
Aclaran “profecía” budista sobre 2026
Por Rebeca Solano
Un antiguo texto budista conocido como “La Luz Esclarecedora” ha vuelto a circular en semanas recientes, luego de que en redes sociales se le asociara con el año 2026 como una supuesta profecía de eventos catastróficos. Sin embargo, especialistas y estudiosos del budismo tibetano advierten que esa interpretación es incorrecta y alarmista.
De acuerdo con el análisis difundido por La Carpeta Púrpura, el texto no debe leerse como una profecía determinista ni como un anuncio apocalíptico, sino como una herramienta de reflexión ética y espiritual, propia de la tradición budista.
El documento, atribuido al maestro Jamyang Khyentse Chökyi Lodrö (1896–1959), no menciona ningún año del calendario occidental, ni establece fechas concretas. La vinculación con 2026 surge únicamente porque ese año coincide con el Año del Caballo de Fuego masculino dentro del calendario tibetano, un ciclo que se repite cada 60 años, pero sin confirmación de que el texto se refiera a este periodo específico.
Desde la doctrina budista, se aclara que no se trata de una profecía literal, sino de un texto que busca:
- Recordar la impermanencia de todas las cosas
- Advertir sobre las consecuencias éticas de la degradación moral colectiva
- Motivar la práctica espiritual en el presente, no generar miedo al futuro
Las crisis que se mencionan —como terremotos, enfermedades o conflictos— deben entenderse como posibilidades condicionadas, no como destinos inevitables. En el marco budista, estos escenarios son consecuencia de acciones no virtuosas, pérdida de ética y desconexión entre la conducta individual y la responsabilidad colectiva, no castigos externos.
El núcleo del mensaje, subraya el análisis, está en la ética personal y colectiva, destacando que:
- La conducta ética es la mayor protección
- La generosidad es un blindaje real
- La purificación del karma es una responsabilidad individual
- Ninguna oración sustituye la responsabilidad sobre los propios actos
El texto también incluye un ensayo crítico sobre errores de traducción e interpretación, lo que refuerza su carácter reflexivo y no sensacionalista.
En conclusión, la lectura adecuada del documento no llama al miedo ni a la huida, sino a vivir con mayor conciencia, calma y responsabilidad en el presente, independientemente de lo que ocurra en el futuro.
