4 de febrero de 2026

Deuda

Por Rebeca Solano

Al cierre de 2025, la deuda pública neta de México alcanzó el 53.6% del Producto Interno Bruto (PIB), un nivel superior al registrado en 2024, cuando se ubicó en 52.4%, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

En términos absolutos, la deuda neta total ascendió a 18.95 billones de pesos, lo que representa un incremento de más de 2% frente a los 17.55 billones reportados un año antes.

Hacienda precisó que la cifra excluye apoyos extraordinarios otorgados a Pemex, particularmente un esquema de 192 mil millones de pesos canalizado a través de Banobras para el pago de adeudos con proveedores. Con esta exclusión, el gobierno federal busca presentar una medición más acotada de sus pasivos directos.

La dependencia sostuvo que el nivel de endeudamiento observado en 2025 permitió conservar el grado de inversión y el acceso a financiamiento en los mercados internacionales, aunque reconoció que el aumento de la deuda se dio en un entorno de menor dinamismo económico.

Ingresos al alza, impulsados por impuestos

El informe de Hacienda señala que los ingresos presupuestarios crecieron 2.5% real, al sumar 7.98 billones de pesos. Dentro de este rubro, la recaudación tributaria alcanzó un máximo histórico equivalente al 15.1% del PIB.

Los mayores incrementos provinieron del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y del Impuesto al Valor Agregado (IVA), ambos con avances reales de 3.7%, mientras que el IEPS creció 2.9%. Hacienda atribuyó este desempeño a una mayor fiscalización y a la ampliación de la base tributaria, particularmente en comercio exterior.

En contraste, el gasto neto del sector público se redujo 1.8% respecto a 2024, al ubicarse en 9.34 billones de pesos, aunque la contención del gasto no se tradujo en un mayor crecimiento económico.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el PIB mexicano creció apenas 0.5% en 2025, muy por debajo de las previsiones oficiales, confirmando un año de bajo ritmo económico, en el que el aumento de la deuda coexistió con una expansión limitada de la actividad productiva.