Viernes, 3 de diciembre de 2021

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Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Gladys y Carla Merlín: destino sangriento

Viernes, 19 Febrero 2021 13:58

* La hipótesis del robo  * El móvil político  * La lengua larga del gobernador  * Hija de cacique  * El fidelismo revive en Fuerza por México  * Repudio al hermano de Marcelo Montiel  * Silviano Delgado alcanza las 7 mil firmas  * Explosivo expediente del crimen de Goyo Jiménez  * Moloacán: Lenis Domínguez, sin estructura

Hija de cacique, Gladys Merlín terminó sus días como los de su estirpe trágica, vencida por la saña, el filo de un arma que le tasajeó el cuello, las balas que horadaron la piel, la violencia brutal. Un destino sangriento que no pudo eludir.

Su última estampa es el rostro de un crimen bestial, cuyo alcance multiplica el dolor: a su lado yacía el cuerpo de su hija Carla Enríquez Merlín, también inerte, también sin vida.

Tendidas en el suelo, Gladys Merlín Castro y Carlita evidenciaban los cortes con arma blanca, la piel lacerada, un charco de sangre y sus rastros en cara, brazos, tórax, abdomen y piernas, el cabello revuelto, la ropa impregnada del fluido rojizo.

Aquella madrugada —lunes 15—, su existencia fue cercenada por manos asesinas con móvil incierto, autoría anónima, cancelando los sueños y abortando proyectos, cumpliendo el destino de sangre que sigue, persigue y asedia a la estirpe de quienes detentan cacicazgos de poder.

Gladys fue diputada federal, diputada local y alcaldesa de Cosoleacaque, siempre por el PRI.

Carla quiso ser diputada local priista al Congreso de Veracruz y en cosa de días formalizaría su candidatura a la presidencia municipal bajo las siglas de Morena para enfrentar a otro clan caciquil, el de Cirilo y Ponciano Vázquez Parissi, que tejen entre sus méritos haberlas acotado, pulverizado y arrebatado el poder.

Doble asesinato, asesinato brutal, el de Gladys Merlín y Carla Enríquez se potencia por el mar de contrasentidos, la incongruencia, la sospecha y la sinrazón. Unos vienen creyendo en el móvil del robo y otros olfatean y perciben una motivación política.

A Gladys y Carla les arrancaron la vida al filo de las 4:30 horas, en una recámara de la casa en que habitaban en la calle Correos del Barrio Segundo de Cosoleacaque. Según la versión oficial, previamente se escucharon disparos que alertaron a vecinos. Una llamada al 911 activó las alertas y efectivos policíacos se trasladaron al lugar.

Una patrulla de Seguridad Pública con dos elementos a bordo llegaron en cosa de tres minutos. Hallaron —según la versión del periodista Jorge Fernández Menéndez, en su columna Razones, en Excélsior— a sólo dos guardias, Víctor Trinidad Domínguez, quien realizaba vigilancia externa, y a Isabel Bretón Riveroll, quien se encontraba en el interior del inmueble y que había sido herida en una mano. Trinidad Domínguez expresó que había hombres con armas largas en el interior. 

“Los agentes ingresaron a la vivienda —dice Fernández Menéndez— y aseguraron que había impactos de arma de fuego que habían destrozado ventanas y puertas de cristal, que la vivienda estaba revuelta por dentro, pero nunca encontraron a los presuntos hombres armados. Lo que sí vieron fue los restos de dos mujeres asesinadas. Los cuerpos fueron inmediatamente reconocidos por Heliodoro Merlín Ortiz, el hermano y tío de las víctimas, se trataba de Gladys Merlín Castro, de 51 años, y su hija Carla Guadalupe Enríquez Merlín, de 28 años”.

Por ahí se desarrolló la hipótesis del robo. Cuenta Fernández Menéndez del despojo de un millón de pesos a Gladys Merlín, días atrás, producto de las ventas de combustible de una de sus gasolineras —extraoficialmente se sabe que son cuatro— del período del 5 al 7 de febrero.

“Según el gerente —apunta Fernández Menéndez—, Gladys dejó la maleta con el dinero en su camioneta, pero cuando regresó a ella, el jefe de escoltas le dijo que un grupo armado le había robado la maleta. Nadie había visto el robo. La ex presidenta municipal responsabilizó del hecho a su jefe de escoltas y lo denunció, lo mismo que todos los miembros de su equipo de seguridad. Por eso Gladys tenía el día de su asesinato, en su casa, sólo una persona externa y otra interna.

“Según los informes de inteligencia, el robo de la maleta con el millón de pesos estuvo pactado con sus agentes de seguridad. Dicen que luego del robo en la gasolinera, el dinero producto de las ventas de gasolina de este fin de semana, Gladys lo había guardado en su casa. Y que el objeto del ataque que sufrieron las dos mujeres fue el robo de ese dinero, realizado por quienes eran o seguían siendo parte de su seguridad. 

“Según informes policiales, las dos mujeres fueron asesinadas en cuartos que no era sus dormitorios, pero sí el lugar en donde estaba la caja fuerte con el dinero de las ventas de gasolina. Los datos de criminalística sugieren que Gladys trató de escapar junto con su hija Carla, pero que fue jaloneada de los cabellos y degollada; Carla fue asesinada saliendo de ese cuarto. Es desconcertante, con ese escenario, que la mujer de seguridad que las acompañaba, sólo recibiera un leve disparo en la mano, y no pudiera ofrecer más información”.

Una fotografía es clave. Muestra los cuerpos inertes en la habitación. La cama se halla casi intacta, la sábana y sobrecama sin mayor alteración, salvo algunas huellas de sangre, pero ligeramente fuera de su lugar. Algunos objetos, entre ellos libros, aparecen sin muestras de desorden. Se observa un radio entre el colchón y la cabeza de Gladys Merlín.

Al fondo, un asiento y sobre él, bolsas y cajas. A un costado, un tripié. No se percibe que en la habitación haya habido forcejeo o una lucha frenética.

Desde que circuló en redes sociales, hay un especial interés en esclarecer quién filtró la fotografía. Se expresa que se revictimizó a Gladys y a su hija Carla. Pero, en el fondo, hay más.

La fotografía muestra huellas oficiales: sello de la Región XVII de la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno de Veracruz y las coordenadas geográficas.

Y otro detalle: dos perros, uno negro y otro blanco, casi al pie de los cadáveres, en primer plano.

¿Quién tomó la fotografía? ¿Elementos policíacos o ministeriales, peritos, que realizaron la diligencia? ¿Lo hicieron con los perros de la familia junto a los cuerpos sin vida? ¿O fue alguien más quien captó la escena dantesca antes de la llegada de la policía?

Convulso y enrarecido, el crimen toma otra vertiente cuando el gobernador Cuitláhuac García alude al móvil político. Expresa que esta violencia ocurre porque quienes estuvieron en el poder pactaban con grupos delincuenciales. No precisa su referencia, si es al panista Miguel Ángel Yunes Linares o a los priistas Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa.

¿Un pacto con quién? ¿Un narcopacto? ¿Un pacto con cárteles? Cuitláhuac García imputa pero no actúa. Si sabe qué gobernadores pactaron con el crimen organizado, ¿por qué no los denuncia?

Cuitláhuac fue más allá. Atribuyó el doble crimen a “cacicazgos locales”. O sea, un móvil político.

Frente a los Merlín, en Cosoleacaque hoy sólo hay un cacicazgo, el de los hermanos Cirilo y Ponciano Vázquez Parissi, hijos del extinto cacique de Acayucan, Cirilo Vázquez Lagunes, ejecutado el 19 de noviembre de 2006 en una emboscada, después del crimen de su hermano, Ponciano.

Otro cacicazgo local, ya extinto, es el de los hermanos Cadena Grajeda. Uno de ellos, Orlando, quiso ser alcalde de Cosoleacaque pero lo derrotó Heliodoro Merlín en 1985. 

A Víctor Cadena, siendo alcalde, se le atribuye el acta de nacimiento falsa de Raúl Salinas de Gortari, usada en el pasaporte con nombre apócrifo, hallado en una caja de seguridad en Suiza.

Hacia 1987, a la llegada de Fernando Gutiérrez Barrios al gobierno de Veracruz, Cirilo Vázquez fue encarcelado y luego exiliado. En eso punto comenzó el despegue del cacicazgo Merlín. Heliodoro se convirtió en presidente de la Unión Ganadera Regional.

A Gladys Merlín se le concedió la diputación federal de 1994 a 1997. Y ya con Fidel Herrera alcanza al diputación local en 2004 y la alcaldía de Cosoleacaque en 2007.

A los Merlín se les acabó la cuerda en 2010 cuando Héctor, hermano de Gladys, pretendió ser alcalde y sucesor de la hoy fallecida. Lo venció en las urnas el otrora panista Cirilo Vázquez Parissi. Desde entonces, turnándose el poder, Cirilo y Ponciano se alternan la presidencia municipal.

Los “cacicazgos locales” están a la vista. A ellos enfrentaría Carla Enríquez Merlín bajo las siglas de Morena, candidatura que finalmente confirmó su hermano Emigdio, un próspero empresario, ligado a Tony Macías, ex suegro incómodo de Javier Duarte.

La tragedia, la desventura, persiguen a los Merlín. Un hermano de Gladys, Heliodoro, fue objeto de un secuestro del que logró regresar de manera inverosímil.

Carlos Hugo Enríquez Montejo, esposo de la ex alcaldesa, murió en 2005 desangrado por el ataque a mordidas de sus perros Rottweiler, al llegar al hogar.

Dos sobrinos, hijos de Heliodoro Merlín Castro, sufrieron una persecución y ataque a balazos en Minatitlán, el 16 de enero de 2016. Presuntamente se trataba de un secuestro que pudieron evitar. Terminaron baleados en una clínica particular. Inicialmente la prensa reportó que el agredido era Emigdio Heliodoro Enríquez Merlín, hijo de la ex alcaldesa.

Otra es la vida de oropel, días de alegría de Gladys, Carla y Emigdio en Las Vegas, la compañía del ex futbolista José Francisco “Kikín” Fonseca, la fotografía con la imagen de la socialité Paris Hilton.

Muchas historias que contar.

Hoy, la realidad es traumática. Gladys Merlín y Carla Enríquez fueron ultimadas con saña inaudita, ambas tasajeadas con arma blanca, la mamá degollada.

Es el destino de sangre que no pudieron eludir.

Archivo muerto

Vía Fuerza por México, el fidelismo vuelve a aletear. Regina Vázquez Saut, la peor alcaldesa de Veracruz en el trienio 2008-2010, es secretaria general adjunta del comité estatal, y Gustavo Souza, ex secretario de Turismo en el fidelato, admite que le fue formulada la invitación para ser candidato a la alcaldía de Veracruz puerto.

Saltar de partido en partido es consustancial a la hija del cacique. Fue del PAN, pasó al PRI, se arregló con el PAN, sirvió a Morena y llega a Fuerza por México donde deshoja la margarita hasta decidir si contiende por la diputación local en Acayucan donde ya fue presidenta presidenta municipal con resultados nefastos y opacos. Ha de querer atizar el repudio que sembró, sacudir los recuerdos de sus pifias, la omisión de informar al Congreso, ocultar los estados financieros y eludir la rendición de cuentas. Y luego, la mano sucia de Fidel Herrera: la cuenta pública presentada a destiempo pero avalada por un Congreso cómplice y un Orfis pestilente. Esa joya de la ilegalidad y la corrupción, hija de cacique ejecutado, con una denuncia por no pagar la comisión por la venta del predio en que se halla la plaza Explanada en Puebla, es la que adopta Fuerza por México…

Repudio en Morena a la alianza con el Partido del Trabajo y el Verde, y por añadidura a Roberto Montiel, hermano de Marcelo Montiel Montiel, ex alcalde de Coatzacoalcos. Una carta dirigida al alto mando morenista evidencia el rechazo: “Las y los militantes y simpatizantes de Morena-Puente Nacional rechazamos enérgicamente la coalición ‘Juntos Hacemos Historia’.

Quienes recorremos el territorio advertimos el repudio del pueblo puenteño hacia los partidos con los que se pretende coaligarnos”. Y solicitan a la Comisión Coordinadora Nacional de la Coalición Juntos Hacemos Historia y a su representante, Estaban Ramírez Zepeta, que este municipio no sea considerada la alianza antes mencionada”. De por sí, el repudio a Roberto Montiel es patente y ahora el morenismo rechaza ir en alianza con el PT y el Verde. Y peor si se advierte que el priista Marcelo Montiel será quien realmente detentará el poder a través del hermano… Silviano Delgado superó las 7 mil firmas. Tácitamente amarra la candidatura independiente para contender por la alcaldía de Coatzacoalcos. Queda cotejar cuántas de ellas son avaladas por el Órgano Público Local Electoral de Veracruz y una vez realizado el ajuste, disponerse a la búsqueda del voto. Silviano Delgado Valladolid fue director municipal del Deporte en el ayuntamiento encabezado por el priista Joaquín Caballero Rosiñol.

Es una gloria del deporte local, futbolista de renombre, seleccionado nacional… Expediente explosivo en torno a Gregorio Jiménez de la Cruz, el periodista de Notisur, Liberal y La Red, levantado y ejecutado en febrero de 2013. En él, las lagunas jurídicas, declaraciones incompletas, testimonios inverosímiles y, por supuesto, incumplimiento del deber legal de la Procuraduría de Veracruz. En él, las casas de seguridad de Villa Allende, donde se confinaba a secuestrados y se les torturaba. Y una pista de escándalo: la liga de los sicarios con el Comandante H, alias Hernán Martínez Zavaleta, preso por cargos de trasiego de droga, huachicol, lavado y el crimen de una familia, padre, madre y cuatro menores de 3, 4, 5 y 6 años. Expediente con datos, fechas, testimonios y material fotográfico.

¿Quién dijo que el caso Goyo Jiménez estaba cerrado?… Por criterio de género, Morena iría en el sur de Veracruz con fracturas y fragilidades. Moloacán, por ejemplo, es un hervidero. Lenis Domínguez Ramos, sin estructura, con un historial de ambición y doble cara, ex directora de Atención Ciudadana del ayuntamiento actual, ya marginada del equipo que encabezara la extinta alcaldesa, Vicky Rasgado Pérez, es precandidata a la presidencia municipal.

Se registró sin consenso, cobijándose en la vilipendiada imagen de la secretaria de Energía, Rocío Nahle García. Las bases morenistas, sin embargo, van con Eleazar Alcántara, con mayor capacidad operativa. Morena tendrá que vencer al proyecto de los petroleros y de la alianza Veracruz Va, Omar Ricárdez Chong, y a Elizabeth Guerrero, maestra con fuerte arraigo en el municipio que será candidata de Fuerza por México… 

Con un tiro en la cabeza, otro en el cuerpo, Juan Gilberto Ortiz Parra dejó la vida, acribillado en el interior del vehículo en que se transportaba sobre la carretera que lleva a Cardel. Era aspirante a la alcaldía de Úrsulo Galván por Morena.

A Nicolás Ruiz Rosete, empresario ligado al PAN, precandidato a la presidencia municipal de Minatitlán por la alianza Veracruz Va, le arrojaron un auto en su restaurant, y en la batea de la unidad dejaron seis bolsas de plástico con dos cuerpos desmembrados.

Un comando armado ultimó a mansalva a Domingo Panzo Tecpile, que apuntaba a ser diputado local por Zongolica bajo las siglas de Movimiento Ciudadano.

Amagado, acusando amenazas del diputado Alexis García, de Movimiento Ciudadano, el ambientalista Miguel de la Torre Loranca mejor dejó la contienda y desistió de ser legislador por Zongolica. Era amigo del asesinado Domingo Panzo.

A Florisel Ríos Delfín, alcaldesa de Jamapa, del Partido de la Revolución Democrática, la hostigó el gobierno morenista de Cuitláhuac García, la maltrató el secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros Burgos, le desarmaron a su policía y tácitamente la entregaron al crimen organizado, que la levantó, la torturó, le soltó bala y hasta el tiro de gracia le dio.

Otro ex alcalde, Rafael Pacheco Molina, cacique perredista en Paso del Macho, que gobernó su municipio en tres ocasiones y era asesor del ayuntamiento actual, fue interceptado por sicarios que en un abrir y cerrar de ojos le arrancaron la vida.

Un año atrás, Juan Carlos Molina, diputado local del PRI, rebelde a los dictados de Morena, renuente a servirle de corifeo al gobernador Cuitláhuac García, frustrando con su voto la deposición ilegal del entonces fiscal yunista Jorge Winckler hasta que finalmente se consumó el atraco, fue acribillado a las puertas de su rancho en Medellín, a 20 kilómetros del puerto de Veracruz.

Y así la violencia que impone, el señorío del crimen organizado, el lenguaje de las balas, del levantón, la tortura y el miedo social.

Así, de cara a la elección del 6 de junio, donde la sangre comienza a correr, serpenteando por los caminos torcidos del poder, inundando con su tufo a muerte cada rincón del otrora apacible y bullanguero Veracruz.

La violencia política ya está aquí.

La violencia permea. Hace huir a unos, amaga a otros, engallarse a unos más y habitar en los panteones a los que estaban condenados a morir por acción política.

De todos, sólo Juan Gilberto Ortiz Parra era de Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador, pero de una corriente distinta al gobernador Cuitláhuac García.

Su referente era Jaime Humberto Pérez Bernabé, diputado federal por Papantla, de señalamientos mordaces, dardos directos que impactaban en la inmensa humanidad del secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, alias Bola Ocho, al que el legislador acusó de intromisión en los temas internos de Morena y del desvío de recursos de la Sedesol estatal para planchar y agandallarse la elección de consejeros nacionales del partido obradorista.

“Hoy responsabilizo plenamente de cualquier situación que les pase a Eric Cisneros, secretario de Gobierno. No me vas a amedrentar, a mí no”, expresó Pérez Bernabé confrontándose abiertamente con Eric Cisneros. Y su pupilo cayó.

Ortiz Parra apuntaba a ser candidato de Morena y futuro alcalde de Úrsulo Galván, municipio cercano a la costa, ubicado entre Xalapa, la capital del estado, y el puerto de Veracruz, tierra en que la violencia viene lo mismo del crimen organizado que desde los círculos de poder.

Ahí, en Úrsulo Galván, desaparecieron seis policías en tiempos de Javier Duarte. Cogobernaba Arturo Bermúdez Zurita, secretario de Seguridad Pública de Veracruz, y un comando armado, presuntamente un grupo policíaco de élite, realizó el levantón. Nunca se volvió a saber de los uniformados.

A Gilberto Ortiz Parra le llegó la muerte camino a Cardel, el jueves 11. Se le halló con dos impactos de bala, uno en la cabeza, otro en el cuerpo. Su cuerpo quedó ladeado sobre el asiento del automóvil. No tuvo tiempo de reaccionar ni huir.

A Nicolás Ruiz Rosete, empresario constructor, ex síndico municipal, le destruyeron los cristales de su restaurant La Estación impactando una camioneta contra los ventanales y rociándoles bala. En la batea de la unidad dejaron seis bolsas de plástico, en cuyo interior hallaron dos cuerpos desmembrados.

Nicolás Ruiz es precandidato a la alcaldía de Minatitlán por la coalición PRI-PAN-PRD, luego de ganar este domingo 14 domingo la elección interna panista.

Horas después de ocurrido el atentado —1 de febrero—, Ruiz Rosete advirtió que no se irá de Minatitlán. Es generador de empleo e inversionista, adujo. Y, presume, no se deja amedrentar.

La violencia no le es ajena. Hace un año una procesadora de materiales de construcción, negocio suyo, fue atacada a balazos. Y en las redes no hay día que no sufra propaganda negra, memes hirientes, denuestos y acusaciones lanzadas desde cuentas apócrifas, el anonimato perverso que le imputa ser banda con el crimen organizado.

Y aún así, es el candidato a vencer en Minatitlán.

Es ya una piedra en el zapato de Morena. Tres años atrás contendió por la alcaldía de Minatitlán y se quedó a menos de mil 500 votos de vencer, no a Nicolás Reyes Álvarez, que es un cero a la izquierda, sino al efecto López Obrador. Hoy, de ganar la interna del PAN, se transformaría en el fantasma que atormenta al morenismo aunque siga colocado en la mira del secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros.

Hay vientos de violencia política y Veracruz cruje. Gilberto Ortiz Parra está muerto. A Nicolás Ruiz le arrojan cuerpos desmembrados, obvio el mensaje, obvio el siniestro remitente, cuyos alcances son, por decir lo menos, demenciales. Porque cualquiera amenaza pero no cualquiera dispone de restos humanos fragmentados y los lanza al negocio del rival político.

Hay, pues, líneas que unen los hechos violentos con el círculo de poder.

A Gilberto Ortiz Parra lo situaban en la línea del diputado federal Jaime Humberto Pérez Bernabé, el que lanzó un reclamo singular a Eric Cisneros: “No me vas a amedrentar. A mí no”.

Ruiz Rosete es el candidato incómodo para el morenismo de Minatitlán y para el gang de palacio de gobierno.

Florisel Ríos Delfín, ex alcaldesa de Jamapa, levantada el 11 de noviembre de 2020, torturada, asesinada, incluso con tiro de gracia, sentía el asedio de Eric Cisneros —y así lo señaló en una entrevista previa a su muerte—, su maltrato, las denuncias contra el director de Obras y la tesorera, una orden de aprehensión contra su esposo, que finalmente se cumplimentó, y el desarme de su policía municipal. Sólo faltó que Cuitláhuac y Bola Ocho le dieran el balazo final.

Domingo Panzo Tecpile, ex alcalde de Tehuipango, fue acribillado por sicarios en el interior de su negocio de ropa, el 13 de diciembre de 2020. Era suplente del actual legislador, Alexis García, y apuntaba a ser candidato a diputado local por Zongolica.

Miguel de la Torre Loranca, ambientalista, acusó amenazas del diputado Alexis García, de Movimiento Ciudadano, y por ello desistió de aspirar a la diputación por Zongolica.

Y así los odios políticos, la amenaza, las balas, la tortura, el crimen, el luto y el dolor.

Unos mueren por la insidia; otros sienten que la muerte los ronda; unos más conviven con la amenaza y el amago; otros yacen ya en la tierra de los camposantos como estampa de la brutalidad que gobierna a Veracruz.

Así se va cumpliendo el proyecto de poder del crimen organizado, que impone candidatos y elimina al que no se arrodilla. Van cayendo los aspirantes, los precandidatos y habrá de escandalizarse Veracruz cuando el saldo rojo sea factor en la estadística de la elección.

Es la violencia política y ya está aquí.

Archivo muerto

A sillazos, la democracia sabe mejor. Trenzados a golpes, la violencia desatada, los panistas yunistas contra los panistas de los Rementería dirimen la candidatura a la alcaldía del puerto de Veracruz, la joya de la corona y el mayor presupuesto de la entidad. Jornada caliente por los votos de los cachirules de Bingen Rementería Molina, panistas de nuevo cuño que apenas en marzo de 2020 ingresaron al Partido Acción Nacional y por estatutos carecían de la antigüedad de un año para participar en la contienda interna.

Miguel Ángel Yunes Márquez, el otro contendiente, acusaba desde el sábado 13 la alianza Rementería-Morena, un pacto para entregar el municipio de Veracruz al desgobernador Cuitláhuac García, el fallo ilegal del Tribunal Electoral de Veracruz violando el estatuto panista para permitir el voto de los “cachirules”. Y Bingen Rementería, el diputado local e hijo del senador Julen Rementería del Puerto, advirtiendo que los Yunes azules se robarían la elección. Y la estridencia no podía faltar: un noqueado, las sillas volando, los gritos y los reclamos, el peón de Bingen, apañado con 300 mil pesos en la pechera. Decenas de antiyunistas exigiendo su derecho a votar. Nueve horas esperando sus boletas. Otras boletas fueron destruidas, según registra el video. cho de las nueves mesas de votación las ganó Yunes Márquez y en la Mesa 9, la destinada a los cachirules de Bingen, arrasó el diputado local a razón de 258 a 10.

El recuento total fue de 947 a 937, y Miguel Ángel Yunes Márquez proclamó su victoria. Y en Morena la felicidad porque a fin de cuentas el PAN se exhibió como una caterva de forajidos, imbuido del espíritu perredista que no puede realizar una elección crucial si no vuelan las sillas y se destrozan el hocico. Lo que sigue es la judicialización del proceso interno y el combate a la resolución del Tribunal Electoral de Veracruz que viola el estatuto interno del PAN. Lo que viene es la radicalización de los Rementería y sus aliados y la pulverización del panismo en el puerto de Veracruz, oxígeno puro a Morena y a sus aliados fidelistas y duartistas intentando descarrilar al hijo del ex gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, que pretende ser el sucesor de su hermano Fernando, actual alcalde de Veracruz…

A contracorriente, diezmado y sacudido, Nicolás Ruiz Rosete pudo retener la candidatura del PAN, y por ende la de la alianza Veracruz Va (PRI-PAN-PRD) a la alcaldía de Minatitlán. Vence en la interna a la ex diputada local y ex candidata al gobierno de Veracruz, July Sheridan —Judith González Sheridan— a razón de 155 a 121 votos. Semanas atrás se tambaleaba el proyecto y el poder de la alianza de oposición. Blas Ávalos, quien es regidor actualmente junto con su esposa, Noemí Manrique Valerio, pretendía agenciarse los primeros espacios de la planilla de ediles. Nicolás Ruiz tendría que bajar a los suyos y relegar a Zayra Natalye González Cruz, cuya corriente al interior del PAN las hace sentirse derechosas a ser parte del cabildo en turno. A la par, varias corrientes dejaron el proyecto y recalaron en el Partido del Trabajo, otros en Morena, algunos más sin partido. Y en el diferendo, que llevó al apriete de tuercas en las cúpulas estatales, el PAN de Minatitlán terminó de partirse. July Sheridan inscribió una candidatura condenada a perder.

Las González —Zayra, Verónica y Karla, allegadas a la corriente de Germán Yescas— amagaron con irse y al final amarraron la segunda posición y segura regiduría en el próximo cabildo. Nicolás Ruiz ganó la candidatura. Blas Ávalos queda fuera cuatro años; habrá de buscar alianzas con los enemigos de Ruiz Rosete. Las González demuestran que sus votos valen. Y el yunismo que sigue sin cuajar… Amado Cruz Malpica dio positivo a Covid 19 y sacudió las redes sociales. Polarizó el comentario, las frases de solidaridad y los dardos hirientes. Reveló su condición de salud este martes 9 y activó un torbellino informativo.

Apanicados, empresarios de peso y de pesos, líderes de cámaras, ya no duermen de sólo recordar aquel desayuno, el 8 de febrero, con el virtual candidato de Morena a la presidencia municipal. Al margen de la pasión política, lo único trascendente para él y los suyos, es que supere el trance. Amado Cruz Malpica, el aspirante más sólido a la alcaldía de Coatzacoalcos por Morena, enfrenta una prueba de vida por la que nadie debiera pasar. Para él, el mejor deseo y que la salud vuelva pronto… Enésimo sainete en torno a Liliana Orantes, la coleccionista de partidos políticos. Catorce audios evidencian los conflictos habidos en el interior de Todos por Veracruz, el partido en turno al que no tarda en reventar…

Nanchital es novela aparte: van por al alcaldía Miguel Ángel Piña Balderas, Brenda Manzanilla Rico y Esmeralda Mora Zamudio. Con el aparato de poder de su lado, el trabajo de su mamá, la alcaldesa Zoila Balderas Guzmán, Miguel Piña es el enemigo a vencer. Brenda Manzanilla, que ya fue presidenta municipal, tendrá de su lado a los petroleros de la Sección 11 y la influencia de su líder, Ramón Hernández Toledo, ávido por recuperar el poder perdido. Félix Olarte, periodista de prestigio, ex reportero de Notisur, El Heraldo, Cablemás, corresponsal de Más Noticias, del sistema RTV, apuntaba a contender por Morena, pero pesaron más las ambiciones y obsesiones de Esmeralda Mora, comadre política de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, y de su hija Carla Rosas Mora, en cuyo pasado inmediato se halla una agresión a una mujer por un tema de pesos…

Vasconcelos sigue sin alcanzar a Morena

Jueves, 11 Febrero 2021 16:56

Años de repartir despensas y bastones y sillas de ruedas, de pisar la tierra pobre y derrochar a manos llenas, dispensar trabajo y exprimir al que invierte, de hablar con la verdad y regodearse en la mentira. Y Carlos Vasconcelos sigue sin alcanzar a Morena.

Años así, siendo el contraste de sí mismo, el que lleva ayuda para generar agradecimiento, viralizando en redes un altruismo que no lo es, porque el que divulga la caridad revela la mezquindad de su alma.

Por años, el ogro filantrópico ha irrumpido en la zona marginada, el Coatzacoalcos por el que no pasó Dios, con el tomate y la reja de huevos, el litro de leche y la bolsa de azúcar, o concitando el halago porque sólo el líder obrero se empolva el zapato llevando alivio al enfermo o transita entre los lodos de ejidos y congregaciones. Y todo con tal de ganar votos.

Aún así, al virtual candidato de la coalición PRI-PAN-PRD no le dan los números hoy para ganar la presidencia municipal de Coatzacoalcos y echar del poder al partido de López Obrador.

Le quedan cuatro meses para revertir la desventaja. Lo supera Amado Cruz Malpica, virtual candidato del partido Movimiento de Regeneración Nacional por más de ocho puntos, según resultados de la encuesta elaborada por Grupo Consultor Santoyo y Asociados.

El sondeo, elaborado entre el 16 y el 24 de enero, arroja un 40 por ciento de intención de voto para Amado Cruz Malpica y 31.6 para Carlos Vasconcelos. Se trata del Escenario 1 y refleja la diferencia entre los dos punteros en las preferencias ciudadanas. La ventaja del morenista es de 8.4 puntos.

Otro “cara a cara”, el Escenario 4, muestra al precandidato de Morena, Amado Cruz, contra Rafael García Bringas, a quien aún se evalúa en la mesa nacional de la alianza Va por México como un potencial candidato a la alcaldía de Coatzacoalcos, pese a que se le busca acomodo en la contienda por la diputación local.

En ella, Amado Cruz desciende a 39.2 contra 27.4 de García Bringas. Su ventaja, sin embargo, se amplía a 11.8 puntos.

Lo notorio es que Carlos Vasconcelos mantiene una exposición pública de cinco años —fue contendiente por el PRI en 2017, fracasando en el intento— y García Bringas se mantiene al margen de la política desde hace seis años cuando en 2015 pretendió ser diputado federal por Coatzacoalcos y sucumbió ante Rocío Nahle García, de Morena pero apuntalada subrepticiamente por grupos allegados al ex alcalde priista Marcelo Montiel Montiel.

“La Amenaza”, apelativo con el que se conoce a Carlos Vasconcelos desde sus años mozos y sus días de destrampe, se halla en su techo de intención de voto. Ya no crece más. Alcanzó su principio de Peter, su nivel de incompetencia, y ahí se quedará.

García Bringas, en cambio, viene de la nada, del ostracismo político, seis años sumido en el silencio y marcado por una derrota que le asestó el propio PRI. Y se acerca a la preferencia electoral de Amado Cruz Malpica, a riesgo de rebasar a “La Amenaza” Vasconcelos.

Morena aún es marca vendedora pese a sus lastres. Un gang emergido de sus filas, el del alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo, ha devastado a Coatzacoalcos. Lo sumió en el estancamiento, en una crisis de violencia, en el fango de la corrupción, disponiendo de recursos para los caprichos morenistas y los negocios de la Cuarta Simulación, acuerpando rufianes, uno muerto, Aarón Ayuso, por el narcomenudeo de su mujer; otro, Jairo, en la cárcel por secuestro; uno más, Joel Arellano, escandalizando por retener un vehículo que no quiso pagar; otra, Yolanda Sagrero, disponiendo de ayudas a la Universidad Tecnológica de Coatzacoalcos a espaldas de cabildo, y el más célebre, Miguel Pintos, implicado en la falsificación de un acta de cabildo para despojar al concesionario de las canchas con pasto sintético para consumar el atraco del Parque Central Miguel Hidalgo.

Tres años perdidos, con obras de relumbrón, alcalde tapabaches con los peores tiempos de ejecución, y una guerra fratricida con el Sindicato Único de Empleados Municipales que tomó las calles, lanzó arengas, protestó y su líder, Gersaín Hidalgo Cruz, llegó a amenazar con quemar el palacio municipal y luego cerró los accesos a Coatzacoalcos, bloqueó el paso de vehículos al túnel sumergido que une a la cabecera con la congregación de Allende bajo el río y amaga con una huelga que sería el tiro de gracia Morena y su edil.

Carranza Rosaldo es una piltrafa de alcalde. Abusivo, arbitrario, usa el poder para transgredir la ley, manipular los acuerdos de cabildo, empleando a una marioneta, Eusebia Cortés, la de la primaria, secundaria y prepa en un semestre, la de lenguaje florido y trifulcas en las redes, que hoy aspira a ser —¡que truene el Cielo!— diputada local, o los Benitos Sorianos, los Oliver Damas, los Felipe Rodríguez, lacayos levanta dedos que han servido de corifeos del presidente municipal.

Son la mafia en el poder. Y eso se paga en las urnas.

Morena, sin embargo, resiste los bandazos del alcalde. Siendo bastión del PRD, hoy de López Obrador, mantiene un voto cautivo, voto duro, voto a ciegas. Aún con las corruptelas, los pincelazos de abuso, la patética ignorancia política, su inutilidad para resolver problemas, su precaria e infame obra pública, Morena vende.

El problema viene cuando a la etiqueta Morena se allega el nombre del candidato. Entonces baja.

En septiembre de 2020, la encuestadora Tresearch le tomó el pulso a un sector de los electores. Sus cifras daban 44 por ciento de intención de voto a Morena, 1.4 al Partido del Trabajo y cero al Partido Verde Ecologista de México. PRI, PAN y PRD aún estaban coaligados. La suma de sus preferencias alcanzaba sólo el 15 por ciento.

Cuatro meses después, ya con Amado Cruz Malpica como virtual candidato, Morena registra 40 por ciento de intención de voto, según sondeo de Santoyo. Ha perdido cuatro puntos, uno por mes. Con esa tendencia, llegará a la elección del 6 de junio con 36 puntos, sumamente competitivos.

Veracruz Va, la alianza opositora integrada por PRI, PAN y PRD, creció de septiembre a enero, 17 puntos, ya perfilado Carlos Vasconcelos a la alcaldía de Coatzacoalcos. Pero “La Amenaza” está en su techo histórico. Y el regateo por las regidurías, el agandalle priista de quedarse con todo —presidencia municipal, diputación federal, diputación local urbana y rural, aleja a los aliados.

Nada hace crecer al ogro filantrópico. Ni las despensas ni la ayuda médica. Vasconcelos tiene más adeptos sin la etiqueta del PRI que con el emblema del tricolor. Con el logo del PRI pierde dos puntos de intención de voto. Y ya no da más.

Morena, en Coatzacoalcos, es Andrés Manuel López Obrador. Y el PRI es Javier Duarte, Peña Nieto, Fidel Herrera. Con esa marca se recuesta, duerme y se vuelve a levantar Carlos Vasconcelos.

Mientras, pisa la tierra pobre, el lodo de ejidos y congregaciones, la zona del abandono y la marginación, en una mano la reja de huevo y en la otra el tomate y el perejil. Y a cambio, que los pobres voten por él.

Es el altruismo que se pregona. Es la misericordia que se presume. Es la treta del que da a cambio de recibir. Parafraseando al texto bíblico, aquel que se humilla será ensalzado y el que se ensalce será humillado.

Años así y no termina de alcanzar a Morena.

Archivo muerto

Medido, evaluado, sabiendo que el riesgo de derrota se reduce, Ricardo Ahued Bardahuil va por Xalapa. Su registro como pre candidato a la alcaldía por Morena deja al PRI-AN atónito, la respiración contenida, la sangre gélida, la voz ahogada. Ahued deja el Senado y acude a recomponer el escenario político adverso a Morena por el desastroso gobierno de Hipólito Rodríguez Herrero, que pasa por el subejercicio del presupuesto, el nepotismo, la corrupción y el abuso de autoridad, que impacta a la baja a la capital de Veracruz. Ahued llega cuando la soberbia del PRI-AN se halla en el cenit, la de David Velasco Chedraui que imagina que puede ganar y la del panista Sergio Hernández, a quien torpedea otro minúsculo legislador, Omar Miranda, su desoído coordinador de bancada en el Congreso de Veracruz. Ahued ya domina el panorama, concentra las luces, acapara titulares, provoca el debate.

Sabe de la pequeñez de sus adversarios. Incluso si Velasco Chedraui y Sergio Hernández-Omar Miranda fueran juntos, el PRI y el PAN en alianza, Ahued los habría de vencer. Ahued conoce lo que implicaría una derrota: quedaría al margen de la lucha por el gobierno de Veracruz en 2024. No viene a Xalapa por decisión propia —el Senado representa un estado de confort— sino a petición y con la fuerza presidencial de Andrés Manuel López Obrador. No se distrae en confrontaciones con el morenismo ni a recibir golpes o a sufrir intriga. Al morenista que lo intente descarrilar, López Obrador lo ha de pulverizar. En el escenario de caos que existe por el desastroso gobierno de Cuitláhuac García y el no menos destartalado ayuntamiento de Hipólito Rodríguez, Morena va por Xalapa, aprovechando el rejuego priista, la confrontación panista, la soberbia política de ambos y el reciclamiento de duartistas y fidelistas.

Cuando el PRI y el PAN, coaligados o no, se imaginaban instalados en la silla municipal, llegó Ahued a Xalapa y los despertó… Amarre final en el distrito Coatzacoalcos Rural: por el PRI, que tiene el derecho a postular dentro de la alianza Veracruz Va, se pre registraron Patricia Guadalupe Peña Recio y Gabriel Rivera Cerdán. Patricia Peña ya fue diputada federal, de 2012 a 2015, cargo al que arribó luego que Joaquín Caballero Rosiñol solicitara licencia para asumir la alcaldía de Coatzacoalcos. Antes había sido directora de Educación en el ayuntamiento local.

Gabriel Rivera es empresario y constructor, delegado de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y subsecretario de Alianzas del PRI estatal. Llega con línea nacional y con el respaldo empresarial. Uno de los dos —Peña o Rivera— irá a la contienda, según sea el criterio de género y enfrentará a un mermado Morena, que postula al vilipendiado alcalde con licencia de Agua Dulce, Sergio Guzmán Ricárdez, al que lo rodea el repudio de su pueblo, obras de mala calidad, contratos a amigos, incumplimiento del deber legal al no aplicar fianzas por trabajos defectuosos, opacidad financiera, nepotismo, delitos fiscales y casos de corrupción adquiriendo equipo para la Policía Municipal con sobreprecio y dinero destinado a la perforación y mantenimiento de pozos que no se aplicó o se aplicó mal. En el distrito XXX hay tambores de guerra…

Un caos la postulación de la Alianza Veracruz Va (PRI, PAN, PRD) para la diputación local urbana.A la medianoche del domingo 7, Rafael García Bringas era precandidato en el distrito XXIX, el llamado Coatzacoalcos Urbano; al amanecer del lunes 8 cayó. Había caído antes Yazmín Martínez Irigoyen, la polémica sindica de Coatzacoalcos que, como aquí se anticipó, no llegaría a ser candidata por las denuncias que trae encima y la inhabilitación por violencia política de género. A Yazmín Martínez la bajó el Partido de la Revolución Democrática, partido que la había postulado, bajo el argumento de cambio de género; la candidatura ya no sería para mujer sino para varón. Salida airosa ante el veto electoral que se veía venir. García Bringas, ex alcalde, priista, panista, nuevamente priista, había desbancado a la doctora Nereida Santos Hernández de la precandidatura a la diputación federal por Coatzacoalcos. Y de pronto, nada.

Nereida retomó la postulación. Queriendo acomodarlo, al priismo se le ocurrió ir por un espacio ajeno, el del PRD, y enviarlo a desplazar a la síndica incómoda, Yazmín Martínez Irigoyen, pero el intento se frenó. El PRD se inclinó por Alejandro Gutiérrez Cabrera, ex jefe de prensa del ex alcalde Armando Rotter Maldonado. Este miércoles 10, el dirigente estatal perredista, Sergio Cadena, revivió a García Bringas. Si se consuma su imposición, el perredismo local romperá la alianza y se llevará sus votos, así sean pocos, con Amado Cruz Malpica, el virtual abanderado de Morena a la presidencia municipal de Coatzacoalcos.

Tácitamente, como ocurre en Xalapa, Morena va a retener la alcaldía… Dolor profundo, luto en familia, al ver partir a Azucena Rosado Sosa, incasable reportera, pionera en el periodismo digital, cazadora de noticias y auspiciadora del debate y el análisis que dio espacio y voz a los actores de la vida pública en Coatzacoalcos y la región. Víctima de coronavirus, Azucena Rosado falleció este lunes 8. Reportera de Diario del Istmo por décadas, un día Mónica Robles, entonces presidenta del Consejo de Administración, decidió enviarla a la corresponsalía de Agua Dulce. Azucena arguyó que su producción de noticias era insuperable entre los de la redacción. Ahí cerró el ciclo. Y qué bien. Salió airosa. Inició proyectos propios, obtuvo galardones, marcó su camino. Su mayor legado es lo realizado en Imagen y Política, espacio televisivo diario de noticias por el que transitaron los conocidos pero también los poco conocidos, pero que algo debían expresar. Descanse en paz…

Se afianzan las candidaturas a la alcaldía de Coatzacoalcos. Va Amado Cruz Malpica por Morena-PT, Alberto Mijangos por Movimiento Ciudadano, Jesús Moreno Delgado por Fuerza por México, José Manuel Villegas por Redes Sociales Progresistas, Liliana Orantes Abadía por Juntos por Veracruz. Casi inminente la de Carlos Vasconcelos Guevara por la coalición Veracruz Va (PRI-PAN-PRD), a reserva de lo que marque la encuesta en la que la mesa nacional de alianzas lo mide, cara a cara, con Rafael García Bringas… ¿Quién es esa promotora de colonias, protagonista de un video porno, casero, cero finura, carnes y lonjas de más, cuya difusión en grupos de WhatsApp impacta a Juntos por Veracruz, partido de nueva creación? El dardo, a fin de cuentas, más que a ella, está dirigido a la dirigente local. Y así lo dice el video…

“¡Puente Nacional: llegó la hora!”, reza el mensaje. Y sí. Llegó la hora del cacicazgo de Marcelo Montiel Montiel en su tierra natal, con un títere político, su hermano Roberto, postulado a la alcaldía por la coalición Morena-Partido del Trabajo-Partido Verde.

Roberto Montiel Montiel, alias “Calelas”, luce sonrisa forzada y rasgo descompuesto, la calva que asoma, la frente que crece y que delata la edad. Y viste el color de Morena, olvidando los días en que el PRI les dio abrigo, techo y fortuna, y poder.

Lo apuntala Javier Herrera Borunda, líder real del Partido Verde Ecologista de México en la entidad, en cuya memoria esconde —o pasa por alto— los agravios de Marcelo Montiel a Fidel Herrera Beltrán, su padre, en la búsqueda de la candidatura a gobernador de Veracruz.

Lo avala, también, Manuel Velasco Coello, priista, ex gobernador de Chiapas, actual senador de la República y operador número uno del PVEM ante el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En cónclaves varios, refieren habitantes de Puente Nacional, Marcelo Montiel, Manuel Velasco y Javier Herrera Borunda pactaron la imposición de “Calelas” Montiel como candidato de la coalición Morena-PT-Verde a la presidencia municipal, operando con la burocracia municipal y con los recursos que tuvieran a su alcance.

Este miércoles 3, la propaganda de Roberto Montiel inundó las redes sociales con un mensaje dirigido a militantes y simpatizantes de la coalición Juntos Haremos Historia, el morenismo que ahora tendrá como candidato a un emisario del PRI.

LA TRAICIÓN A FIDEL HERRERA

Entre 2003 y 2004, siendo por primera vez alcalde de Coatzacoalcos, Marcelo Montiel realizó una mala lectura del proceso de sucesión. Hiperactivo como es, el entonces senador Fidel Herrera Beltrán recorría Veracruz evidenciando su intención de ser el sucesor de Miguel Alemán  Velasco, trabando acuerdo con grupos y corrientes priistas y no priistas, caciques y líderes sindicales y con alcaldes de alta operatividad.

Un día, Marcelo Montiel se comprometió con Fidel Herrera y al siguiente lo traicionó. Sin advertir el efecto que tendría su error, dejó al senador y cargó su operación hacia el ex director del Sistema de Administración Tributaria de la Secretaría de Hacienda, Tomás Ruiz González, quien se movía en la línea del gobernador Alemán Velasco.

Eran célebres las reuniones en la residencia de Marcelo Montiel en Coatzacoalcos, siendo Tomás Ruiz el invitado de honor.

Al final, la candidatura del Tomás Ruiz se frustró, pero Marcelo Montiel evidenció su desprecio a Fidel Herrera Beltrán, quien en la elección de 2004, bajo las siglas del PRI, se agenció el gobierno de Veracruz.

Hoy, su hijo, Javier Herrera Borunda, premia la traición de Marcelo Montiel a Fidel.

DE CAMPESINOS A TERRATENIENTES

A Puente Nacional, municipio ubicado a 200 kilómetros de Xalapa, la capital de Veracruz, le llega su hora, dice la propaganda electoral de “Calelas” Montiel, y con ello se fincan las bases del cacicazgo de Marcelo Montiel Montiel y una familia que pasó de arar tierras y pastorear becerros a acaudalados ganaderos y terratenientes con un crecimiento exponencial en 20 años.

Originario de Naranjos, congregación de Puente Nacional, Marcelo Montiel es un abogado que tácitamente nunca ejerció la profesión. Su efímero paso por el aparato judicial fue desastroso: desconocer un término de tiempo para consignar a un detenido provocó su inmediata liberación y, de paso, un escándalo en la Procuraduría de Veracruz.

Otro más tuvo que ver con la liberación de ciudadanos migrantes en condición de indocumentados, que lo hizo desistir de continuar en el Ministerio Público. Y ante tal incompetencia, tocó la puerta del PRI.

Su mentor, Carlos Brito Gómez, lo fogueó en la contienda por la diputación federal por Coatzacoalcos, en 1982; la dirección del DIF cuando Brito asumió la alcaldía de Coatzacoalcos tras el suicidio de Juan Osorio López; la tesorería municipal en el gobierno de Edel Álvarez Peña; la presidencia del PRI local; la secretaría del Ayuntamiento en el trienio de Rogelio Lemarroy González.

Y de ahí al Congreso de Veracruz, siendo oficial mayor, el que controlaba los recursos y dispensaba los pagos, operaba políticamente y acumulaba todo lo que le permitiría llegar al ayuntamiento de Coatzacoalcos en la elección de 2000.

Así, el campesino se transformó en un potentado.

Y las tierras en Naranjos comenzaron a crecer. Y el ganado fino. Y el poder.

RANCHOS Y MÁS RANCHOS

A los Montiel les fue bien con Marcelo en la alcaldía de Coatzacoalcos, pero más con Javier Duarte de Ochoa en el gobierno de Veracruz y con Enrique Peña Nieto en la Presidencia de México.

El Libro Negro de Marcelo, un compendio de acciones, contratos, pagos irregulares, cobro de impuestos sin que se esclareciera su destino final, elaborado en el ayuntamiento de Iván Hillman Chapoy, bajo la directriz del entonces tesorero, Mariano Moreno Canepa, es evidencia del historial de corrupción que distingue al ex presidente municipal de Coatzacoalcos que hoy construye los cimientos de su cacicazgo en Puente Nacional.

El documento de más de 400 hojas contiene, por ejemplo, el cobro del impuesto por translación de dominio cobrado a tres subsidiarias de Petróleos Mexicanos, más de 200 millones de pesos, cuya aplicación en documentos contables quedaron en la opacidad.

Su segundo mandato de Marcelo Montiel, entre 2008 y 2010, dejó una mancha brutal: el endeudamiento del municipio de Coatzacoalcos alcanzó los 260 millones de pesos. Y la opacidad siguió.

Mientras, la fortuna crecía. Y las tierras. Y el ganado.

Versiones conocidas entre lugareños de Naranjos y municipios aledaños, establecen que Marcelo Montiel, por sí o vía prestanombres, cuenta con por lo menos tres ranchos espectaculares. Uno de ellos en Mata de Caña, a pie de la carretera que va de Conejos a Huatusco. Su superficie: 500 hectáreas. En él hay unas mil 500 cabezas de ganado.

Otro, de 300 hectáreas, entre Teocelo y Xico.

El de Naranjos, su lugar de origen, ha crecido hasta alcanzar 400 hectáreas, con cultivo de caña y crianza de caballos y búfalos.

Posee, además, un departamento en la Ciudad de México y otro en el puerto de Veracruz.

Un versión no desmentida, alude a un fastuoso rancho adquirido por Marcelo Montiel en Brasil, país que le genera un encanto especial, relacionado con personajes pintorescos, los cariocas de infinita alegría que lo atan a un ambiente que en México no ha podido lograr.

LA CASA DE PORFIRIO SERRANO

Al ex secretario de Desarrollo Social del gobierno de Miguel Alemán Velasco, Porfirio Serrano Amador, le compró una lujosa casa en el fraccionamiento Castillo de las Ánimas, en Xalapa. La operación habría sido por 10 millones de pesos.

Serrano Amador fue uno de los hombres de poder en los tiempos de Dante Delgado Rannauro en el gobierno de Veracruz y paró en cárcel por delitos que le imputó el gobierno de Patricio Chirinos Calero al inicio del salinismo.

Dejó la prisión no por demostrar inocencia sino porque los delitos ya habían prescrito.

A esa misma secretaría del gobierno de Veracruz, Sedesol, arribó Marcelo Montiel Montiel años después, en 2010, de la mano de Javier Duarte. Ahí operó un asunto espinoso: cómo dejar sin efecto la asignación de tierras al empresario pozarricense, Francisco Colorado Cessa, en la reserva territorial de Coatzacoalcos.

Pancho Colorado había obtenido más de 6 hectáreas de terreno mediante un fideicomiso a favor de ADT Petroservicios, su empresa constructora, durante el gobierno de Fidel Herrera Beltrán.

Detenido en Estados Unidos, juzgado por lavarle dinero al grupo delincuencial Los Zetas, mediante la compra de caballos finos, hecho que el empresario admitió ante un juez, y finalmente sentenciado a 20 años de prisión, se convirtió en una bomba de tiempo para el ex gobernador Herrera Beltrán y el gobernador Javier Duarte. Y Marcelo Montiel lo arregló.

Los terrenos volvieron a poder del gobierno de Veracruz y luego fueron revendidos a la empresa Obras Portuarias de Coatzacoalcos.

Tiempo después, tras renunciar a la Sedesol estatal, se convirtió en delegado de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno federal en Veracruz. Y ahí enfrentó otro escándalo de corrupción y cuatro denuncias por el robo de tarjetas de adultos mayores, pagos no realizados a participantes de programas sociales, simulación de obras y falsificación de firmas para el cobro de viáticos y otros apoyos a beneficiarios.

LOS MUCHACHOS Y LOS OPERADORES

En los ranchos de Marcelo Montiel proliferan los jóvenes a quienes les ve futuro. Los pasea y los orienta. Son su debilidad. El contacto social es común en la mecánica política. Celebraciones van y vienen, los brindis, el festejo. Y “Marcelo Montiel atrapado en una irrefrenable manera de beber”, refiere una fuente.

Roberto Montiel, su hermano, carece de perfil político. Es, tácitamente, “un instrumento del proyecto para consolidar el cacicazgo y apoderarse de la zona de Las Trancas”.

“Calelas” Montiel no tiene empaque político. Estudió en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), siempre bajo las órdenes del ex alcalde de Coatzacoalcos.

En Puente Nacional, la operación política corre a cargo de la burocracia municipal. Empleados que acaban de ser “renunciados”, cobran salario y se integran al equipo de Roberto Montiel.

El personaje clave es el actual tesorero, Fidel Ronzón Rodríguez, quien ocupara el mismo cargo en el municipio de Agua Dulce, entonces siendo parte del equipo del hoy diputado local, Gonzalo Guízar Valladares.

Entre los antecedentes de Fidel Ronzón se encuentra haber sido director del penal Duport Ostión, en Coatzacoalcos, cuando comenzó a operar desde su interior el crimen organizado.

JAVIER HERRERA Y CACICAZGO

Políticamente maltrecho, sin el poder que un día su padre, Fidel Herrera, detentó, Javier Herrera Borunda le allana el camino al “Calelas” Montiel.

Roberto Montiel es el títere; Marcelo Montiel, el titiritero. Uno acata, el otro ordena. Y Puente Nacional, en el rejuego de la ambición y el poder.

Su candidatura por la vía de la coalición Morena-PT-Verde, con el fidelismo de regreso, da a Marcelo Montiel el aparataje para construir el cacicazgo que en Coatzacoalcos perdió.

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