9 de abril de 2026

Presidente Claudia Sheinbaum

Por Rebeca Solano

En un giro en la política energética de la llamada 4T, la presidente Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno proyecta iniciar la explotación de gas no convencional mediante “fracking” o fractura hidráulica a partir de 2027, con el objetivo de reducir la dependencia de importaciones desde Estados Unidos.

El plan contempla aumentar la producción nacional de 2 mil 300 millones de pies cúbicos diarios a 5 mil 800 millones al cierre del sexenio, y alcanzar 8 mil 310 millones de pies cúbicos diarios para 2035, lo que representaría un incremento de 261%.

La empresa responsable será Pemex, que no ha incursionado previamente en este tipo de explotación. Actualmente, México importa alrededor del 75% del gas natural que consume, principalmente desde Texas (80%) y California (20%).

Reservas y zonas potenciales

De acuerdo con datos oficiales, el país cuenta con 141.5 billones de pies cúbicos de gas en yacimientos no convencionales, que requieren fractura hidráulica para su extracción, además de 83 billones en yacimientos convencionales.

Las regiones identificadas para el posible uso de fracking son las cuencas de Sabinas-Burro Picachos y Burgos, ubicadas en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, así como la cuenca de Tampico-Misantla, que abarca Veracruz, San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla.

Comité científico evaluará impactos

Sheinbaum aseguró que el uso de esta técnica deberá realizarse bajo criterios ambientales estrictos, garantizando la protección del entorno y el uso responsable del agua. Para ello, se conformará un comité científico que evaluará la viabilidad del proyecto y sus posibles impactos ambientales.

“La pregunta es: ¿Explotamos el gas no convencional, sí o no? ¿Por qué sí? Porque nos da más soberanía energética. ¿Por qué no? Porque tiene impactos ambientales”, expresó la mandataria.

Indicó que desde hace cuatro meses un equipo técnico ha analizado el tema y visitado Texas, California y Canadá para conocer nuevas tecnologías de explotación no convencional.

El anuncio contrasta con la postura del gobierno anterior de Andrés Manuel López Obrador, quien rechazó públicamente el fracking por sus riesgos ambientales y lo convirtió en una bandera de su política energética.

La decisión final, subrayó la presidenta, se tomará con base en la opinión de especialistas y el análisis técnico correspondiente.