Martes, 19 de octubre de 2021

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Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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Los Yunes: el infierno que viene

Lunes, 26 Abril 2021 04:34

Terror de muchos, Miguel Ángel Yunes, aquel que tildó de “loco” al hoy presidente, siente las brasas ardientes del infierno en que Andrés Manuel lo va a consumir.

Hará cuatro meses, la Fiscalía General de la República reabrió expedientes, activó pesquisas, hurgó en la historia pública y privada del ex gobernador panista de Veracruz para colmar la sed de venganza de López Obrador.

Halló lo ya sabido. Que si el magisterio acusó un fraude monumental en el ISSSTE, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito. Que si Elba Esther Gordillo, la maestra insaciable, su antigua aliada, denunció un desfalco de 50 mil millones de pesos. Que si Manuel Espino, ex líder nacional del PAN, ahora celador del funesto proyecto de seguridad obradorista, evidenció un enriquecimiento ilícito con trazas de delincuencia organizada, implicados los hijos y la esposa de Yunes. Que si Javier Duarte, el ladrón que saqueó a Veracruz, le imputó 26 casas, departamentos y mansiones de origen chueco. O sea, bandoleros dando clases de moral.

Expediente azul, le llamó Andrés Manuel a aquel compendio de acusaciones cuando en la campaña de 2017 recorría el estado con cargo al dinero de la fracción parlamentaria de Morena en el Congreso de Veracruz, usando la lucha por las alcaldías como palanca para exacerbar los odios, el resentimiento, los reclamos de los olvidados contra el panista en el poder.

“Monarquía de la moronga azul”, dijo López Obrador describiendo con saña a los Yunes —Miguel Ángel padre, Miguel Ángel Yunes Márquez, el hijo mayor, y Fernando— por aquello de la sucesión por linaje y derecho de sangre, azul por su condición panista, mientras el jefe del clan contragolpeaba grababando videos en los que una y otra vez remarcaba el filoso adjetivo de “loco” con el que denostaba a quien nunca imaginó llegaría a ser el reyecito de Palacio Nacional.

Y un año después, en la campaña presidencial de 2018, se volvieron a encontrar. Y seguían en lo mismo. La “moronga” por un lado y el “loco” por el otro. Y así es espectáculo demencial.

Hoy, nada original tiene el fiscal de la República, Alejandro Gertz Manero. Un expediente ya investigado, con delitos prescritos, sin acción legal, con tufo a complicidad y hasta un dictamen de no ejercicio de la acción penal. Pero, eso sí, un clavo ardiente.

Gertz y López Obrador exploran una ruta más segura. Van por el enriquecimiento de la familia Yunes. Fortuna legal o no, producto de sus negocios, una constructora fachada, una inmobiliaria, pasan hoy por el filtro de la siniestra Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de Hacienda, el ariete del presidente para armar casos, asediar a adversarios, cobrar agravios, así pregone el presidente que lo suyo, lo suyo, no es la venganza.

Santiago Nieto, el sabueso de la UIF, el mastín de Andrés Manuel, hurga en la vida de los Yunes y más allá. En la mira están los amigos, los empleados, el círculo más estrecho del ex gobernador y, sobre todo, de los juniors que se alternan en la alcaldía de Veracruz.

Neomillonarios ostentosos, vulgares nuevos ricos, ligados a Fernando y a Miguel Ángel Yunes Márquez, ex funcionarios del gobierno de Veracruz, son el objeto de las pesquisas de la Unidad de Inteligencia Financiera, cruzando datos, integrando el expediente letal que evidencie quiénes robaron en el bienio yunista, cuánto se llevaron, quién los protegió, quiénes y cómo urdieron el saqueo al erario. Como si el caso Javier Duarte se volviera a repetir.

Otra investigación se centra en la consistente riqueza de los Yunes, el palacete del Estero, casas a nombre de Omar Yunes, el hijo franquicitario, célebre por aparecer en el top ten de las joyitas mexicanas con trámites para depositar en paraísos fiscales, según el caso Panamá Papers.

Una línea se centra en la relación de los Yunes con empresarios gasolineros. Y el punto clave: el origen del combustible.

Una más, la conversión de los puros en manchados, la transformación de los ángeles en demonios. Llegados al gobierno con una mano adelante y la otra tapándose lo de atrás, un ala del yunismo dejó el gobierno con los bolsillos a reventar y las cuentas bancarias sumando millones.

Si el gobierno de Yunes terminó siendo como el de Javier Duarte, uno de sus súbditos, Rafael Abreu Ponce, uña y mugre de Fernando Yunes, se asume como el nuevo Arturo Bermúdez Zurita.

Bermúdez fue el brazo de hierro de Javier Duarte. Secretario de Seguridad Pública, vio en la violencia un filón de oro. Y concibió algo grotesco. Abdicó de su responsabilidad de otorgarle seguridad a la sociedad y optó por crear empresas de seguridad privada con las que lucró a placer. Mayor violencia, mayor servicio a particulares. La delincuencia le hizo ganar lo que nunca imaginó.

Abreu es su símil. Llegó al yunismo quebrado. Pasó por la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos, se fue tras un incidente de lucro político con los damnificados por el sismo del 7 de septiembre de 2017, y se volvió un magnate.

Hoy ostenta una empresa de seguridad, Gorat, y una decena de filiales; servicio de ciudad a ciudad en camionetas blindadas; capacitación en Colombia con armas de alto poder, según videos que él mismo difunde en redes sociales; más de 250 trabajadores en nómina; contratos millonarios con empresas industriales; vuelos charter, negocios acuáticos en Cozumel, Quintana Roo; una empresa editorial, autos deportivos, vehículos todo terreno, un restaurant, vida de oropel en Monterrey.

Es el Bermúdez del Clan Yunes.

Otra pista hacia los Yunes es el encuentro de Fernando, hoy alcalde de Veracruz, con el líder zeta en el sur, Hernán Martínez Zavaleta, alias Comandante H, ocurrido el 13 de agosto de 2016.

Agradecidos por el voto del panismo de Cosoleacaque y anexas, Fernando Yunes y el líder criminal compartieron la mesa con un aliado común: Erasmo Vázquez González, cacique de San Juan Evangelista, medio hermano del extinto “Caudillo del Sur”, Cirilo Vázquez Lagunes, ejecutado en noviembre de 2006 por un comando armado.

Tras una oleada de muerte, en 2017, su lugarteniente ejecutado, en respuesta una familia —padre, madre y cuatro niños— asesinados, el Comandante H paró en prisión. Fernando Yunes, en cambio, disfruta sus últimos días en la alcaldía de Veracruz hasta ser relevado por su hermano Miguel.

El otro frente es moral. Es el caso Succar Kuri, pederasta de Cancún, amigo de políticos de altos vuelos, empresarios poderosos, condenado a más de 100 años de prisión. En el libro Los Demonios del Edén, su autora, Lydia Cacho, cita el nombre de Miguel Ángel Yunes en un episodio con Succar y Yunes, en respuesta, exhibe un dictamen de la Procuraduría donde se le exime de culpa.

Mario Marín, amigo de Succar y del empresario textil, Kamel Nacif, ex gobernador de Puebla que pactó con Morena y operó la elección, se decía más impune y está en prisión. Yunes es más frágil.

Filtrada la pesquisa de la FGR al periódico La Jornada, Miguel Ángel Yunes Linares reacciona a su estilo. Reclama el fondo y las formas. Refuta la acusación y evidencia que al rotativo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador le ha pagado 400 millones de pesos en dos años y medio de gestión.

“Nunca fui —dijo— requerido por ninguna autoridad por temas relativos a mi gestión como Director General del ISSSTE porque siempre actué con base en la Ley.

“Hoy, 11 años y dos meses después, en pleno proceso electoral, se inicia una investigación como consecuencia de una denuncia interpuesta por la UIF, institución que sacó del bote de la basura dos denuncias interpuestas hace varios años por dos conocidos pillos y respecto de las cuales la entonces Procuraduría General de la República se pronunció oportunamente determinando el no ejercicio de la acción penal, por la simple razón de que no hay ningún delito que perseguir.

“No es casual que la denuncia de la UIF se ‘filtre’ en plena campaña electoral y que —aunque yo no participo en actividades políticas— la misma sea la punta de lanza en una estrategia para lastimar a dos de mis hijos que decidieron hacer carrera en el sector público, uno de ellos como candidato en esta etapa de elecciones y el otro como alcalde en funciones de la Ciudad de Veracruz”.

Envuelto en la bandera de la pureza, Yunes encaró desde 2004 a Fidel Herrera, a Javier Duarte, a Héctor Yunes, su antiprimo que le disputó la gubernatura, y a López Obrador. Cuitláhuac era —es— un pez demasiado escuálido para ser tomado en cuenta, marioneta sin neurona, de exabruptos en campaña y en su remedo de mañanera semanal y de contoneos que comienzan a escandalizar.

Del gobierno yunista hubo un parto: nuevos ricos, vulgares millonarios. Sus aliados panistas eran honestos de palabra y rateros en la acción.

Andrés Manuel, al que MAYL llamó “loco” y su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez tildó de “viejo guango”, reabre el expediente, las pesquisas de la UIF, cerrando el círculo con el que el fiscal Gertz Manero los ha de embestir en plena campaña electoral.

Es el infierno que está por venir.

Archivo muerto 

Moralmente destrozado, Morena exhibe tres impresentables: Félix Salgado Macedonio con cinco denuncias por violación y aún aspirando a ser gobernador de Guerrero; David Monreal Ávila, el que manosea a la candidata morenista a la alcaldía de Juchipila porque así se llevan, de a piquete de ombligo, melón y papaya, y apunta a gobernar Zacatecas, y Benjamín Saúl Huerta, detenido cuando agredió sexualmente a un menor de 15 años, que debió renunciar a su intento de reelegirse como diputado federal por el distrito 11 de Puebla. Tres entre muchos, incluso priistas, panistas, perredistas, emecistas, verdes y demás de conducta inmoral, que hacen replantear si esta clase política es la que puede salvar al país.

Salgado Macedonio es el preferido del reino, cobijado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, blindado por Morena, cuya candidatura se halla a centímetros de caer, no por las denuncias penales a las que la Fiscalía de Guerrero no da curso, en agravio de las víctimas, sino por no haber presentado su informe de gastos de precampaña, aduciendo primero que no era precandidato, luego culpando a la dirigencia de Morena de haber recibido el informe y no remitirlo al Instituto Nacional Electoral en tiempo y forma. David Monreal es el acabose para Morena, observado en cuando menos tres videos cómo toca el trasero de la candidato morenista a la alcaldía de Juchipila, y luego pasando del “pudo ser un tocamiento involuntario” a “el video está alterado”, y la susodicha víctima, tan indigna como vulgar cómplice, alegando que nada ocurrió aunque casi haya brincado al sentir los dedos del señor Monreal en su piel; algo así como “me manoseó pero con respeto”.

Benjamín Saúl Huerta ofreció trabajo a un joven de 15 años; lo llevó a la Ciudad de México; le proporcionó un refresco que “sabía amargo” y con ello lo drogó. Hubo tocamientos, el diputado desnudo, la mano del joven colocada sobre el pene del legislador. Gracias a la intervención de empleados del hotel, el ataque no se consumó. Detenido, el diputado Huerta alegó tener fuero y fue liberado. Así pudo acudir a la Cámara y votó a favor de la reforma a la Ley de Hidrocarburos y la Ley Zaldívar, un golpe de estado obradorista a la Constitución, extendiendo el mandato del presidente de la Suprema Corte y del Consejo de la Judicatura Federal por dos años, un laboratorio de lo que Andrés Manuel intentará en 2024 cuando tenga que dejar el poder. Luego, ante el escándalo, Benjamín Saúl Huerta renunció al intento de reelegirse como diputado federal. El voto del pederasta le sirve a Morena. Asquea la clase política.

Es inmoral. Es tramposa. Es una vergüenza nacional… Un día le arrojaron cuerpos desmembrados; otro, amenazas directas de la delincuencia organizada —o de los esbirros del gobernador, disfrazados de malosos—, y al final lo refundieron en una prisión. Líder en la intención de voto en Minatitlán, Nicolás Ruiz Rosete fue aprehendido el viernes 23 por añejas causas —su paso por la sindicatura de Minatitlán y una imputación por privación física de la libertad de parte de una mujer señalada de extorsionar usando las siglas de la Confederación Auténtica de Trabajadores y Empleados de México (Catem)— y un evento reciente entre transportistas por una obra en el puente El Jagüey. El fondo es político, no legal. El fondo no es hacer justicia sino embestir a los adversarios políticos.

Nicolás Ruiz, candidato de la alianza Veracruz Va, integrada por PRI-PAN-PRD, camina rumbo a la alcaldía de Minatitlán, y no hay estrategia en Morena para evitar una derrota anunciada, para revertir los efectos del desastroso gobierno municipal de Nicolás Reyes Álvarez, por su alarmante corrupción, por el abuso de autoridad, por el tráfico de contratos, por el amasiato repugnante entre el obradorismo y el cacicazgo petrolero de la familia Wade. Nicolás Ruiz Rosete, su aprehensión, no es un caso aislado. Es el cuarto personaje, opositor a Morena y al gobierno de Cuitláhuac García Jiménez, en ser detenido. Antes fue el líder moral del Partido de la Revolución Democrática en Veracruz, Rogelio Franco Castán; el empresario transportista Ramón Ortiz Cisneros, financiero del partido Fuerza por México en Coatzacoalcos y el sur de Veracruz; Gregorio Gómez, aspirante a la alcaldía de Tihuatlán. Son los síntomas de un régimen represor, símil de lo que fue el PRI en sus días de partido hegemónico. Son los rasgos de una persecución política que marcará para siempre a Morena, a Cuitláhuac García, al secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, a la fiscal Verónica Hernández Giadáns, como los represores políticos que no repararon en usar la ley y al Poder Judicial para descarrilar a quienes les disputan el poder…

José Manuel Villegas Pérez es candidato único de Redes Sociales Progresistas a la alcaldía de Coatzacoalcos. Recibió la constancia de su registro ante el Órgano Público Local Electoral de manos del delegado nacional de RSP en Veracruz, Jorge Luis Calleja Hernández. Lleva en la suplencia a Guillermo Arturo Hernández Moreno, el célebre “Cuyo”. Operador electoral nato, Manuel Villegas se forjó y abrevó en el marcelismo y luego se deslindó del ex alcalde Marcelo Montiel Montiel. Fue parte del equipo de promoción del voto que llevó a Marco César Theurel Cotero a la alcaldía de Coatzacoalcos y luego a Gersaín Hidalgo Cruz, líder del Sindicato Único de Empleados Municipales, a una regiduría. Y hoy emprende un proyecto propio bajo las siglas de RSP… 

Bajo la mesa o en público, en las sombras o con descaro, el marcelismo es el operador de Morena en Coatzacoalcos, el brazo electoral de Rocío Nahle para retener la alcaldía, las diputaciones federal y locales, el poder en su bastión. Sin sus tretas, sin sus fraudes, la secretaria no sería la favorita de Andrés Manuel.

Sin Marcelo Montiel, el priista que pretendió ser cacique y solía apalear a la izquierda, Rocío Nahle no habría sido diputada federal en 2015, ni coordinadora del grupo parlamentario de Morena, ni la consentida de Andrés Manuel López Obrador, ni sería secretaria de Energía.

Vencido en el último minuto, el marcelismo vio desvanecerse la candidatura de uno de los suyos a la diputación federal, Víctor Rodríguez Gallegos, y emerger la de un acérrimo rival, Rafael García Bringas. La respuesta fue operarle votos a Rocío Nahle, y de ahí hasta donde está.

Sin el marcelismo, en 2016, Amado Cruz Malpica ni en sueños habría alcanzado la diputación local urbana en el distrito de Coatzacoalcos, brincando a la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Congreso de Veracruz, inodado después en el escándalo del desvío de recursos, las giras de Andrés Manuel pagadas con fondos legislativos, y con los empresarios que aportaron dinero ilegal para las campañas municipales, grabados en los videos con los que se implicó a la legisladora de Las Choapas, Eva Cadena Sandoval.

Sin el marcelismo, en 2017, Víctor Manuel Carranza Rosaldo difícilmente habría alcanzado la alcaldía de Coatzacoalcos, aunque pagó el precio dejando impunes las corruptelas de su antecesor, Joaquín Caballero Rosiñol, entenado político de Marcelo Montiel. El marcelismo operó en contra del candidato del PRI, Carlos Manuel Vasconcelos Guevara, quien en el cierre de campaña alertó que vendría un golpe artero... y el golpe llegó.

Sin el marcelismo, ni Tania Cruz Santos habría alcanzado la diputación federal por Coatzacoalcos, en 2018, ni Amado Cruz Malpica la diputación local, ni Claudia Balderas la senaduría plurinominal, ni Rocío Nahle la senaduría de mayoría relativa.

De la mano, Marcelo Montiel y Rocío Nahle construyeron un proyecto para el relevo del poder, desplazando a otras corrientes priistas y morenistas. Así, los alfiles del marcelismo fueron a la caza de posiciones en la presidencia municipal —una regiduría para Oliver Damas de los Santos, ex secretario de Gobierno con Joaquín Caballero, y espacios de trabajo para su corriente política— y cargos de dirección en el Congreso de Veracruz. Oliver convalida cuanta sandez y arbitrariedad se le ocurre al presidente municipal.

Otro marcelista cómplice, Víctor Rodríguez Gallegos, el hombre de los dineros de Marcelo Montiel en la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno duartista y luego subdelegado de Administración en la Sedesol federal en Veracruz, el que finge un rompimiento con su amo real, pudo colocar a su hermano Felipe en una regiduría a la que accedió como priista y se comporta como morenista.

Hoy, van de nuevo por el poder. Ante el riesgo de una debacle, golpeado Morena por el desastroso gobierno de Cuitláhuac García Jiménez y la caótica alcaldía de Víctor Carranza, la falta de obras, un cúmulo de actos de corrupción, pagos ilegales a contratistas, incumplimiento del deber legal, el pacto se vuelve a refrendar.

El PRI-Mor tiene un nuevo disfraz. Usa el color verde ambiental. Se monta en las siglas de un negocio político llamado Partido Verde Ecologista de México, cuya virtud es el descaro para trepar a las faldas del poder, enchufado a la ubre del PRI, del PAN y hoy de Morena.

Una estampa los retrata cual son: Amado Cruz Malpica circundado por la mafia marcelista, unos con el pulgar al frente, la solemnidad verde, los corifeos de Joaquín Caballero y de Marcelo Montiel apuntalando al candidato de Morena. La fotografía inundó las redes sociales el jueves 8 de abril.

Discreto, en segunda fila, a dos sitios del candidato de Morena a la alcaldía de Coatzacoalcos, un chofer con suerte: Enrique Navarro, alias "El Tortas", actual subdirector de Servicios Materiales del Congreso de Veracruz. El chofer con deplorable historial.

"El Tortas" fue chofer de Marcelo Montiel, aviador en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, vendedor de autos en la agencia Volkswagen y jugador de futbol.

"El Tortas" Navarro tuvo un compañero con mañas tan grandes como las suyas y una desvergüenza mayor: Juan Javier Gómez Cazarín, hoy coordinador de Morena y líder del Congreso de Veracruz.

Vivían días en que les caían demandas por vender autos y no entregarlos o hacerlo pero no suministrar la documentación legal. Enfrentaban demandas y reclamos, apercibimientos y el riesgo de parar en prisión. Pero la suerte los salvó.

A Gómez Cazarín lo alcanzó la ley, enfrentando demandas que se hicieron públicas y el torbellino del escándalo lo atrapó. Hoy se ventila por lo menos una bajo la figura de fraude.

Enrique "El Tortas" Navarro tiene en su haber una denuncia por amenazas de muerte y lejos de bajarle, persiste en su afán de intimidar.

Dos rufianes con suerte: uno, morenista, líder del Congreso de Veracruz, y el otro, marcelista, el más influyente ante Karla, la hija de Marcelo Montiel, un consejero sin par, convertido en subdirector de Servicios Materiales de la Legislatura estatal.

Y desde ahí "El Tortas" Navarro cobija a otros marcelistas: Manuel Cabanas, Manolo García Palacios y Genaro Ríos Montiel, sobrino de Marcelo Montiel, a quien le reservan la regiduría uno en la planilla del PVEM asegurando su lugar en el próximo cabildo de Coatzacoalcos.

Otra ala del marcelismo opera a favor de Tania Cruz Santos, candidata de Morena a la diputación federal en Coatzacoalcos. Son el ex alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, y su mozo de estribos, Oliver Damas de los Santos.

Sus encuentros no son en la sombra ni bajo la mesa. Una reunión con la diputada federal que intenta la reelección tuvo lugar el sábado 3 de abril en el restaurant Starbucks de avenida Universidad al poniente de Coatzacoalcos. Sólo ellos tres, según testigos que captaron la escena.

Tania Cruz opera con números rojos su campaña. Su nivel de aceptación popular se halla en zona de riesgo, cuestionada por su baja productividad en la Cámara de Diputados donde casi tres años después nada logró.

Le reclaman tibieza ante el caso Salgado Macedonio, del que expresó que las evidencias presentadas tras las denuncias por violación, acoso sexual y extorsión no era contundentes para tirarle la candidatura de Morena al gobierno de Guerrero. Falta de empatía con la mujer.

O el video en el que hace tres años señaló que "el Clan de la Succión" existe, en alusión a la familia Robles Barajas, propietarios de Diario del Istmo, Imagen de Veracruz e Imagen del Golfo, padrinos de la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, que lo mismo le chupan al PRI, que al PAN, que al PRD, que a Morena. O los grafitis con su rostro a los que les pintarrajean condenas y reproches.

Caballero Rosiñol ha tenido otros encuentros con el circulo morenista de primer nivel. A quien tiene a su cargo la estructura electoral de Rocío Nahle, le dispensó horas de charla en el mismo sitio en que se le vio con Tania Cruz Santos. El encuentro ocurrió en el Starbucks de avenida Universidad.

El marcelismo opera para Morena a contrapelo del candidato del PRI-PAN-PRD, Carlos Vasconcelos Guevara, reeditando la historia de 2017 en que lo dejaron sólo y cargaron el voto priista a favor de Víctor Manuel Carranza Rosaldo, asestándole un humillante revés a su partido, el PRI.

Caballero avanza en su proyecto de traición por la tibieza de Vasconcelos. Caballero carga con una historia de corrupción, cifras que no cuadran ante la Auditoría Superior de la Federación, daño patrimonial; y otro tanto en el Órgano de Fiscalización del Estado donde aún se ventila la cuenta pública de 2017 con 142 millones de pesos en irregularidades. Y Vasconcelos no mueve un dedo.

En seis años, Morena no ha construido una maquinaria electoral para avasallar. Se cuelga del efecto López Obrador y de la operación electoral del marcelismo, el priismo traidor.

Es una simbiosis de corrupción. Morena evita la derrota en las urnas y a cambio los alfiles del marcelismo, los Caballero, los Víctor Rodríguez, los Oliver Damas, los Cabanas, los Ríos, "El Tortas" Navarro, los depredadores del erario, pululan en el entorno del poder.

Sin ellos, sin el marcelismo, Rocío Nahle estaría perdida.

Archivo muerto

Se estrecha el círculo y Miguel Ángel Yunes Linares ya huele a cárcel. Vía el periódico La Jornada, el obradorismo remite un mensaje directo: van por el ex gobernador de Veracruz. Viejas acusaciones —una del ex líder nacional panista, Manuel Espino; otra del sindicato magisterial, y una tercera de Javier Duarte, su antecesor que hoy está en prisión—, reactivadas por la Fiscalía General de la República, intentan acreditar enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.

Añejas denuncias, le sirven a Andrés Manuel López Obrador para cercar a Yunes, atarle las manos, neutralizar al yunismo azul y cobrarle una afrenta política que incluye haber tildado de "loco" al hoy presidente de México. Yunes responde y dice que se pone a disposición de la FGR para aclarar.

El meollo no es el origen de su fortuna, ni la compra de inmuebles mediante empresas familiares. El punto es el uso del aparato judicial para tronarlo políticamente y con ello, tronar a sus hijos, Miguel Ángel y Fernando Yunes Márquez, que ahora se heredan la alcaldía de Veracruz como en 2018 el padre intentó dejar el gobierno veracruzano en manos del Chiquiyunes. Mucha disposición de Miyuli en acudir a la FGR; en un descuido entra y luego se la aplican, lo acusan de "ultrajes a la autoridad" y se queda una buena temporada en prisión... Una sacudida y el joven Isaac Férez tira la candidatura a diputado federal por Coatzacoalcos por el Partido Verde.

Le sueltan una imputación —violador, acosador, junior mala cabeza—, sacudiendo las redes sociales, y prefiere renunciar. Su nombre aparece en una lista divulgada por las llamadas Brujas del Mar, que unas veces acusan con sustento legal y otras sin él, a partir del dime-que-te-diré en el Facebook o en Twitter. También en comentarios de una usuaria del feis que sólo alude a un joven de aspecto árabe que por varios minutos la hostigó siguiéndola en su vehículo y que hoy aspira a ser diputado federal. Horas después, Isaac Férez Esparza difundía dos videos: en el primero decía que el PVEM le había solicitado su renuncia a la candidatura; luego lo sustituyó con otro en que afirmaba que fue él quien tomó la decisión de apartarse de la contienda para enfrentar el señalamiento.

Poco aguante en un ámbito en el que las honras se ven destrozadas, la vida privada se vuelve pública y el golpe artero es el desayuno de cada día. Nada aguantó el pupilo de Javier Herrera Borunda, delegado nacional del Partido Verde en Veracruz. Se fue sin bailar antes de comenzara el baile... A la congeladora, el "abogado" Juan Carlos Charleston Salinas. Un reporte interno del Poder Judicial apunta que su contrato como abogado de oficio feneció y por más que lucha porque le sea renovado, nada ha conseguido.

Pesan sobre el abogadazo un cúmulo de quejas, "estímulos" excesivos exigidos a los procesados, magros resultados y hasta una investigación periodística por pre liberaciones a reos pesados que por los crímenes cometidos nunca debieron salir de prisión. Juan Carlos Charleston es aquel que por años ostentara un título falso de la Universidad Veracruzana, donde se lee la fecha del examen profesional en un día en que no se aplicaron exámenes profesionales. La investigación que arrojó ese hallazgo fue realizada por la entonces

Procuraduría de Justicia de Veracruz y determinó su cese como agente del Ministerio Público del Fuero Común. Y si no se le procesó por usurpación de profesión fue por sus ligas con Tony Macías, el ex suegro incómodo del ex gobernador Javier Duarte. Juan Carlos Charleston hoy presume otro título, otorgado por la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, una maestría y ya pronto un doctorado —el Doctor Cuac—, pero lo del título falso de la UV lo perseguirá por el resto de sus días... Polifacética, Liliana Orantes no sólo protagoniza un incidente de violencia en Balcones del Mar, cuya administradora, Rita Balboa Córdova, la señala de haber trastocado las normas internas del fraccionamiento, empecinada en grabar un spot de su campaña a la alcaldía de Coatzacoalcos bajo las siglas del partido

Todos por Veracruz, que dio pie a la agresión verbal y física, según consta en una circular remitida a los condóminos. También lanza denuestos y acusaciones en mensajes de Whatsapp contra una dirigente obrera, a quien la categoriza como "espía" en Fuerza por México y tilda a una ex alcaldesa de haber sido la "segunda de a bordo" del líder transportista, Ramón Ortiz Cisneros, líder de la Confederación Auténtica de Trabajadores y Empleados de México (Catem), embestido por el sistema, detenido y confinado en una prisión federal de Guanajuato. Lengua suelta, Liliana Orantes Abadía no mide el alcance de lo que imputa. Esa aseveración le va a generar dos reacciones: la de un sector de la prensa y la de los amigos de Ramón Ortiz. Otros de sus corifeos, uno de ellos ligadísimo al diputado Héctor Yunes Landa, se le van con todo al periodista Federico Lagunes Peña, tildándolo de mercenario porque no pela a la candidata. En breve, los detalles del aquelarre prosaico de Liliana Orantes y su banda...

¿Quiénes son esos notarios swingers —pura mente abierta— que combaten el tedio y la rutina con prácticas radicalmente liberales —intercambio de parejas, videos individuales o colectivos— que han escandalizado a los del gremio y a los que no. Y pensar que esos son representantes del estado para otorgar fe pública...

rtes marciales que un día —insólito— acusaba felpas asestadas por el ex secretario de Gobierno del yunismo y al otro aducía que la paliza no era real, que malévolos hackers, duendes cibernéticos, le metían mano a sus cuentas en Facebook, alterando fotografías. Aquella denuncia siguió y pese a que Franco exhibió un amparo en curso, el gobernador lo hizo encarcelar.

A Ramón Ortiz Cisneros, líder transportista de Coatzacoalcos, amigo de gente santa y non sancta, financiero y soporte de Fuerza por México, lo asedia con la Fuerza Civil, allanando sin orden de cateo la sede de una de sus oficinas, amagando al personal, aprehendiendo al dirigente obrero y horas después retornando para sembrar terror, robando equipo de cómputo, una caja fuerte con 20 millones de pesos, apaleando a hombres y mujeres, destruyendo el sistema de videovigilancia para eliminar pruebas de la agresión, conminando a callar o morir. Eso no es justicia; el móvil es político y tiene que ver con la elección a la alcaldía.

A 10 alcaldes del Partido de la Revolución Democrática les tiende un cerco. Se doblegan o que enfrenten la ley. O se hincan o a correr. A unos les revisan las cuentas públicas, la certificación de sus policías; los estados financieros no pasan, los reprueban, los investigan, les arman denuncias. Y la opción es huir. Eso también es terrorismo político.

A Floricel Ríos Delfín, alcaldesa de Jamapa, la ultimó un grupo armado pero el crimen político es obra de Cuitláhuac García, el gobernador, y de Eric Cisneros Burgos, el secretario de Gobierno, sus verdugos.

Días antes de ser levantada, torturada y muerta, Floricel reveló los alcances demenciales de Cisneros, la altivez, prepotencia, misoginia. O se iba o su esposo sería aprehendido. Siguió la acción del grupo armado que irrumpió en su rancho, la sustrajo y horas después fue hallada sin vida. Su cuerpo acusaba tortura, varios disparos, tiro de gracia. Terrorismo político el del gobernador con ayuda del crimen organizado.

A Marisela Vallejo Orea, alcaldesa de Mixtla de Altamirano, la interceptó un comando armado. Cosida a balazos, murió al instante. Murieron también su esposo y el conductor del vehículo. Sirvió el crimen para saciar los instintos delirantes de Cuitláhuac, los desfogues mentales de Cisneros, las taras políticas del líder del Congreso de Veracruz, Juan Javier Gómez Cazarín. Todos tras una alcaldía en un lugar clave.

Sobre el cadáver de Maricela, se tejió un agandalle legal. No dejar llegar a la alcaldesa suplente encarcelar al síndico acusándolo de ser el autor del crimen, aprehendiéndolo en Puebla y remitiendo a una cárcel en Veracruz. Y al cabo de todo, se instaló un concejo municipal, que la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que era inconstitucional.

Al pigmeo de palacio le aterra la realidad política, la debacle de Morena, el repudio social, la revuelta del morenismo, el gobierno sin resultados, los violadores y los acosadores sexuales cobijados en su falda, saber que la impunidad de sus depravados es el motor del voto en contra, que el nepotismo genera repulsa, que la corrupción es el botón para detonar la derrota en la elección.

Morena, en sus manos, es un caos. Morena gobierna mal. Morena divide. Morena destruye. Morena roba. Morena abusa. Los morenistas son el peor enemigo de Morena. Y Morena, Cuitláhuac, Cisneros, Gómez Cazarín, Hipólito, Carranza, Nahle, Huerta, Dorheny, Rosalinda, Ana Miriam, todos conforman una banda rapaz. Y eso huele, apesta a derrota.

Moralmente destruido, Cuitláhuac García asesta dos golpes arteros simulando hacer justicia. A Rogelio Franco lo pesca con el añejo conflicto con la ex esposa karateca que se dice víctima de violencia intrafamiliar y termina imputándole “ultrajes a la autoridad”, y a Ramón Ortiz con un montaje de la Fuerza Civil que lo asedia, le allana la propiedad, lo detiene, lo desaparece por horas y lo presenta ante la Fiscalía estatal para, una semana después, acusarlo de posesión de arma reservada a las fuerzas armadas, posesión de estupefacientes y también “ultrajes a la autoridad”.

Ambos son mensajes políticos. Y en ambos hay terrorismo político.

A Franco lo confina a una celda en el penal de Amatlán donde hay criminales que pararon ahí por las acciones judiciales del yunismo. O sea, lo vulnera, lo deja en manos de sus enemigos, lo acerca a la venganza, lo sitúa en el umbral de una felpa y de la muerte. Franco, si no hay quien evite una tragedia, correrá la misma suerte que Floricel Ríos, a quien Cuitláhuac García y Eric Cisneros la llevaron a morir.

Franco es el máximo líder del PRD en Veracruz, diputado federal, diputado local, dirigente del comité estatal, secretario de Gobierno en los días de Miguel Ángel Yunes Linares en el poder. Su aprehensión busca intimidar, quebrar la alianza opositora PRI-PAN-PRD. Así lo concibieron el pigmeo y Bola Voraz. Pero la treta falló.

A Franco le violaron un amparo. Alertado sobre una posible aprehensión, inició el juicio y obtuvo la suspensión. Aún así, la policía lo detuvo, le configuró el delito de “ultrajes a la autoridad”. 

Ocho meses pasará Rogelio Franco en prisión preventiva oficiosa, mientras en los medios y en las redes sus hijas lo defienden —la mayor sólo hija de Guillermina Alvarado— acusando que la mamá debiera de continuar con la ayuda psquiátrica y la ex esposa, en respuesta, llegando a decir el ex secretario de gobierno mantiene una relación sentimental con su hijastra.

Al empresario transportista, líder de la Confederación Auténtica de Trabajadores y Empleados de México en Coatzacoalcos, Ramón Ortiz Cisneros, no lo pilla por delitos reales sino para neutralizar a Fuerza por México, el partido que le roba votos a Morena.

Decía el gobernador que siguiendo una pista de extorsión, halló a Ortiz Cisneros. Y lo encarceló.

Nada real. Un video muestra al líder transportista ingresando a sus oficinas y detrás suyo varias patrullas de la Fuerza Civil. Ingresan sin orden de cateo, velando las armas y se los llevan.

Desapareció por horas. Se filtró que fue remitido la 29 Zona Militar en Minatitlán. Falso. Fue llevado a un área apartada y obligado a disparar un arma. Luego se le remitió a la Fiscalía local. Y una semana después, la prisión obligatoria de un año. ¿Y el delito de extorsión? Sólo posesión de arma reservada, 10 bolsas con estupefacientes y “ultrajes a la autoridad”, como en el caso de Franco.

El golpe es político. Cuitláhuac ata las manos del financiero de Fuerza por México. Sin recursos, la campaña se complica. Sin recursos, lo único que queda es la imaginación, la operación política, la búsqueda de votos a ras de piso, todo para enfrentar una elección de Estado.

Fuerza por México, junto con PRI-PAN-PRD y Redes Sociales Progresistas le restan votos a Morena. Sus candidatos van en ascenso mientras Morena se achica. Ofrece el paraíso cuando todo Coatzacoalcos vive el infierno de la violencia, la debacle económica, la quiebra de empresas.

Tres años de gobierno municipal infame, advierten una derrota brutal. Víctor Carranza, el alcalde, títere de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, es una nulidad. Es arbitrario, corrupto, déspota, intransigente, ignorante, mentiroso, un chamán con dotes mágicos, el brujo que desaparece más de 5 mil millones de pesos de presupuesto y su obra es un insulto a la sociedad.

Con ese lastre, Morena camina hacia atrás. La peor alcaldía en 20 años, superando al priista Iván Hillman Chapoy, que sumió en el atraso a Coatzacoalcos. Y ante una oposición que avanza, el manotazo del gobernador, la policía allanando propiedades, confinando en la cárcel al financiero de Fuerza por México.

Si fuera justicia, Franco enfrentaría cargos por violencia intrafamiliar y Ramón Ortiz por extorsión. Pero no. El tema es político. Es mensaje al enemigo.

Es terrorismo político, la última carta del gobernador.

Archivo muerto

Muy light, Emigdio Enríquez Merlín llora la muerte de su madre y hermana con una desenfrenada autopromoción. Va de entrevista en entrevista, en medios y en redes, con una dicotomía macabra: por un lado el doloroso relato del crimen de Gladys Merlín Castro, ex alcaldesa priista de Cosoleacaque, y su hija, Carla Enríquez Merlín, precandidata a la presidencia municipal por Morena, y por otro, el ego personal, sus logros empresariales, su hobbies y andanzas, y la consabida respuesta a las múltiples muestras de adhesión a que se inserte en el proceso electoral. O sea, luto con olor a jolgorio político.

Menos de un mes tiene el doble crimen y a Emigdio Enríquez le sirve para darle vuelo a su imagen. Habla de lo que la Fiscalía de Veracruz oculta, el hermetismo de la indagatoria, de las cámaras de videovigilancia que fueron inutilizadas, para terminar cayendo en el lugar común: sus paisanos pidiendo que sea candidato a la alcaldía de Cosoleacaque. Lo burdo es lo suyo. Vaya promoción política tan macabra. Miyo montado en el dolor de los Merlín, trazando la candidatura que Morena le ofreció a su hermana Carla.

Qué siniestro show… Gremio dividido, el del Sindicato Único de Empleados Municipales se parte en tres. Uno permanece bajo control de su líder, Gersaín Hidalgo, cada vez más erosionado; otro, Esther Acosta Cruz, y el tercero, Juan Carlos Sánchez Pérez, cuyo hermano Arturo, uno de los cercanos a Gersaín, fue ultimado cuando se relajaba tras un partido de béisbol. De aquel gremio que caminaba unido en torno a demandas y reclamos laborales, increpando al alcalde de Coatzacoalcos, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, poco queda.

Es un proyecto agotado, disminuido, desteñido, que dejó la dinámica, las marchas, la protesta, el cierre de los accesos a la ciudad, el bloqueo de unidades de limpia pública hacia el basurero de Villa Allende y el mitin con arengas de quemar el palacio municipal, proferidas por Gersaín Hidalgo, para terminar en una desangelada defensa de los intereses sindicales. Del grito bravucón se pasó al maullido de gato. Si eso es lo que Gersaín Hidalgo le ofrece al virtual candidato de la alianza Veracruz Va, Carlos Vasconcelos Guevara, los votos tendrán que contarse con los dedos de una mano y hasta les va a sobrar…

Fan de la pepena política, Yazmín ahora va sobre Podemos, el partido con tufo a duartismo, nido de priistas que ya no caben en el PRI. Con un fardo de denuncias, señalamientos, una usurpación de profesión, violencia política de género, tácitamente echada de Morena, Yazmín Martínez Irigoyen recala en el feudo de Francisco Garrido, por cuyas manos pasaron las cuentas públicas de Javier Duarte, siendo presidente de la Comisión de Vigilancia del Congreso de Veracruz, y todo lo blanqueó o no lo objetó. Bonita pareja, pues. Se juntaron el hambre con las ganas de comer. Pepenadora política, Yazmín salió de Morena y se trepó en el PRD, postulada para diputada local. Un día, sin más, le dijeron bye y despertó del sueño. Intentó la nominación por Unidad Ciudadana y le cerraron la puerta. Fuerza por México estuvo a minutos de darle la candidatura pero una revuelta de militantes e integrantes de la Confederación Auténtica de Trabajadores y Empleados de México (Catem) prendió alarmas y dio marcha atrás.

Su peregrinar tuvo recompensa. Es ya delegada municipal de Podemos (Robar), el partido cuyo líder, Francisco Garrido, fue el gran encubridor de Javier Duarte cuando ejerció el gobierno de Veracruz y saqueó sus arcas. Ahí, Yazmín, está en su nivel. El arte de la pepena política se le da… Pillado en plena violación a la ley, Sergio Guzmán Ricárdez va camino a ver frustrado su sueño de ser diputado local. Dos videos exhiben al precandidato de Morena intentando comprometer el voto de los ciudadanos de Agua Dulce, presumir obra y compromiso social, semanas antes que arranquen formalmente las campañas. Los videos son contundentes y el alcalde con licencia incurre en flagrantes actos anticipados de campaña. Si lo aprietan los adversarios de Morena, partido que lo postuló, y si el Órgano Público Electoral de Veracruz deja de conducirse como cómplice del gobierno morenista, la candidatura de Sergio Guzmán se va al caño… Sainete violento de Liliana Orantes Abadía, candidata a la alcaldía de Coatzacoalcos por Todos por Veracruz, en el fraccionamiento Balcones del Mar.

Transgrediendo reglas internas, filmaba un promocional en el club de playa cuando la administradora del lugar, Rita Balboa, la llamó a desistir. En respuesta, recibió una andanada de insultos, altanería y palabras soeces, jalones de cabellos de una mujer que acompañaba a la candidata, agresión verbal de Lesly Bautista, hija de Liliana Orantes. Al pretender comunicarse con integrantes de la mesa directiva de Balcones del Mar, le fue arrebatado su teléfono celular por una de las agresivas invitadas y arrojado contra una banca y destruido; otra más continuó el ataque. De no ser por la intervención del esposo de Rita Balboa, la agresión habría sido mayor.

Consta todo en un comunicado emitido por la administradora de Balcones del Mar a los condóminos. Se espera que en breve se presente la denuncia penal por el ataque y la destrucción del teléfono. Apadrinada por el menguado cacique de Las Choapas, Renato Tronco Gómez, Liliana Orantes es candidata de Todos por Veracruz a la presidencia municipal de Coatzacoalcos. La nominación se dio con el beneplácito del líder real de ese partido, Héctor Yunes Landa, que sigue reclutando escoria política y no termina de aprender (Ver: https://bit.ly/3d8iAkY)…

Al filo de las 6:30 PM, el viernes 26, el área de vigilancia del fraccionamiento Balcones del Mar recibía un llamado de alerta: Rita Balboa Córdova, administradora era agredida, vejada, insultada por la candidata del partido Todos por Veracruz a la alcaldía de Coatzacoalcos, Liliana Orantes Abadía, su hija y dos mujeres más.

Minutos antes, Rita Balboa había sido advertida sobre la presencia de unas 30 personas en el club de playa, la zona de alberca ubicada en el extremo norte del desarrollo inmobiliario, a pie de malecón, donde realizaban la grabación de un promocional de campaña, contraviniendo las reglas internas.

En las pantallas del sistema de videovigilancia se registró la imagen de Liliana Orantes, su hija Leslie Bautista, su yerno Adolfo Álvarez, más de 25 invitados y el personal encargado del audio y video.

Rita Balboa interrogó a los elementos de la caseta de vigilancia, situada a la entrada de Balcones del Mar, y le fue confirmada la identidad de la candidata de Todos por Veracruz, advirtiéndoles que no debieron permitir el uso del club de playa para la realización de un promocional.

La respuesta de Liliana Orantes a los vigilantes, según el comunicado suscrito por Rita Balboa Córdova y dirigido a los condóminos, fue tajante: “Les dijo que a ella no le importaba, que ella pagaba el mantenimiento y que le valía. Que ella iba a hacer el reportaje para su campaña porque ella era dueña de esto (club de playa)”.

En el escrito, la administradora del fraccionamiento precisa que este viernes no le correspondía a los condóminos de la Sección 2, donde se ubica el domicilio marcado con el número 112 de la calle Bahía, en el cual habita Liliana Orantes, el uso del área de alberca y que por la pandemia de coronavirus desde el año pasado no se aceptan invitados.

Meses antes, refiere Rita Balboa, había abordado el tema con Liliana Orantes. Le expresó que las áreas comunes no se podían usar con fines políticos por tratarse de un fraccionamiento privado, pues violenta la privacidad. Por ello, cuando se le notificó sobre la grabación del promocional, se apersonó con la candidata de Todos por Veracruz.

“Al llegar la saludé de manera cordial —apunta Rita Balboa— y le indiqué que no se podía filmar, ya que se le había indicado eso. Me dijo que sólo iba a salir su cara, a lo que le contesté que viendo a las 30 personas que estaban dentro del club, no creía que sólo saliera su cara. Le pedí que me apoyara y filmara en su vivienda”.

HIJA DE LILIANA ORANTES LANZA LOS PRIMEROS INSULTOS

La respuesta fue descomunal:

“Acto siguiente, su hija, la señora Lesly Bautista comenzó a gritarme diciéndome que yo era una terca y que ella era dueña de todo. Que si quería filmar lo haría y yo no era nadie para impedirle, seguido de una serie de groserías que me apena mencionar”.

Rita Balboa se dirigió a Liliana Orantes señalando su extrañeza de que le permitiera a su hija dirigirse en esa forma a quien únicamente realizaba su trabajo. “Si iba a contender tenía que respetar a los ciudadanos”.

Una de las invitadas de la candidata de Todos por Veracruz tomó del hombro a Rita Balboa y comenzó a insultarla. La administradora de Balcones del Mar le puntualizó que no tenía por qué hablar con ella. En respuesta recibió más insultos. Liliana Orantes reiteró que pese a las restricciones iba a continuar con la grabación.

DOS MUJERES DETONAN LA AGRESIÓN

La administradora del fraccionamiento intentó realizar una llamada telefónica a la mesa directiva para solicitarle su apoyo. La invitada de Liliana Orantes que la había tomado del hombro le arrebató el celular. Ante la exigencia de que le fuera devuelto, lo hizo estrellándolo contra una banca y destruyéndolo. La mujer la tomó del cabello mientras Rita Balboa le agarraba los brazos tratando de contenerla.

Otra mujer, presuntamente de nombre Primavera, originaria de Monterrey, Nuevo León, intervino. Tomó del cabello a Rita Balboa y continúo la agresión en presencia de Liliana Orantes.

“No daba crédito a lo que estaba pasando —señala Rita Balboa—. Cómo dos mujeres, apoyando una campaña política representada por una mujer, puedan agredir a otra mujer. En ese momento llegó mi esposo a tranquilizarlas, ya que de no ser por él, no sé qué hubiera pasado”.

Rita Balboa apunta:

“Es imposible tratar con la prepotencia de estas personas, que desde que llegaron no han respetado el reglamento. Insultan a los vigilantes, que de muertos de hambre no los bajan. No respetan que compraron bajo el régimen de condominio y las ofensas han ido creciendo por parte de los integrantes de ese domicilio”.

Al final del comunicado, Rita Balboa advierte que acudirá a la vía legal con una denuncia de hechos para garantizar su seguridad y que le reintegren su teléfono celular.

“Temo por mi integridad física y la de mi familia, ya que me agredieron como administradora pero cuando termine mi gestión no sé hasta dónde puedan llegar”.

HECHURA DE TONY MACÍAS, HÉCTOR YUNES Y RENATO TRONCO

Todos por Veracruz es el enésimo partido político en el que irrumpe Liliana Orantes. Antes pasó por el PRI, Movimiento Ciudadano, PAN-PRD, intentó regresar al PRI, provocando una revuelta de promotoras sociales; Partido Verde, al que tácitamente desmanteló, y hoy sacude al reducto del ex candidato al gobierno de Veracruz, Héctor Yunes Landa.

Su primer padrino —así solía presumirlo— fue Jesús Antonio Macías Yazegey, entonces suegro incómodo de Javier Duarte, el gobernador que saqueó a Veracruz y que hoy purga una condena de nueve años en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, aunque aún enfrenta otros cargos por malversación de recursos federales.

Durante la campaña al gobierno de Veracruz, se dedicó a respaldar a Renato Tronco, el menguado cacique de Las Choapas, en su aventura de pretender ser diputado federal por Coatzacoalcos y simultáneamente realizaba contracampaña a Miguel Ángel Yunes Márquez, candidato de la coalición PAN-PRD al gobierno estatal.

Desechada políticamente, frustrada en su intento de ser apuntalada por el Partido Verde Ecologista de México, en el que fue delegada municipal, terminó en Todos por Veracruz con el padrinazgo de Renato Tronco.

Su candidatura a la alcaldía de Coatzacoalcos llegó con el aval del líder real de Todos por Veracruz, el diputado federal Héctor Yunes Landa, responsable hoy de las estridencias políticas de Liliana Orantes Abadía.

RENUNCIAS EN TODOS POR VERACRUZ

En menos de seis meses, desde asumió el control de Todos por Veracruz a nivel local, Liliana Orantes ha provocado graves rupturas con su exigua militancia.

Ha generado un clima de encono, fiel a su estilo; acusaciones de traición, marginación de militantes, éxodo de simpatizantes, y la manipulación de los espacios en la planilla que contiende por la presidencia municipal de Coatzacoalcos.

Catorce audios, grabados durante una reunión de trabajo, evidencian el trato déspota, el tono áspero hacia la militancia y la expulsión de afiliados, incluyendo a miembros de la directiva local del partido, sin apegarse a los estatutos.

Una de las renuncias más sonadas es la Marlene Figueroa, a quien había ubicado en como candidata a la regiduría primera de Todos por Veracruz. En un extenso texto, difundido en la red social Facebook, detalla las maquinaciones de la “candidata mayor”, acusaciones de traición, desplazamiento de integrantes de la planilla, convirtiendo la campaña en un “ring de luchadores”.

Según fuentes allegadas a Todos por Veracruz, la salida de Marlene Figueroa abre la posibilidad de que la candidatura a regidora primera sea para el círculo más íntimo de Liliana Orantes. Su hija Lesly, sin embargo, estaría descartada por no haber renunciado en tiempo y forma a su cargo en la delegación de la Secretaría de Educación estatal en Coatzacoalcos.

 

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