26 de junio de 2026
 

Por Jorge Fernández Menéndez

Estados Unidos no cejará en sus esfuerzos en desmantelar o por lo menos golpear las redes de protección al crimen organizado en México.

La pausa tácita lograda durante el mundial de fútbol no alcanzará para desviar de la agenda binacional un objetivo que para la administración Trump es central.

Apenas ayer, el director de la DEA, Terry Cole, que durante un par de años fue el representante de esa agencia en México y que regresó a Estados Unidos en el contexto de un duro enfrentamiento con el entonces presidente López Obrador, acaba de emitir un video donde habla de los objetivos de la agencia y destaca que esa organización “busca terroristas”.

La DEA, dice Cole, “nunca ha estado más enfocada, más alineada o más dedicada a atacar la crisis de fentanilo” como en estos momentos. Recordó los costos en vidas humanas y en el funcionamiento social que provoca el fentanilo y advirtió que la agencia antidrogas irá contra cualquier “facilitador, distribuidor, contra cualquier individuo que se beneficie con este veneno [el fentanilo]”.

Desde el inicio de la administración Trump, dijo Cole, sin darle crédito alguno a las fuerzas de seguridad mexicanas, se han confiscado 14 mil kilos de fentanilo y más de 62 millones de píldoras de fentanilo, lo cual, explicó, equivale a 470 millones de dosis mortales de la droga.

Más allá del mensaje en sí, no deja de ser significativo que el tema siga en la cima de la agenda interna estadounidense y sobre todo que, en los últimos días, sobre todo desde que se llegó a un acuerdo con Irán, el fentanilo, México y los narcoterroristas han vuelto a estar presentes en forma notable. No se trata sólo de Cole o de la DEA (que suele sobrereaccionar con México), sino también del propio presidente Trump en la cumbre del G-7 en París, donde sacó el tema sin que estuviera siquiera en la agenda, pero lo quiso destacar frente a los otros líderes mundiales, y también del vicepresidente J.D.

Vance en una entrevista de televisión donde se suponía que hablaría de su nuevo libro y terminó diciendo que su país se guardaba la opción de realizar ataques militares en México si no contaba con la colaboración suficiente de nuestro país.

A las listas de personajes políticos que están relacionados con el crimen organizado (los facilitadores, de los que habla en su video Terry Cole) se estarían uniendo otros que están bajo sospecha desde hace años, como el ex gobernador Rutilio Escandón, actual cónsul de México en Miami.

Rutilio el peor gobernador de los muchos y muy malos que ha sufrido Chiapas, ha sido denunciado por haber permitido la expansión del crimen organizado en el estado desde hace años, a un nivel tal que esas organizaciones criminales sobre todo el Cártel Jalisco Nueva Generación se quedaron con el control de toda la zona fronteriza con Guatemala.

El tráfico de drogas, de armas y de personas se impuso en toda esa región y los cárteles tomaron incluso el control de las dependencias de seguridad estatales.
Su sucesor Eduardo Ramírez fue uno de los más insistentes en denunciar la situación en la que dejó Rutilio el estado.

Escandón es el cuñado de Adán Augusto López, el ex secretario de Gobernación y actual senador que permitió a su vez la expansión del cártel de la Barredora en Tabasco, en Campeche, en Veracruz y por supuesto en Chiapas.

La Barredora, era dirigida por Hernán Bermúdez, que fue el secretario de seguridad de Adán Augusto, y era en realidad la fracción local del CJNG, esas relaciones políticas y familiares con Rutilio permitieron la expansión del grupo criminal en toda la frontera sur.

Además, la Barredora fue esencial en el robo de combustible y en el establecimiento de la red de contrabando con Estados Unidos. El crudo lo robaba la Barredora (entre otras organizaciones criminales, pero ella tenía un papel protagónico) se trasladaba a Estados Unidos vía Tamaulipas, en principio con la red que formó Sergio Carmona y después de su asesinato con la que se creó con funcionarios aduanales y de la Marina en el sexenio pasado, entre ellos los humanos Farías Laguna según las propias autoridades, y regresaba ya refinado en la Unión Americana como gasolina con permisos falsos.
Un negocio que generó en tres años 600 mil millones de pesos.

Toda esas tramas, y todas tuvieron respaldo desde espacios de poder. Hernán Bermúdez permanece preso en el penal del Antiplano y no sabemos cómo está avanzando su proceso.

Lo que es un hecho es que ninguno de los funcionarios y políticos que estuvieron relacionados con él han sido siquiera citados a declarar, comenzando por su jefe directo y promotor político durante muchos años, Adán Augusto y tampoco Rutilio Escandón.

Imagine usted la gracia que le debe causar a las autoridades estadounidenses, sobre todo a los duros como Cole, que Rutilio sea cónsul en Miami, que Adán siga siendo un personaje central en el senado, que los diez de Sinaloa sigan impunes y en libertad e incluso que uno de los acusados, el ex secretario de seguridad del estado, Arturo Jorge Contreras, no sólo no esté siendo procesado sino que además, pida que le desbloqueen las cuentas bancarias en la UIF, para que ahí le depositen la pensión de 65 mil pesos que le acaba de otorgar el congreso del estado, luego de que lo jubilaran como jefe de la policía estatal.