
Caos y negligencia hospitalaria
Por Anais Zavala
Trabajadores del Hospital de Alta Especialidad de Veracruz denunciaron que la situación real al interior del nosocomio dista de la versión difundida en comunicados oficiales, particularmente en el ámbito laboral y de atención médica, señalando como principal responsable a la administradora Regina Córdoba Díaz, por su deficiente gestión y presuntos actos de nepotismo.
De acuerdo con personal del hospital que solicitó el anonimato por temor a represalias, la funcionaria mantiene un trato prepotente y autoritario, además de desconocer las funciones propias de su cargo, lo que ha generado un ambiente laboral hostil.
Los denunciantes aseguran que Regina Córdoba Díaz ocupa el cargo por ser sobrina del doctor Roberto Ramos Alor, titular del IMSS-Bienestar en Veracruz, y que aprovechó su posición para incorporar a su hijo, Elías Carrasco Córdova, a la nómina del hospital como Coordinador de Terapeutas en el área de Medicina Física y Rehabilitación, a pesar de que no cumple con horarios ni controles de asistencia, a diferencia del resto del personal.
En una carta enviada a la gobernadora Rocío Nahle García, los trabajadores solicitaron su intervención inmediata para frenar los abusos, al considerar que estas prácticas dañan gravemente la imagen del sector salud en Veracruz.
Asimismo, denunciaron la complicidad sindical, señalando que la administradora presume su cercanía con la líder sindical Elizabeth Melquiades, quien —afirman— avala sus decisiones en lugar de defender los derechos laborales de la base trabajadora, como el respeto, la dignidad y condiciones adecuadas de trabajo.
En el ámbito médico, los trabajadores alertaron que persiste un grave desabasto de insumos básicos, entre ellos alcohol, medicamentos, material quirúrgico, guantes, jeringas, glucómetros, baumanómetros y termómetros, lo que compromete la atención a los pacientes.
Indicaron que en el área de urgencias, cuando el servicio se satura, los pacientes permanecen en sillas de ruedas, aun cuando requieren hospitalización, en lugar de ser canalizados a otros hospitales.
Los denunciantes afirmaron que el domingo 18 de enero fallecieron dos pacientes por falta de ventiladores, hechos que —aseguran— no han sido reconocidos oficialmente. También acusaron que no existe supervisión real del personal, ya que algunos trabajadores checan entrada y se retiran sin cumplir su jornada, sin que haya sanciones.
Finalmente, señalaron que la negligencia en la atención a niños con cáncer ha provocado indignación entre las familias, quienes denunciaron que, al solicitar atención, solo se les pidió que se retiraran, lo que consideran imperdonable.
