
Acusan abuso en SEV / Gerardo Velásquez Maravert
Por Redacción
Un conflicto interno en la Dirección para la Incorporación de Escuelas Particulares (DIEP) de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) escaló a señalamientos por presunta violencia laboral e institucional contra trabajadoras.
De acuerdo con testimonios recabados, al interior de la DIEP existiría un ambiente de presión, hostigamiento y exclusión sistemática hacia empleados considerados “incómodos” para ciertos mandos directivos.
En el centro de las acusaciones figura la Dra. Omaira del Ángel Benavides, directora del área, señalada por presunto aislamiento laboral, presión administrativa y posibles abusos de funciones. Trabajadores sostienen que estas prácticas no podrían sostenerse sin omisión o permisividad de mandos superiores, entre ellos la Subsecretaría de Desarrollo Educativo.
El caso que detonó la inconformidad involucra a una trabajadora madre independiente, quien —según denuncias— habría sido retirada de sus funciones, enviada a espacios sin herramientas de trabajo y presionada para firmar documentos bajo condiciones irregulares. Compañeros señalan que además enfrenta problemas de salud pulmonar, lo que habría agravado su situación.
Especialistas advierten que este tipo de conductas podrían encuadrar en figuras como violencia laboral, abuso de autoridad, discriminación, coacción y violaciones a derechos humanos, además de posibles afectaciones al interés superior de la niñez.
La tensión aumentó tras trascender que la SEV habría solicitado presencia de policías antimotines ante el temor de posibles protestas laborales, medida que generó inconformidad entre trabajadores, quienes consideran que se prioriza la contención antes que el diálogo.
De manera paralela, ya existirían denuncias ante el Órgano Interno de Control y la Comisión Estatal de Derechos Humanos, mientras se ha solicitado la intervención de la Gobernadora del Estado.
Hasta el momento, no hay posicionamiento oficial sobre una investigación interna o medidas correctivas. Entre el personal crece la preocupación de que el conflicto no sea un caso aislado, sino reflejo de una cultura institucional basada en el miedo y el desgaste emocional.
Con información de Gerardo Velásquez Maravert
