
China y Rusia
Por Rebeca Solano
El presidente chino Xi Jinping encabeza en Biskek, Kirguistán, una cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), en la que participan líderes de una decena de países, incluidos Rusia, India, Irán y Bielorrusia.
La reunión marca los 25 años de la OCS, una organización creada inicialmente por China, Rusia y países de Asia Central, que con el tiempo se convirtió en una amplia plataforma internacional sin participación de Estados Unidos ni países europeos.
La presencia de dirigentes como Vladímir Putin, Narendra Modi y el presidente iraní Masud Pezeshkian refuerza la imagen de China y Rusia como protagonistas de un espacio diplomático alternativo al bloque occidental.
Sin embargo, expertos advierten que la OCS no puede considerarse una “anti-OTAN”, debido a que carece de un sistema de alianzas vinculantes y de mecanismos de defensa colectiva similares al artículo 5 de la alianza atlántica.
Uno de los principales retos de la organización es mantener unidos a países con intereses enfrentados, como India y Pakistán, además de las diferencias existentes entre Irán y algunos de sus vecinos.
La cumbre también se desarrolla en un contexto especialmente delicado por la guerra en Medio Oriente y los ataques estadounidenses contra Irán. Teherán busca aprovechar su participación para fortalecer sus relaciones con Rusia y China y demostrar que no está aislado internacionalmente.
Para Pekín, el encuentro representa además una oportunidad para consolidar su influencia diplomática y económica, mientras Rusia busca mantener su peso internacional pese a las dificultades derivadas de la guerra en Ucrania.
La capacidad de los países miembros para mostrar una postura común frente a las actuales crisis internacionales será una de las principales pruebas para la OCS, antes de la próxima cumbre de los BRICS en Nueva Delhi.
