Domingo, 7 de agosto de 2022

Fuera de Foco

Un caso como Debanhi Escobar es el de Viridiana Moreno
Silvia Núñez Hernández

Columna Sin Nombre

Le tienen miedo a Nahle
Pablo Jair Ortega

Buenos Días Veracruz

La gota que derramo el vaso
David Varona Fuentes

@suntos de poder

México en manos de delincuencia organizada
Manuel Carvallo Carvallo

Columna Invitada

"Servir o servirse"
Columna Invitada

Mussio Cárdenas Arellano

Mussio Cárdenas Arellano

Atrapado en el mundo de las letras y la denuncia social, Mussio Cárdenas Arellano cuenta ya con un extenso kilometraje recorrido en el periodismo. Lejano parece ya aquel 1978 cuando en Coatzacoalcos, su tierra natal, escribió sus primeras notas. Transitó por la entrevista, el reportaje, la crónica, el artículo y la columna política. Fue corresponsal de la revista Proceso, Imevisión, IMER, Contralínea; fundador de las revistas Contacto e Informe Rojo; analista político en radio y televisión, y ganador del Premio México por columna política, en 2009, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de México (FAPERMEX). Su contacto con el periodismo viene de familia. Su padre, Mussio Cárdenas Cruz, y sus tíos Emilio, Francisco y Paulino, constituyen una dinastía de periodistas veracruzanos de reconocido prestigio. Actualmente escribe la columna Informe Rojo, que se publica en portales en internet y medios escritos con amplia aceptación entre la opinión pública.

mussioc2@gmail.com

 

Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Por la puerta trasera, como el ladrón en la noche, Rocío Nahle avanza en el asalto a Veracruz, retorciendo la ley, induciendo al Congreso a darle condición de veracruzana a quien nació en Zacatecas.

Como ese ladrón, Nahle arrebata una máxima histórica —“Veracruz para los veracruzanos”, parafraseando a Monroe— y hace del artículo 11 de la Constitución local un traje a la medida… de su ambición.

Ya no se reduce el requisito para ser candidato a gobernador a haber nacido en Veracruz o ser hijo de padre o madre veracruzanos. Ahora, con el mayoriteo de Morena en el Congreso, pueden aspirar a la candidatura los no nacidos en la entidad pero que tengan hijo o hija veracruzanos, o quien acredite cinco años de residencia efectiva antes de la elección.

Vía fast track, como el ardid de un pillo, la Ley Nahle se llevó cinco días en entrar al horno y ser cocinada.

Una de sus corifeas, Magaly Armenta Oliveros, diputada por Cosoleacaque, la del sainete del gobernador Cuitláhuac García en Chinameca donde salió entre mentadas y chiflidos, la presentó el jueves 28 de julio en la Comisión Permanente del Congreso de Veracruz. De ahí pasó a la Comisiones de Justicia y Puntos Constitucionales. Se simuló el análisis y se redactó el dictamen.

El martes 2, a eso de las 13 horas, la Comisión Permanente se reunió y citó a sesión extraordinaria y menos de dos horas después se había aprobado. Fast track.

Por 38 votos a favor, 30 de ellos de Morena, 11 en contra y cero abstenciones, se aprobó la Ley Nahle. No votó el diputado morenista, Luis Ronaldo Zárate Díaz, quien pasó lista pero se ausentó.

La fracción panista, menos tres diputados que emitieron su voto a favor —Nora Jessica Lagunes Jáuregui, Hugo González Saavedra y Othón Hernández Candanedo—, advirtieron que se violó el Reglamento del Poder Legislativo. Las reformas a la Constitución Política local se deben realizar durante un periodo ordinario de sesiones, no en un receso.

La Ley Nahle es el retrato legaloide de Rocío. Quien urde un parche a la Constitución para beneficio propio, gobernará para beneficio propio.

Es un acto de mezquindad, de ausencia de nobleza, de franco arrebato y de atropello a la sociedad. Veracruz, los veracruzanos, no se merecen a una obsesiva, caprichosa, mentirosa, tramposa, que decidió no gobernar Zacatecas, su estado natal, donde si pide un voto le dan la espalda, y si suelta una promesa la mandan a volar.

No me venga con que la pinche Constitución es la pinche Constitución. Párchenla, refórmenla, háganme con sus páginas un traje a la medida. Que no sea una ley general. Que sea la Ley de Herodes versión Ley Nahle.

Nahle, como truhán del barrio, anda en el agandalle. Y ya ha jodido bastante a Veracruz.

Ha gobernado 3 años y medio usando a Cuitláhuac García Jiménez como títere y bufón y le ha solapado abusos, atropellos, violaciones a la ley, corruptelas y hasta metidas de mano al cajón.

Mientras haya créditos bancarios cuyo destino no ha podido explicar, Cuitláhuac duerme tranquilo, o subejercicio en obras federales que permiten que millones de pesos regresen a las nada santas manos de López Obrador, o pagos a empresas fantasma, tipo Javier Duarte.

Cuitláhuac es un bandolero y Nahle la madrina de sus crímenes. Es tan irracional que justifica los presos políticos. Y el encarcelamiento de inocentes. Y que la fiscal espuria, Verónica Hernández Giadáns, fabrique delitos e invente asesinos. Y que los ministeriales torturen a empleados de una bodega y les imputen delitos inexistentes.

Y cuando le preguntan por qué Cuitláhuac incurre en actos tan aberrantes, tan demenciales, Rocío Nahle exhibe ella es como él.

“Es un hombre solidario y justo”, dice. “Tenemos la fortuna de contar con un buen gobernador”. La locura total.

En 2024 será peor para Veracruz. Será el inicio de otra pesadilla. Nahle es infinitamente más arbitraria y torpe que Cuitláhuac García. Es más necia y malvada. Es marrullera y tramposa.

Se multiplicarán los presos políticos y será el sexenio de la impunidad. Ni Cuitláhuac ni el secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos; ni el líder del Congreso, Juan Javier Gómez Cazarín; ni la fiscal espuria, Verónica Hernández Giadáns, enfrentarán la ley.

Sus delitos, sus excesos, los crímenes y atropellos, no tendrán castigo. Ni habrá justicia para aquellos detenidos que murieron en los separos de las cárceles. Para eso se hizo la Ley Nahle.

Será gobernadora porque el Partido Acción Nacional no tiene rumbo. El panismo vive su peor división. El yunismo azul controla el 51 por ciento del partido; el antiyunismo tiene el 49 por ciento restante. Y nadie cede. Unos son pro Morena; otros, los Yunes creen merecerlo todo.

El albazo legislativo que gestó la Ley Nahle, deja ver la dimensión de la fractura en el PAN. Tres diputados panistas aprobaron el cambio constitucional, favoreciendo a la secretaria de Energía.

Dos de ellos, Othón Hernández Candanedo y Nora Jessica Lagunes Jáuregui, se vinculan a la corriente del ex líder estatal del PAN y cacique de Tantoyuca, Joaquín Guzmán Avilés.

No hay día que el yunismo no los fustigue. Y cada golpe, cada descalificación, cada crítica, les da pretexto para acercarse a Morena y frustrarle a los Yunes el regreso al poder.

Mientras, Rocío Nahle opera. Un negocio armado para un yunista azul, ex líder de la fracción parlamentaria del PAN, Sergio Hernández, fue relevado por el portal Referente.

La empresa Lisec, S.A. de C.V. será intermediaria entre el ayuntamiento morenista de Coatzacoalcos y la Comisión Federal de Electricidad. Sergio Hernández se ostenta como gestor de Lisec y el negocio representa un auténtico botín por la gestión ante CFE para disminuir el pasivo de más de 2 mil millones de pesos, así como otras mediciones mensuales.

De acuerdo con Referente, Lisec “suministrará servicios de gestoría ante instancias de la Secretaría de Energía, Comisión Federal de Electricidad y SEFIPLAN” y gestionará “reembolso y reducción de la facturación de consumo de energía eléctrica que genera el municipio de Coatzacoalcos”.

Negocio seguro pues quien tiene la última palabra es Rocío Nahle, titular de Energía, y el morenista Amado Cruz Malpica es alcalde de Coatzacoalcos.

Según fuentes panistas, la empresa que representa Sergio Hernández cobraría el 30 por ciento sobre las cantidades que CFE le reduzca al viejo litigio y en el consumo mensual actual. El contrato fue aprobado hace dos semanas por el cabildo de Coatzacoalcos.

Uno de sus allegados, el diputado local Miguel David Hermida Copado, realizó diversos viajes a Coatzacoalcos para concretar el negocio. Algo así como cuando Tony Macías, suegro del ex gobernador Javier Duarte de Ochoa, fue intermediario del ex alcalde Marcelo Montiel Montiel en el cobro del impuesto de traslación de dominio a tres petroquímicas de Pemex. Por un par de notificaciones su despacho, Abogados y Asociados Internacionales, se llevó 44 millones de pesos.

El voto de Hermida Copado habría sido a favor de la Ley Nahle, pero el amago de exhibirlo como parte del negocio de Sergio Hernández, lo movió a repudiar el cambio constitucional.

De acuerdo con fuentes del PAN, otro panista, Gabriel Lagunes Jáuregui, alcalde de Comapa, hermano de la diputada Jessica Lagunes, participa en el negocio. Ella voto a favor de la Ley Nahle.

Y así avanza Rocío Nahle hacia el gobierno de Veracruz. A veces teje fino. A veces es burda y arbitraria. Ya puede aspirar a la candidatura. No tiene enemigo al frente. La oposición es un caos. El PAN se partió en dos. El PRI se mimetiza con Morena; se achica y los priistas brincan al partido guinda. El PRD es un fantasma. Y a Movimiento Ciudadano, sin alianza, no le alcanza para ganar.

Entró Nahle por la puerta trasera, a oscuras, como un ladrón en la noche y les robó la Constitución.

Archivo muerto

Eusebio, el alcalde, hizo una travesía fugaz. Brincó del sabotaje al reclamo, y de ahí a la amenaza, al rejuego, al deslinde, a la contradicción y a la cobardía. Y todo por 2.3 millones de pesos por liberar la presa Yuribia. Un burdo chantaje. Decía Eusebio González Hernández que son los ejidatarios de Tatahuicapan, no él, los autores de la toma de la presa. “Yo únicamente soy el representante de la ciudadanía”, argumentaba lanzando la bola de fuego a los integrantes del ejido donde está enclavado el vaso de captación que surte de agua a Coatzacoalcos, parte de Minatitlán y en menor medida a Cosoleacaque.

De los alcaldes de Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque dice: son muy “chingones” cobrando los servicios de reforestación “y ni un peso han invertido en la parte alta del Yuribia”. Y les espetó. “Se hacen patos”. En esos términos se expresó. Y amagó: si los tres municipios no cumplen, que busquen otra fuente de abastecimiento. Cambió la tonada cuando los periodistas le mencionaron que la autoridades de Coatzacoalcos lo señalaban de ser el orquestador de la toma de la presa Yuribia y cuando le revelaron cifras.

Y Eusebio terminó admitiendo que le pidió dinero al presidente municipal, Amado Cruz Malpica, para el carnaval de Tatahuicapan. “Pero era para el pueblo”. Al final lanzó un “me deslindo”. Como siempre se ha esgrimido, las causas son justas; el reclamo de los tatahuis a tener beneficios sociales, desarrollo, servicios médicos, carreteras, escuelas, es su derecho, y es obligación del gobierno de Veracruz y ayuntamientos aportarle lo que requieren a cambio del suministro de agua, que es un recurso federal.

El punto es que no se pervierta el fin, que no ocurra lo del Javier Duarte, que obligó al entonces presidente municipal de Coatzacoalcos, Joaquín Caballero Rosiñol, a entregar 2 millones mensuales, que luego eran repartidos entre ejidatarios y población y así se consolidó Morena en aquella región. El otro punto es el proyecto del acueducto San Gabriel y los 2.3 millones de pesos que reclama la constructora. En el ayuntamiento de Coatzacoalcos se planteó que existe el compromiso, que data de los tiempos del ex alcalde Víctor Manuel Carranza Rosaldo, pero que ese proyecto lo desconocen. Fue realizado por decisión de los ejidatarios.

El alcalde Amado Cruz Malpica fue tajante: es un chantaje y no va a incurrir en algo que viole la ley. Habría que revisar si el proyecto fue licitado, si lo elaboró el ayuntamiento de Tatahuicapan o si es una obra de particulares. Y si es de particulares, habría que ver bajo qué figura un ayuntamiento puede destinar recursos públicos sin incurrir en una violación a la ley. Amado sentenció: primero el diálogo y si no hay arreglo, la instancia legal. Terminó el conflicto con un acuerdo: Coatzacoalcos pagará la mano de obra de la construcción del acueducto San Gabriel, Minatitlán los materiales hidráulicos y Cosoleacaque les construirá el puente de Zapotillo. Obras sí, dinero no. Va siendo hora de buscar otras fuentes de abastecimiento de agua para Coatzacoalcos, sea en el río Uxpanapa o la presa Cangrejera. Y que el gobierno de Veracruz no deje de apoyar a Tatahuicapan y otros municipios de la sierra de Soteapan, a quienes les asiste el derecho al desarrollo con todos sus servicios… 

Deja tú el frío o el olvido; el miedo. Jorge Winckler ve su vida destrozada en el Penal Federal del Altiplano o Almoloya. Allá lo envió el obradorismo tras su vinculación a proceso, consumada la venganza de Javier Duarte, Andrés Manuel López Obrador, Cuitláhuac García. Sin aviso alguno, de madrugada, el martes 2 dejó la cárcel de Pacho Viejo y se le envió al de máxima seguridad del Altiplano. Allá lo confinan al olvido. Gran parte ya lo vivía de sus amigos, del yunismo azul que no lo cuidó. O como dicen unos, apuestan otros, los Yunes lo negociaron a cambio de impunidad. U otros más que avizoran que en los meses por venir la cacería se centrará en Miguel Ángel Yunes Márquez —Chiquiyunes— y su hermano Fernando, uno ex alcalde por partida doble de Boca del Río, y el otro presidente municipal de Veracruz hasta diciembre de 2021, entregado el poder a su cuñada Patricia Lobeira Rodríguez.

Mientras, Jorge Winckler, el ex fiscal del yunismo, pasa las horas y los días cerca de reclusos pesados, narcos, secuestradores, generadores de violencia, algunos de los que persiguió desde la Fiscalía de Veracruz, lo que incrementa su nivel de riesgo, una vecindad con la muerte… Gobierno de arrabal, de arrebato, chisme e intriga, en Nanchital. Su alcaldesa, Esmeralda Mora Zamudio, no gobierna pero qué tal atiza los pleitos internos y los escándalos públicos, a la greña con el síndico, Félix Olarte Ferral, y orquestando una embestida contra medios de comunicación y portales digitales que exhiben el caos. Olarte Ferral, periodista de carrera, metido a político, frenó las ocurrencias y abusos de la comadre de Rocío Nahle, secretaria de Energía.

En consecuencia, lo ha tundido con todo. Y ha sido fuego amigo. El artífice de la gresca mediática es el secretario del ayuntamiento, Antonio García Yáñez, un mercachifle de la comunicación, quien antes laboró, con desastrosos resultados, como vocero del ex alcalde de Coatzacoalcos, Víctor Manuel Carranza Rosaldo, aprovechando el cargo para armar jugosos negocios con la Secretaría de Turismo de Veracruz. A Doña Esmeralda le conforma un pull de prensa y supone que golpeteando a los medios y periodistas que la critican, reparará en algo el asco de gobierno que encabeza.

Es tan burda, que entre sus apologistas recluta a Romana Ortega Cruz, de Ruta Istmo, cuya hermana, Joselyn, aparece como proveedora de medicamentos en el ayuntamiento de Nanchital, según factura difundida por el portal El nanche.com de Víctor Nazariego. Aquello es una batalla. Quizá habrá saldo rojo que irá a la cuenta de Esmeralda Mora, y de rebote al historial de Rocío Nahle. Atizando el fuego, luego no hay cómo apagarlo…

Arrojado al abismo, Jorge Winckler no está en prisión por causa de la justicia, ni por delitos reales, ni por violaciones a la ley. Es el plato fuerte de una vendetta política, la de Javier Duarte, la de Andrés Manuel, la de Cuitláhuac García contra el yunismo azul.

No paró en Pacho Viejo, la célebre cárcel de Coatepec, por la imputación de secuestro, de tortura, de omisión del deber legal, ni por complicidad con los cárteles, ni por ocultar expedientes judiciales, ni por abuso de autoridad. Paró ahí por haber perseguido, cercado, presionado y logrado la extradición de Javier Duarte, que el ex gobernador fuera procesado, sentenciado y confinado en el Reclusorio Norte como el ladrón que es.

No está tras las rejas por una o dos o cualquier número de causas penales. Winckler fue cazado por la afrenta que representó encarcelar al siniestro “Capitán Tormenta”, Arturo Bermúdez Zurita, secretario de Seguridad Pública del duartismo, cuya policía de élite está implicada en desaparición forzada y tortura contra presuntos “halcones” zetas, o contra policías que rechazaron el rejuego, o contra ciudadanos inocentes; policías de élite inodados en el crimen del cantante Gibrán; policías que levantaron en Tierra Blanca a cinco jóvenes y nunca se les volvió a ver.

Y documentó el enriquecimiento ilícito del “Capitán Tormenta”, la compra de casas en Woodlands, Texas, Estados Unidos, a nombre de familiares; la creación de empresas de la noche a la mañana, inmobiliarias, de seguridad privada. A ese rufián, jefe de un cártel policíaco, Winkler lo refundió en Pacho Viejo. Y cuando el obradorismo llegó al poder, quedó libre.

Winckler llevó a la cárcel al fiscal del duartismo, Luis Ángel Bravo Contreras, alias Fisculín. Le halló tretas y triquiñuelas, abuso de sus subalternos, las trapacerías de la temible “Chacala», Rosario Zamora, su brazo ejecutor; del director de Servicios Periciales, Gilberto Garza, que alega que su tortura consistió en que por las noches, mientras permanecía en Pacho Viejo, le hacían escuchar canciones de Maluma —qué rosa resultó el forense— y de la ex delegada de la Policía Ministerial, Carlota Zamudio Parroquín, todos implicados en denuncias por desaparición forzada.

Fisculín y La Chacala recuperaron su libertad cuando Cuitláhuac asumió el gobierno de Veracruz.

Y así la cacería, ordenada por Miguel Ángel Yunes, entonces gobernador, y ejecutada por Winckler.

A unos los llevó ante la justicia; a otros no. Unos robaron y ayudaron a Javier Duarte a Robar. Unos —Flavino Ríos, ex secretario de Gobierno y luego gobernador interino cuando Duarte se peló; Mauricio Audirac, ex secretario de Finanzas; Francisco Valencia, ex director de la Comisión de Aguas del Estado de Veracruz; Gina Domínguez, directora de Comunicación Social; Juan Antonio Nemi Dib, ex director del DIF en tiempos de Karime Macías y más luego titular de Salud, quien fue absuelto mediante amparos otorgados por la justicia federal; César del Ángel, el decrépito líder de los 400 Pueblos, ya fallecido, que convirtió a Xalapa en un muladar, el parque Juárez usado como letrina de congal, paseando a hombres y mujeres semidesnudos, incluso una dama menor de edad mostrando los pechos, admitido así por el hijo del dirigente, Marco Antonio del Ángel Arroyo, lo que constituye perversión de menores— pasaron una temporada en prisión.

Otros —Alberto “El Cisne” Silva, imputado por pago de facturas a empresas fachada siendo secretario de Desarrollo Social estatal y director de prensa, y Antonio Tarek Abdalá, ex tesorero del gobierno de Veracruz— intocables gracias al fuero de diputado federal y al cobijo que les dio el PRI.

Winckler tocó esas fibras y por está en prisión. Su caso es político. Una vendetta en la que el amasiato Duarte-Cuitláhuac destrozan al ex fiscal mientras eluden a Yunes Linares.

Estuvo en la cumbre, excedido y soberbio, y hoy su mundo es el frío penal de Pacho Viejo.

Jorge Winckler huyó en 2019, sufrió el asedio, evadió a sus captores, anduvo en la penumbra por casi tres años hasta que una pifia, un error de kinder, precipitó su aprehensión.

El domingo 24 de julio, en Tuxtepec, Oaxaca, un intenso operativo alertó a la prensa. Reporteros de medios de comunicación y redes sociales supieron que una cámara de videovigilancia en la caseta de peaje del Puente Caracol, había captado la imagen de Winckler. Se dio aviso a fuerzas de seguridad federal y de estado de Veracruz, pero el objetivo se perdió.

Según versiones de prensa, Winckler viajaba en una camioneta tipo SUV, color negra, escoltada por un vehículo Jetta. Horas después se internó en la Sierra de Juárez, monitoreado con drones.

El lunes 25 ocurrió la aprehensión, en Puerto Escondido, Oaxaca, en la zona de playa. Vestía ropa deportiva. La diputada federal, Marijose Gamboa, reveló que no hubo ningún trabajo de inteligencia. Le colocaron un GPS al automóvil de la hija de Winckler y así lo ubicaron.

Exhibido como trofeo, la dupla Duarte-Cuitláhuac no deja de regodearse con la aprehensión. Fue mostrado como un torturador, implicado en desaparición de personas, cómplice del crimen organizado. Y más cargos que le irá sumando la fiscal espuria, Verónica Hernández Giadáns, a la carpeta de investigación. No se puede esperar menos de la mayor fabricantes de delitos e inventora de asesinos en la historia de la procuración de justicia en Veracruz.

Hay gozo en el chiquero. Los cerdos aplauden. Los cerdos ríen. Los cerdos se dan tiempo de tuitear la ponzoña que los hace vivir.

Flavino, aquel que defenestraba a Fidel y a Duarte en sus sesiones de intriga, se mofa como si fuera un cordero sin mancha. Que Winckler no actuaba solo sino por órdenes de Miguel Ángel Yunes, cierto. ¿Y acaso Flavino actuaba solo cuando era secretario de Gobierno? Era la doncella de Duarte y bailaba al son que el goberladrón le quería tocar.

Dice Flavino Ríos que Yunes tuvo un cómplice mayor, Edel Álvarez Peña, entonces presidente del Poder Judicial de Veracruz. Como si no hubiera evidencia de las tretas urdidas y ejecutadas juntos, Flavino y Edel, desde el gobierno de Rafael Hernández Ochoa.

Luego, con Miguel Alemán, Flavino tripulaba a Alejandro Montano, ex secretario de Seguridad, y Edel a Roberto López Delfín, secretario particular del ex gobernador. Tenían a Veracruz a sus pies.

Hay gozo en el Reclusorio Norte. El reo Javier Duarte se mofa de Winckler. Tuitea cada idiotez. Pide a Dios que no le vayan a inventar delitos a su esposa y que no lo torturen.

El reo Duarte no deja de ser escoria, residuo, basura. Destila ruindad, la que el delincuente lleva en el alma. A Winckler no lo ha condenado ninguna corte. Enfrenta la embestida política de Morena-PRI, o de la trinca AMLO-Duarte-Cuitláhuac. Así le imputen mil cargos, no se le ha condenado.

Javier Duarte sí. Es un ladrón confeso, sentenciado, traído de Guatemala vía extradición, tras huir con el beneplácito del sátrapa Enrique Peña Nieto y regresar con delitos menos graves para acortar su tiempo en prisión. Y luego halló dos cómplices sin par: Andrés Manuel y Cuitláhuac García.

El gozo del duartismo es una pantalla. Se saben delincuentes. Conocen sus delitos, el saqueo a Veracruz, el robo del erario, los créditos impagables que el PRI consintió, las cuentas públicas solapadas por la corte del ladrón, el dinero de origen federal que la Auditoría Superior de la Federación reclamó y que Duarte no quiso entregar; las empresas fantasma, las empresas fachada, el dinero en efectivo transportado en cajas de huevo con destino a la Ciudad de México, los miles de millones metidos en el torrente financiero en Estados Unidos y España.

Arrojado al infierno, Winckler siente también el silencio de los Yunes azules, de Yunes Linares al que se plegó hasta el servilismo de observarlo hincado, el de sus hijos Miguel y Fernando, de Patricia Lobeira, la nuera, ahora alcaldesa de Veracruz, y de tantos y tantos actores del yunismo que van de fiesta en fiesta, de carnaval en carnaval, de viaje y jolgorio, congeniando con Cuitláhuac y con López Obrador, mientras el ex fiscal tuvo que andar huyendo como animal herido.

Winckler no es ángel ni demonio. Es un, si acaso, un iluso que creyó en la lealtad política, en la solidaridad de grupo, en la palabra de Yunes Linares, de los Yunes Márquez. Y al final, el silencio, el olvido, el abandono. Y a la postre, la traición. Ni un reclamo público. Ni una queja. Ni una condena.

Fue torpe al lanzarse al vacío, designando fiscales regionales, como Ricardo Morales Carrasco, que congeniaba con el líder zeta, Hernán Martínez Zavaleta, cabeza del narco en Coatzacoalcos, al que tuvo que cesar cuando trascendió la dispensa de la autopsia a uno de los matones del capo.

O al designar fiscal especial para desapariciones a Eduardo Coronel Gamboa, quien provenía del duartismo y entró en conflicto con los colectivos por desdeñar la vida de los no hallados.

Aquellos colectivos agraviados hoy tildan la aprehensión de Winckler como un show político. Pero algunos se le fueron encima, usados por Cuitláhuac, impulsando la libertad de Arturo Bermúdez.

Puede haber gozo en el chiquero. Pero la aprehensión de Jorge Winckler no le quita lo ladrón a Duarte, ni lo sucio a los sucios, ni lo delincuente a la pandilla duartista.

Los cerdos pueden estar felices, pero cerdos son.

Archivo muerto

Todo un hamponcete, Eusebio González Hernández, alcalde de Tatahuicapan, reviviendo los días en que Morena y su broza secuestraban la presa Yuribia. La toma, bloquea las válvulas, las solda, sabotea el equipo y deja sin agua a 300 mil habitantes de Coatzacoalcos y Minatitlán.

El hampón delinque como en los días del duartismo, cuando para apaciguar las exigencias de un trío de delincuentes, Eloy González Martínez, Lino Bautista González y Calixto Martínez, les soltaban 2.5 millones de pesos cada mes. Eusebio González aduce incumplimiento en la obra hidráulica de San Gabriel. Falso. El 27 de mayo, los ayuntamientos de Coatzacoalcos y Minatitlán refrendaron su compromiso de cumplir con sus aportaciones. La obra lleva un avance del 90 por ciento.

Pero el hampón exige 2 millones 300 mil pesos más. La obra se inició por las pistolas del alcalde de Tatahuicapan, sin que haya presentado reporte de sus avances, ni lo invertido. Como refieren algunos despachos de prensa, “es un chantaje”. Si no hay dinero, la presa Yuribia, que suministra agua a Coatzacoalcos y parte de Minatitlán, queda secuestrada. En cuestión de días, la crisis por el desabasto alcanzará niveles de escándalo y detonará en Morena. El gobierno de Veracruz es de Morena y los tres ayuntamientos involucrados —Tatahuicapan, Coatzacoalcos y Minatitlán— también. Rememora los días del duartismo cuando la presa era usada para el chantaje. Y alcanzó su clímax en enero de 2017 cuando los morenistas se la pretendieron aplicar al entonces gobernador panista, Miguel Ángel Yunes, y les dio un apretón con amenaza de cárcel que los acalambró por cinco años. Algo así habría que hacer…

 Otros 22 mil 500 millones de pesos al cochinero de Rocío Nahle en Dos Bocas. Será para pagar el Impuesto al Valor Agregado “que no estaba presupuestado”. Así lo hizo saber el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, al Consejo de Administración de Pemex. La información es de El Universal. Serán 22 mil 500 millones y ni un centavo más en 2022.

Según Ramírez de la O, el presidente Andrés Manuel López Obrador “pidió realizar una depuración” de los gastos en exceso que vayan surgiendo “para determinar si son parte del proyecto original o son obras adicionales”. El dinero lo pone Hacienda y López Obrador sabe que una banda de contratistas a modo, cercanos a Rocío Nahle, hicieron el negocio de su vida. A otros, los no cercanos, aún se les debe. Y esos contratistas, a su vez, le deben a trabajadores y proveedores. Ahí algo se descompuso. Y ese algo es la incapacidad de la secretaria de Energía, Norma Rocío Nahle García. Son sus cuentos. Es el rollo aquel de que una refinería se construye en tres años y con un costo de 8 mil millones de dólares.

Y el zonzo de palacio le creyó. Lo orilló a inaugurar una refinería incompleta y a mentir con el sobrecosto. Cuando Ramírez de la O y el director de Pemex, le advirtieron que era imposible inyectarle 4 mil millones de pesos que exigía Nahle, el presidente los encaró y obligó a trasladarle el recurso. Estaba violando un acuerdo del Consejo de Administración de Pemex. Y así los trastupijes de la señora Nahle… Obed tiene doble personalidad. Con una predica y redime al pecador; con la otra no se redime ni a sí mismo. Obed Garduza Flores, líder de la Iglesia del Tabernáculo, se agandalla el predio en el que construye su templo. No lo ha adquirido.

Sólo tiene una promesa de venta. No es suyo y no le ha dado un centavo al propietario, ubicado sobre la calle Cerro de las Mesas, colonia Divina Providencia, pero cada vez le mete más varilla, cemento, tabique y al paso que va terminará construyendo una Torre de Babel. Hará año y medio, el pastor Obed Garduza ofreció adquirir un predio de 694 metros cuadrados. Lo haría en pagos pero no cumplió. Por lo menos no existe constancia que al propietario del inmueble le haya entregado dinero a cuenta de la operación.

El Tabernáculo se encuentra de manera irregular. Al ayuntamiento de Coatzacoalcos, presidido por Víctor Manuel Carranza, le solicitó el permiso de construcción, vía el Departamento de Asuntos Religiosos. No lo logró. Inició la edificación del templo sin estar en regla. Hace unas semanas, por no haber acreditado que tuviera sus permisos de construcción, la Secretaría de Obras Públicas y Desarrollo Urbano le impuso sellos de clausura.

A Obed se le ocurrió actuar como si fuera Dios. Y como Dios es el dueño de todo, violó los sellos de clausura y continuó realizando sus servicios. Entonces solicitó la regularización de la obra. El 3 de julio pasado, esgrimió que tenía una “promesa de venta notariada”, lo que advierte que aún no es propietario del predio. Lo que oculta es que no ha pagado un peso por el terreno. Al paso que va, el pastor tendrá que fundar una sucursal del Tabernáculo en el penal Duport-Ostión y predicarle a los reos, pero como parte de la población…

Boca del Río vuelve a oler a muerte

Lunes, 25 Julio 2022 15:06

Cada cinco o seis años, Boca del Río se estremece. Y estremece a todo Veracruz. 35 cuerpos inertes, con huellas de violencia frente a la zona comercial. 11 cuerpos en una camioneta de transporte turístico. Siete muertos, una familia masacrada en noche de Carnaval, en su hogar.

Boca del Río vuelve a oler a muerte. Vuelve a sentir la mano del crimen organizado que ultima a sus víctimas por el cobro de piso, por resistirse a pagar, o simplemente por calentar la plaza y precipitar la presencia de la Guardia Nacional, Marina, Ejército o la Policía Estatal.

Boca del Río, con sus playas y el barullo, el andar del turista, la vida de noche, los antros, las plazas, el alcohol y la droga, y sus dealers que no dejan de surtir, y ahora el incesante, el avasallador y a veces cruel cobro de piso. Y al que no afloja, la muerte.

Cíclica, su violencia no es sólo el estruendo y el miedo. La violencia de Boca y el puerto de Veracruz, la mágica conurbación —Miami del Golfo, le llaman— donde se concentran tantos cientos o miles de millones de pesos, donde unos invierten y otros lavan dinero, y fluyen fortunas, no de dudosa sino de sucia procedencia, ha vuelto a sacudir hasta a los ingenuos que suponían que ahí el crecimiento se da por azares del destino.

Y así como mueren los que andan chuecos, mueren los inocentes, los que luchan, los que se ganan cada peso con el sudor de su frente, y los que corren riesgos e invierten. Hasta que los cazadores de humanos les fijan cuota y se enteran que su vida tiene caducidad.

Noche de carnaval, noche de muerte. Aún no daban las 12, aquel 3 de julio, cuando la violencia sacudió a los habitantes del Ejido Primero de Mayo y les metió el miedo en la piel, y les arrebató el sueño, y los dejó helados y les cortó el aliento.

Tres hombres, tres mujeres y un menor de edad, la familia Castillo Candela, sucumbió al paso de los sicarios. Cuatro sujetos, profesionales, les segaron la vida sin un gramo de piedad, lacerando sus cuerpos y enviando un mensaje de terror. Que entiendan los que tengan que entender.

Siete miembros de una familia masacrados, arteramente asesinados, en tiempos de “abrazos, no balazos”, de pax narca, de respeto y comedimiento presidencial a los cárteles, de trato cordial a los depredadores humanos.

Noche brutal la del 3 de julio. Unos ríen y bailan, y gozan y disfrutan con el Carnaval que ha vuelto de la pandemia, y muestra feliz a Patricia Lobeira y a su esposo Miguel Ángel Yunes Márquez, y la reina Yeri Mua, y a la corte real, y al edil de Boca, Juan Manuel de Unanue, y otros siete quedan tendidos por el paso de los sicarios.

Hay vecinos que no ocultan su miedo. Dicen haber escuchado disparos y corrido a refugiarse y ocultarse para no ser vistos por los matones. Hay quienes horas después, salen a las calles y no dejan de temer otro ataque.

Hay otros que no escucharon nada. Se enteraron de la masacre porque las malas noticias corren de boca en boca y de morbo en morbo. Y por la policía que llegó a destiempo, como suele hacerlo. Y así se enteró el barrio que murieron siete, cuatro varones, uno de ellos menor de edad, y tres mujeres. Y que otra mujer le salvó la vida a dos pequeñas más.

Habrían usado silenciadores. Habrían recogido los casquillos. Habría sido un crimen de alta escuela con profesionales que no dejan nada al azar y que lo único que no se llevan son los muertos.

¿Qué capo ordena un trabajo tan limpio y por qué? ¿Qué clase de matones van por sus víctimas, las ultiman sin estruendo, limpian la escena del crimen y huyen sin dejar rastro?

Estas masacres son malintencionadas. Le descomponen el discurso y sus “otros datos” a Andrés Manuel. Joden el clima de tranquilidad del que habla Cuitláhuac García, alias el gobernador. Le rompen los números al secretario de Seguridad Pública de Veracruz, Hugo Gutiérrez Maldonado.

Tan bien que venían hilvanando la historia de que Veracruz ya es la entidad número 28 en inseguridad, y a los desgraciados sicarios se les ocurre perpetrar una masacre.

Y sacan las armas y los ultiman en el corazón de la zona turística Veracruz-Boca del Río.

Y por una presunta extorsión.

Un día después, Cuitláhuac García reveló que había tres líneas de investigación.

Y 22 días más tarde, nada.

A la familia Castillo Candela la habrían ejecutado por negarse a pagar piso. Comerciantes llegados de Gómez Palacio, Durango, hacía 15 años, fundaron primero una carnicería. Luego otra y otras más. Y así crecieron, se consolidaron y fueron ejemplo de prosperidad.

Habrían tenido tanto éxito que quisieron cobrarles piso. Y como no cedieron, los masacraron.

Otra versión rueda en medios de prensa. Se negaron a comprarle a la mafia que trafica ganado robado o pasado de contrabando por la frontera sur. Y eso recuerda al diputado Víctor Molina, compadre del ex candidato a gobernador de Veracruz, Héctor Yunes Landa. Y refresca la memoria cómo fue ejecutado cuando denunció a esa mafia. Y no hubo un sólo amigo que alzara la voz, o moviera el aparato político, o la maquinaria judicial. Y el crimen quedó impune.

Cada cinco o seis años, la sangre salpica a Boca del Río. Y estremece a los boquenses. Y electriza a Veracruz.

2011, 20 de septiembre, gobierno de Javier Duarte. A los pies del monumento a Los Voladores de Papantla, sobre el bulevar Ruiz Cortines, en la zona comercial, 35 cuerpos yacían inertes.

Unos eran zetas, otros gente inocente, incluso un menor de edad.

Presentaban evidencia de tortura, cuerpos golpeados con tubos y palos, casi todos asfixiados. Llevaban el sello de la violencia narca. Aquel día se lanzaba un mensaje: Veracruz cambiaba de cártel, cambiaba de dueño. Y así ocurrió.

Era el gobierno del PRI, el reinado del duartismo, y el Cártel Jalisco Nueva Generación sentó raíces.

Seis años después, el 1 marzo de 2017, en los tiempos del yunismo azul, otra masacre. Al interior de un automóvil de transporte turístico con reporte de robo, se hallaban apilados 11 cadáveres .

El yunismo que decía haber llegado para salvar de la violencia a Veracruz, a enderezar el rumbo y retomar la tranquilidad, se vio doblemente impactado. Miguel Ángel Yunes Linares era gobernador y su hijo, Miguel Ángel Yunes Márquez, era alcalde de Boca del Río.

Ni Yunes padre ni Yunes hijo tuvieron buenas cuentas con la inseguridad. La violencia los rebasó. El poder de los cárteles generó una espiral de impunidad. El reinado del narco no sucumbió.

Era el gobierno del PAN.

Cinco años van desde aquel funesto hallazgo. Y en Boca del Río la sangre se huele, la sangre se siente, la sangre vuelve a imperar. El 3 de julio, la masacre en el Ejido Primero de Mayo, arrebata siete vidas, sacudiendo a Cuitláhuac, al secretario de Gobierno, Eric Cisneros; al titular de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado, al mismo Andrés Manuel López Obrador, y a Juan Manuel de Unanue, alcalde panista de Boca del Río. La sangre fría, la saña, la falta de piedad.

Es el gobierno de Morena y la alcaldía del PAN.

Cada cinco o seis años se electriza Boca del Río. Y los boquenses. Y todo Veracruz.

Será la Miami del Golfo. O la perla de Oriente. O el corredor turístico de mayor auge, pero Veracruz y Boca del Río tienen un lado oscuro, muy oscuro: son objetivo narco, tierra narca, con sus dealers que surten a los adictos, con su “inversión”, con su lavado de dinero, con los negocios fachada. Es la narcopolítica en todo su esplendor. Y la narco empresa a todo vapor.

Y es tanto el fluir de millones, y las fortunas que nacen en un dos por tres, y la casta de nuevos ricos, que el crimen organizado le pone precio al piso.

Y cuando no lo pagan, los masacran. Y ahí se ve que los hombres de poder no saben qué hacer.

Boca del Río vuelve a oler a muerte.

Archivo muerto

“No me vengan contra el T-MEC es el T-MEC”. Cara a cara, Andrés Manuel pudo increpar a Biden y no lo hizo. “El presidente de México no es títere, no es pelele de un gobierno exterior”, debió advertirle a Biden, frente a frente, en la Oficina Oval de la Casa Blanca. Y pudo invocar la soberanía y la dignidad de México. Pero no. Ahí López Obrador fue el pusilánime y sumiso que lo mismo se agacha ante Donald Trump hasta llamar al racista “el mejor amigo de los mexicanos” como también se le cuadra a Joe Biden. Allá, el rostro cobarde de Andrés Manuel. De regreso a la comarca, vuelve a la bravata.

A las consultas de Estados Unidos y Canadá para revisar violaciones el tratado comercial le responde con la canción de su paisano Chico Ché, “Uy, qué miedo, mira cómo estoy temblando”. La corrientez frente a un tema de alta gravedad lo describe como es. López Obrador dice y reitera que no va a modificar las leyes en materia energética, que no dejará de cercar a la empresas privadas de generación de energías limpias, que les negará permisos, que les revocará los que ya existen, que les permitirá instalar plantas para generar energía limpia siempre y cuando se asocien con Comisión Federal de Electricidad, el monopolio estatal. López Obrador es una caricatura de presidente. Lanza arengas y balandronadas. Recurre al rollo patriotero de sacar a la recua obradorista a las calles.

Anuncia la proclama para el 16 de septiembre, invocando la independencia y la soberanía. Haga lo que haga, sabe que su política energía le provocará un daño al país hasta por 30 mil millones de dólares, quizá más. No es un error. Así lo calculó. Luego vendrá la fractura del T-MEC. Y las consecuencias será demoledoras. Vendrá la imposición de aranceles. La economía mexicana sufrirá un boicot internacional. Se caerán las ventas de petróleo. Serán cerradas las fronteras a productos agrícolas. Será un escenario catastrófico. Y se recordará el día en que desde su perorata mañanera punzó a Estados Unidos y Canadá: “Uy, qué miedo, mira cómo estoy temblando”… 

Papando moscas, Rafael Marín Mollinedo no sabe que las empresas contratistas del tren del Istmo de Tehuantepec explotan a los subcontratistas. O finge no saberlo. El despistado director del Corredor Interoceánico Coatzacoalcos-Salina Cruz, asegura no estar al tanto del conflicto. No sabe —o finge no saberlo— cómo afectó la suspensión de obras a causa de las protestas de grupos que se niegan a entregar su tierra para la realización del proyecto, las horas-días muertos, el retraso de los trabajos a cargo de los subcontratistas, sin que los titulares de los contratos concedieran plazos o períodos de gracia a las empresas que les dan servicios. Marín Mollinedo, que es un auténtico cero a la izquierda, prefiere pasar por ignorante que atender un conflicto que pone en riesgo la conclusión del proyecto. Así ha sido su gestión. Ninguna compañía ha cumplido en tiempo y forma. Los tiempos de ejecución se han desfasado.

No se ha liberado todo el derecho de vía y hay protestas de habitantes que a ningún precio cederán sus tierras. Y el Peje López Obrador allá en el Olimpo viendo cómo su compadre revienta uno de sus cuatro proyectos insignia de la mal llamada Cuarta Transformación… Tarde o temprano, Rogelio Franco Castán quedará libre. Le cobrará a Cuitláhuac García la afrenta. Hará uso de la ley, el derecho a que sean resarcidos los daños, sus días de encierro, el uso del poder para impedirle ser diputado federal.

Por segunda ocasión, la justicia federal se decanta hacia Rogelio Franco, el secretario de Gobierno del yunismo. Obtiene un amparo que tumba el juicio por violencia intrafamiliar. Antes, el Poder Judicial Federal se lo concedió por no acreditarse el delito ultrajes a la autoridad, que fue declarado inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Habrá de entender el gobernador que sus desplantes, la soberbia con que se expresa de jueces federales, se pagan. Las rabietas y los pataleos cuestan.

La ira que lo lleva a decir que los jueces liberan delincuentes, es una factura que la justicia federal le va a cobrar. Así, el caso Rogelio Franco hará historia. Así, como el encierro injusto de José Manuel del Río Virgen, que va impactando, socavando los cimientos de una tiranía, de una banda de pendencieros que suponen que el poder es pasaporte para delinquir. Tarde o temprano, Rogelio Franco estará libre. Y tarde o temprano, Cuitláhuac García estará en prisión… 

Cerebro del mal, Eliezer Sánchez Carrillo no tiene freno ni límite. Pasó de enlace operativo en Obras Públicas de Coatzacoalcos a coordinador general y en un descuido le tiende la cama a Arturo Delgadillo, secretario del ramo, y lo manda a volar. A Eliezer Sánchez se debe la trastada de que los dueños de empresas paguen por tener anuncios luminosos y cualquier forma de propaganda en los límites con la vía pública. Con esa genialidad le armó tremenda al alcalde Amado Cruz Malpica con la Cámara de Comercio que de inmediato rechazó cualquier nuevo impuesto o contribución.

Eliezer teje ahora cómo volver a licitar obras que se declararon desiertas, o hacerse del negocio del confinamiento de basura, o andar adquiriendo materiales fuera de norma o comprando en bancos de materiales no autorizados. Sábese de la compra de facturas para justificar gastos. Sábese de mil trinquetes más. Pero entre todo, su objetivo final es relevar en la Secretaría de Obras Públicas al actual titular, Arturo Delgadillo, un personaje gris que creció al amparo del duartismo, participando en juegos turbios, ligado a otro impresentable como Francisco Valencia, uno de los que fueron a parar a la prisión de Pacho Viejo cuando Miguel Ángel Yunes Linares llegó al poder. Eliezer anda en ese nivel…

Consumido desde la entraña, el PRI no sólo se desgrana por ‘Alito’ Moreno, su líder nacional. Se cae a pedazos en Veracruz por Marlon Ramírez, por Anilú, por Arianna, por Fernando Kuri, por ser el rostro de Duarte, y por el priismo que le sirve a Morena.

A Alejandro Moreno lo mata su lengua viperina, la soberbia, los desplantes, la mentira, fechorías relatadas por él, registradas en audios —ilegales sí, pero políticamente letales— que lo implican en desvío de recursos a su paso por el gobierno de Campeche, en extorsión a empresarios, en delito electoral y las ganas de controlar, de manipular o de aniquilar a la prensa por inanición.

“A los periodistas no los mates a balazos, papá; a los periodistas se les mata de hambre”, pregona el flamante líder nacional del putrefacto PRI.

O el pack de fotografías en que, afirma la gobernadora Layda Sansores, posan con poca ropa o sin un gramo de tela algunas diputadas federales del PRI.

O la última de susodicho rufián: con el dinero público se compran aplausos o se paga para embestir al rival. O se asedia al periodista que lo exhibe. O si el hueso es duro de roer hay planes para “arremeter contra la vida personal de periodistas de medios como Telesur”.

‘Alito’ Moreno es un criminal en potencia. Al director del portal Bestiómetro, Miguel Ángel Villarino Arnábar, lo quiso cooptar. No lo logró.

Y la última es su receta de cómo hay que tratar a la prensa, señalando que la madre del periodista que lo critica “es una puta. A mí me vale verga… aquí vale verga lo que dicen”.

Su siguiente disparo es contra la periodista Rosaura Mijangos y recomienda cómo tratarla:

“Me pone un putazo Rosaura Mijangos, ¿Cómo no? Vas y le tomas una foto: ‘Esta es una prostituta’. Y vas a ver si vuelve a sacar algo”.

No sólo es loco; es corriente, procaz, vulgar. Es el priista con poder. Es el priista perfecto, parafraseando a Arturo Ángel, reportero que documentó la mecánica e saqueo de Javier Duarte.

‘Alito’ es misógino, machista, malandro sin escrúpulos y sin freno de mano que lo someta.

Se ufana de tener contactos en medios nacionales. Los usa para protegerse y golpear. Hace una referencia a la revista Proceso. Se dice “brother” de dueños de medios nacionales y líderes de opinión “a los que puede pedir ‘rajarle la madre’ a quien hable mal de él”.

‘Alito’ es un cáncer. Podrido, el PRI enfrenta una metástasis. Su mal es terminal. Se consume a diario, golpeado por el desprestigio de su líder nacional, por las descomunales revelaciones, por el delirio y el vértigo que lo muestran como el sátrapa que es. Y por un priismo voraz y bestial.

‘Alito’ podrá patalear, alegar, refutar. Podrá acudir a la justicia federal, obtener suspensiones en juicios de amparo, pero el golpe es demoledor. Y Layda no va a parar. Y menos Andrés Manuel.

Si Layda viola la ley, Alejandro Moreno viola la decencia y la moral.

Y el efecto se siente. ‘Alito’ va despeñando a la oposición, quitándole adeptos, aniquilado a Va por México desde su interior.

De abril a julio, según encuesta del periódico El Financiero, la oposición perdió 10 puntos en la intención de voto ciudadano. Es el lapso en que Alejandro Moreno ha sido sacudido por los audios que Layda Sansores lanza semana a semana en su talk show El Martes de Jaguar.

La encuesta muestra una caída del bloque opositor —PRI-PAN-PRD— de 41 a 36 por ciento de preferencia ciudadana contra un alza de 46 a 51 de Morena y aliados.

La embestida a Alejandro Morena le ha permitido al obradorismo ampliar su ventaja de 5 a 15 puntos. Y a ese ritmo, la elección —federal y locales— en 2024 será un día de campo para Morena.

El PRI, pues, apesta. Es un basurero. ‘Alito’ y muchos otros priistas son escoria, residuos, lo inservible, lo desechable. Pero ahí siguen. No sueltan el hueso. No ceden espacio. No han interpretado que rebasaron con mucho el punto de saturación social.

‘Alito’ es al PRI nacional lo que Marlon Ramírez es al PRI en Veracruz. Y con él Anilú Ingram, Arianna Ángeles, Fernando Kuri, Carlos Aceves, Joel Arcos, Corintia Cruz y tantos otros que son el rostro de Fidel Herrera, que traen las mañas de Javier Duarte, que se incrustaron en la esfera de poder y no se quieren ir.

Nada nuevo, ese PRI es el que aplaudió el desenfreno de Fidel Herrera, el paso de un huracán por el gobierno de Veracruz, la voracidad sobre los fideicomisos, el endeudamiento brutal, la turbiedad financiera, la danza de las barbies, el pacto con el Cártel del Golfo y la llegada de Los Zetas hasta conformarla en tierra de fosas clandestinas, en lugar de olvido y desaparecidos.

El PRI de hoy es el mismo que aplaudió a Erik Lagos, Jorge Carvallo, Alberto “El Cisne” Silva, a Javier Duarte, la banda mercenaria que arrasó con la finca y el latifundio, los haberes de las tesorerías; la banda que hasta hoy, a excepción del gordobés que yace vacacionando en el Reclusorio Norte, no deja de detentar espacios de poder y, por encima de todo, impunidad.

Marlon Ramírez, hoy presidente del PRI estatal, fue un segundón pero no menos pernicioso. Vienen a la memoria sus días en el fidelismo, el desdén y el desprecio por los olvidados, y aquella estampa demencial cuando el célebre poeta, Ramiro Guillén, se inmoló frente a palacio de gobierno, ardió su cuerpo, destruyéndose sus vías respiratorias y horas después murió.

Y todo porque Marlon y su equipo postergaban una y otra vez la audiencia en la que les otorgarían tierras, luego de un fallo adverso del Tribunal Agrario.

Y con Javier Duarte ya no fue una pieza menor. Fue subsecretario de Gobierno con todo lo que implica, con el nexo político, el trato con líderes y caciques, operadores, hombres de poder.

Arianna Ángeles, secretaria general del PRI en Veracruz, es adicta a la nómina. La alcaldía de San Andrés Tlalnelhuayocan fue feudo familiar hasta que el pueblo la mandó a volar. Por ahí pasó y la heredó a su hermano David. Intentó que siguiera su otro hermano, Alain, quien perdió la elección. Pudo incrustar a su abuelita como regidora. A su marido lo hizo regidor en Emiliano Zapata.

Anilú Ingram, coordinadora del grupúsculo parlamentario del PRI en el Congreso estatal —sólo tres plurinominales, ninguna diputación de mayoría—, es la entenada política de Javier Duarte.

Sin experiencia legislativa, fue presidenta del Congreso de Veracruz en el abusivo régimen duartista. Ahí se aprobaba la deuda, las cuentas públicas, los desenfrenos del gordobés.

Terminó siendo diputada federal, muy cercana al hoy senador Miguel Ángel Osorio Chong, y de nuevo al hueso, a la diputación plurinominal, a la simulación. Habla, exige cuentas, denuncia, increpa al gobierno morenista como nunca lo hizo con Javier Duarte, su patrón.

Otro trapecista es Fernando Kuri Kuri, secretario de Acción Electoral, duartista puro, ex alcalde de Oluta, municipio conurbado a Acayucan, en el sur. Su nuevo padrino es Juan Javier Gómez Cazarín, brazo ejecutor del desgobernador morenista, Cuitláhuac García Jiménez.

Fue diputado local, acérrimo enemigo del yunismo azul, crítico en los temas de seguridad, increpando al ex secretario de Seguridad, Jaime Téllez Marié, hasta que éste le soltó un hallazgo que le quemaba las manos: objetos robados en un camión de transporte, propiedad de Kuri Kuri.

Meses después, Morena lo premió. Lo dejó al frente de la delegación del ISSSTE en Veracruz. La acción electoral del PRI en manos de un morenista.

Y qué decir de Joel Arcos, secretario de Alianzas, pieza indiscutible de Fidel Herrera Beltrán. Y de Corintia Cruz Oregon, coordinadora estatal de Activismo Político, la niña mimada de Duarte. Y de Carlos Aceves Amezcua, secretario del Consejo Político Estatal y líder de la CTM estatal, de los que se desgarraban la vestimenta por el gober ladrón.

El rostro del PRI es el rostro de Javier Duarte, las mañas de Fidel Herrera, la voracidad de Enrique Peña Nieto y de todos los que hicieron de la corrupción un vocación.

A todos se suman las corrientes priistas que elección tras elección le operan votos a Morena, a Cuitláhuac, a Rocío Nahle. Como dice la máxima, el peor enemigo del PRI son los priistas.

Su operación les garantiza seguir trepados, afianzados, entronizados en el poder, incrustados en nóminas, sin renunciar al PRI y, simultáneamente, socavando al PRI.

No hay relevo generacional. Y el pueblo lo sabe. Con las andanzas de ‘Alito’ Moreno, sus tropelías, sus corruptelas, sus delitos, su misoginia, y con el fidelismo y duartismo en la cúpula priista de Veracruz, Morena tendrá un día de campo en 2024.

Apesta ‘Alito’… y también Marlon, Anilú, Arianna, Kuri, Corintia, Aceves, Kuri y todo el PRI.

Archivo muerto

Así como se ve, pareciera inofensiva. No lo es. Carmen Medel lleva siete meses en la alcaldía y ya registra un peculado electoral —quizá dos—, desvío de recursos, abandono de inmuebles públicos y un salario que ya lo quisiera López Obrador. Eso sí, baila y baila la alcaldesa de Minatitlán como si estuviera haciendo algo bien. Su Tesorería pagó dos eventos en el Hotel Madrid que no correspondieron a actividades propias del ayuntamiento.

Fueron eventos de Morena, el partido del que se ha colgado para ser, primero, diputada federal, y ahora presidenta municipal. La trama la cuenta Jorge Luis Torres Marcos en su portal La Fábrica, sustentando la treta con las facturas, su concepto y fotografías del evento de Morena. La factura HA72522 es por 10 mil 440 pesos, IVA incluido, expedida el 8 de julio de 2022 a las 12:36 horas; su concepto es “Jornada de capacitación para mando público”.

Se trataría de la renta de servicios realizada el 23 de junio, 15 días antes de la expedición del documento fiscal. La factura HA72523, también de fecha 8 de julio de 2022, corresponde a la renta de servicios para el “Taller sobre la declaratoria de violencia de género”; se habría realizado un día antes, el 7 de julio; por ella, el ayuntamiento de Minatitlán pagó 3 mil 500 pesos, impuestos incluidos. Lo que La Fábrica exhibe es la realización de otro evento en el Hotel Madrid, de Morena, el 2 y 3 de julio, denominado “Participación política de las mujeres. Liderazgo, Derecho y Legislación”, y en él, muy sonriente, la alcaldesa Carmen Medel. Si el ayuntamiento cubrió la renta de un taller de Morena y lo disfrazó con supuestos eventos de índole municipal, es peculado electoral.

Algo así como cuando hubo que mover a la secta obradorista a Boca del Río, al World Trade Center, para escuchar la sesuda explicación de la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, en torno a la reforma eléctrica que finalmente la oposición rechazó en la Cámara de Diputados. Aquellos gastos, aquella negativa del ex tesorero municipal, Ernesto Artemio Velasco Escobar, a sufragarlos, le costaron el puesto. Prefirió irse que incurrir en un delito como el que ya se le está haciendo costumbre cometer a la alcaldesa bailarina… 

Diga lo que diga la justicia federal, Pasiano Rueda seguirá siendo un preso político. Pasarán tres meses, quizá más, y el alcalde electo de Jesús Carranza continuará confinado en una celda aguardando que sea resuelto el recurso de revisión al amparo concedido por el Juzgado Noveno de Distrito de Coatzacoalcos que ordenaba su excarcelación. Su libertad no la determina un juez.

La concede, o no, Cuitláhuac García, metiendo la mano en el Poder Judicial para retener a sus víctimas en la cárcel. Usa jueces de consigna, caricaturas de jueces que no se ciñen a la Constitución sino a los caprichos y obsesiones del desgobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez. Pasiano Rueda está en prisión por haber ganado la elección de presidente municipal, en Jesús Carranza. Ganó bajo las siglas del Partido del Trabajo. Su pecado fue vencer a Morena.

Tras el triunfo, le imputaron ultrajes a la autoridad, y luego le sembraron droga. La justicia federal le concedió la libertad, amén que las agravantes del delito de ultrajes a la autoridad fue declarado inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y que la droga no era cocaína o crack sino un anestésico, benzocaína.

Pero el juez a modo decidió imponer la prisión oficiosa basándose en una declaración de Cuitláhuac García, quien de su ronco pecho soltó que Pasiano Rueda tiene vínculos con un narco apodado El Vanni, integrante del grupo delincuencial La Familia Michoacana, alargando su estadía en prisión. Ahora, que el gobernador pruebe que existe esa conexión. Qué obsesión de Cuitláhuac por tener presos políticos en su haber…

Página 1 de 112