral del 6 de junio… 

Tantas ínfulas, tantos desplantes de Sen y Sedano para, al final, terminar sepultando al PRI. Tanta arrogancia, como aquella en que Octavio Sen desafió al PRI estatal y le escupió que las candidaturas las determinaban las bases, no las cúpulas. O las balandronadas de Carlos Sedano, que provocaban el repudio del priismo por el tono petulante y engreído con el que solía hablar. Así fueron cooptando a líderes de sectores y organizaciones, acaudillando a una borregada que ni veía, ni escuchaba, ni pensaba, ni mostraba dignidad.

Mucho rollo, mucho verbo, mucha patanería, alardeando que si Carlos Vasconcelos Guevara era candidato del PRI a la alcaldía de Coatzacoalcos, se la debía a Sen y a Sedano. Y al final, la realidad. Vasconcelos vapuleado en las urnas, pulverizado, masacrado con votos reales y con votos planchados, con votos del pueblo y del marcelismo traidor, hecho trizas con una votación histórica. Nadie, nunca antes, ningún priista había sido derrotado así en Coatzacoalcos. Y hoy Sen y Sedano, los matraqueros del proyecto vasconcelista, continúan igual, con la misma arrogancia, con los mismos desplantes, sin dimensionar que el PRI quedó reducido a escombros y que ellos tienen sobrada responsabilidad. ¿En qué momento se le ocurrió a Vasconcelos creer en este par de cotorros sin materia gris?… Orizaba será gobernado por Juan Manuel Diez, por tercera ocasión, y en Jesús Carranza se anula la elección y habrá extraordinaria.

Así lo determinó la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que confirma la sentencia del Tribunal Electoral de Veracruz. Juan Manuel Diez Francos, del PRI, va por su tercera presidencia municipal en la bella Orizaba, municipio en el que el connotado empresario ha sido un motor para su desarrollo. La resolución para Jesús Carranza deja sin nada a Morena y al PT. Arguye que los hechos de violencia ocurridos fuera del Consejo Municipal Electoral, la quema de boletas y la imposibilidad de verificar la autenticidad de los votos, impiden generar certeza a la elección. Pasiano Rueda, petista, se había declarado ganador tras los primeros resultados, pero hoy está en prisión, acusado de haber sido el motor de la violencia electoral. En el recuento, el morenista Luis Alfredo Pacheco Peralta le dio la vuelta, ganando por una diferencia de apenas 55 votos. Sin embargo, los hechos de violencia y la quema de boletas electorales fueron clave para la anulación de la elección. Jesús Carranza irá a comicios extraordinarios a mediados de 2022. Difícil que algo cambie ya en la Sala Superior del Trife… Precisión: del desliz entre el juez “rompe catres” y la bailarina exótica no nació una niña; fue un varón.

Cuando Andry, la teiboldanser, rompió con el juez, luego de años de sacarle una buena tajada cada mes a cambio de no pregonar la infidelidad y el producto de su pasión, se llevó al pequeño a vivir a India. Y al juez “rompe catres”, el tocayo de Cristóbal Colón, se le partió el corazón. ¿Por qué Andry migró a la India? Por un nuevo amor que conoció, al que le bailó, en el Caballo Blanco. Pero esa es otra historia.…

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