
Vuelve el fantasma de la estanflación en Europa por la guerra y el alza del petróleo
Por Rebeca Solano
El riesgo de estanflación —la combinación de alta inflación y bajo crecimiento económico— vuelve a encender las alertas en Europa, medio siglo después de la crisis petrolera de los años setenta. La guerra con Irán, que ya cumple un mes, ha disparado la incertidumbre en los mercados y amenaza con repetir un escenario que parecía superado en las economías desarrolladas.
La preocupación crece ante el impacto del encarecimiento del petróleo, que se ha estabilizado en torno a los 100 dólares por barril, tras los mensajes contradictorios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien primero prometió el fin del conflicto “en dos o tres semanas”, pero horas después advirtió que antes golpearían a Irán “con extrema dureza”, lo que volvió a sacudir a los mercados.
Desde Bruselas, el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, advirtió que existe un “riesgo de una crisis de estanflación”, mientras que el futuro vicepresidente del Banco Central Europeo, Boris Vujcic, reconoció que Europa “se está moviendo en esa dirección”, aunque aún no se puede prever hasta dónde llegará el impacto.
📉 Escenarios preocupantes
El Banco Central Europeo (BCE) proyecta en su escenario central una inflación del 2,6% y un crecimiento del 1,9% este año en la eurozona. Sin embargo, en su hipótesis más severa, los precios podrían superar el 6% en 2027, muy lejos del objetivo del 2%.
Por su parte, el Banco de España contempla que, en el peor escenario —si la guerra se prolonga y mantiene elevados los precios del crudo y el gas—, la inflación podría alcanzar el 5,9% este año y situarse aún en el 3,2% el siguiente, aunque la economía seguiría creciendo moderadamente.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha advertido que la institución está lista para subir los tipos de interés en cualquier reunión, una medida que encarecería el crédito para frenar la inflación, pero que también podría enfriar aún más la actividad económica.
⚠️ El precedente de los años setenta
La última gran estanflación ocurrió tras la crisis del petróleo de 1973, cuando el embargo de crudo tras la guerra del Yom Kippur cuadruplicó los precios y llevó a Estados Unidos a una fuerte recesión. Entre 1973 y 1975, el PIB estadounidense cayó un 7%, mientras la inflación superaba el 10%.
Hoy, aunque el aumento del crudo no alcanza aquellas magnitudes, el temor es que el encarecimiento sostenido de la energía termine trasladándose a toda la economía: suben los costos de producción y transporte, se reduce el poder adquisitivo de las familias y se frena la inversión empresarial.
📊 Señales en la calle
En España, la OCDE estima una inflación media del 3% este año, y en marzo ya se ubicó en 3,3%, impulsada por el alza de los carburantes. Además, en la eurozona, la confianza de los consumidores cayó 1,6 puntos y las expectativas de empleo retrocedieron 1,4 puntos, alejándose del nivel de equilibrio de 100.
Economistas advierten que para hablar de estanflación se requiere un fenómeno prolongado y que los aumentos salariales comiencen a retroalimentar la inflación en una espiral difícil de frenar. De momento, todo dependerá de la duración del conflicto y del comportamiento de los mercados energéticos.
Europa enfrenta así un dilema complejo: combatir la inflación con subidas de tipos que podrían frenar el crecimiento, o tolerar un repunte de precios para evitar una recesión más profunda. El BCE deberá decidir entre susto o muerte en los próximos meses.
