Martes, 19 de octubre de 2021

Fuera de Foco

Rodolfo Mendoza: de prominente a delincuente
Silvia Núñez Hernández

Columna Sin Nombre

Lo que se dice de la protesta de Dos Bocas
Pablo Jair Ortega

Buenos Días Veracruz

La gota que derramo el vaso
David Varona Fuentes

Informe Rojo

“Gutierritos”, el engañabobos, anda en campaña
Mussio Cárdenas Arellano

@suntos de poder

México en manos de delincuencia organizada
Manuel Carvallo Carvallo

Columna Invitada

"Servir o servirse"
Columna Invitada

Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

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“¡Puente Nacional: llegó la hora!”, reza el mensaje. Y sí. Llegó la hora del cacicazgo de Marcelo Montiel Montiel en su tierra natal, con un títere político, su hermano Roberto, postulado a la alcaldía por la coalición Morena-Partido del Trabajo-Partido Verde.

Roberto Montiel Montiel, alias “Calelas”, luce sonrisa forzada y rasgo descompuesto, la calva que asoma, la frente que crece y que delata la edad. Y viste el color de Morena, olvidando los días en que el PRI les dio abrigo, techo y fortuna, y poder.

Lo apuntala Javier Herrera Borunda, líder real del Partido Verde Ecologista de México en la entidad, en cuya memoria esconde —o pasa por alto— los agravios de Marcelo Montiel a Fidel Herrera Beltrán, su padre, en la búsqueda de la candidatura a gobernador de Veracruz.

Lo avala, también, Manuel Velasco Coello, priista, ex gobernador de Chiapas, actual senador de la República y operador número uno del PVEM ante el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En cónclaves varios, refieren habitantes de Puente Nacional, Marcelo Montiel, Manuel Velasco y Javier Herrera Borunda pactaron la imposición de “Calelas” Montiel como candidato de la coalición Morena-PT-Verde a la presidencia municipal, operando con la burocracia municipal y con los recursos que tuvieran a su alcance.

Este miércoles 3, la propaganda de Roberto Montiel inundó las redes sociales con un mensaje dirigido a militantes y simpatizantes de la coalición Juntos Haremos Historia, el morenismo que ahora tendrá como candidato a un emisario del PRI.

LA TRAICIÓN A FIDEL HERRERA

Entre 2003 y 2004, siendo por primera vez alcalde de Coatzacoalcos, Marcelo Montiel realizó una mala lectura del proceso de sucesión. Hiperactivo como es, el entonces senador Fidel Herrera Beltrán recorría Veracruz evidenciando su intención de ser el sucesor de Miguel Alemán  Velasco, trabando acuerdo con grupos y corrientes priistas y no priistas, caciques y líderes sindicales y con alcaldes de alta operatividad.

Un día, Marcelo Montiel se comprometió con Fidel Herrera y al siguiente lo traicionó. Sin advertir el efecto que tendría su error, dejó al senador y cargó su operación hacia el ex director del Sistema de Administración Tributaria de la Secretaría de Hacienda, Tomás Ruiz González, quien se movía en la línea del gobernador Alemán Velasco.

Eran célebres las reuniones en la residencia de Marcelo Montiel en Coatzacoalcos, siendo Tomás Ruiz el invitado de honor.

Al final, la candidatura del Tomás Ruiz se frustró, pero Marcelo Montiel evidenció su desprecio a Fidel Herrera Beltrán, quien en la elección de 2004, bajo las siglas del PRI, se agenció el gobierno de Veracruz.

Hoy, su hijo, Javier Herrera Borunda, premia la traición de Marcelo Montiel a Fidel.

DE CAMPESINOS A TERRATENIENTES

A Puente Nacional, municipio ubicado a 200 kilómetros de Xalapa, la capital de Veracruz, le llega su hora, dice la propaganda electoral de “Calelas” Montiel, y con ello se fincan las bases del cacicazgo de Marcelo Montiel Montiel y una familia que pasó de arar tierras y pastorear becerros a acaudalados ganaderos y terratenientes con un crecimiento exponencial en 20 años.

Originario de Naranjos, congregación de Puente Nacional, Marcelo Montiel es un abogado que tácitamente nunca ejerció la profesión. Su efímero paso por el aparato judicial fue desastroso: desconocer un término de tiempo para consignar a un detenido provocó su inmediata liberación y, de paso, un escándalo en la Procuraduría de Veracruz.

Otro más tuvo que ver con la liberación de ciudadanos migrantes en condición de indocumentados, que lo hizo desistir de continuar en el Ministerio Público. Y ante tal incompetencia, tocó la puerta del PRI.

Su mentor, Carlos Brito Gómez, lo fogueó en la contienda por la diputación federal por Coatzacoalcos, en 1982; la dirección del DIF cuando Brito asumió la alcaldía de Coatzacoalcos tras el suicidio de Juan Osorio López; la tesorería municipal en el gobierno de Edel Álvarez Peña; la presidencia del PRI local; la secretaría del Ayuntamiento en el trienio de Rogelio Lemarroy González.

Y de ahí al Congreso de Veracruz, siendo oficial mayor, el que controlaba los recursos y dispensaba los pagos, operaba políticamente y acumulaba todo lo que le permitiría llegar al ayuntamiento de Coatzacoalcos en la elección de 2000.

Así, el campesino se transformó en un potentado.

Y las tierras en Naranjos comenzaron a crecer. Y el ganado fino. Y el poder.

RANCHOS Y MÁS RANCHOS

A los Montiel les fue bien con Marcelo en la alcaldía de Coatzacoalcos, pero más con Javier Duarte de Ochoa en el gobierno de Veracruz y con Enrique Peña Nieto en la Presidencia de México.

El Libro Negro de Marcelo, un compendio de acciones, contratos, pagos irregulares, cobro de impuestos sin que se esclareciera su destino final, elaborado en el ayuntamiento de Iván Hillman Chapoy, bajo la directriz del entonces tesorero, Mariano Moreno Canepa, es evidencia del historial de corrupción que distingue al ex presidente municipal de Coatzacoalcos que hoy construye los cimientos de su cacicazgo en Puente Nacional.

El documento de más de 400 hojas contiene, por ejemplo, el cobro del impuesto por translación de dominio cobrado a tres subsidiarias de Petróleos Mexicanos, más de 200 millones de pesos, cuya aplicación en documentos contables quedaron en la opacidad.

Su segundo mandato de Marcelo Montiel, entre 2008 y 2010, dejó una mancha brutal: el endeudamiento del municipio de Coatzacoalcos alcanzó los 260 millones de pesos. Y la opacidad siguió.

Mientras, la fortuna crecía. Y las tierras. Y el ganado.

Versiones conocidas entre lugareños de Naranjos y municipios aledaños, establecen que Marcelo Montiel, por sí o vía prestanombres, cuenta con por lo menos tres ranchos espectaculares. Uno de ellos en Mata de Caña, a pie de la carretera que va de Conejos a Huatusco. Su superficie: 500 hectáreas. En él hay unas mil 500 cabezas de ganado.

Otro, de 300 hectáreas, entre Teocelo y Xico.

El de Naranjos, su lugar de origen, ha crecido hasta alcanzar 400 hectáreas, con cultivo de caña y crianza de caballos y búfalos.

Posee, además, un departamento en la Ciudad de México y otro en el puerto de Veracruz.

Un versión no desmentida, alude a un fastuoso rancho adquirido por Marcelo Montiel en Brasil, país que le genera un encanto especial, relacionado con personajes pintorescos, los cariocas de infinita alegría que lo atan a un ambiente que en México no ha podido lograr.

LA CASA DE PORFIRIO SERRANO

Al ex secretario de Desarrollo Social del gobierno de Miguel Alemán Velasco, Porfirio Serrano Amador, le compró una lujosa casa en el fraccionamiento Castillo de las Ánimas, en Xalapa. La operación habría sido por 10 millones de pesos.

Serrano Amador fue uno de los hombres de poder en los tiempos de Dante Delgado Rannauro en el gobierno de Veracruz y paró en cárcel por delitos que le imputó el gobierno de Patricio Chirinos Calero al inicio del salinismo.

Dejó la prisión no por demostrar inocencia sino porque los delitos ya habían prescrito.

A esa misma secretaría del gobierno de Veracruz, Sedesol, arribó Marcelo Montiel Montiel años después, en 2010, de la mano de Javier Duarte. Ahí operó un asunto espinoso: cómo dejar sin efecto la asignación de tierras al empresario pozarricense, Francisco Colorado Cessa, en la reserva territorial de Coatzacoalcos.

Pancho Colorado había obtenido más de 6 hectáreas de terreno mediante un fideicomiso a favor de ADT Petroservicios, su empresa constructora, durante el gobierno de Fidel Herrera Beltrán.

Detenido en Estados Unidos, juzgado por lavarle dinero al grupo delincuencial Los Zetas, mediante la compra de caballos finos, hecho que el empresario admitió ante un juez, y finalmente sentenciado a 20 años de prisión, se convirtió en una bomba de tiempo para el ex gobernador Herrera Beltrán y el gobernador Javier Duarte. Y Marcelo Montiel lo arregló.

Los terrenos volvieron a poder del gobierno de Veracruz y luego fueron revendidos a la empresa Obras Portuarias de Coatzacoalcos.

Tiempo después, tras renunciar a la Sedesol estatal, se convirtió en delegado de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno federal en Veracruz. Y ahí enfrentó otro escándalo de corrupción y cuatro denuncias por el robo de tarjetas de adultos mayores, pagos no realizados a participantes de programas sociales, simulación de obras y falsificación de firmas para el cobro de viáticos y otros apoyos a beneficiarios.

LOS MUCHACHOS Y LOS OPERADORES

En los ranchos de Marcelo Montiel proliferan los jóvenes a quienes les ve futuro. Los pasea y los orienta. Son su debilidad. El contacto social es común en la mecánica política. Celebraciones van y vienen, los brindis, el festejo. Y “Marcelo Montiel atrapado en una irrefrenable manera de beber”, refiere una fuente.

Roberto Montiel, su hermano, carece de perfil político. Es, tácitamente, “un instrumento del proyecto para consolidar el cacicazgo y apoderarse de la zona de Las Trancas”.

“Calelas” Montiel no tiene empaque político. Estudió en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), siempre bajo las órdenes del ex alcalde de Coatzacoalcos.

En Puente Nacional, la operación política corre a cargo de la burocracia municipal. Empleados que acaban de ser “renunciados”, cobran salario y se integran al equipo de Roberto Montiel.

El personaje clave es el actual tesorero, Fidel Ronzón Rodríguez, quien ocupara el mismo cargo en el municipio de Agua Dulce, entonces siendo parte del equipo del hoy diputado local, Gonzalo Guízar Valladares.

Entre los antecedentes de Fidel Ronzón se encuentra haber sido director del penal Duport Ostión, en Coatzacoalcos, cuando comenzó a operar desde su interior el crimen organizado.

JAVIER HERRERA Y CACICAZGO

Políticamente maltrecho, sin el poder que un día su padre, Fidel Herrera, detentó, Javier Herrera Borunda le allana el camino al “Calelas” Montiel.

Roberto Montiel es el títere; Marcelo Montiel, el titiritero. Uno acata, el otro ordena. Y Puente Nacional, en el rejuego de la ambición y el poder.

Su candidatura por la vía de la coalición Morena-PT-Verde, con el fidelismo de regreso, da a Marcelo Montiel el aparataje para construir el cacicazgo que en Coatzacoalcos perdió.

* Mota, Américo, Carvallo, Kuri en posiciones priistas * Los Yunes contra Julen * Andrés Manuel dice que se contagió * ¿Supo que tenía Covid 19 antes de ir a Nuevo León? * Lu-pilla Félix Porras sería síndica de Nicolás Ruiz * Sheyla Jara regateó candidatura en el PRI * Manuel Villegas moviendo a Redes Sociales Progresistas

Huele a rancio la alianza de oposición, a podrido, al fidelismo que fraguó los cimientos del desastre veracruzano, al duartismo que perpetró el saqueo descomunal, al yunismo azul que persiste en la obsesión monárquica, al antiyunismo que puja por su retazo de poder, o al perredismo que exige y vocifera como si valiera algo y reclama espacios que eviten su extinción.

Reviven con la alianza PRI-PAN-PRD la escoria y lo trillado, unos imputados por delitos cometidos en los tiempos de Javier Duarte cuando el hobbie era robar y robar; otros por despotismo y arbitrariedad, fortunas mal habidas y abuso de autoridad; unos más, reciclados entre la basura residual del peor período político que se haya vivido en Veracruz.

Y los juniors del panismo que no dejan el pañal y ya pregonan que son la salvación.

Va, por ejemplo, Adolfo Mota por la diputación federal en el distrito Xalapa Rural, postulado por el PRI y acogido por la alianza Va por México, con una carta de presentación que huele a cárcel de máxima seguridad: la denuncia que interpuso el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares por desvío de recursos en la Secretaría de Educación de Veracruz en el régimen duartista.

A su lado, Mota tuvo a Carol Jessica Moreno Torres, entonces pareja de Arturo López Obrador, hermano del hoy presidente de México, acusada por malversar 100 millones de pesos siendo oficial mayor en la SEV. Otras versiones apuntan a que el atraco fue de 250 millones.

Y el PRI de plácemes, regodeándose postulando a un duartista VIP.

Orizaba lo regatea Fidel Kuri Grajales. Pretende la diputación federal, disputando la elección interna al alcalde con licencia, Igor Rojí, de la cuadra del dos veces presidente municipal, Juan Manuel Diez Francos.

Con tufo a Duarte, Fidel Kuri fue diputado federal del PRI y dueño del equipo de futbol Tiburones Rojos, detentando el control del estadio Luis “Pirata” Fuente y de la franquicia, sin pagarle un centavo al estado y de paso, siendo el protagonista de excesos y arrebatos como aquel en que insultaba y manoteaba en el rostro del célebre Edgardo Codesal, por una decisión arbitral.

Luego vendría la desafiliación de los Tiburones a la Federación Mexicana de Futbol, por adeudos impagables y porque, en el fondo, Kuri había sobrepasado la línea de lo tolerable y tenía, dicho por ellos, hasta la madre a los dueños de clubes.

Y ahora el PRI lo vuelve a oxigenar.

Otros casos, fomentados por el PRI, apuntan a las huestes del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, que en tiempos de Javier Duarte tuvieron el poder en la mano.

Uno de ellos, Jorge Carvallo Delfín, es ubicado en la lista plurinominal de diputados locales, obviando un historial de miedo, su paso por el Congreso de Veracruz, operando las trapacerías de Javier Duarte, el maquillaje de las cuentas, el encubrimiento a la corrupción, usando los fondos del Poder Legislativo a discreción

Carvallo, sin embargo, tiene vara alta en el yunismo azul. Dícese de su lengua floja y su descaro en la delación. Por Carvallo, los yunistas conocieron las entrañas del duartismo, la mecánica del robo, las empresas que sirvieron para succionar al erario. Lo suyo fue hablar, salvarse con una traición.

Cuéntase de un noviazgo con una de las herederas del clan Yunes que atenuó los rencores hacia el duartismo a cambio de información.

Otras rémoras entran por la puerta de atrás. Cirilo Vázquez Parissi, priista, ex alcalde de Cosoleacaque, va por su segunda diputación federal, postulado por el Partido de la Revolución Democrática, mientras su hermano Ponciano, también priista, irá por su segunda presidencia municipal.

Los Vázquez Parissi, como sus medias hermanas, Regina y Fabiola Vázquez Saut, que acabaron con el cacicazgo de su padre, Cirilo Vázquez Lagunes, ejecutado por un comando armado en 2006, son producto y escoria de la fidelidad y el duartismo que transita de un partido a otro pero sin compartir una migaja del poder.

Xalapa Urbano es enclave duartista. Américo Zúñiga es la propuesta del PRI a la diputación federal. Si alguien cerró filas con el hijo político predilecto de Fidel Herrera, Javier Duarte, fue Américo y a partir de ahí su proyección, la alcaldía de la capital veracruzana, el liderazgo priista estatal.

Aún así, el hijo del célebre profesor Guillermo Zúñiga Martínez, se defiende con su gestión como alcalde, sus logros y la cohesión del priismo, la operación electoral, el control político, la conducción de una maquinaria de hacer votos que no a cualquiera se le da conducir.

Punto aparte es José Francisco Yunes Zorrilla. Lo postula el PRI en el distrito de Coatepec. Institucional, ejerce el control en Perote, su terruño, y municipios aledaños, apostando a un triunfo que lo apalanque hacia la candidatura a gobernador en 2024.

Con el fidelismo y el duartismo hubo ruptura. Fidel Herrera lo traicionó en la elección de 2006 cuando Pepe Yunes pretendió ser senador y el entonces gobernador se lo quitó de encima pactando con el PAN. El Senado era la plataforma de los candidatos al gobierno de Veracruz y de haber tenido escaño, el peroteño habría frustrado el proyecto de convertir a Duarte en sucesor de Fidel.

La ruptura con Duarte se dio en 2015 con un veto público que Pepe Yunes capitalizó. “El veto me favorece”, expresó sabiendo que el fuego de la corrupción mientras más lejos se ubique, mejor.

Pepe Yunes era ya senador y dejando pasar a Héctor Yunes Landa terminó desmarcándose del sátrapa que hoy está en prisión.

Desvencijada, erosionada, la alianza Va por México y su versión para el Congreso local y las alcaldías sirve al panismo para dirimir odios, arrebatos y traiciones.

Hay un verdugo y un tirano, Joaquín Guzmán Avilés, el Chapito de Tantoyuca que de no ser por la mano del gobernador Cuitláhuac García Jiménez, seguiría reducido a la condición de cacique panista regional en el norte de Veracruz.

La alianza con el PRI y PRD pasa por sus manos. Y aprieta cuando debe apretar. Y suelta cuando se le va encima el PAN nacional. El Chapito arguyó, con razón, que no había por qué concederle 10 distritos al PRI y otros 10 al PAN si en el Congreso de Veracruz apenas existen. Y les fijó el 60 por ciento de las postulaciones al PAN como condición para avanzar en el acuerdo de la alianza, obvio con la intención de reventar el proyecto.

El PRI no ganó una sola diputación de mayoría y sólo accedió a cuatro plurinominales. El PRD igual, sólo dos de representación proporcional y una de ellas se les fue a Morena. O sea, no tenían nada que exigir. Y el líder estatal del PAN erosionando el frente opositor al partido de López Obrador.

Pero las alianzas son para ceder y acordar. Y al final el PAN se quedó con 15 distritos a postular, mientras el PRI persiste en revivir candidatos con tufo a Fidel Herrera y a Javier Duarte.

La otra batalla es Veracruz puerto. Son los Yunes azules contra los Rementería y sus aliados. Es una trifulca por la joya de la corona, el afán de Miguel Ángel Yunes Márquez por ser alcalde del mítico puerto y sucesor de su hermano Fernando, que atiza la tesis obradorista de que monarquía de la moronga azul quiere prevalecer, regateada por Bingen Rementería, hijo del senador Julen Rementería del Puerto.

Es la alianza PRI-PAN-PRD arena de odios y traición, escaparate del fidelismo, la resurrección del duartismo, el pleito del yunismo azul contra el antiyunismo panista, y el perredismo exigiendo espacios para no desaparecer.

Huele a rancio la alianza, a podrido, a lo que tanto jodió a Veracruz.

Archivo muerto

Falló el conjuro, el “detente”, las estampitas milagrosas del Pejechamán. Andrés Manuel —dice él— se contagió de coronavirus. Y deja unos días las mañaneras, el altar de sus peroratas, el balcón de sus delirios donde a diario se da cuerda con el embuste de la Cuarta Transformación y atiza los fuegos contra adversarios, críticos, disidentes. López Obrador no resultó fuerza moral pero sí fuerza de contagio, contradiciendo al infumable subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, responsable del fracaso ante la pandemia de Covid 19, el que sucumbió al discurso de la adulación. Habrá quienes crean la versión oficial del contagio; otros no. Y mientras, un tsunami de incredulidad sacude a México.

Concediendo que Andrés Manuel esté contagiado, queda preguntar cuándo se enteró realmente: ¿antes de viajar a Nuevo León o a su regreso? Porque si ya contagiado —y sabiendo que lo estaba— tuvo contacto con decenas de personas, su acción es algo más que irresponsabilidad. Sabiendo que presentaba síntomas leves, como el presidente afirma, desayunó con Clara Luz Flores, ex alcaldesa de Escobedo y virtual candidata de Morena al gobierno de Nuevo León; encabezó el evento con el gobernador Jaime Rodríguez “El Bronco”, en el que por lo menos cinco secretarios y funcionarios del gobierno federal aparecieron sin cubrebocas, como AMLO; acudió a la casa del empresario Alfonso Romo, ex jefe de la Oficina de la Presidencia, y regresó a la Ciudad de México en vuelo comercial.

Y todo con síntomas leves, quizá ya enterado que había dado positivo a Covid 19. En redes sociales se dirime si el contagio es real y aquellos que lo dudan invocan que Andrés Manuel ha externado que se realiza la prueba de Covid cada martes. La última habría sido el 19 pasado y presuntamente fue negativa. ¿O fue positiva y lo ocultó? Los escépticos, por su parte, suponen que la revelación del contagio es cortina de humo, distractor, frente al escándalo de las vacunas que no terminan de llegar a México, o el desastroso plan de vacunación que apenas avanza, o el lucro político al dejar en manos de los pomposamente llamados Servidores de la Nación —promotores del voto de Morena— la aplicación de la vacuna contra el coronavirus, o la inminente exoneración de Emilio Lozoya Austin, el preso consentido de López Obrador que a cambio de implicar a Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray, José Antonio Meade, a dos gobernadores y un senador panista en el caso de los sobornos de Odebrecht, obtendrá su libertad, o la nueva masacre de migrantes centroamericanos en Tamaulipas. Si el contagio a coronavirus es real, se le desea que lo supere y se recupere al cien. Pero sus actos se gobierno no se pueden soslayar.

Sea lo que sea, Andrés Manuel no deja de escandalizar… Colgada de Nicolás Ruiz Rosete, Lu-pilla Félix Porras alista su regreso a ese botín llamado Minatitlán. A grito pelón, lo dice. A los cuatro vientos, lo pregona. Vocifera que será síndica en la planilla del panista-yunista que se enfila una vez más a contender por la alcaldía, que estuvo a punto de ser suya hace tres años. Entre Nico Ruiz y las Porras se pergeñan retazos de vida política. Nico en la sindicatura en tiempos del ex presidente municipal Leopoldo Torres Hernández, y Lupe Porras David haciendo añicos la alcaldía de Minatitlán en el período anterior; todos en torno a un escándalo: el puente no construido en Capoacán, cuyos millones de pesos invertidos nadie halló. Y hoy Lu-pilla Félix Porras, ex primera dama de Coatzacoalcos, ex de Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—, hija de su nefasta mamá, presume tener en Nico Ruiz el password que le dé acceso al poder. O sea, otra alianza de oposición que se pudre por revivir a la escoria del PRI, arguyendo los cercanos al empresario panista que si se tienen que aliar con Flavino Ríos, ex gobernador sustituto de Veracruz a la caída de Javier Duarte, y las Lu-pillas, lo habrá de hacer.

¿Quién dijo aquello de que después del morenista Nicolás Reyes Álvarez no podría venir algo peor? Colgada de Nicolás Ruiz Rosete, Lu-pilla Félix sería síndica en Minatitlán… Encuerdada por Hiram Hernández Zetina, Sheyla Jara Balcázar torpedeó hasta el final al PRI, a su líder en Veracruz, Marlon Ramírez, y al tricolor en Coatzacoalcos. Sin más argumento que el rollo, la empresaria cafetalera no cejaba en su empeño de ser diputada federal, regateando una candidatura con el cuento que sería posición para la militancia juvenil. El miércoles 6, en Xalapa, se dio el pre registro de la secretaria general del PRI en Coatzacoalcos, Nereida Santos Hernández, y todo marchaba a ritmo normal. Y de pronto, la rabieta de Sheyla y el encono de su padrino y amigo, Hiram Hernández. Fuentes del PRI nacional sostienen que se movió en la Ciudad de México, renuente a asumir la condición de suplente de Nereida Santos, cuya candidatura se esfumó el martes 20 al acordarse la alianza PRI-PAN-PRD para Coatzacoalcos, y que por razones de género sería para varón, pero el viernes 23 le fue reintegrada.

Cobijada por Hiram Hernández, quizá también Alejandro Moreno Cárdenas, líder nacional priista, Sheyla Jara se insertó en una trifulca por la candidatura a la diputación federal que provocó fuego amigo, y que de continuar como iba multiplicaría votos en contra en la elección del 6 de junio y el desplome estrepitoso del PRI cuando las promotoras priistas, las que se mueven en colonias, movilizan y arengan, le lanzaran la maquinaria encima, sacaran las manos y dejaran que Sheyla Jara demuestre, por lo menos, que puede llevar a las urnas a aquellos a los que les vende café o a los que les regala cubrebocas en las calles…

A Redes Sociales Progresistas lo impulsa José Manuel Villegas Pérez. Joven aún, añejo en lides políticas, Manolo Villegas viene tejiendo una extensa red de operadores en colonias y ejidos de Coatzacoalcos que aseguren los votos que refrenden el registro del nuevo partido y, en segunda, dar un campanazo en la contienda por la presidencia municipal. Proviene del marcelismo con el que rompió hace ya unos ayeres; apuntaló a Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— en la campaña por la alcaldía en 2010, y fue pieza central en la batalla electoral de 2013 que llevó al líder del sindicato de empleados municipales, Gersaín Hidalgo Cruz, a la regiduría 12 del ayuntamiento, bajo las siglas del Partido Nueva Alianza. Hoy, José Manuel Villegas va por un nuevo proyecto en Redes Sociales Progresistas donde ya es el motor de la candidatura a la presidencia municipal de Coatzacoalcos…

* La acusan de prepotente, técnicamente incapaz, altanera e ignorante de la ley

* Intenta aplicar créditos fiscales cuando ya prescribió la facultad del ayuntamiento

* Protegida de Raymundo Maciel y antes de Juan Carrera Molina y Joaquín Caballero

Por prepotente, despectiva, sin criterio en la aplicación de cuestiones técnicas, altanera e ignorante de la ley, Marina Calderón, el poder tras el trono en la Dirección de Desarrollo Urbano, es denunciada por 12 peritos y directores responsables de obra en Coatzacoalcos.

Marina Calderón, herencia de gobiernos priistas, ligada al del ex alcalde Joaquín Caballero Rosiñol y a su alfil, Juan Carrera Molina, es acusada de entorpecer trámites de construcción e intentar cobrar créditos fiscales y multas cuando ya han prescrito las facultades de la Secretaría de Obras Públicas Municipales.

Por ello, el ingeniero Juan Guillermo Orozco de León, gestor de la Inmobiliaria HEA, S.A. de C.V., exige su remoción como encargada de trámites en la Dirección de Desarrollo Urbano del ayuntamiento de Coatzacoalcos.

Fechado el 31 de diciembre de 2020, el oficio-denuncia está dirigido al Director de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Raymundo Maciel Mejía, y ella detalla los constantes obstáculos esgrimidos por Marina Calderón negándose a otorgar un permiso de ampliación de instalaciones en el Colegio San Ángel, ubicado en la colonia Fovissste, a unos metros de la zona comercial de mayor plusvalía.

El oficio 014/2020 presenta sellos de la Dirección de Desarrollo Urbano y de la Secretaría de Obras Públicas Municipales con fechas 7 y 8 de enero.

Orozco de León expone que se entrevistó con la encargada del área operativa en Desarrollo Urbano, Marina Calderón, a fin de cubrir el pago del arancel para realizar la ampliación de la cafetería del centro educativo. Sin embargo, lejos de conseguirlo, le fueron requeridos los antecedentes de construcción.

El gestor le expresó que contaba con las licencias de construcción 530/2010 y 918/2011 y se ciñó al contenido del artículo 52 del Código Hacendario Municipal que establece cinco años como máximo para que la autoridad ejerciera sus facultades de cobro. Es decir, ya había prescrito toda acción legal.

A la par, Orozco de León solicitó la condonación “de toda multa u otro concepto referente a la regularización de dichas construcciones”.

Sobre la actuación de la funcionaria, expone:

“Aprovecho la oportunidad del presente para manifestarle mi inconformidad en el desenvolvimiento de sus funciones de la Ing. Marina Calderón, ya que se maneja de una forma prepotente, despectiva, sin criterio de las cuestiones técnicas, altanera y con desconocimiento de la ley, ya que no aplica los fundamentos legales como deben ser, siempre agrediendo al pueblo”.

Orozco de León hace una reconvención a Maciel Mejía y exige la destitución de Marina Calderón:

“Los funcionarios están al servicio de la ciudadanía, ya que de los impuestos y aranceles que pagan, de ahí viene el sueldo y continuidad de sus funciones, por lo cual le pido ponga más atención y remueva de su cargo a dicha ingeniera Marina Calderón”.

El oficio contiene la firma de 11 peritos responsables de obra más “avalando mi dicho, que también están cansados de la mala atención que recibimos de la ingeniera Marina Calderón”.

Agrega:

“Esta persona viene trabajando en comunas anteriores priistas, así que no me cabe en la cabeza que siendo personal de confianza del Ing. Joaquín Caballero Rosiñol, tratando de hacerse eterna en el puesto pretendió cambiar su situación laboral de confianza a sindicalizada, y ella continúe al frente de esta institución municipal que tanto respeto merece”.

JUAN CARRERA, EL QUE LE DIO ALAS

Cobijada por Juan Carrera Molina, director de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente en el ayuntamiento que presidiera el priista Joaquín Caballero, pasó de ser simple auxiliar hasta convertirse en quien decidía la expedición de permisos de construcción y modificación de inmuebles.

Desde entonces, los gestores y director responsables de obra externaban su desacuerdo con las tácticas marrulleras de Marina Calderón.

“Revisaba los proyectos e invariablemente los objetaba. Determinaba errores que a su juicio debían ser subsanados. Así se hacía, pero cuando se presentaban nuevamente ante la Dirección de Desarrollo Urbano, emitía otra tanda de objeciones. O sea, hallaba nuevos errores, lo que contraviene el procedimiento”, precisó una fuente en conversación grabada.

MACIEL, SU NUEVO PROTECTOR

Con Juan Carrera se convirtió en una poderosa y complicada funcionaria. Con el actual titular de Desarrollo Urbano, Raymundo Maciel Mejía, en el ayuntamiento presidido por Víctor Manuel Carranza Rosaldo, de Morena, es peor.

Rebuscada, fríamente calculadora, Marina Calderón irrita al gremio de los constructores con las constantes objeciones a los proyectos de obra o remodelaciones, violando la normatividad.

“Maciel, como antes Juan Carrera, le permite todo”, precisa un gestor.

TRÁMITES FAST TRACK EN LA NOTARÍA CONSENTIDA

Las objeciones a los proyectos de obra a menudo tienen relación con documentos oficiales que requieren una certificación. Para ello —cita la fuente informativa— Desarrollo Urbano induce a acudir a una notaría de la avenida Gutiérrez Zamora, ligada familiarmente al titular de la dependencia, Raymundo Maciel.

Líder rupestre, “La Amenaza” Vasconcelos no construye alianzas de oposición pero sí las destruye. A unos, los panistas, los desaira; a otros, los priistas, los suyos, los agravia; a los más los hace nada, erosionando el camino a la alcaldía y salvando —para Ripley— a un Morena que apesta.

Miope, el vetusto obrero que nunca dio golpe en la industria y que fue líder petrolero por sucesión monárquica, no ve el alcance de sus alardes, ni renuncia a la soberbia, ni mide la frialdad de sus aliados, mientras su candidatura entra en crisis.

Ajeno a todo, Carlos Vasconcelos Guevara habita en un mundo etéreo. Se imagina alcalde de Coatzacoalcos sometiendo al PRI, su partido, dividiendo a la base militante, desdeñando a los priistas que lo sufren, y al panismo que le daba su apoyo condicionarle nada y al PRD que tácitamente no existe.

¿Qué mueve a “La Amenaza” a fracturar la alianza de oposición, complicando acuerdos, rehuyendo el diálogo con líderes panistas e impulsores del frente cívico? Sus ligas con Morena, con los Robles del Clan de la Succión, con la secretaria de Energía, Rocío Nahle.

Su desdén y el riesgo de un rompimiento entre PRI y PAN le da oxígeno a Morena, el partido del obradorismo que hizo de la presidencia municipal un botín, santuario del nepotismo y cuna de delincuentes donde dispensaban su gracia un secuestrador, ya preso; un narcomenudista, asesinado; un falsificador de actas de cabildo, impune; una experta en desviar recursos a su universidad patito, y un mafioso con una red de empresas que acapara la obra pública.

Suponiéndose Zeus tropical, Vasconcelos merodea en las nubes del delirio sin captar que si la alianza lo excluye y el PAN lo veta, la derrota es lo único que tendrá.

El desvarío, pues, es demencial. Vasconcelos desairó de inicio la pasarela armada por los enviados del PRIANPRD y se montó en ella cuando ya todo estaba hecho. Y sólo acudió para desayunar, reír y cotorrear. Luego volvió al desdén.

Su estrategia es la del ogro filantrópico. Anda en las colonias con la despensa en la mano y el engaño en la boca. Lleva huevo de bajo precio, una bolsa de arroz, otra de frijol y otras minucias que los vivos toman sin chistar… y sin comprometer su voto. Aporta pero no amarra.

Hará unos cinco años, siendo Javier Duarte el gurú del priismo en Veracruz y el saqueo vivía sus días de esplendor, Vasconcelos inició la treta: vendía despensas con precio simbólico y se ganaba un elogio. Y redondeó el proyecto convirtiendo las instalaciones de la CTM regional en un centro de ayuda médica, gratuita, a la población.

Especialistas atendían enfermos, diagnosticaban y la medicina se obsequiaba o se vendía a bajo precio. Centenares de adultos mayores y afectados en su movilidad obtuvieron sillas de ruedas y bastones. Se realizaban análisis clínicos. Vasconcelos adquirió un costoso equipo para realizar mastografías, que ni siquiera desempacó.

Era el ogro filantrópico y estaba en acción.

A la par presumía de haber auspiciado el empleo con el proyecto Etileno XXI. Odebrecht construía y Vasconcelos, titular del contrato colectivo, aportaba trabajadores. Odebrecht, la de los sobornos que tienen a Peña Nieto y Luis Videgaray al borde de la prisión, era su aliado.

A la par, también, “La Amenaza” Vasconcelos controlaba el transporte de personal, el comedor para los obreros y empleados. Los contratos a constructores y proveedores pasaban por sus esbirros, delegados que esquilmaban sin freno alguno.

Con disfraz de oveja, el lobo se trazó entonces la meta de ser presidente municipal de Coatzacoalcos, en 2017. Fue candidato del PRI, pero ocultó los colores, el emblema, toda referencia al tricolor, agotado el partido y vilipendiado por el efecto Duarte, por el escándalo de corrupción del ex gobernador que hurtó entre 35 mil y 80 mil millones de pesos al erario.

Traicionado por el marcelismo —el ex alcalde Joaquín Caballero y el ex subdirector administrativo de la Sedesol federal en Veracruz, Víctor Rodríguez Gallegos pactaron con la hoy secretaria de Energía, Rocío Nahle García—, fue vapuleado por Morena en la elección municipal. Y entonces el lobo volvió a ser lobo.

Desmanteló el centro de ayuda médica, suspendió la ayuda en colonias, se envolvió en la ira y pulverizó el sueño de ser alcalde.

Al tercer año, “La Amenaza” vuelve a ser oveja. Confía en la desmemoria de los que imaginaron al veterano líder de la CTM como un altruista de verdad. Según Vasconcelos, el pueblo olvida. Les dio, los usó, le fallaron, los desechó y los vuelve a usar.

Jodido el PRI que entre su pléyade de infumables Vasconcelos es el menos peor. Sólo un personero del ex alcalde Marcelo Montiel Montiel, Víctor Rodríguez Gallegos, le disputa la candidatura… y el descrédito. O le calienta el ambiente para negociar con Morena y bajarse del ring.

De negativos brutales, ligado a Rocío Nahle, a la senadora morenista Maribel Villegas, sobre la que pesan escándalos por un crimen, despojo de tierras nacionales, complicidad con el ex gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge, hoy preso, auspiciadora de la libertad del ex mandatario quintanarooense, Mario Villanueva Madrid, enjuiciado por narcotráfico de lo que se pudo librar, Víctor Rodríguez es la cara viva de la derrota. Si contendiera solo, sin duda perdería.

Así pues, en el país de los ciegos, “La Amenaza” es rey. Pero Vasconcelos no deja de tensar la cuerda. Al PRI lo chantajea. A la alianza de oposición la ignora.

Tres audios registraron su voz, entre enero y febrero de 2020, alardeando que se iría del PRI, que se inscribiría como candidato independiente, que también dejaría la CTM, pero que los líderes de organizaciones obreras le tendrían que aportar una cuota de votos o irse a chiflar a otro jardín.

El chantaje dio resultado. Vasconcelos se enfiló como único aspirante a la alcaldía de Coatzacoalcos. Y el PRI le concedió la dirigencia local para su equipo. Desde entonces el PRI se dividió aún más.

Aquellos audios retrataron las exigencias de “La Amenaza”: todas las posiciones en la planilla del PRI serían suyas o no sería candidato.

Al PAN también se la hizo. Convocados a una reunión regional con todos los aspirantes a alcaldías y diputaciones federales y locales, Vasconcelos no se apareció. Hizo menos a la máxima figura del panismo veracruzano, Bernardo Téllez, y a dirigentes como Enrique Cambranis y Tito Delfín.

La respuesta fue contundente: Vasconcelos se puede ir por la libre, independiente, sin el aval del PAN en el proyecto de alianza para Coatzacoalcos. El PAN lo vetó.

La cúpula panista concluyó que si al PAN se le concede el derecho a proponer candidato en Coatzacoalcos, Vasconcelos está, desde ahora, descartado. De ahí, el activismo de Jesús Moreno Delgado, ex priista y ex integrante del equipo de Marcelo Montiel. La segunda opción es convencer al ex alcalde, ex diputado federal y ex diputado local, que pasó del PRI al PAN y regresó al PRI, Rafael García Bringas, de aceptar la candidatura.

“La Amenaza” rehuye la alianza. Y con ello tácitamente mata al PRI. Sin alianza, sus votos no le dan para vencer a Morena.

Graduado en la universidad de la vida, con posgrado en las mazmorras del sindicalismo charro, estudiante violento que no perdonó ni a sus maestros, dilapidando la fortuna que le succionó a Pemex, finalmente tomó el camino de la redención. O lo simula.

“La Amenaza” requiere, pues, de un psiquiatra político, uno que le aclare el caos mental, los fantasmas que lo asedian, el falso mundo de los predestinados y el delirio por ser alcalde sin un gramo de talento para el servicio público.

Vasconcelos juega en tres pistas: una es la del PRI; las otras, con Rocío Nahle y José Pablo Robles Martínez, son de Morena.

Reventar la alianza de oposición tiene alta rentabilidad. Si Morena retiene la alcaldía de Coatzacoalcos, gana Rocío Nahle y fortalece su proyecto hacia la gubernatura de Veracruz en 2024, y le asegura el negocio por cuatro años más a José Pablo Robles, su amigo, jefe del Clan de la Succión, dueño de los periódicos Diario del Istmo e Imagen de Veracruz y padre de la diputada local de Morena, antes duartista y beneficiaria del PRI, Mónica Robles de Hillman.

Y el trabajo sucio se cobra bien.

Vasconcelos erosiona así a la alianza, desaira al PAN, ignora al PRD, divide al PRI y le da oxígeno a Morena, que electoralmente es un desastre total.

El lobo vuelve a vestirse de lobo.

Archivo muerto

Un plumazo y la alianza se destiñe. Van juntos PRI, PAN y PRD por la diputación federal en todo Veracruz, menos en Coatzacoalcos, dándole hasta ahora a Morena, a Rocío Nahle, al Peje Andrés Manuel, el oxígeno que requieren para no perder en su bastión. De los 300 distritos electorales en el país, 152 van en alianza. Y de los 20 de Veracruz, sólo Coatzacoalcos quedó fuera. Hay, sin embargo, proyecto para concretar el acuerdo en 190, que permitiría incorporar al viejo Puerto México. El PAN propondrá candidatos en sus feudos: Veracruz Urbano y Rural, Córdoba, Pánuco, Tantoyuca, Tuxpan, Martínez de la Torre, Huatusco y Cosamaloapan; el PRI en Xalapa Urbano, Xalapa Rural, Coatepec, Orizaba, y el PRD en Poza Rica, Papantla, Zongolica, San Andrés, Minatitlán, Cosoleacaque. Algo se tramó porque tampoco habrá alianza Morena-Partido del Trabajo-Partido Verde en el distrito de Coatzacoalcos, cuya candidata será Tania Cruz Santos, actual diputada federal, quien va por la reelección en un escenario menos complicado que si tuviera que enfrentar al trabuco PRI-PAN-PRD… Mal de males, el nepotismo en el Poder Judicial de Veracruz es el postre del festín.

Así como Edel Álvarez tenía a su sobrino Jorge Franco en el área financiera del Consejo de la Judicatura, y Sofía Huerta a su nuera como secretaria de Acuerdos del CJ, y la presidenta del Tribunal de Conciliación, Itzel Castro Castillo, a su novio, pareja o lo que sea, Alejandro Dávila Vera, de pasado duartista, del clan del ex fiscal del estado, Luis Ángel Bravo Contreras, alias Fisculín, también el magistrado Jorge Espinosa Castillo ve por su hijo, Jorge Espinosa Vázquez, y lo incrusta en la nómina oficial. Al vástago lo ponen donde hay: secretario del magistrado Cándido Nicanor Rivera, el de la toga de trapo y el birrete de oropel, en la Cuarta Sala en Materia Civil, con percepciones nada despreciables —salario, compensación garantizada, bono de despensa, estímulo a servidores públicos—, más lo que se acumule en el camino. Y todo por ser hijo de papá. Y todo porque el nepotismo no cesa.

Con la presidenta morenista del PJV, Isabel Inés Romero Cruz, la podredumbre se maquilla. Pero ahí está… Rafael Olaf Blanco y el video con la cuenta por más de 4 mil pesos en Madison. Circula en redes sociales y en ella se muestra la nota de consumo, tacos y hamburguesas, Bohemia, Lagger y Heineken, vino, clericot, Bacardí, tragos y más tragos, y al final lo que se debió pagar: 4 mil 834 pesos. Enfocado a la cámara, se observa al secretario del alcalde de Coatzacoalcos, Víctor Manuel Carranza, Rafael Olaf, y una voz en off suelta: “¿Quién comió ver…a, eh, que nos la metieron en la cuenta?”. Y Olaf sonríe y asiente con la cabeza. Mueve la escena en Tik-tok, Joe Manzano. Olaf, el de los excesos, el que cobra en el ayuntamiento y en Pemex, violando la ley porque en ambas nóminas aparece como trabajador activo.

Así, el cambio. Así, la transformación… Tundido a golpes, don Polo transitó de la agonía a la muerte. Charro, como su mentor Carlos Vasconcelos, líder aún de la CTM, tuvo en sus manos al sindicato de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos (CMAS) por más de 30 años, canjeando condiciones laborales óptimas por silencio y sumisión, callado ante el saqueo brutal, los negocios y sobornos, la caja chica del PRI. Su muerte es un misterio. A Leopoldo Hernández Manuel no lo mataron los golpes de un presunto asalto, pero sí el terror que vivió. 80 días después, nada se sabe de la mujer con la que convivió horas antes. Ni quién le propinó la felpa. Unos cuantos lo vieron con las huellas de la golpiza, más aún trasluciendo un miedo superlativo. Y en su gremio todos callan. Muerto el rey, viva el nuevo rey…

 

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