Martes, 19 de octubre de 2021

Fuera de Foco

Rodolfo Mendoza: de prominente a delincuente
Silvia Núñez Hernández

Columna Sin Nombre

Lo que se dice de la protesta de Dos Bocas
Pablo Jair Ortega

Buenos Días Veracruz

La gota que derramo el vaso
David Varona Fuentes

Informe Rojo

“Gutierritos”, el engañabobos, anda en campaña
Mussio Cárdenas Arellano

@suntos de poder

México en manos de delincuencia organizada
Manuel Carvallo Carvallo

Columna Invitada

"Servir o servirse"
Columna Invitada

Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Voto masoquista, el que premia a un gobierno que reprime y asedia, saquea el erario y construye fortunas ilícitas, que hunde a Veracruz y lo estanca, se postra ante la violencia y simula combatir a los cárteles, o encubre violadores, o persigue alcaldes, o se mancha con la sangre de ediles, o agravia a magistrados y desoye, ignora, desdeña a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Triunfa Morena con el voto de la fanaticada y con la fuerza del aparato de gobierno, los votos de más, los millones en campaña, el voto del miedo que se teje cazando opositores, encarcelando candidatos, usando a la policía como ariete que amaga y golpea, que va tras los adversarios del obradorismo, reactivando juicios dormidos o improvisando nuevas denuncias.

Día infausto, el 6 de junio. Se votó contra el PRIANRD y simultáneamente a favor de un modelo político que actúa como si el que gobierna fuera el PRI: Cuitláhuac es Duarte, Cisneros es Buganza o Eric Lagos, Lima es Audirac o Manzur o Charleston, Zenyazen es Mota, Fernández es El Cisne Silva, y Gómez Cazarín es Carvallo Delfín o Flavino.

Si no hubiera colores o siglas, sería complicado identificar cuál es cuál: unos robaron con descaro, otros roban con discreción. Pero todos roban y abusan.

Votaron los que repudian al PRI, al PAN, al PRD y con más brío acudieron a las urnas al ver a la alianza Veracruz Va negarse a lanzar una propuesta nueva, rostros frescos, trayectorias limpias, y volver a las andadas, al discurso falaz, a la oferta engañosa, reciclando a un sector de la fauna nociva que el fidelismo, el duartismo y el yunismo llevaron al poder.

Operó la maquinaria electoral con la etiqueta de Morena y con el colmillo de los mapaches del PRI, los Ranulfos Márquez en el puerto de Veracruz, intentando frustrar la victoria de Patricia Lobeira Rodríguez, esposa de Yunes Márquez, que seguro se caerá en los tribunales.

Otros mapaches priistas consumaron triunfos para Morena en el sur; en Coatzacoalcos los marcelistas y en Minatitlán los petroleros de la Sección 10.

Gritan fraude los priistas y se duelen que les hicieran carrusel, ratón loco, casillas zapato y ven el derroche de millones para cooptar al órgano electoral, aterrizar pago a votantes y ejercer el control de la prensa venal, los propagandistas que no hacen periodismo sino partidismo.

O sea, los magos del fraude electoral pasmados, petrificados, sin capacidad para desactivar el fraude. Mapaches como son, ¿quién les puede creer?

Morena avasalla y ese voto es demencial. Suele premiarse al buen gobierno, la eficiencia, la obra pública, el sentido social. Suele premiarse la justicia, la transparencia, la ética y la verdad. Pero a un gobierno infame, inepto, corrupto, criminal, se le aplica voto de castigo.

Van tres años y medio, 30 meses, y Veracruz no avanza, se hunde, sacudido por la violencia y la injusticia, sin reactivar la inversión, perdiendo polos de desarrollo, sin una sola obra por la que algún día se le pudiera recordar.

Con los cárteles, Cuitláhuac es terso; con el pueblo, muestra el puño. Al Cártel Jalisco Nueva Generación lo vio tomar autopistas y proclamar su señorío, atacando cuarteles y correteando patrullas. Y para sofocar su ira, les concedió el repliegue de la Fuerza Civil, la policía de élite de la Secretaría de Seguridad del gobierno de Veracruz.

Al pueblo, en cambio, lo embiste y lo arrincona. Ciudadanos mexicanos residentes en Estados Unidos y uno originario de aquel país, fueron, torturados, les fueron sembradas armas, desatando un conflicto diplomático, interviniendo el gobierno federal, hasta lograr la libertad de las víctimas.

Su obra es infame. El 99 por ciento de los contratos los otorga por asignación directa, según informe de la Contraloría del gobierno de Veracruz.

Su manejo financiero es falaz. Alardea de austero y no deja de endeudar a la entidad. Año con año, desde el inicio de gestión, lo suyo ha sido suscribir créditos por más de 20 mil millones.

Van tres años y seis meses y su lucha contra la corrupción es etérea. Ni Miguel Ángel Yunes Linares, su antecesor, ni su círculo más cercano han sentido el embate de la ley. Cuitláhuac los cita, los menciona, los señala de haber transado con la delincuencia, pero no pasa de ahí. Es un show.

Moralmente su gobierno es un fiasco. Pululan en palacio de gobierno los acosadores sexuales, los hostigadores, los violadores. Son impunes, cobijados por el gobernador.

Eric Cisneros, secretario de gobierno, es un truhán con obsesiones psiquiátricas. Un día amenaza, otro amaga, uno más miente, otro más violenta la ley.

Un día reta a la prensa crítica y luego se ve implicado en el levantón del periodista Marcos Miranda Cogco, en el puerto de Veracruz, acusando su esposa que existía una amenaza directa del secretario de gobierno. Tras el escándalo y el involucramiento de Eric Cisneros, Miranda Cogco apareció con vida.

Su mayor gesta fue la trama que cercó, amedrentó y condujo al crimen de la alcaldesa de Jamapa, Florisel Ríos Delfín. Un audio con la voz de la edil perredista, reveló que Cisneros Burgos la presionaba para entregar la policía municipal al gobierno de Veracruz. Desarmaron a la corporación, la dejaron inerme y virtualmente la entregaron a los asesinos.

Levantada, torturada, Florisel Ríos recibió varios impactos de bala y el tiro de gracia. Sólo faltó que Cuitláhuac y Cisneros hubieran jalado el gatillo.

Su otro ariete es el Congreso de Veracruz. Ahí se fabrican leyes sin sustento y se construye el andamiaje para perpetuarse en el poder. Ahí se embiste a alcaldes incómodos y se encubre a los integrantes de la banda delincuencial, sean alcaldes, diputados, funcionarios de gobierno.

Juan Javier Gómez Cazarín es el capo del Congreso de Veracruz, un antiguo vendedor de carros en Coatzacoalcos con historial de trapacerías y corruptelas, autos que no entregaba a los propietarios, pagos no reportados a la administración de la Volkswagen, vehículos manifestados como pérdida total… sin que fuera pérdida total.

Del Congreso emanan leyes ilegales. Las conciben sin sustento legal y las aprueba la mayoría de Morena. Y una vez tramitado el recurso de inconstitucionalidad, la Suprema Corte de Justicia de la Nación les da para atrás.

Otras resoluciones de la Corte son ignoradas por Cuitláhuac García y su banda. No restituyen a alcaldes en sus cargos ni respetan el derecho de sus suplentes a asumir funciones. Imponen concejos municipales violando la ley y se burlan del Poder Judicial de la Federación.

Isabel Romero Cruz es sólo un holograma en el Poder Judicial. La presidenta del Tribunal Superior se mueve cuando le ordenan, habla cuando la instruyen, piensa cuando la programan. 

Le controla los dineros la ministra sin cartera, Joanna Marlén Bautista Flores, ex secretaria particular de Eleazar Guerrero Durán, el primo que Cuitláhuac negara para no reconocer el nepotismo en su gobierno y al que impuso en la Subsecretaría de Finanzas donde controla los más de 100 mil millones de pesos de presupuesto anual.

Isabel Romero no es, en sí, la cabeza del Poder Judicial. Es la que suscribe los pagos de negocios millonarios, la que salda las cuentas de las Ciudades Judiciales, la que mantiene y sostiene nombramientos ilegales de magistrados y que se niega a cumplir la resolución de la Suprema Corte para reincorporar a su cargo al magistrado Roberto Dorantes Romero. 

A ese gobierno infame, abusivo, transgresor de la ley, le dio el pueblo el voto.

Voto masoquista con el que se premia a un gobierno represor, torpe, corrupto y criminal.

Archivo muerto 

Conectado a un respirador artificial, el PRIANRD no vuelve en sí. Sigue en terapia intensiva. Lo arrasó Morena en 18 en 20 distritos electorales federales. Fuera de los triunfos de Maryjose Gamboa Torales en el distrito Veracruz Rural, y de José Francisco Yunes Zorrilla en Coatepec, todo fue para Morena y sus aliados.

Sin oferta política que prendiera al electorado, reciclando caras e historias deplorables, candidatos que provienen del fidelismo y del duartismo, terminaron vencidos por adversarios de bajo perfil, nulo trabajo, cero resultados en el ejercicio del poder. Fue la podredumbre contra la ineptitud, y el pueblo —y una buena cuota de votos de más— dejaron a la coalición Veracruz Va al borde de la extinción. Son 18 diputados federales de 20 que irán a seguirle el juego a López Obrador…

Aturdido por el nocaut, Carlos Vasconcelos sólo ve números rojos. La debacle fue aquí y allá, en la cabecera municipal de Coatzacoalcos, en el centro, en congregaciones y ejidos, en el orgullo, en la moral. Y se aferra a la teoría del fraude, la victimización. No arguye ni explica. No hurga en las claves de la derrota, la operación política, los que lo hicieron soñar.

Uno de los suyos, el motor de votos en Villa Allende, le tomó la mano, lo llevaría a la gloria, lo haría presidente municipal de Coatzacoalcos. Y “La Amenaza” creyó. Carlos Vasconcelos Guevara y Noriel Prot Álvarez, agente municipal de la congregación de Villa Allende, en la cúspide del poder. Quiso soñar. Y del sueño despertó la noche del 6 de junio. Los votos hablaron. Y lo masacraron.

Entre los escombros de la tragedia, halló el líder cetemista, candidato del PRI-PAN-PRD, una miseria electoral: mil 473 votos. Morena —Amado Cruz Malpica—, en cambio, se llevó de calle la congregación de Villa Allende con 3 mil 748 sufragios, según la base de datos del Órgano Público Local Electoral de Veracruz. ¿Qué le pasó a Noriel Prot? O se vendió o perdió el liderazgo. O los miles de votos fueron cuento. Prometió 5 mil votos y si acaso generó un tercio. Una miseria electoral. Y Vasconcelos no termina de llorar…

Ni las placas de la locomotora alcanzó a apuntar Pepe Mancha el domingo 6. Salió maltrecho, herido, destartalado de la elección de alcalde en su natal Tuxpan, intentando infructuosamente, bajo las siglas del PRIANRD, relevar en el cargo a su primo, Juan Antonio Aguilar Mancha. Su campaña fue de alarde, triunfalismo, reviviendo el esquema del yunismo azul al que se debe y en el que se encumbró hasta alcanzar el liderazgo del Partido Acción Nacional en Veracruz.

A media campaña fue hostigado por la policía estatal y la Guardia Nacional en sus oficinas de partido. Enfrentó embestidas en redes sociales. Y la noche del 6 de junio, la realidad lo mató. Desde el tercer lugar, vio ganar a José Manuel Pozos Castro, ex presidente del Congreso de Veracruz, en un tiempo panista, hoy integrante del Partido del Trabajo y súbdito de Morena.

Lo más doloroso, lo hiriente, haber sido superado por Alberto “El Cisne” Silva Ramos, el mayor duartista, el que operó un sinnúmero de ataques al yunismo azul, a su padrino, Miguel Ángel Yunes Linares, el que evadió la cárcel amparado en el fuero siendo diputado federal y en su regreso, bajo las siglas del Partido Verde, quedó segundo en la contienda por la alcaldía de Tuxpan. Ni los Yunes azules, ni Pepe Mancha, ni la corte en pleno, están viendo su realidad… Así de jodidos andan el PRI y el PRD en Nanchital que hasta Esmeralda Mora Zamudio los venció.

Desdeñada hace cuatro años, la comadre política de Rocío Nahle García, secretaria de Energía del gobierno federal, tomará las riendas de un municipio con presupuesto exiguo que apenas alcanza para sobrevivir. Intransigente, impolítica, se le recuerda en los días en que desde la presidencia del Instituto Municipal de la Mujer de Coatzacoalcos, al que accedió violando la ley por no ser originaria ni vecina del lugar, impuesta por Nahle y el alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo, incurrió en el agravio hacia otra dama, Eva Cadena Sandoval, ex diputada de Morena.

Gana la morenista Esmeralda Mora con 3 mil 478, apenas 60 más que el candidato de Fuerza por México, Víctor Manuel Morales Gálvez, quien logró 3 mil 418 sufragios; Brenda Manzanilla Rico, de PRI, tuvo 2 mil 502, y Miguel Ángel Piña Balderas, 2 mil 255 votos, dejando al PAN con 25 sufragios, último lugar en la contienda por debajo de los partidos satélite. Si se hubiera dado la alianza Veracruz Va (PRI-PAN-PRD), la oposición sería gobierno en Nanchital. A menos que la plaza estuviera negociada —y entregada— desde antes… Diputada sin lustre, infame su paso por San Lázaro, Carmen Medel Palma va a continuar el desastre de Morena en Minatitlán.

Llega a la alcaldía cobijada en la infamia de contender contra un contrincante encarcelado, borrado del mapa, echado de la contienda con un atropello legal. Inmoral, su triunfo se cimenta en la represión política, el abuso de poder, el uso de un delito fabricado para mantener, retener y someter a Nicolás Ruiz Rosete, candidato de la alianza Veracruz Va, en una prisión de Miahuatlán, Oaxaca.

Perpetra el golpe Cuitláhuac García, sedicente gobernador de Veracruz, títere a modo del obradorismo, matraquero del presidente Andrés Manuel López Obrador, que aprieta el puño y limpia el camino de Carmen Medel a la alcaldía de Minatitlán. Sólo así, con una trastada, la moral invertida, podría ganar la elección del domingo 6. Habrá Carmen Medel de continuar la obra titánica de Nicolás Reyes Álvarez, el saqueo a las arcas públicas, los negocios del junior, las tretas del regidor Saúl Wade León, la altanería del director de Gobernación, Ricardo López Marcos, alias Lord Picahielo, la violación a la normatividad en la ejecución de obra, el conflicto sindical.

Sin mayor capacidad que el plagio de leyes tabacaleras extranjeras, con un buen número de iniciativas y proposiciones con punto de acuerdo desechadas y congeladas en su paso por la Cámara de Diputados, Carmen Medel habrá de terminar de remitir a Minatitlán al basurero de la historia. Llegará a la alcaldía marcada con el sello de la inmoralidad, contendiendo contra un candidato encarcelado. Qué desvergüenza…

Arden las urnas y las boletas y los paquetes electorales. Se incendian los ánimos y la protesta, el reclamo y la condena, marchando unos y soltando denuestos, y apostados otros a pie de calle, a las puertas de los Oples, exigiendo anular elecciones, o recontar votos, o atajar el fraude.

Se oyen sus gritos mientras avanzan por las calles de Santiago Tuxtla. Avanzan los chamacos y las jovencitas morenistas —porque también ellos se dejan gritar “fraude”—, y los adultos y hasta de los de la tercera edad se dicen burlados, cuando de pronto un par de tipos cargando urnas y papelería electoral se tropiezan, derramando las boletas en el piso, sin que nadie aminore el paso ni los auxilie. Les hacen falta manos. Toman lo que pueden, las boletas, las urnas, siguen su andar.

Otros, en Castillo de Teayo, también de Morena, del Partido del Trabajo, del Verde, queman las boletas que extrajeron del Consejo Electoral, y ahí la policía no mueve un dedo, ni los grupos que resguardan el inmueble hacen nada por frenarlos. Protesta consentida es protesta fingida. Ya en la vía pública, viene el fuego. Se les ve incendiar las boletas hasta convertirse en ceniza.

Del norte al sur, de la costa a la montaña, el priismo, el panismo, el perredismo acusan fraude, boletas de más, urnas embarazadas, cifras que no cuadran, amenazas a consejeros electorales que no orbitan en el círculo de Morena.

Coatzacoalcos, Xalapa, Minatitlán, Nanchital, Orizaba alzan la voz, exigiendo recuento, voto por voto, casilla por casilla, emulando al obradorismo de 2006 cuando Felipe Calderón impidió a Andrés Manuel sentarse en la silla presidencial.

Al priismo le va como en feria. Bebe una sopa de su propio chocolate. Hacedor del fraude, violador de la democracia, imponiendo candidatos, gobernantes, alcaldes, diputados, senadores por más de 70 años, impunes sus mapaches en los tiempos de Alemán, de Fidel, de Duarte —ladrones de elecciones—, hoy lloran como antes vieron llorar a la oposición.

Y así el ritual del triunfo y la derrota, elección de Estado y democracia mancillada, el morenismo fingiendo que es víctima del fraude electoral mientras el aparato policíaco, la fuerza del estado, el puño del gobernador Cuitláhuac García y su brazo ejecutor, Eric Cisneros, secretario de gobierno, se roban la elección.

Al anochecer del domingo 6 hay fiesta en el Veracruz morenista. Felpa, tunda, madriza al PRIANRD. Fluye el PREP —Programa de Resultados Electorales Preliminares— y sólo se ven votos para el partido de Andrés Manuel López Obrador. Se salvan Veracruz, Boca del Río, Alvarado, el corredor panista, el feudo del yunismo azul. Y Orizaba, el último bastión del PRI que de no ser por Juan Manuel Diez Francos, el acaudalado empresario que va por su tercera alcaldía, también habría capitulado ante Morena. Y en el sur, Cosoleacaque, reducto de Ponciano y Cirilo Vázquez Parissi, los hijos del cacique ejecutado. Y Moloacán, del líder petrolero Omar Ricárdez Chong, que regresa a la presidencia municipal.

Con votos reales y con votos del fraude, Morena se alza con un centenar de triunfos en la elección municipal, transformándose en primera fuerza electoral de Veracruz. Y se llevan Xalapa, Coatzacoalcos, Poza Rica, Minatitlán, Misantla, Pánuco, Tuxpan de Rodríguez Cano, Álamo, Agua Dulce, Las Choapas, Nanchital, Córdoba, y decenas y decenas y decenas de municipios más.

Pulveriza Morena al PRI en todo Veracruz. Arrebata el Congreso estatal, agenciándose 25 de 30 diputaciones de mayoría y falta asignar plurinominales donde el tricolor entrará solo con dos —Marlon Ramírez y Anilú Ingran—, dejando en la orfandad al presupuestívoro Héctor Yunes Landa.

Barre Morena con el PRIAN en la elección de Congreso federal. De 20 distritos se queda con 17. Sólo el priista José Francisco Yunes Zorrilla, en Coatepec, logra ganar, y los panistas Maryjose Gamboa, en el Veracruz Rural, y Eric Abraham Sosa Mar, en Tantoyuca.

No ha sido una jornada tranquila. Ha sido violenta. Hay rasgos de elección de estado. A los candidatos muertos y a los candidatos encarcelados —Rogelio Franco y Gregorio Gómez, del Partido de la Revolución Democrática, y Nicolás Ruiz Roset, del Partido Acción Nacional— se une el amago policíaco a la población; el patrullaje que amedrenta, que pesca al que le ve aspecto de mapache electoral y si no lo es qué más da; el patrullaje que detiene a cualquiera, solo o en grupo, y los hace pasar por presuntos culpables y luego le aplica la ley fuga.

Histriónico, como actor de carpa, el jefe de la Policía Municipal de Coatzacoalcos, Víctor Ulises Osorio Soler, el que tiene en la base de la corporación su negocio de alimentos para la tropa, comida chatarra y hasta maquinitas tipo minicasino, protagoniza un vodevil. 

Sentados sobre la banqueta, la vista hacia la pared, decenas de ciudadanos son tildados de mapaches electorales por el jefe policíaco. Osorio Soler los interroga, los insta a identificarse, los cuestiona, de dónde vienen, qué hacen y luego los deja ir. 

Su argumento es teatro o una pieza de complicidad. Querían robarse urnas —dice— o amedrentar a los votantes. No son de Coatzacoalcos. Son de la congregación de Mundo Nuevo. Y no hay acción legal. Váyanse y no pequen más.

Captado in flagranti, el jefe Osorio Soler ha incurrido en un delito. Es cómplice de quienes, según sus palabras, acreditan la tentativa de delito electoral, delito grave según la reforma legal, delito sin derecho a fianza. Y Osorio, el cómplice, los deja ir.

Al amanecer del lunes 7 comienza el show del fraude. De norte a sur hay proclamas. Hay votos de más para Morena y de menos para la oposición. No coinciden las cifras. No salen las cuentas.

Se quejan los morenistas pero se quejan más los del PRI, los del PAN, los del PRD y hasta los partidos satélite por el tremendo nocaut. 

Antes, los agraviados militaban en el PAN, en el PRD, en el Cardenista, en el PARM, en el Partido Mexicano de los Trabajadores de Heberto Castillo. Su verdugo era el PRI.

Hoy es el priismo, el panismo, el perredismo, bufando por la embestida del gobierno morenista, que va desde la represión en campaña, el encarcelamiento de los candidatos y aspirantes opositores, la oleada de violencia política que situó a Veracruz como el estado líder en agresiones con el 23.6 por ciento nacional, el fraude electoral, las urnas embarazadas, la compra de representantes de partidos en casillas.

Hay evidencia de miles de boletas de más. En Coatzacoalcos, el recuento evidencia 203 casillas de las 443 con irregularidades y miles de boletas que no le contabilizaron al candidato de la alianza PRI-PAN-PRD, Carlos Vasconcelos Guevara, y casillas en las que hubo más boletas electorales que votantes registrados en la lista nominal.

César Soto, representante del PAN ante el Ople municipal, reveló que en cada casilla le acreditaron 50 votos de más al candidato de Morena, Amado Cruz Malpica y que el 46 por ciento de la elección presenta irregularidades.

“Hay relleno de urnas —dice—. Hubo compra de votos. En las primeras 162 casillas revisadas teníamos 70 irregularidades. Al final del conteo, en las 443 casillas hubo 203 irregularidades. El 46 por ciento de la elección tiene irregularidades. 

“Se les pasó la mano. Fueron burdos, exagerados, hambreados. Se avorazaron y retacaron las urnas. Fue al viejo estilo del PRI”.

Ahí, como en todo Veracruz, el plan es anular el 20 por ciento de las casillas y tumbar la elección. 

Otro parámetro de la felpa es el porcentaje obtenido por los candidatos de Morena, arriba del 50 por ciento de los votos totales; los que corresponden a la oposición, en la franja del 30 por ciento.

Veracruz es excepción. Ahí venció Patricia Lobeira Rodríguez, esposa del panista Miguel Ángel Yunes Márquez, cuya candidatura se anuló por no ser nativo del puerto y no acreditar tres años de residencia efectiva en el municipio. Hay Torita pues alcanzó 94 mil 760 votos contra 90 mil 235 del morenista Ricardo Exsome Zapata. La elección se va a judicializar.

Hay vientos de fraude pero algo no cuadra. Las actas de escrutinio deben presentar firmas de los representantes de casilla de todos los partidos. ¿Acaso se alteró el acta o se le sustituyó? ¿O acaso PRI, PAN y PRD no conformaron estructura electoral para defender la elección?

Es Veracruz. Hubo madriza al PRI, y cochinero electoral, y fraude. Tenía que ser.

Archivo muerto 

Vitacilina al presidente para que vea lo que se siente. Pierde Morena 10 millones de votos respecto a la elección presidencial de 2018. Pierde la mayoría calificada en la Cámara de Diputados. Pierde nueve de 16 alcaldías de la Ciudad de México. Sin adversario al frente —Ricardo Anaya descarrilado por la embestida de Enrique Peña Nieto, acusándolo de lavado de dinero, sin probárselo, sin ir a juicio y luego retirando los cargos—, Andrés Manuel López Obrador se llevó 30 millones 110 mil votos que le dieron legitimidad y contundencia. Hoy, su partido, Morena, sale de la elección intermedia con 20 millones 163 mil 295 votos. Se le fractura su base, sus adeptos, el arrastre, el respaldo social.

Pierde, además, la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y depende ahora del Partido Verde Ecologista de México, la prostituta de la partidocracia mexicana que lo mismo se vende al PRI que al PAN que a Morena, y que será la bisagra no perder la mayoría absoluta —51 por ciento de la Cámara— a menos que no le llegue al precio y un día de estos amanece de lado del PRI-PAN-PRD.

Morena gana 11 de las 15 gubernaturas en disputa, incluidas ocho de la costa del Pacífico, el corredor que sirve para el trasiego de droga, pero pierde Nuevo León, Chihuahua, el Congreso y alcaldías de Jalisco, la mitad del Estado de México y las nueve presidencias municipales de la Ciudad de México donde se ubica la mayor planta productiva de la capital del país. Una victoria pírrica: ganando, López Obrador tácitamente se quedó sin ejército. Ración doble de Vitacilina a Andrés Manuel por aquello del ardor…

Ricardo Ahued Bardahuil logra la más alta votación el domingo 6. Según el último registro del PREP —Programa de Resultados Electorales Preliminares—, obtuvo 111 mil 330 votos contra 57 mil 829 de David Velasco Chedraui, candidato del PRI-PAN-PRD. Ahued le da a su partido, Morena, la alcaldía de Xalapa que se veía perdida por la pésima gestión de Hipólito Rodríguez Herrero y por la ausencia de una figura morenista con nivel competitivo, arrastre, imagen, trabajo político que pudiera retener la capital de Veracruz para el partido obradorista. Rosalinda Galindo, la reina del nepotismo; Ana Miriam Ferráez Centeno, aquella que expresó que Andrés Manuel López Obrador le producía “asquito” y que propuso toque de queda para preservar la seguridad de las mujeres, y Dorheny “Candy” García Cayetano, diputada federal del montón, sin presencia ni relevancia política, un cero a la izquierda que ni huele ni hiede, fueron medidas por Morena y reprobaron.

La opción fue Ahued y le aplicó un 2 a 1 al priista-yunista David Velasco Chedraui, que aún no sabe si lo que le pasó encima fue un pullman o el tren bala de Tokyo… Felpa descomunal a Carlos Vasconcelos Guevara, “La Amenaza”. Tundido por la fuerza de un tsunami, votos legales y otros que no, el líder obrero apenas si llegó a su techo natural. Como hace cuatro años, cuando intentó ser alcalde de Coatzacoalcos por primera vez, se quedó en 32 mil votos. Pero esta vez reventó peor. Su arrogancia nefasta, sus aires de superioridad, fueron abollados por 68 mil sufragios obtenidos por su acérrimo rival, Amado Cruz Malpica, de Morena. Vasconcelos contendió en 2017 por el PRI y su marca fueron 32 mil votos que de poco sirvieron ante los 52 mil obtenidos por el morenista Víctor Manuel Carranza Rosaldo. Esta vez fue candidato del PRI, PAN y PRD y tuvo la misma votación. Políticamente está acabado. Moralmente, aniquilado. Hará año y medio, 

INFORME ROJO reveló que amagaba con dejar el PRI y la CTM, central obrera que lidera sin ser obrero. Tres audios registraban su voz y media docena de testigos lo confirmaban. Y como buen líder charro, se dedicó a mentir, a negar que su voz fuera su voz, que anduviera dándole patadas al PRI. Repudiado por amplios sectores de la sociedad, por la constante extorsión que practican sus allegados contra el que invierte, por las golpizas que su sobrino Luis asesta a quien se le atraviesa en el camino, emulando al tío “La Amenaza”, o a muchos les exhibe el arma, los votos de Morena lo hicieron trizas. Lo devastaron. Lo revolcaron. Hasta sus aliados le votaron en contra y sus confidentes —sus “fieles” confidentes— lo delataron trasladando información a Morena…

Al desnudo, Víctor y Felipe Rodríguez Gallegos, Joaquín Caballero Rosiñol y Oliver Damas de los Santos, no podrán olvidar la elección del 6 de junio. Son un fiasco electoral. No producen votos. No le dieron al candidato a la alcaldía de Coatzacoalcos, Amado Cruz Malpica, el mar de votos que ofrecían. Víctor Rodríguez y su corte alardeando que el Partido Verde Ecologista de México, su nuevo negocio político, aportaría 10 mil sufragios; su realidad es de 3 mil votos. El ex alcalde Caballero y el regidor Oliver Damas, operando para el Partido del Trabajo con tal de meter en el cabildo a Nataly Reyna Toledo, sólo llegaron a 2 mil 500 sufragios. No pobre, paupérrima, la votación, que va denotando que políticamente ya no existen, que dejaron de ser factor de triunfo, que el marcelismo como fuerza política, se extinguió.

Pasaron a ser vendedores de ilusiones y hasta en eso resultaron un fraude. Frente a los 68 mil votos de Amado Cruz, lo obtenido por PVEM y PT es nada, es basura. Y aún así, con esa mísera votación, reclaman su regidor en el próximo cabildo. Y pensar que a cambio de su operación política sus problemas con la justicia entraron en un compás de espera… ¿A qué abogado de Coatzacoalcos, metido a político, le llaman el best-seller por ser el más vendido?…

Apoltronada en su curul, Tania Cruz Santos tardó nueve meses en despertar, sin entender que a la Cámara de Diputados se va a legislar, y a hacer amarres y relaciones públicas, y a hacer proyecto político, y a dar resultados si en el futuro se vislumbra una reelección.

Se sacudía la modorra cuando ya el tren de Morena transitaba a velocidad de ráfaga, destruyendo al régimen de atrás, ideando la pulverización de las reformas estructurales, hiriendo a la casta del privilegio, el PRIAN, arrollando al enemigo y construyendo su propia impunidad. Y la diputada por Coatzacoalcos sin vencer el letargo, sumida en la pasividad.

Llegó en septiembre de 2018 a San Lázaro. Otro mundo. El Salón del Pleno, la explanada central, el sobrio cubículo asignado a los diputados del montón, el excelso recinto de la Junta de Coordinación Política, auditorios, bancos, estéticas, agencias de viajes, restaurantes, el frontispicio, el vestíbulo por donde suelen ingresar los Presidente de México, a excepción de Felipe Calderón que llegó entre gritos y condenas del PRD obradorista; un Cendi para empleadas de Cámara, los jardines, el resguardo de seguridad, un estacionamiento subterráneo y otros a pie de calle. Y en el recinto principal, Tania y sus selfies inmortalizando su paso por el Poder Legislativo Federal.

Despertó el 29 de mayo de 2019. Venía sumándose al trabajo de otros, suscribiendo las iniciativas del grupo parlamentario de Morena, adherente en unas más. Y de pronto, se hizo la luz.

Su primera iniciativa propia fue un fiasco. Propuso reformar las leyes de Obras Públicas, de Asociaciones Público Privadas, de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, y de Transparencia y Acceso a la Información. 

Planteaba “incluir la consulta previa a pueblos y comunidades indígenas. Precisar los requisitos que deberá satisfacer el contratante, realizar análisis para emitir el dictamen y publicar la información relativa a licitaciones públicas, proyectos de asociación público-privada federales, así como a los contratos de obras públicas y servicios relacionados con las mismas en la Plataforma Nacional de Transparencia y establecer las causas de rescisión”.

Cinco meses después, el 24 de octubre de 2019, la flamante iniciativa de la diputada Tania Cruz debió ser retirada. Todo estaba contenido en leyes ya vigentes.

Sus números son patéticos. Le han aprobado sólo el 17.6 por ciento de las iniciativas propias. De 17 propuestas de modificación a la ley, sólo pasaron tres, una fue retirada y 13 más se encuentran pendientes.

Tania Cruz Santos es un ángel de luz. Se medio ilumina con propuestas como incluir el aniversario de la muerte de Josefa Ortiz de Domínguez, en 1829; el aniversario de la muerte de Elvia Carrillo Puerto, en1968; y el aniversario de la muerte de la Sor Juana Inés de la Cruz, en 1695, en la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales.

Otra genialidad fue “derogar la imposición de tener la cabeza descubierta a los hombres e imponerlo como una obligación a todas las personas en el saludo civil a la bandera nacional”.

Esa iniciativa la presentó el 29 de octubre de 2019 y fue aprobada el 25 de noviembre de 2020.

Secretaria de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, Flora Tania Cruz introdujo en la ley otras dos vaguedades. Una con la que se establece que la educación preescolar y primaria que los particulares impartan con autorización o con validez oficial de estudios “será laica y, por lo tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa”. Otra, con la que se establecen mecanismos para erradicar la violencia escolar.

De las 26 iniciativas de ley o reformas planteadas por el grupo parlamentario de Morena, suscritas por Tania Cruz, 14 fueron aprobadas, una retirada y hay 11 pendientes. 

Una de ellas es particularmente significativa: “Establecer amnistía en favor de las personas que desempeñaron el cargo de Presidente de la República de los Estados Unidos Mexicanos dentro del tiempo comprendido entre el 1º de diciembre de 1988 y el 30 de noviembre de 2018, contra los cuales se hubiera ejercido o se pudiera ejercer acción penal ante los tribunales federales por la comisión de delitos contra la Federación durante el ejercicio de su respectivo encargo”.

O sea, Morena beneficiando a los expresidentes, de Carlos Salinas de Gortari a Enrique Peña Nieto. La iniciativa, a la que se sumó Tania Cruz, fue retirada el 14 de octubre de 2020.

Su miseria legislativa se halla en el espacio en internet que la Cámara de Diputados destina a cada legislador. Ahí la huella de la incapacidad, el tedio, la ignorancia, la mediocridad.

Su paso por San Lázaro es tácitamente un fiasco. Su trabajo legislativo es gris, tirando a oscuro, a rebuscado, a las penumbras. Y así Tania Cruz intenta la reelección.

Dos años y medio en San Lázaro y la diputada por Coatzacoalcos no carbura. Su trabajo es paupérrimo, ínfimo, insípido, inocuo, afín a la bancada de Morena donde la inteligencia escasea, los diputados hincados, serviles, siguiendo la agenda del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

Recién llegada a la Cámara, pidió a Andrés Manuel seguridad y justicia para Coatzacoalcos, recuperar la paz, no dejar impune el crimen del Caballo Blanco, el teibol dans incendiado por malosos con saldo de 30 muertos. Y el crimen sigue igual.

A Flora Tania Cruz Santos, de Morena, se le dieron dos o tres chispazos —fotos y más fotos— y un rosario de escándalos. Intentó lucrar políticamente con la violencia en Coatzacoalcos, tramitando la presencia de la Guardia Nacional cuando que esa iniciativa ya la había planteado la senadora panista Indira Rosales San Román. Y otra vez la foto para impresionar.

Se metió en reformas legales a temas de educación, de relevancia menor. Sólo el 17.6 por ciento de sus iniciativas propias aprobadas por la Cámara; de 17, únicamente tres aprobadas y una retirada. Y el contenido fatal.  

Fue nota nacional al expresar que no había elementos contundentes —¿cinco denuncias por violación, acoso, amenazas y chantaje no fueron contundentes?— para tumbar la candidatura de Félix Salgado Macedonio, de Morena, al gobierno de Guerrero. 

La atrapó el sainete por la aprehensión de su hermano, Jonathán CS, acusado de sostener una relación con una menor de edad de origen hondureño, tres meses después de la campaña por la diputación federal, en 2018. Acallado el escándalo, sometido el padre de la joven, variado el delito, Jonathán sigue sujeto a juicio, firmando el libro de reclusos en el Reclusorio Duport Ostión de Coatzacoalcos.

Lo suyo es la complicidad pasiva. Es cómplice del alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo, contra quien nunca alzó la voz. No cuestionó los actos de corrupción, el dispendio de más de 5 mil millones de pesos en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, la inexistencia de obras relevantes, los constantes atropellos a la ley, la presencia de recomendados de la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, en cargos relevantes de la administración municipal donde hay desvíos o actos ilegales, una acta de cabildo falsa, uso de documento falso, asociación delictuosa, la alcaldía usada para delinquir.

Un día dijo Rocío Nahle que le gustaba el desempeño de Tania Cruz, candidata a diputada por Movimiento Ciudadano, y se la llevó a Morena. La encumbró. Rebasó a morenistas que caminaban y pegaban carteles y promovían el voto y se acoderó con Nahle, la engatusó y llegó a San Lázaro.

Ingresó al círculo de Cuitláhuac García, cortejada políticamente por Eric Patrocinio Cisneros Burgos, el troglodita secretario de Gobierno de Veracruz; de Manuel Huerta Ladrón de Guevara, ex líder morenista estatal y hoy superdelegado de Bienestar con denuncias por violación que la Fiscalía de Veracruz mantiene en la congeladora.

Inservible en San Lázaro, inservible en Coatzacoalcos, Tania Cruz cree en el voto duro de Morena, en los programas sociales, en el arrastre de López Obrador.

Así haya dormido nueve meses en su curul, apoltronada, sin iniciativas propias, sumada a las del grupo parlamentario, adherente en otras más, sus números son un fracaso. No legisla. No se inmuta. No se mueve.

No defiende a Coatzacoalcos de un depredador sin límite, como el alcalde Carranza, de una banda que transgrede la ley, de un secretario del ayuntamiento como Miguel Pintos, hoy candidato a diputado local plurinominal por Morena, implicado en la falsificación de una acta de cabildo, del pull de contratistas venidos de Pemex a los que les fluyen las obras que ejecutan con ínfima calidad.

Nunca alzó la voz para alertar que la delincuencia pulula entre los muros de la sede municipal. No alertó que erario es robado. No advirtió que un secuestrador, Jafet, andaba en nómina. No respingó al saber que Ayuso tenía nexos con el narcomenudismo y terminó acribillado a tiros.

Nada dijo Tania Cruz y así pretende ser diputada federal una vez más. 

Archivo muerto 

Desinflado, Vasconcelos requiere oxígeno puro para llegar. Le da respiración política Juan Manuel Diez, candidato de la coalición PRI-PAN-PRD a alcalde, una vez más, de Orizaba. Juntos, dice Diez, harán resurgir a Coatzacoalcos, como si el dos veces alcalde de la bella Orizaba viniera a administrar los dineros públicos, a asignar las obras, a generar inversión y, sobre todo, a amarrarle las manos a Carlos Vasconcelos Guevara y a su clan. Patraña pura en el día final de las campañas.

Juan Manuel Diez y Carlos Vasconcelos Guevara son como agua y aceite. Uno tiene visión empresarial; Vasconcelos es el líder obrero en cuya central se practica la extorsión al que invierte. Diez concita voluntades; Vasconcelos las aleja. Diez enfrentó al aparato de poder y no cedió ante las embestidas que pretendieron arrebatarle la policía municipal cuando el crimen organizado iba por todo; Vasconcelos se agazapó y optó por rodearse de guaruras “porque los puedo pagar”.

Son agua y aceite. Y hoy que el panorama es incierto, Juan Manuel Diez graba un video y le da respiración boca a boca, políticamente hablando, a Vasconcelos, al que la carrera por la alcaldía de Coatzacoalcos lo ha dejado casi sin aliento. Así andarán los miedos que Carlos Vasconcelos ofrece no cobrar salario, como Diez. Uno y otro viven de sus empresas, de sus negocios, de sus millones. Vasconcelos está en su techo de intención de voto y sólo podría ganar si el repudio a Morena, al desastroso gobierno de Víctor Manuel Carranza Rosaldo, si las pifias de Rocío Nahle, secretaria de Energía, si los abusos del gobernador Cuitláhuac García, se traducen en un mar de sufragios que castiguen al partido de López Obrador. Mal signo que a cuatro días de la elección saliera Diez con aplausos a Vasconcelos. El que sabe nadar entre el oleaje bravo, no requiere salvavidas de saliva…

A nombre de Rocío Nahle y Peña Peña, Emmanuel Alejandro Hernández Muñoz tira línea en juzgados y tribunales, notarías y Registro Público de la Propiedad, aduciendo que sus litigios tienen la bendición de la Secretaría de Energía del gobierno federal. Al juez Francisco Javier Okamura lo traía de a tiro por viaje y cuando se le vino abajo el embargo y adjudicación de una fracción de Puerto Esmeralda —terreno y viviendas— por un amparo que echó abajo la tramposa notificación a Casas Geo en un domicilio que nunca fue de la inmobiliaria, Hernández Muñoz lo denunció por actos de corrupción.

Luego se reconciliaron y siguieron las trastadas. De juzgado en juzgado va el pastor-abogado usando el nombre de José Luis Pepe Peña, esposo de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, para ganar juicios y terminar vendiendo hasta áreas verdes de Coatzacoalcos. Una de las tretas se la hizo a una incauta de lujo, Reyna León Cheluja, la llamada Reina de los Casinos, esposa del líder de la Sección 10 del sindicato petrolero, Jorge Wade González. Si los compradores supieran que cuando Emmanuel Alejandro les vendió, esos predios ya no eran de Casas Geo.

El fideicomiso se había extinguido y el gobierno de Veracruz recuperó sus tierras. El caso parece de patología legal o simplemente de un audaz con iniciativa, pero no; es de corrupción, ya enredó a dos notarios públicos y todo se remite a una extraña relación entre Antonio Romero Gleason, un contratista venido de Chiapas con negocios en Poza Rica, y vinculado o protegido de la secretaria Rocío Nahle. Emmanuel Alejandro, el pastor lengua larga, es el apoderado legal de Romero Gleason y el asunto es más que explosivo para Nahle. Una historia para Netflix… ¿A quién le sorprende que Daniel Jiménez Ixtepan traicionara al PRI? Personaje sin lustre, la ambición lo corroe, la deslealtad lo distingue, los excesos son lo suyo. Surgió de la runfla que se montó en el proyecto Vasconcelos pero al percatarse que tendría que conformarse con las migajas que le arrojara el candidato priista, buscó dónde recalar.

Y su refugio fue el Partido del Trabajo, con los marcelistas Joaquín Caballero y Oliver Damas que no trabajan para el abanderado de Morena, Amado Cruz Malpica, aunque así parezca, sino para sumar los votos que permitan asegurar que Nataly Reyna Toledo —hoy denostada con un anónimo cobarde y ruin—, pieza clave en el clan joaquinista, número dos en la lista del PT, alcance la regiduría en el próximo ayuntamiento…

Sin excusa, hay que votar. Coatzacoalcos, Minatitlán, Agua Dulce han tenido ayuntamientos desastrosos, corruptos, abusivos, arrogantes, alejados de la sociedad, cuna de nuevos ricos que además de ratas resultaron la más viva expresión de la ineptitud, sumiendo a los municipios en el caos económico y en el estancamiento total. Veracruz vive una tragedia igual. Su gobierno, el gobierno de Morena, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, su cogobernador Eric Patrocinio Cisneros Burgos son la estampa de los sátrapas con poder.

El gobierno de Veracruz es un aquelarre de nepotismo y corrupción, violador sistemático de la ley, plagado de arribistas, ignorantes, mañosos, ladrones, los Zenyazen, los Durán, las Rosalindas, las Cayetano, los corruptos, los agresores sexuales, las defraudadoras, los piratas que corren tras el cofre de oro. Por eso y por amor a Veracruz, hay que salir a votar el domingo 6 de junio, a emitir un voto de razonado, un voto de castigo. Quien opte por la abstención, no tiene derecho a la lágrima y el reclamo después…

Herido de muerte, Chiquiyunes bufa por una alcaldía perdida. Alza la voz y rezonga, increpa al Tribunal Electoral, azuza a su gente, arma un carnaval de máscaras con su rostro y se inventa, al estilo Macedonio, una Torita, su esposa, que le cuide la nominación.

A Miguel Ángel Yunes Márquez lo cerca Morena y lo ejecuta el Tribunal Electoral de Veracruz. Le imputa el truco, la magia, la superchería de que reside en el puerto jarocho y lo echa de la campaña electoral.

Ajusticiado por el TEV, Chiquiyunes pierde la candidatura a alcalde de Veracruz en la primera instancia por fingir que vive en el mítico puerto, por usar una carta de residencia expedida por el ayuntamiento presidido por su hermano Fernando, por simular una residencia mínima de tres años y el documento resultó apócrifo.

Día aciago, el martes 18. Apenas despunta la mañana y Miguel Ángel Yunes Márquez prende las alertas en su corte. Sus vasallos lo ven, lo escuchan, lo sienten. Se indigna y se adelanta a la decisión del tribunal. Chiquiyunes advierte: viene un fallo en contra, el retiro de la candidatura a la alcaldía de Veracruz por la Alianza PRI-PAN-PRD. Y se enciende. Y amaga. Y exhibe la felonía, el actuar de los magistrados bajo la égida de Morena, la vena servil de togados rendidos al gobernador Cuitláhuac García.

“Magistrados corruptos”, categoriza el junior del Clan Yunes mientras alerta que la candidatura se va al fogón. Se indigna. Lanza el resto. Acude a las frases del padre, Miguel Ángel Yunes Linares, cuando enfrentaba a Javier Duarte y al Peje López Obrador. “Se van a topar con pared”. 

Anticipa que habría “miles de Migueles en las calles con coraje y convicción (…) ¡Aquí nadie se raja. Todos firmes y dignos! ¡Salgamos con convicción a las calles a convencer a la gente! ¡En Veracruz no gana Morena! ¡Cuitláhuac no le va a ganar a los jarochos!”.

Y el grito de batalla: “La lucha sigue”. 

Horas después, esa noche del martes 18, sin tanta alharaca, el TEV lo destroza: Chiquiyunes es inelegible para contender por la alcaldía de Veracruz por haber interrumpido la “residencia efectiva” de tres años e instruye a la alianza que lo postula a designar un candidato sustituto.

Una facción del panismo se sacude. La otra lo goza. El yunismo azul invita al duelo. Los enemigos del Clan Yunes hacen fiesta en medio del dolor ajeno. Los Rementería, a quienes Chiquiyunes pateó  y revolcó en la elección interna —Bingen intentando ganar con cachirules—, sienten que la afrenta se empieza a cobrar. Y la masa jarocha, en ring side, viendo que el lagrimeo es real.

Hay estruendo hasta para convidar. Hay quejumbre. Hay alarde. Hay un prolongado lloriqueo por el agravio a la democracia nacional, personificada en el primogénito de Yunes Linares.

Un revuelo se arma en el Senado. La fracción panista cierra filas. Habla por ellos la princesa del Clan Yunes, Indira Rosales San Román. Habla por los desvalidos Yunes, por el ataque a la democracia, contra la sentencia que sostiene que es inelegible para contender por la alcaldía.

Se ve que Indira afiló las garras. Aprendió de sus mentores. Su lengua es letal, veneno azul. Se arranca con un argumento puntual: Cuitláhuac García compró al presidente del TEV, Eduardo Sigala. Lo hizo cuando en marzo propuso al Congreso de Veracruz y logró la aprobación del nombramiento de Claudia Ocampo García, su esposa, como magistrada; antes ella fue parte de la nómina del Tribunal Electoral. Con ese pago, según cuenta Indira, Sigala debía invalidar al candidatura de Chiquiyunes.

Lo de Indira son destellos y lenguaje fuerte pero comedido. Ella es seria. Los senadores son serios. Disertan sobre buscar el cauce legal, denunciando al gobernador y a Morena en la faena de impedir que Chiquiyunes arribe a la presidencia municipal de Veracruz como apuntan las encuestas.

Acá, en el barrio, hacen malabares de circo. Los Yunes auspician un aquelarre político grotesco. No hay un Plan B, dicen, pero aplican un Plan B. Instado el PAN a realizar la sustitución temporal del candidato mientras el caso se lleva al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación Sala Regional, lo único que se le ocurre es un desfiguro fenomenal.

No hay un solo panista capaz de calzar las botas de Chiquiyunes. Nadie con nombre, nadie con perfil, con trayectoria, capacidad, honestidad, agudeza, brío, güevos. Nadie con prestigio ni carisma entre los miles y miles de panistas del puerto de Veracruz. Sólo una: Patricia Lobeira Rodríguez, la esposa.

Unos contienen la carcajada. Otros la sueltan. Teniendo tantos patiños, allegados serviles, empleados a modo, bufones incondicionales, tenía que ser Paty Lobeira.

Paty Lobeira como si fuera Evita Perón.

Paty Lobeira en el rol de María Esther Zuno.

Paty Lobeira como si se tratase de Martha Sahagún.

Paty Lobeira reeditando a Margarita Zavala.

O algo peor. Si ya hay una Torita en Guerrero, Evelyn, hija de Félix Salgado Macedonio, por qué no una Torita jarocha. Una salva la candidatura del morenista; la otra la del primogénito del Clan Yunes, su esposo.

A la par se ven en las calles de Veracruz concentraciones, la broza que porta careta con el rostro de Miguel Ángel Yunes Márquez. En las redes se viralizan videos con la consigna de “Todos Somos Miguel Ángel”. ¿Todos?

Es mayo y hay carnaval: la comparsa, las caretas, el mensaje —“Todos Somos Miguel Ángel”— y la reina del jolgorio. Sólo les falta el carro alegórico para reclamar la candidatura perdida.

Así mientras el Trife regional y quizá la Sala Superior determinan si Yunes Márquez es elegible o no para contender por la alcaldía de Veracruz.

La cancelación de la candidatura era inminente. El TEV lo congeló pero no tocó el fondo. Basó su sentencia en que Chiquiyunes carece de residencia efectiva de tres años antes de la elección por haber transcurrido siete meses fuera del país, pero nada más.

Desechó, sin embargo, argumentos más graves: el falso domicilio de Yunes Márquez, las credenciales de elector con residencia cuestionada, el testimonio de vecinos que no lo han visto vivir donde dice, otros testimonios de vecinos de Alvarado que confirman que reside en El Estero.

Dos veces fue alcalde de Boca del Río, pero residía en el municipio de Alvarado. Los vecinos de El Estero lo confirmaron y su testimonio fue parte de la impugnación. La credencial de elector usada para acreditar domicilio es cuestionada.

Ahora pretende ser alcalde de Veracruz y su documentación es un desastre. Pero nada de eso consideró el TEV. Desechó pruebas de valor. Se concretó a decir que la residencia de tres años efectivos exigida por la ley a los no nacidos en el municipio, se vio interrumpida por haber vivido siete meses fuera de México.

Miguel Ángel y Fernando Yunes Márquez están denunciados por la expedición fraudulenta de la carta de residencia por parte del ayuntamiento de Veracruz. Y con ellos, María Rebeca González Silva, quien es secretaria del ayuntamiento; Gianfranco Melchor Robinson, ex director de Gobernación Municipal; Julio Alberto Torres Martínez, actualmente director de Gobernación; María Teresa de Jesús Martínez, jefa de la manzana 15, y Federico Barrientos Ortiz, jefe de manzana 01 sector 315.

Morena tiene en la mira a Patricia Lobeira. Si el domicilio de Chiquiyunes es falso, el de su esposa también. Y eso la vuelve inelegible para la contienda a la alcaldía.

Pero el show no se detiene. Quizá el Trife rehabilite a Yunes Márquez y se cumpla el vaticinio de las encuestas, que le da a Chiquiyunes una ventaja abismal sobre Morena.

Mientras, hay Torita, caretas, comparsa, todo un carnaval.

Archivo muerto

Patinando en el barro de siempre, Eusebia Cortés ya no da más. Inició la contienda por la diputación local en el distrito Coatzacoalcos Urbano con 13 puntos de ventaja y ya anda en empate técnico. Rafael García Bringas la alcanzó. Eusebia, de Morena, ya no levanta más. García Bringas, de la alianza PRI-PAN-PRD, trae la preferencia en ascenso y refieren los bringuistas que la meta es superar a la comadre política de Rocío Nahle, secretaria de Energía, por entre 5 y 10 puntos en la votación del 6 de junio.

Ha de entender Eusebia Cortés que la diputación no es pastorear colonas despistadas, ni lanzar peroratas en cabildo por encargo del alcalde para violar la ley, o tomar calles y generar conflicto con el transporte urbano con el pretexto de gasolinazo. Para ser diputado hay que tener perfil, formación. Tácitamente, en una semana se define el voto de los indecisos y en el war room de Morena los focos rojos no dejan de parpadear…

A Ponciano le llegan las adhesiones, las declinaciones y las sumisiones. Al hijo del extinto cacique, Cirilo Vázquez Lagunes, se le acomoda la alcaldía de Cosoleacaque donde la quiere tener. Un día sí y otro también, se le trepan al proyecto candidatos de otros partidos —de Movimiento Ciudadano, de Morena— y se va allanando el camino de Ponciano Vázquez Parissi a la presidencia municipal. Su mayor contrincante, diputado federal de Morena con licencia, Eulalio Ríos Fararoni, aún no termina de explicarse por qué dijo en redes sociales que era candidato de su pueblo, Hueyapan de Ocampo. ¿Y Cosolea, don Lalo? O anda perdido o anda mareado, o las dos. Ponciano es candidato del PRI, pero el verdadero motor político es su hermano Cirilo, a quien relevará en la alcaldía de Cosoleacaque.

Otros adictos al poder… Y el que camina franco rumbo al Palacio Legislativo de San Lázaro es Esteban Bautista Hernández, candidato de Morena en el distrito de Cosoleacaque. Su área de influencia es la sierra de Soteapan y su feudo es Tatahuicapan, del que ha sido dos veces alcalde, una vez por el Partido de la Revolución Democrática y actualmente por Morena. Maestro rural, con una sólida base social, Esteban Bautista es un símbolo para los tatahuis y para una buena parte de la población serrana. Salvo Cosoleacaque, quizá Hueyapan de Ocampo, cuyas alcaldías se perfilan para la alianza Veracruz Va (PRI-PAN-PRD), el resto del distrito tendrá voto morenista y Esteban Bautista llegará a San Lázaro… Vendelotes, madrina, pseudodefensor de derechos humanos, Samuel Fernando Muñoz de la Rosa finalmente cayó en prisión. Fue aprehendido entre el sábado 1 y domingo 2 de mayo, en Coatzacoalcos, y se le acusó de portación de arma.

Su caso se ventiló en la mesa de seguridad que convoca a los tres niveles de gobierno. Remitido ante el juez Jorge Ariosto Velázquez Avendaño, se le fijó audiencia —número 1331/2021 en la causa penal 76/2021— para vinculación a proceso. Se le imputa violación al artículo 83 de la Ley General de Armas de Fuego y Explosivos, pero también al 195 del Código Penal Federal relacionado al 479 de la Ley General de Salud por posible tema de drogas. Hoy se halla en el penal federal de Villa Aldama, enclavado en el municipio de Perote.

Y así le van a seguir rascando al historial de Samuel Muñoz de la Rosa hasta que la bomba termine por estallar por la venta de terrenos en el predio Almendros, aliado con Manuel Bringas Burelos, alias El Conde de Bringas, con un pastor evangélico de triste memoria y su sobrina Yolanda, de la que uno de los paracaidistas dice en un video que Samuel “se la echaba al plato” al tiempo que era la que cobraba las “mensualidades” a los invasores. Una vez que se consume el desalojo del predio Almendros, ubicado entre la Universidad de Sotavento y el malecón costero, les acumularán más de un centenar de denuncias por fraude al licenciado trinquetes Samuel Muñoz y a su tripulado acólito, Manuel Bringas. Samuel intentó acogerse al procedimiento abreviado, admitiendo culpas, y el juez lo rechazó. Vinculado a proceso, pasará por lo menos un par de años en prisión. En ese lapso, cuantos agraviados haya dejado en el camino le podrán reactivar denuncias…

Tres semanas antes de la elección, Víctor Márquez dejó Redes Sociales Progresistas. Fue coordinador de campaña del candidato a alcalde de Coatzacoalcos, José Manuel Villegas Pérez, y ante la falta de compromiso del alto mando de RSP en Veracruz, emigró. Veterano en lides políticas, efectivo operador en sus tiempos priistas, fue delegado distrital del Movimiento Territorial del PRI, pasó por Nueva Alianza, le movió votos a Marco César Theurel Cotero que le permitió alcanzar la alcaldía de Coatzacoalcos, y al líder sindical del ayuntamiento, Gersaín Hidalgo Cruz, que lo llevó a ser regidor municipal. Hoy, Víctor Márquez ya no opera más para RSP. Otras renuncias habrán de ocurrir en los próximos días, dentro y fuera de Redes Sociales Progresistas, una de ellas en Fuerza por México.

Y una candidata a diputada local está a punto de dejar la contienda… Aferrado a la regiduría de su hermana Gisele, Agustín “Tino” Bolaños trae loco al PRD de Coatzacoalcos. Ya hay quienes piden deponerlo de la representación perredista ante el Órgano Público Local Electoral municipal. De labios hacia fuera es parte del equipo; en los hechos, es él el protagonista y nadie más, su sapiencia, su experiencia, el rollo, la estridencia, el jaloneo verbal. Una votación modesta se espera para el PRD, algunos sufragios que le sirvan al candidato a regidor primero, José Ángel Wong, para ser edil en el próximo cabildo. Pero si tuviera que invertirse la propuesta por cuestión de género, con esos votos la regidora sería Gisele Bolaños. Y Tino se habría salido con la suya…

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