
Por Pedro Aspe
En abril de este año se dieron cita en un foro del MIT jóvenes mexicanos que hacen estudios de posgrado en distintas universidades de Estados Unidos. Los reunió la pregunta y la inquietud por el futuro de México. Invitaron a sus deliberaciones a Pedro Aspe Armella. Aspe les presentó un retrato sintético, en nueve gráficas analíticas, del presente real y el futuro inminente de la economía mexicana, según sus datos duros. Éste es el retrato.
El diagnóstico macroeconómico
I. Déficit presupuestal estructuralmente alto
El aumento desmedido del gasto corriente ha desplazado la inversión productiva.
La “segunda nómina”: aumento improductivo del gasto corriente
29.4 millones de beneficiarios actuales de programas de apoyo en efectivo.
3 % del PIB gastado en programas sociales (frente al 0.5 % en 2018)Tan sólo en el primer año de la administración de Sheinbaum se añadieron 3 millones de beneficiarios nuevos. Un gasto puramente corriente sin retornos productivos para la economía.

El agujero negro de Pémex: más recursos, menor producción
Se inyectan al menos 400 mmd anuales (1 % del PIB) a Pémex mediante subsidios y apoyos, sin que esto se traduzca en mayor eficiencia. Se produce menos que nunca.

Consecuencia: el desplazamiento de la inversión física y capital humano

II. Deuda pública alta y creciente
México se acerca peligrosamente al umbral del 60 % en la relación Deuda/PIB.

III. Crecimiento económico bajo
El PIB per cápita y la productividad son negativos, arrastrados por una inversión insuficiente.
Una década perdida: PIB estancado y per cápita en retroceso
Las políticas actuales tienen como consecuencia el estancamiento absoluto. Tenemos un PIB per cápita más bajo que hace siete años.

El motor apagado: 16 meses de caída en inversión
Tasa de inversión significativamente baja, acumulando 16 meses consecutivos de caídas respecto al año anterior.
IV. La cascada estructural hacia el estancamiento económico
• Causa raíz: déficit impulsado por gasto corriente. Transferencias a 29 millones de personas y subsidios a Pémex ($592 mmdp anuales) sin retorno productivo
• Presión fiscal: déficit insostenible. Las finanzas públicas se deterioran gravemente por la falta de inversión física y el gasto inflexible.
• Punto de quiebre: riesgo soberano (umbral 60 %). La deuda se enfila a perder el grado de inversión en 2026, ahuyentando capitales y encareciendo el crédito.
• Resultado final: estancamiento permanente. El PIB per cápita se consolida por debajo de niveles de 2018 debido al colapso de inversión y la productividad negativa.
Pedro Aspe

