Martes, 19 de octubre de 2021

Fuera de Foco

Rodolfo Mendoza: de prominente a delincuente
Silvia Núñez Hernández

Columna Sin Nombre

Lo que se dice de la protesta de Dos Bocas
Pablo Jair Ortega

Buenos Días Veracruz

La gota que derramo el vaso
David Varona Fuentes

Informe Rojo

“Gutierritos”, el engañabobos, anda en campaña
Mussio Cárdenas Arellano

@suntos de poder

México en manos de delincuencia organizada
Manuel Carvallo Carvallo

Columna Invitada

"Servir o servirse"
Columna Invitada

Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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* Liliana Orantes e hija, acusadas de encabezar ataque a administradora de Balcones del Mar

* Pretendía grabar un promocional en club de playa a sabiendas que está prohibido

* Recomendada por Renato Tronco y protegida de Héctor Yunes Landa

  Al filo de las 6:30 PM, el viernes 26, el área de vigilancia del fraccionamiento Balcones del Mar recibía un llamado de alerta: Rita Balboa Córdova, administradora era agredida, vejada, insultada por la candidata del partido Todos por Veracruz a la alcaldía de Coatzacoalcos, Liliana Orantes Abadía, su hija y dos mujeres más.

Minutos antes, Rita Balboa había sido advertida sobre la presencia de unas 30 personas en el club de playa, la zona de alberca ubicada en el extremo norte del desarrollo inmobiliario, a pie de malecón, donde realizaban la grabación de un promocional de campaña, contraviniendo las reglas internas.

En las pantallas del sistema de videovigilancia se registró la imagen de Liliana Orantes, su hija Leslie Bautista, su yerno Adolfo Álvarez, más de 25 invitados y el personal encargado del audio y video.

Rita Balboa interrogó a los elementos de la caseta de vigilancia, situada a la entrada de Balcones del Mar, y le fue confirmada la identidad de la candidata de Todos por Veracruz, advirtiéndoles que no debieron permitir el uso del club de playa para la realización de un promocional.

La respuesta de Liliana Orantes a los vigilantes, según el comunicado suscrito por Rita Balboa Córdova y dirigido a los condóminos, fue tajante: “Les dijo que a ella no le importaba, que ella pagaba el mantenimiento y que le valía. Que ella iba a hacer el reportaje para su campaña porque ella era dueña de esto (club de playa)”.

En el escrito, la administradora del fraccionamiento precisa que este viernes no le correspondía a los condóminos de la Sección 2, donde se ubica el domicilio marcado con el número 112 de la calle Bahía, en el cual habita Liliana Orantes, el uso del área de alberca y que por la pandemia de coronavirus desde el año pasado no se aceptan invitados.

Meses antes, refiere Rita Balboa, había abordado el tema con Liliana Orantes. Le expresó que las áreas comunes no se podían usar con fines políticos por tratarse de un fraccionamiento privado, pues violenta la privacidad. Por ello, cuando se le notificó sobre la grabación del promocional, se apersonó con la candidata de Todos por Veracruz.

“Al llegar la saludé de manera cordial —apunta Rita Balboa— y le indiqué que no se podía filmar, ya que se le había indicado eso. Me dijo que sólo iba a salir su cara, a lo que le contesté que viendo a las 30 personas que estaban dentro del club, no creía que sólo saliera su cara. Le pedí que me apoyara y filmara en su vivienda”. 

HIJA DE LILIANA ORANTES LANZA LOS PRIMEROS INSULTOS 

La respuesta fue descomunal:

“Acto siguiente, su hija, la señora Lesly Bautista comenzó a gritarme diciéndome que yo era una terca y que ella era dueña de todo. Que si quería filmar lo haría y yo no era nadie para impedirle, seguido de una serie de groserías que me apena mencionar”.

Rita Balboa se dirigió a Liliana Orantes señalando su extrañeza de que le permitiera a su hija dirigirse en esa forma a quien únicamente realizaba su trabajo. “Si iba a contender tenía que respetar a los ciudadanos”.

Una de las invitadas de la candidata de Todos por Veracruz tomó del hombro a Rita Balboa y comenzó a insultarla. La administradora de Balcones del Mar le puntualizó que no tenía por qué hablar con ella. En respuesta recibió más insultos. Liliana Orantes reiteró que pese a las restricciones iba a continuar con la grabación. 

DOS MUJERES DETONAN LA AGRESIÓN 

La administradora del fraccionamiento intentó realizar una llamada telefónica a la mesa directiva para solicitarle su apoyo. La invitada de Liliana Orantes que la había tomado del hombro le arrebató el celular. Ante la exigencia de que le fuera devuelto, lo hizo estrellándolo contra una banca y destruyéndolo. La mujer la tomó del cabello mientras Rita Balboa le agarraba los brazos tratando de contenerla.

Otra mujer, presuntamente de nombre Primavera, originaria de Monterrey, Nuevo León, intervino. Tomó del cabello a Rita Balboa y continúo la agresión en presencia de Liliana Orantes.

“No daba crédito a lo que estaba pasando —señala Rita Balboa—. Cómo dos mujeres, apoyando una campaña política representada por una mujer, puedan agredir a otra mujer. En ese momento llegó mi esposo a tranquilizarlas, ya que de no ser por él, no sé qué hubiera pasado”.

Rita Balboa apunta:

“Es imposible tratar con la prepotencia de estas personas, que desde que llegaron no han respetado el reglamento. Insultan a los vigilantes, que de muertos de hambre no los bajan. No respetan que compraron bajo el régimen de condominio y las ofensas han ido creciendo por parte de los integrantes de ese domicilio”.

Al final del comunicado, Rita Balboa advierte que acudirá a la vía legal con una denuncia de hechos para garantizar su seguridad y que le reintegren su teléfono celular.

“Temo por mi integridad física y la de mi familia, ya que me agredieron como administradora pero cuando termine mi gestión no sé hasta dónde puedan llegar”. 

HECHURA DE TONY MACÍAS, HÉCTOR YUNES Y RENATO TRONCO 

Todos por Veracruz es el enésimo partido político en el que irrumpe Liliana Orantes. Antes pasó por el PRI, Movimiento Ciudadano, PAN-PRD, intentó regresar al PRI, provocando una revuelta de promotoras sociales; Partido Verde, al que tácitamente desmanteló, y hoy sacude al reducto del ex candidato al gobierno de Veracruz, Héctor Yunes Landa.

Su primer padrino —así solía presumirlo— fue Jesús Antonio Macías Yazegey, entonces suegro incómodo de Javier Duarte, el gobernador que saqueó a Veracruz y que hoy purga una condena de nueve años en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, aunque aún enfrenta otros cargos por malversación de recursos federales.

Durante la campaña al gobierno de Veracruz, se dedicó a respaldar a Renato Tronco, el menguado cacique de Las Choapas, en su aventura de pretender ser diputado federal por Coatzacoalcos y simultáneamente realizaba contracampaña a Miguel Ángel Yunes Márquez, candidato de la coalición PAN-PRD al gobierno estatal.

Desechada políticamente, frustrada en su intento de ser apuntalada por el Partido Verde Ecologista de México, en el que fue delegada municipal, terminó en Todos por Veracruz con el padrinazgo de Renato Tronco.

Su candidatura a la alcaldía de Coatzacoalcos llegó con el aval del líder real de Todos por Veracruz, el diputado federal Héctor Yunes Landa, responsable hoy de las estridencias políticas de Liliana Orantes Abadía. 

RENUNCIAS EN TODOS POR VERACRUZ 

En menos de seis meses, desde asumió el control de Todos por Veracruz a nivel local, Liliana Orantes ha provocado graves rupturas con su exigua militancia.

Ha generado un clima de encono, fiel a su estilo; acusaciones de traición, marginación de militantes, éxodo de simpatizantes, y la manipulación de los espacios en la planilla que contiende por la presidencia municipal de Coatzacoalcos.

Catorce audios, grabados durante una reunión de trabajo, evidencian el trato déspota, el tono áspero hacia la militancia y la expulsión de afiliados, incluyendo a miembros de la directiva local del partido, sin apegarse a los estatutos.

Una de las renuncias más sonadas es la Marlene Figueroa, a quien había ubicado en como candidata a la regiduría primera de Todos por Veracruz. En un extenso texto, difundido en la red social Facebook, detalla las maquinaciones de la “candidata mayor”, acusaciones de traición, desplazamiento de integrantes de la planilla, convirtiendo la campaña en un “ring de luchadores”.

Según fuentes allegadas a Todos por Veracruz, la salida de Marlene Figueroa abre la posibilidad de que la candidatura a regidora primera sea para el círculo más íntimo de Liliana Orantes. Su hija Lesly, sin embargo, estaría descartada por no haber renunciado en tiempo y forma a su cargo en la delegación de la Secretaría de Educación estatal en Coatzacoalcos.

https://bit.ly/3d8iAkY

Voraz e insaciable, Carlos Antonio Romero Deschamps deja el sindicato petrolero sin enfrentar la ley, acusado de malversar millones, de enriquecerse de manera brutal, copartícipe en el saqueo y en la debacle de Pemex, sin que la justicia lo pueda alcanzar. Otro líder corrupto al que Andrés Manuel López Obrador deja ir.

Ícono de la corrupción, protagonista del Pemexgate que Trianguló recursos de la entonces paraestatal al PRI a través del sindicato petrolero, Romero Deschamps se va intocado por la Cuarta Transformación, el ariete obradorista que sirve para embestir y asediar a los enemigos del presidente y  que a la par consiente y solapa a los aliados, visibles o soterrados, de Morena y Andrés Manuel.

Tras 62 años en la nómina de Petróleos Mexicanos, la mayor parte sin dar golpe, gozando de comisión sindical, Romero Deschamps tomó la salida airosa de cesar su relación laboral con la empresa petrolera, un ardid fraguado en Palacio Nacional ante el incumplimiento de la palabra presidencial de limpiar al Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) y fincarle responsabilidades penales a sus líderes.

Desde el púlpito presidencial —la conferencia mañanera—, López Obrador reveló el martes 16 que Carlos Romero Deschamps había decidido separarse de Pemex y por ende dejar la vida sindical. Horas después, la dirigencia sindical confirmó la versión.

A dos días del aniversario 82 de la Expropiación Petrolera, López Obrador mostró la cabeza de Romero Deschamps como trofeo de caza pero dejó inmune al líder petrolero de las decenas de denuncias penales y administrativas que en los gobiernos priistas, panistas y ahora obradoristas se le han fincado.

En el trasfondo hay más. De palabra, López Obrador ha sido un furibundo crítico de la corrupción sindical petrolera, del enriquecimiento de sus líderes y del control que por años ejercieron en el gremio, conformando un voto corporativo que permitió al PRI entronizarse en el poder. Pero fuera de eso, nada.

En los hechos, López Obrador y Morena son beneficiarios del voto petrolero en zonas específicas, derivado de pactos con líderes seccionales que pregonan su compromiso con el PRI y en las urnas operan y dirigen el sufragio para el proyecto morenista. Así ocurrió en las elecciones para diputados locales en Veracruz, en 2016, en las municipales en 2017 y en las presidenciales, locales, federales y de gobernador en 2018.

Fue un pacto que a Romero Deschamps le garantiza la complicidad de López Obrador.

UIF LE CONGELÓ CUENTAS, FGR ACTIVÓ DOS DENUNCIAS Y EL LÍDER SE QUEBRÓ

A mitad de 2019, la renuencia de Romero Deschamps a irse, se quebró. Sintió el primer llamado, comedido y diplomático, a retirarse. La Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda investigó sus cuentas bancarias hallando serias discrepancias entre su salario en Pemex —24 mil pesos mensuales— y las propiedades que posee dentro y fuera de México, una mansión de recreo en Cancún, Quintana Roo, en la riviera maya mexicana, un lujoso yate “El Indomable”, diversas residencias en otras entidades y un derroche descomunal, tales el dinero dilapidado en casinos de Las Vegas y reloj de oro de 18 kilates de la marca Audemars Piguet, así como discrepancias en multimillonarios depósitos bancarios.

Con ese bagaje, la UIF determinó proceder bajo cargos de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.

Simultáneamente, la Fiscalía General de la República había dado entrada a denuncias formuladas por un sector de la disidencia, encabezada por el doctor Miguel Arturo Flores Contreras, cabeza de Petroleros Activos en Evolución (PAE), de la Sección 1 de Ciudad Madero, Tamaulipas.

La FGR encontró elementos para proceder por delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita, defraudación fiscal, fraude, enriquecimiento ilícito, extorsión y

los que se acumulen.

Las denuncias procedían de otros sexenios. Ni el gobierno del panista Felipe Calderón ni el del priista Enrique Peña Nieto movieron un dedo contra Romero Deschamps, quien alternaba su condición de líder máximo del sindicato petrolero, cargo que ejerció por 27 años, con la senaduría y diputaciones federales que le concedía el PRI por la vía plurinominal con la única intención de gozar de fuero para evadir la ley.

Arturo Flores, dirigente de PAE, en un recuento de las tropelías de Romero Deschamps, destacó que el fraude al gremio petrolero es de 150 millones de dólares, unos 3 mil millones de pesos, entre bienes inmuebles, 126 tiendas, 26 fábricas, 60 mil hectáreas de tierra para el pastoreo del ganado, propiedad del STPRM y que los que los líderes nacionales y de las 35 secciones petroleras usaban como propiedad particular.

Nada, sin embargo, avanzó.

El 16 de octubre de 2019, Romero Deschamps inició la retirada. Sentía el asedió de la UIF y la FGR. Ese día anunció su renuncia a la secretaría general de STPRM.

Se fue de palabra. Su mafia permaneció. Lo cubrió Manuel Limón, secretario del Interior, de manera interina, pero se advirtió que Romero Deschamps no tenía suplente. Fue “electo” por el pleno de secretarios seccionales sin apego al estatuto, lo que le dio carácter de ilegal a su gestión.

El estatuto señala que ante la renuncia del líder máximo, debió asumir su suplente y si éste no estuviera en condiciones o rechazara el cargo, el sustituto sería el secretario del Interior. Manuel Limón debió convocar a una nueva elección en un plazo de 90 días. Tampoco ocurrió.

Así, Carlos Romero Deschamps continúo siendo el mandamás del STPRM a trasmano. Y la impunidad no cesó, aún en el sexenio de López Obrador.

VIO MORIR Y ALEJARSE A OTROS LÍDERES PETROLEROS

Romero Deschamps vio extinguirse el poder de Sebastián Guzmán Cabrera, último líder fuerte de la zona sur, al que Carlos Salinas de Gortari rehabilitó, extrajo de la jubilación y lo encumbró a la secretaría general del comité nacional tras en “quinazo” del 10 de enero de 1989.

Joaquín Hernández Galicia, La Quina, permanecería casi una década en prisión, en 1997, acusado de acopio de armas, que le fueron sembradas, pero no se le procesó por delitos reales como el saqueo a los bienes del sindicato, malversación del dinero y las cuentas bancarias y uno muy particular: el slop oil, el tráfico de residuos de petróleo que Pemex entregaba a una empresa afín a Hernández Galicia y que eran comercializados en el extranjero.

Aquello no eran residuos; era petróleo puro. La Quina y su mafia traficaban petróleo fuera de México con el beneplácito del gobierno priista hasta que el procurador general de la República, Sergio García Ramírez, previo estudio químico, determinó que el contrato debía ser cancelado por tratarse de fragmentos de crudo.

El quinismo se extinguía pero la mafia petrolera no. Otros líderes seccionales a los que La Quina sometió, mantuvo a raya y le sirvieron, fueron alineados con el gobierno salinista, usados y amedrentados para controlar al gremio petrolero.

Unos se encumbraron, ganaron espacios políticos, bajo la condición de permitir el desmantelamiento de Pemex, la creación de subsidiarias y filiales, la entrega de áreas estratégicas al capital privado.

Y mientras Romero Deschamps se agazapó, sus contrapartes en las secciones sindicales murieron de viejos, de fastidio o por acciones violentas.

En el sur se fueron Chico Balderas, de la Sección 11 de Nanchital; Onésimo Escobar, de la 26 de Las Choapas; Roberto Ricárdez, de la 22 de Agua Dulce; José Vasconcelos Morales, de la 31 de Coatzacoalcos.

Otros se agotaron con el tiempo: Arturo Pola Vera, de la 16 de Cuichapa, municipio de Moloacán; Pablo Pavón Vinales y Wilfrido Martínez, de la 10 de Minatitlán, y Carlos Vasconcelos Guevara, de la 31 de Coatzacoalcos, detenido por el Ejército tras el quinazo, trasladado a la Ciudad de México, apretado y obligado a alejarse del STPRM.

Romero Deschamps vio en la cárcel y luego morir a Salvador Barragán Camacho y a José Sosa Martínez, ambos líderes nacionales del gremio petrolero, títeres de La Quina, uno con sus extravagancias y francachelas, viajes a Las Vegas en aviones fletados, derrochando los fondos del STPRM y jugando en las mesas de los casinos, cuales jeques árabes, lo que le arrancaban a Pemex; el otro, Sosa, convertido en un convidado de piedra, despersonalizado, con su carácter agrio y sus frustraciones.

Antes, Romero Deschamps había visto morir a Heriberto Kehoe —kijo— Vincent y Oscar Torres Pancardo, líderes de la Sección 30, asesinados en diferentes eventos en Poza Rica, Veracruz.

Al Güero Kehoe lo abordó un trabajador petrolero, Antonio Madrigal —hay versiones que apuntan que se trató de un gatillero a sueldo— y le vació el arma, ultimando al líder nacional del STPRM cuando apenas comenzaba a ejercer el cargo. Antonio Madrigal fue abatido en ese momento. Era el 28 de febrero de 1977.

Torres Pancardo, quien había sustituido a Kehoe Vincent en la dirigencia nacional y luego regresó al liderazgo de la Sección 30, murió en un extraño accidente automovilístico en las cercanías de Poza Rica. Mal herido, salió volando del vehículo tras el impacto. Su chofer, Noé Cruz, tomó un arma y se suicidó.

Siendo un líder de segunda fila, golpeador despiadado en la Sección 34 de la Ciudad de México, Romero Deschamps fue un lacayo del líder real del STPRM, Joaquín Hernández Galicia, cuya fachada era negociar con Pemex beneficios para el gremio mientras los grandes negocios, como fue que el 20 por ciento de las inversiones de Pemex debían ser otorgadas a la Comisión Nacional de Contratos, que únicamente se dedicaba a triangular y obtener altísimas ganancias.

Hasta entonces era un líder menor. Pero el monstruo sólo dormía.

Cuando Sebastián Guzmán Cabrera, el nuevo líder del STPRM tras el encarcelamiento de La Quina y su banda, agotó su tiempo y pasó a jubilación, llegó el tiempo de Carlos Romero Deschamps.

Asumió la secretaría general del STPRM el 22 de junio de 1993 y permaneció en el cargo casi 27 años, con elecciones fraudulentas, sin apegarse a la ley, cobijado por todos, gobiernos priistas, panistas y ahora por Andrés Manuel López Obrador.

PEMEXGATE: TRIANGULANDO RECURSOS DE PEMEX AL PRI, VÍA EL STPRM

Tras la elección presidencial de 2000, apenas llegado al poder el panista Vicente Fox Quezada, el nombre de Romero Deschamps retumbó en el escenario nacional. Y no por un acierto sino por un acto de corrupción.

Vía el STPRM, Pemex había triangulado mil 500 millones de pesos que fueron a parar a las arcas del PRI, recursos usados para la campaña presidencial de Francisco Labastida Ochoa.

Una vez descubierta la maniobra por la Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, hoy Secretaría de la Función Pública, se le denominó Pemexgate.

Pemex remitió los mil 500 millones de pesos al STPRM con la promesa de que le serían devueltos en términos de su relación contractual. El sindicato petrolero, a su vez, los entregó como aportación para la campaña priista mediante retiros bancarios que realizaban 12 personas acreditadas por el STPRM ante las instituciones bancarias.

La investigación fue un escándalo. Por primera vez había evidencia sólida del desvío de recursos de un organismo de gobierno al PRI.

Implicados junto con Romero Deschamps aparecían su lugarteniente, Ricardo Aldana Prieto, originario de Poza Rica y un tiempo avecindado en Coatzacoalcos, quien entonces controlaba la construcción de casas de nivel medio para petroleros. Fue quien en calidad de tesorero del STPRM expidió los nombramientos a los encargados de retirar los retiros bancarios y remitirlos al PRI.

Del escándalo emergieron manchados pero encubiertos. Se acreditó el desvío de recursos, pero el encubrimiento fue escandaloso. Nadie pagó por ello. Oficialmente, nada fue ilegal; todo fue inmoral.

LA EXCÉNTRICA VIDA DE LOS HIJOS DE ROMERO DESCHAMPS

La vida excéntrica de los hijos de Romero Deschamps es tal que hasta los perritos de Paulina Romero Durán se dan, literalmente, vida de sultán.

Ella sube a las redes sociales fotografías de viajes a Medio Oriente. Se disfraza de árabe. Muestra los hoteles en los que se hospeda y hasta las imágenes de la habitación de lujo rentada… para sus perritos.

Otra ocasión se le ve en el interior de un avión particular. Y en ella, su padre, Carlos Romero Deschamps.

Una más, exhibiendo su lujoso departamento de 100 millones de pesos en Miami, Florida, Estados Unidos.

Al hijo del ex líder petrolero, José Carlos Romero Durán, le gusta presumir carros de lujo. Uno de ellos fue un Ferrari Enzo, de los que la fábrica sólo construyó 399 entre 2002 y 2004. Su valor era de 2 millones de dólares, entonces 25 millones de pesos y hoy más de 40 millones.

EL VOTO PETROLERO PARA MORENA

Entre Andrés Manuel López Obrador y Carlos Romero Deschamps hay secretos inconfesables. Algunos de ellos son de tipo electoral. En tierra petrolera, donde los líderes mandan, el voto del gremio va para Morena, el partido de Andrés Manuel.

Así ocurrió en Veracruz en 2016, cuando el gremio petrolero cargó su voto para candidatos morenistas en Coatzacoalcos, Minatitlán, Las Choapas, Agua Dulce y Poza Rica, llevando al Congreso estatal a legisladores de Morena.

El mismo escenario se dio un año después, en 2017, cuando el líder de la Sección 10 de Minatitlán, Jorge Wade González, ordenó el voto petrolero a favor del candidato de Morena a la presidencia municipal, Nicolás Reyes Álvarez, cuyo posicionamiento electoral era ínfimo y sería una proeza ganar la elección.

Solo Morena no lo habría logrado. Con el voto de la Sección 10 del STPRM, sí.

En 2018, siendo elección de presidente de la República, gobernador de Veracruz, diputados federales y locales, las secciones petroleras desarrollaron un voto corporativo que, junto al Efecto Peje, apuntaló a Morena, a López Obrador, a los candidatos a legisladores federales y locales a obtener un votación demoledora.

Bajo esa dinámica se mueve López Obrador. Su aliado inconfesable es Carlos Romero Deschamps, un líder corrupto al que insta a renunciar a la dirigencia nacional del STPRM, primero, y a pasar a retiro, después.

No le aplica la ley. No devuelve lo robado. Sólo lo deja ir.

De ahí, la tibieza de López Obrador hacia Romero Deschamps. Lo electoral, el amasiato petroleros-Morena y la burla a la ley, son capítulos de un pacto de impunidad.

Son sus secretos, sus arreglos, su complicidad.

Un narcoestado llamado Veracruz

Sábado, 13 Marzo 2021 17:38

Ávida de impunidad, la delincuencia financia campañas, impone alcaldes, controla alcaldes y al secretario de Obras Públicas y al jefe policíaco. Y el gobernador lo sabe, y lo dice, y lo reconoce y no actúa, y lo deja tal cual.

Tolerada y consentida, la delincuencia en Veracruz pone alcaldes, los somete y va por la Tesorería Municipal, por el erario, por el dinero de todos.

A los alcaldes los presiona y los somete. Y si son “muy descarados —pregona Cuitláhuac García— postulan al candidato”.

Tácita descripción de un estado narco, donde hablan las balas y resuena el fuego de la metralla, donde se mimetizan los cárteles y los alcaldes, y conviven los malos y los otros malos, y se encuentran a menudo y hasta hacen vida social, y hay espacios de poder, territorio, giros negros, recursos públicos, obras y el aparato policíaco en manos del crimen organizado y es insultante la complacencia —complicidad— oficial.

Ya se sabía pero ahora lo admite, lo asume el gobernador. Es oficial.

Al estado narco se llegó por acuerdo de capos y cúpulas políticas. Los cárteles financiando campañas y los candidatos pro-delincuentes que por llegar al poder entregan municipios, distritos, ínsulas del poder al crimen organizado.

Textual, la declaración de Cuitláhuac García es un hito:

“Las bandas delictivas que se tratan de insertar en las estructuras municipales generalmente financian campañas, ofrecen financiar a un candidato la campaña a cambio de que les dé al director de la Policía, a la Dirección de Obras y cuando van muy encarrerados y comprometieron al candidato demasiado, la Tesorería. Y si son muy descarados postulan al candidato”.

El narcoestado está aquí.

Por la ruta electoral, según la tesis del gobernador de Morena, la delincuencia se viene adueñando de alcaldías, del erario, de la obra pública, de la Policía Municipal.

Financia campañas políticas y coopta a candidatos, los futuros narcoalcaldes de Veracruz.

Lengua larga, mente corta, la de Cuitláhuac García se da vuelo al delinear lo que será el Plan de Seguridad durante Campañas y Comicios en el estado de Veracruz. Y va lo medular: su gobierno establecerá el grado de penetración del crimen en los procesos electorales municipales (Al Calor Político, 5 marzo 2021).

Aún retumban sus palabras:

“Ofrecen financiar a un candidato la campaña a cambio de que les dé al director de la Policía, a la Dirección de Obras y cuando van muy encarrerados y comprometieron al candidato demasiado, la Tesorería”.

Y si lo sabe, ¿por qué no actúa? La omisión es delito. Y conocer de una conducta delictiva y callar, es encubrir.

Cuitláhuac respinga cuando la sangre, literalmente, tiñe el proceso electoral.  Van tres crímenes de aspirantes a candidatos a alcaldías, dos de Morena, uno del PRI. Y al del PRI es al que criminaliza.

Son los muertos del gobernador. 

A Carla Enríquez Merlín, precandidata de Morena a la alcaldía de Cosoleacaque, la ultimaron junto con su madre, Gladys Merlín Castro, ex presidenta municipal, ex diputada federal, ex diputada local, ex funcionaria del duartismo, por un robo tramado por mente siniestra. Cuitláhuac García lo atribuyó a cacicazgos locales. ¿Le fabrica el crimen a los hermanos Vázquez Parissi?

A Gilberto Ortiz Garza lo interceptaron en la carretera que va a Cardel, en el centro de Veracruz. Fue hallado con varios disparos en el cuerpo en el interior del vehículo. Sería candidato de Morena a la alcaldía de Úrsulo Galván. Nada se ha hecho para esclarecer el asesinato.

Melquiades Vázquez Lucas fue ejecutado de varios disparos mientras se encontraba en el municipio de Mariano Escobedo. Era el virtual candidato del PRI a la alcaldía de La Perla, al que ya había gobernado anteriormente. 

El 10 de septiembre de 2020, su hijo, José Mauro Vázquez Gallardo, fue levantado y horas después su cuerpo fue hallado sin vida. A Melquiades sí lo criminalizó el gobernador.

A Melquiades Vázquez Lucas le arrima el narco. Exhibe una manta en que le imputa vínculos con el grupo armado que lo ultimó.

“Es lamentable que suceda esto, pero tiene que ver con esto —dijo el gobernador de Morena—. Públicamente se estuvo enviando una nota, una cartulina que salió en muchos medios”.

Luego agregó:

“Nos llama la atención de cómo se manejaba la víctima, ahí alguien habla de que lo apoyó y no le cumplió, entendemos no económicamente”.

Es revictimización y criminalización. Y lo hace el gobernador de Veracruz.

A la par, soltó la tesis de que la delincuencia financia campañas políticas, impone alcaldes, exige la Dirección de Obras, la Tesorería Municipal, la Policía Municipal.

Cuitláhuac García toca el vínculo narco-gobierno. Ya antes, Miguel Ángel Yunes Linares señaló a Fidel Herrera Beltrán, en 2004, de haber usado recursos del crimen organizado en su campaña. Aludió a testimonios en cortes norteamericanas en que integrantes del Cártel del Golfo revelaron cuánto le pusieron a la campaña del PRI por el gobierno de Veracruz.

Fue el fidelismo el período en que Veracruz se instaló como santuario de Los Zetas, grupo militar entrenado en Estados Unidos que cruzó al lado oscuro, sirvió a Osiel Cárdenas Jiménez y luego se escindió del Cártel del Golfo hasta constituirse en el grupo delincuencial más sanguinario, rival del Cártel de Sinaloa, de los Arellano Félix, de los Beltrán Leyva y del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Con Javier Duarte fue igual. Su campaña recibió recursos de Los Zetas, según acusó Yunes Linares, y el estado narco siguió su avance.

Hoy alerta Cuitláhuac García que hay financiamiento de la delincuencia a los candidatos a alcalde. Una relación siniestra, espacios de poder, recursos, control de las obras, infiltración en la Policía.

Permea el narco en la base de la pirámide. Propone alcaldes o quita del camino a los que no le son afines. Ya se sabía pero ahora lo admite el gobernador. ¿Y cómo lo evita? ¿O el plan es dejar que el crimen organizado detente el poder?

Se sabe, también, que los alcaldes pagan cuota. Se incendian sus pueblos, resuena la metralla, corre la sangre y los ediles en su burbuja de inmunidad. Pagan protección con dinero del erario.

Afuera cunde el miedo. Se desploma la economía. Huyen los capitales. Ciudades con brillo se transforman en pueblos fantasma. La gente se cuida porque aquí se respira el miedo.

Y los alcaldes, en cambio, caminan por las calles, sin escolta, sin temor; hacen vida social, degustando finos vinos, carnes exquisitas, el drink en cada ocasión. Suelen correr apenas asoma el sol o trepar en la bicicleta para expandir el pulmón. ¿O no Víctor Carranza?

Otros, líderes como Carlos Vasconcelos, candidato del PRI a la alcaldía de Coatzacoalcos, presume una guardia pretoriana “porque la puedo pagar”. Pero en 2017, en mantas de la elección anterior le imputaron pago de 100 mil pesos semanales a Los Zetas por protección. ¿También, “porque los puedo pagar”?

¿Qué hará con Vasconcelos el gobernador? ¿O con Roberto Chagra Nacif, ex síndico de Coatzacoalcos, ex candidato a diputado federal suplente, que un día aparece en una narcomanta —con razón o sin razón— y otro le recuerdan que el Comandante H, alias Hernández Martínez Zavaleta, le rentó dos pisos de su edificio para convertirlo en gimnasio lavador, y sus cónclaves se realizaban en el célebre restaurant Port House, también propiedad de Chagra, clausurado a partir de la embestida contra el jefe de plaza zeta que lo llevó a prisión tras el crimen de una familia?

Y así, Veracruz entero, el de antes y el de hoy. El vínculo entre el narco y los hombres de poder, candidatos a alcaldes, presidentes municipales en funciones, líderes de partido, caciques, avanzando y permeando por la vía electoral o a golpe de violencia, miedo y dolor.

Así, en ese narcoestado llamado Veracruz.

Archivo muerto

Una valla metálica se vuelve memorial; el Palacio Nacional, una pantalla de proyector en que se lee con letras mayúsculas “un violador no será gobernador”; contingentes de mujeres que son encapsuladas en su trayecto al Zócalo; unas reclamando respeto a sus derechos, a la justicia, a la igualdad; otras cantando, recriminando la ceguera presidencial; unas más, las violentas y los violentos —porque hubo tipos que usaron disfraz de mujer— lanzando embates, golpeando el muro de la vergüenza con martillos y marros, desvirtuando la demanda genuina de las féminas; otras mujeres golpeando e intentando quemar a policías mujeres, lo que es una aberración. Y el Mesías Presidente sumido en la terquedad total.

No aprende Andrés Manuel que el movimiento feminista no es un ente político, ni ideológico, ni fifí, ni conservador, ni diabólico. No asimila que las féminas con sus demandas y reclamos, sus gritos y llantos, sus muy particulares exigencias —las de respeto a su integridad, las de una vida sin acoso sexual, las de igualdad laboral, las de acceso real a los espacios de poder y tantas y tan diversas causas—, no son instrumento político de nadie, como López Obrador las concibe.

El Dios de la Necedad ni las ve ni las oye. O las ve y las oye pero las desprecia. Un presunto violador, Félix Salgado Macedonio, con cinco denuncias en el aparato judicial que no caminan porque la impunidad lo acuerpa y las víctimas las ignora, es el catalizador del presidente. El encubrimiento es tan evidente como insultante. Primero el compañero de correrías políticas, el sátrapa sin moral, el protagonista de escándalos, el matraquero del Peje, y luego el movimiento femenil y sus justas demandas.

Como hace un año, Andrés Manuel salió derrotado. El lance contra las mujeres lo pulverizó. Dos años después de asumir la Presidencia, no resuelve la ecuación. Se muestra misógino, patriarcal, encubridor, feudal. A la valla metálica erigida en el zócalo de la ciudad de México para distanciar la protesta del Palacio Nacional, sólo le faltó el foso de agua y los cocodrilos. Ellas, las mujeres, en cambio, derrocharon talento y audacia. Sobre el muro de la vergüenza se inscribieron los nombres de las víctimas. Y lo adornaron con flores. Y entre valla y valla fluía el gas lacrimógeno lanzado por la policía de la capital, vaciado por igual sobre las violentas que golpeaban con el marro que sobre las jóvenes que colocaban flores. Y López Obrador predicando que no hubo represión. La hubo, y miedo también…

Para nada sirve Víctor Carranza, y a eso súmese la cobardía. Supo que existía una orden de arresto para el cabildo de Coatzacoalcos por desacato a un laudo laboral que obliga al ayuntamiento a liquidar una millonaria indemnización a un empleado, y lo ocultó. Los regidores, que suelen avalarle la mayoría de sus ocurrencias, que contadas veces alzan la voz y lo increpan, amanecieron con que irían a prisión por 10 horas por conculcarle su derecho a un trabajador a recibir su liquidación.

El alcalde Carranza mostró entonces que la cobardía también es lo suyo. Señala a la síndica con licencia, Yazmín Martínez Irigoyen, de haber entorpecido el trámite y de manera negligente no haber dado cumplimiento a la sentencia. Y le lanza una andanada mediática, olvidando que la síndica será corrosiva y complicada, pero es también autoridad. Yazmín evidencia que el ocultamiento de información a integrantes del cabildo —notificaciones de tribunales, por ejemplo— es práctica común del director jurídico municipal, Agustín Jiménez Hernández, otro especimen de baja ralea con dotes para la mentira. Vía un juicio de amparo, el arresto se mantiene en punto muerto. Pero si no se da cumplimiento al pago al trabajador, la ley perseguirá al cabildo en su conjunto aun cuando los ediles hayan concluido su gestión. Bazofia de Cuarta es lo que Morena le ha dado a Coatzacoalcos: un alcalde, Víctor Carranza, ahijado de la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, y una banda de inútiles que han llevado al municipio a la penumbra, al abandono, al peor nivel, superando las taras políticas de su antecesor, el priista Joaquín Caballero Rosiñol. Lo que es no ver la realidad: con estas lacras hundiendo a Coatzacoalcos y Morena imaginando que retiene la alcaldía…

Queriendo abarcar mucho, Saúl Wade va a terminar apretando poco. L’enfant terrible —el niño terrible— de Minatitlán no se sacia con su regiduría, ni antes con la Tesorería, ni con haber gobernado desde las sombras, primero con TítereCheng Barragán, el ex alcalde-súbdito, y ahora manejando a su antojo al presidente municipal, el morenista, Nicolás Reyes Álvarez. Saúl Wade, el cachorro cáustico de Jorge Wade González, líder de la Sección 10 de Minatitlán, tiene infiltrados y controlados a tres partidos de “oposición”: Fuerza por México, Podemos y Redes Sociales Progresistas, y el candidato de Movimiento Ciudadano, guardado como si en las calles hubiera guerra civil. Es el escenario que construye El Terrible Saúl, manejando a la oposición a su antojo. Y va por más. Sus amigos cuentan que su nueva obsesión es imponer por lo menos un regidor por cada partido, sumados a los priistas que le dejen y a su gente en Morena.

O sea, seguir siendo el mandamás de los destinos de Minatitlán controlando el cabildo y los espacios administrativos clave. Su proyecto no está en operar para un triunfo la alianza PRI-PAN-PRD. Los Wade traen pacto con Morena. Pero a toda acción, por supuesto, corresponde una reacción. Ante la traición de los petroleros y las tretas de Saúl Wade, el alto mando del PRI en Veracruz decidió no otorgarle ninguna posición en la planilla y si quiere regidores que le dé oxígeno a los partidos de oposición… 

Rocío Nahle: un fraude y un fiasco

Lunes, 01 Marzo 2021 15:37

Aduladora sin par, Rocío Nahle le sigue el juego, como nadie, a Andrés Manuel. Atiza el sueño de una refinería sin futuro, el combate al huachicol aunque se viole la ley, o embiste a las energías limpias, o impulsa la ley eléctrica inconstitucional y Pemex registra pérdidas de casi 500 mil millones de pesos en 2020. Y aún así, no deja de mentir.

Atrabancada e irascible, la secretaria de Energía tiene la soberbia en las venas, la fantasía en la mente y la intolerancia en cada poro de la piel.

Dos de sus ocurrencias —la refinería de Dos Bocas y la compra de pipas en la lucha contra el huachicol— andan en la mira de la Auditoría Superior de la Federación.

Uno de sus protegidos, Miguel Ángel Lozada Aguilar, tuvo que dejar la dirección de Pemex Exploración y Producción por su implicación en la Estafa Maestra con que el círculo peñanietista, los fifí, triagulaban recursos a universidades y éstas los remitían a campañas del PRI. Nahle lo defendió como leona enardecida. Lo impuso contra las voces que alertaban lo que se veía venir. Y al final, pese a evadir una inhabilitación de la Secretaría de la función Pública, se tuvo que ir.

Otra de sus genialidades fue acotar a empresas productoras de energías limpias y modificarles, vía acuerdos ejecutivos, el marco legal impactando contratos firmados con anterioridad y poniendo en riesgo la inversión. Al final, la justicia federal la hizo recular.

Tundida en los tribunales, no le quedó más impulsar la nueva Ley de la Industria Eléctrica que es tácitamente una expropiación, gestando una posición ventajosa para la Comisión Federal de Electricidad en detrimento de los inversionistas privados. Tarde o temprado, el gobierno irá a instancias internacionales por demandas de particulares y, peor, por violar términos del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá que eventualmente generarían sanciones dolorosas.

Y la joya de la corona: en 2020, Pemex sufrió una pérdida de 480 mil 966 millones de pesos, 38 por ciento superior a 2019 cuando el saldo fue de 347 mil 926 millones de pesos. 

Pemex en el peor momento de su historia. Y Rocío Nahle, en la boca del volcán.

Su mundo es irreal. Y el del presidente, también. Uno se afana en que la refinación de combustibles es la palanca del desarrollo en un mundo que tiende hacia los automóviles eléctricos, y la otra le vende que las energías fósiles son el futuro de la humanidad.

López Obrador pregona que en México la clave es producir petróleo y no importarlo, procesar derivados, la refinación y la petroquímica. Sólo faltó invocar a López Portillo y afirmar que hay que prepararse para administrar la abundancia.

Sueño o delirio, es suponer que Pemex tiene remedio. Se cae a pedazos desde los días del salinismo, y luego con Vicente Fox, y así siguió con Felipe Calderón, y entró en crisis con Enrique Peña Nieto. Lo fueron matando paulatinamente. Y en dos años de la Cuarta Simulación, su deuda crece —más de 2 billones de pesos—, se refina el 50 por ciento de lo esperado, se produce crudo pero se pierde clientela. Técnicamente está en quiebra. Y Rocío Nahle está ahí.

Nahle se mueve con energía sucia; su mente también. Se le atasca el carburador. No arranca. No hay chispa en la maquinaria. No hay ignición. La marcha patina. La nave se comienza a tostar.

Y ante el desastre, la ocurrencia. Y tras la ocurrencia, la corrupción.

Sus excesos no son peores que los del pasado. Licitaciones amañadas, contratos fuera de norma, obras para el socio del compadre, obras para familiares, obras para la runfla que medró durante la dinastía PRIAN y que hoy siguen robando en la tiranía de los Obrador. Éstos no son peores pero su bandera —y su cuento— fue que no eran iguales.

Sí lo son. En Dos Bocas, el informe de la Auditoría Superior de la Federación correspondiente a 2019 halló inconsistencias por 75 millones 591 mil 093 pesos.

De ellos, 70.7 millones de pesos son “por diferencia detectadas entre los volúmenes de obra pagados y los reales ejecutados”.

De igual manera, se detectaron pagos por 2.7 millones de pesos “en diferencias determinadas en la revisión por el uso y cobro de maquinaria diferente a la ofertada y contratadas, en relación con la que realmente se utilizó para realizar las labores en la obra”.

Otros 2.1 millones de pesos correspondientes a duplicidad de pagos de los mismo rubros considerados en distintos conceptos y no se elaboraron todos los reportes semanales en los que se acredite el número de horas trabajadas por el personal en cada disciplina reportada por los contratistas, según difundió el portal Infobae.

La respuesta de Rocío Nahle a la ASF estribó, como siempre, en una pataleta. En la construcción de la refinería de Dos Bocas no se aplicó ingeniería básica, como señaló el órgano auditor. Pero eso es pecatta minuta. Lo sustancial es a quiénes les otorgó los contratos.

Dos de ellos quedaron en manos de sus allegados. Uno, para la construcción de la plataforma en la que se erigirá la refinería, consorcio en el que participa Construcciones y Reparaciones del Sur, propiedad de Juan Carlos Fong Cortés, socio en subastas bancarias y allegado a Arturo Quintanilla Hayek, compadre de la secretaria de Energía. Su monto, 4 mil 968 millones de pesos.

Otro, para la construcción de almacenamiento de 200 mil barriles de combustible con un monto de 952 millones 200 mil pesos. El beneficiario es IM Vaga Construcción, cuyo propietario formal es Luis Mario Vadillo García, pero su operador real es Leopoldo Suárez Fernández, actual secretario de Obras Públicas del ayuntamiento de Coatzacoalcos, feudo de Rocío Nahle García, donde desgobierna su compadre, Víctor Manuel Carranza Rosaldo.

Dos Bocas es la mayor zarandaja que se le podía ocurrir. Una refinería entre el fango playero, los cimientos en lodo vil, tasada en 8 mil millones de dólares y con tiempo fatal para ser concluida en julio de 2022, que los expertos dicen no podrá ocurrir.

Lo de menos es erigir un proyecto de refinación, fincado en la saliva oficial y en el delirio de López Obrador por petrolizar la economía nacional. Lo demoledor estriba en apostarle a una obra sin rentabilidad, sin futuro, cuando el mundo tiende hacia los automóviles eléctricos.

A Norma Rocío Nahle la desborda otro fantasma: el huachicol. Genial la fórmula para acabar con el robo de combustible. Cerró las válvulas para que el fluido no transitara por los ductos. Dejó a los ladrones sin nada que extraer. Y al pueblo sin gasolina.

Su remedio fue otro tiro en el pie. Ante el desabasto, frente a la ira, el gobierno adquirió 679 pipas para el transporte de combustible. Todos fuera de norma.

De acuerdo con la ASF, los autotanques “no fueron entregados con la oportunidad requerida, no cumplieron la totalidad de las especificaciones técnicas establecidas en las Normas Oficiales Mexicanas (NOM), no se efectuó la inspección de los bienes recibidos, ni se distribuyeron con base en las necesidades de abastecimiento y se identificaron deficiencias en la operación, resguardo y mantenimiento de los vehículos”.

Y se pagaron 5 millones 379 mil dólares más de lo contratado originalmente.

Institucionalmente, Nahle es un fraude; políticamente, un fiasco.

Su coto de poder es Coatzacoalcos. Controla el ayuntamiento, la diputación federal y la diputación local. Pero de todos no se hace uno.

Bajo el poder de Morena, Coatzacoalcos vive entre la violencia y el miedo, el caos económico, el abuso de autoridad, corruptelas, malversación, desvío de recursos, obra de medio pelo, contratos irregulares, asignaciones a amigos y testaferros, y casos de delincuencia y crimen organizado en el círculo más allegado al alcalde Carranza y a la flamante secretaria de Energía, Rocío Nahle García.

Morena, pese a todo, flota como los desechos en el mar. Sus candidatos son una vergüenza: un diputado gris, una diputada invisible, una regidora majadera y un alcalde con cola monumental.

Morena vende, aún, pero su oferta política es basura. Es el reflejo de la secretaria de Energía, de su ignorancia y su incapacidad operativa. Sus alfiles no prenden, no motivan. Sueñan con que el efecto López Obrador definirá la elección del 6 de junio. 

Nahle da tumbos. Dos Bocas no arrancará en julio de 2022, como presume. O lo hará como si fuera un alambique de destilación. Y el huachicol sigue. Y la Ley de la Industria Eléctrica provocará bloqueos comerciales a México. Y Pemex está en fase terminal.

Mientras, Nahle le sigue dando cuerda a López Obrador.

 Archivo muerto

 Llega a Xalapa y Emigdio vuelve a escandalizar. A los cinco días del crimen de su madre, Gladys Merlín Castro, y hermana, Carla Enríquez Merlín, hay show policíaco en la capital de Veracruz. Sus escoltas son intervenidos por elementos de Seguridad Pública estatal, sobre la avenida Lázaro Cárdenas, a la altura de Sedesol.

El primer reporte citaba una persecución, un enfrentamiento y el choque de una de las unidades vehiculares de Emigdio Enríquez Merlín.  Sus escoltas, que son elementos de la policía estatal, contra Policía Municipal y de la SSP. El auto del hijo de la ex alcaldesa de Cosoleacaque, ex diputada federal y local, muestra los signos de la acción, pero Millo afirma que sólo fue un impacto, provocado por el “amarrón” de otra unidad, sin que el conductor del hijo de la alcaldesa evitara el golpe “por buey”, cuenta el junior. Es nota en los medios y las redes viralizan la información. Y luego el silencio. ¿Hubo en realidad una balacera? ¿Por qué actuó SSP contra el vehículo y guardias de Emigdio Enríquez Merlín?

¿Fue una confusión o el junior del clan Merlín está bajo investigación? Apenas el lunes 15 de febrero ocurrió el doble crimen de Gladys y Carla y hay más dudas que certezas, más penumbra que luz, sospechas a granel. ¿Fue robo? ¿Fue una ejecución al estilo narco? ¿Fue venganza? ¿Es un caso de huachicol, sabiendo que el negocio cumbre de Gladys eran las gasolineras y que todo propietario sufre presiones brutales? ¿Hay móvil político y por qué? Emigdio Enríquez afirma que la Fiscalía de Veracruz mantiene el caso en la opacidad y que el crimen lo perpetró alguien que conocía bien la casa. ¿Insinúa que fue el IPAX, la policía auxiliar, dependiente del gobernador Cuitláhuac García? Mientras, Cosoleacaque se agita, la población tomas calles, alzan la voz, reclaman un regreso a la paz.

Y a 400 kilómetros, en Xalapa, hay versiones de metralla y disparos, se confrontan la escolta de Emigdio Enríquez Merlín con elementos de Seguridad Pública de Veracruz… Enésimo fracaso de Yazmín Martínez Irigoyen, ahora intentando ser la estrella de Fuerza por México. En un pestañeo, soltó a los demonios del partido rosa. Desató una oleada de repudio y el amago de renuncias si la imponen como candidata a diputada local por el distrito Coatzacoalcos Urbano. A minutos de recibir el espaldarazo, se gestó la revuelta. Se irían dirigentes, militantes y hasta organizaciones de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (Catem), socavando la estructura del partido que lidera a nivel nacional Gerardo Islas Maldonado.

Y ahí se esfumó el sueño de la síndica del ayuntamiento de Coatzacoalcos. Nada le sale. En Morena la marginan; el PRD la bajó de la candidatura; Unidad Ciudadana no le dio entrada, y ahora Fuerza por México la deja fuera ante el riesgo de una desbandada. Lo que se siembra, se cosecha… Consuelo Valentín es ya la virtual precandidata de Fuerza por México a la diputación federal por Coatzacoalcos. De extracción morenista, supo deslindarse de la pandilla obradorista al advertir los alcances y las ambiciones, la exclusión de quienes ayudaron a forjar a Morena. Un día, tras denunciar reiteradas violaciones al estatuto interno, simplemente se fue. Desde entonces alza la voz, exhibe la simulación, el engaño, la trampa. Su postulación formal ocurrirá en los días por venir.

Mientras, decenas de morenistas le ofrecen su respaldo y el 6 de junio su voto. Consuelo Valentín irá contra la actual diputada federal, Tania Cruz Santos, quien busca la reelección, y contra la priista Nereida Santos Hernández, y los candidatos de Redes Sociales Progresistas, Carlos Morales González; de Movimiento Ciudadano, Christopher Alan Santos, y de Encuentro Solidario, Jorge Puig… Show y patraña del vendelotes Salvador Cueto Sosa, agitando con el señuelo de la demanda democrática en Morena para luego, como siempre, negociar. Esta vez usa a Justiniano Santiago Cruz, pide piso parejo, proceso interno transparente, que no haya farsa en la elección de candidatos, protestan aquí y allá, alzan la voz e increpan a su dirigencia nacional, y al final Salvador Cueto volverá al redil.

Es su estilo. Así incrustó a su hija Fabiani en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, haciéndola regidora y logrando una comisión clave: tenencia de la tierra. Fabiani gestiona la regularización de predios y Salvador Cueto, su papá, legaliza las tierras que revende. Es su show y allá quien se deje sorprender… Víctor Nazariego Ortiz es el coordinador general de campaña de Nereida Santos Hernández, precandidata a diputada federal por la alianza Veracruz Va en Coatzacoalcos.

Ya desligado del Partido Verde, fue uno de los operadores del Frente Cívico que llevó a la pasarela a diversos actores políticos que aspiran o aspiraron a la alcaldía y diputaciones federal en el distrito XI y locales urbana y rural, distritos XXIX y XXX de Veracruz. Nazariego Ortiz tiene a su cargo operar un proyecto que le permita al priismo agenciarse la diputación federal por Coatzacoalcos, hoy en manos de Morena… ¿Cuál es esa empresa que factura y factura obras que no realiza y que el ayuntamiento de Coatzacoalcos, con la venia de su alcalde, Víctor Carranza Rosaldo, no duda en pagar?

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