
Por Rodrigo Gutiérrez González / Sin Embargo
La victoria de España sobre Argentina en la Final del Mundial 2026 reforzó una idea generalizada sobre los albicelestes: no saben ganar, pero mucho menos saben perder.
A lo largo de la Copa del Mundo, los jugadores de la selección argentina protagonizaron burlas, y hasta insultos, hacia sus rivales mientras avanzaban una a una las rondas para llegar a la final.
Sin embargo, al llegar al partido definitivo, la Furia Roja fue ampliamente superior a tal grado que los sudamericanos no registraron ni un sólo tiro a puerta en los más de 120 minutos, una superioridad que nunca se había visto en casi un siglo de Mundiales.
Entonces, las burlas se convirtieron en lamentos y luego agresiones sobre los jugadores españoles. Esto no se quedó en la cancha, también sucedió en las gradas, igual en otros países y hasta en su propia casa.

La agresión contra Rodri
Cuando el árbitro esloveno Slavko Vinčić finalizó el partido en el Estadio Nueva York, los jugadores españoles y el cuerpo técnico que estaban en la banca ingresaron al campo corriendo y festejando la victoria.
Sin embargo, Rodri, el capitán de España y ganador del Balón de Oro, fue recibido con un golpe de Nahuel Molina, seleccionado argentino. Tras la agresión, el mediocampista español frenó en seco y encaró al defensa albiceleste. Y ahí comenzó todo.
El español Eric García apareció para separar a Molina. Se sumó el sudamericano Leandro Paredes empujando a García. Entonces llegó Gavi y encaró al argentino, quien respondió mandando al suelo al español.
Se tuvo que meter el entrenador de la albiceleste Lionel Scaloni para detener la pelea.
Aunque este fue el incidente que más se viralizó en redes sociales, también hubo otra de Roberto Ayala, parte del cuerpo técnico de Scaloni, contra Dani Olmo.
La batalla campal en el Obelisco
Tras la derrota de la albiceleste, miles de argentinos se reunieron en el Obelisco, en Buenos Aires, para alentar a su selección pese al subcampeonato.
Sin embargo, al filo de la medianoche comenzaron a registrarse incidentes y conatos de bronca al rededor del histórico monumento argentino.
Todo indica que el caos ocurrió cuando un grupo de aficionados intentó romper la reja perimetral que mantenía la policía en el Obelisco.

Ante la negativa de los uniformados para dejar pasar a los aficionados, estos comenzaron a lanzar distintos artículos, desde piedras y hasta botellas de vidrio.
Fue entonces que lo efectivos de seguridad respondieron con gases lacrimógenos para reducir los hechos violentos pero sólo provocaron mayor caos.
Con los incidentes de violencia sin detenerse, apareció un camión hidrante para disipar a los agresores con chorros de agua.
Como saldo de los disturbios en la capital de argentina, 12 personas resultaron detenidas.
Argentinos contra mexicanos
El odio potenciado por el algoritmo que se expande en redes sociales por momentos salió de la pantalla a las gradas del Estadio Nueva York, donde se hizo viral la respuesta de un mexicano a los insultos de un par de argentinos.
Durante las agresiones, el mexicano mantuvo la calma en todo momento, sonriéndoles a los sudamericanos y levantando el dedo pulgar en señal de aprobación.
Al ver que los insultos no se detenían, el aficionado que vestía un jersey de la Selección Mexicana, sacó una tarjeta roja y para expulsar simbólicamente a los argentinos.
Luego, para rematar, se quitó la playera y para sorpresa de los argentinos traía puesta el jersey de España debajo con el número y nombre de Lamine Yamal.
Pero las agresiones viajaron fuera del estadio, inclusive fuera del país y llegaron a México, particularmente en la Ciudad de México, donde una grupo de argentinos fueron desalojados de una plaza comercial en Paseo de la Reforma debido a su comportamiento.
Ya en la vía pública, afuera del centro comercial, protagonizaron una pelea con mexicanos, por lo que el personal de seguridad de la plaza tuvo que intervenir.
El karma sobre Argentina
Lo que está viviendo la Selección de Argentina parece el karma regresando luego su comportamiento en el partido de Semifinales contra Inglaterra.
En un gran partido que los ingleses comenzaron ganando, los albicelestes vinieron de atrás y con un mejor futbol empataron y remontaron el juego en menos de 10 minutos.
Tras el pitazo final del partido, los argentinos saltaron al campo y festejaron la victoria. Fue entonces que Jude Bellingham, la estrella inglesa, le dio un golpe en la cabeza a al lateral argentino Valentín Barco.
El momento se viralizó en redes sociales culpando al mediocampista del Real Madrid de ser presa de la frustración.
Sin embargo, después el propio Jude explicó que su reacción ocurrió porque Barco se burló de los ingleses tras la remontada.
Las palabras de Bellingham fueron respaldadas por un clip del momento que se hizo viral en redes sociales al poco tiempo.
A esto se suma el polémico festejo de los jugadores albicelestes con una pancarta que decía «Las Malvinas sor argentinas», en referencia a las islas que se encuentran en el suroeste del océano Atlántico y que desató una guerra entre ambos países en 1982, misma que aún sigue siendo objeto de una disputa de soberanía entre el Reino Unido y Argentina.
Tras esta celebración con trasfondo político, el gobierno británico respondió declarando que «puede que la Copa del Mundo no sea nuestra, pero las Islas Malvinas sin duda lo son» e hizo un llamado a la FIFA para que investigara el caso, recordando que está prohibido realizar protestas de este tipo durante el certamen.
No sólo Reino Unido, también las misma autoridades de las mismas Islas Malvinas presentaron una queja ante la FIFA y no sólo por el cartel que presentaron tras su victoria frente a Inglaterra, sino también por los cánticos que los jugadores entonaron en sus vestuarios sobre el tema.
Ahora, Argentina es víctima de sus propios actos. No sólo dentro de la cancha, donde logró salir avante de los partidos con mas garra que futbol, sino también afuera, donde no pudo comportarse a la altura de su historia en el balompié.
