
AGN Veracruz
Por Leticia Núñez Hernández
La reciente visita de la alcaldesa María Josefina Gamboa Torales a la colonia Graciano Sánchez Romo fue presentada en medios como un ejercicio de cercanía ciudadana. Se habló de supervisión, atención directa y posibles soluciones, entre ellas la colocación de más topes para reducir la velocidad de motociclistas y automovilistas.
La narrativa es conocida: se escucha a los vecinos, se promete infraestructura correctiva y se difunde la imagen de un gobierno en territorio. Sin embargo, cuando se camina la calle Acayucan —una vía estratégica, cercana al corazón del municipio— muy circulada trasporte pesado, por las edificaciones que se realizan; la pregunta es inevitable: ¿estamos atacando el problema real o solo colocando parches visibles?
En la esquina de Acayucan y 29 de junio, de dicha colonia, por ejemplo, hay un bache de gran tamaño que representa un riesgo permanente para automovilistas, motociclistas y peatones. A lo largo de toda la calle existen múltiples baches sin atención integral. Situación que amerita urgentemente, una rehabilitación integral mediante reencarpetado asfáltico en toda la vialidad. No solo de la calle, la colonia, sino en todo el municipio. La iluminación es deficiente en tramos clave, particularmente en la misma intersección de Acayucan y 29 de Junio, lo cual agrava la percepción y la realidad de inseguridad.
La inseguridad no es percepción aislada. De acuerdo con reportes vecinales recabados en la zona, los asaltos a transeúntes, robos a comercio y robo de vehículos han aumentado en los últimos meses. La autoridad municipal debería transparentar las cifras específicas de incidencia delictiva por colonia para evaluar con precisión la magnitud del problema.
Los “topes” en forma de herradura, fuera de toda lógica, que se encuentran en cada cada esquina de la misma Acayucan, no solo son desproporcionados: retienen agua de lluvia y convierten las esquinas de las calles en potencies criaderos de mosquitos transmisores de dengue. Veracruz se mantiene de forma recurrente entre las entidades con mayor número de casos de dengue a nivel nacional según reportes de la Secretaría de Salud. Permitir acumulación de agua en infraestructura vial mal diseñada no es un detalle menor, es una omisión en prevención básica de salud pública.
En la calle Acayucan, hay unas pequeñas estructuras en pares, junto al camellón, que aparentan topes pequeños, pero solo estrechan la vía sin un propósito claro. Más que mejorar la seguridad, estas estructuras generan fricción vehicular innecesaria. Como en otros casos, agregar más obstáculos físicos no corrige al infractor, sino que termina penalizando a toda la comunidad. Es una respuesta general para un problema que es específico.
Si el problema es el exceso de velocidad y el uso de escapes abiertos en motocicletas que generan ruido insano, incluso en las horas de descanso de los habitantes de la colonia, la respuesta técnica es aplicación del reglamento, no multiplicación de concreto. ¿Existe un estudio de aforo vehicular que sustente la colocación de nuevos topes en la zona? ¿Se ha realizado medición de decibeles para justificar intervención por ruido? ¿Hay diagnóstico público de luminarias fuera de servicio?
En la cuadra cercana a la escuela ubicada en Acayucan casi esquina Paseo Boca del Río se genera un caos vehicular en horarios pico. En un conteo ciudadano realizado durante 20 minutos en horario de salida escolar se registró una alta concentración de vehículos en un tramo reducido, lo que evidencia la necesidad de reorganización vial, por poner otro ejemplo.
Propuestas viables: rehabilitación integral de la carpeta asfáltica en los tramos más deteriorados; sustitución inmediata de luminarias inoperantes por tecnología LED; operativos permanentes contra motocicletas con escape modificado; aplicación efectiva del reglamento de tránsito; reordenamiento vial en la cuadra escolar mediante sentido único en horarios específicos o bahías de ascenso y descenso; limpieza periódica del camellones, no solo en la calle Paseo Boca del Río, sino también el de la calle Acayucan.
Es urgente que el gobierno municipal se concentre en los servicios públicos básicos. La implementación de obras nocturnas es una medida acertada si se ejecuta con calendarios públicos y metas verificables para evitar congestionamientos prolongados.
Un gobierno eficiente no gobierna a través de obstáculos físicos. Gobierna mediante diagnóstico, medición, aplicación de la ley y mantenimiento preventivo. Si el Ayuntamiento considera viable colocar más topes, debe explicar con datos técnicos qué problema específico pretende corregir, qué alternativas evaluó y por qué eligió esa intervención.
Además, la colocación de topes, en el fondo, es un signo de incivilidad: es la admisión de que la norma no se respeta por voluntad propia, sino que debe imponerse con barreras físicas. Una sociedad que aspira a ser madura y respetuosa de la ley merece algo mejor que topes: merece una cultura cívica sólida y una autoridad que eduque y sancione con criterio.
