
Presidente Claudia Sheinbaum Pardo
Por Rebeca Solano
El evento de la presidenta Claudia Sheinbaum realizado este sábado 5 de septiembre en Colima, como parte de la gira por su Segundo Informe de Gobierno, se desarrolló entre gritos, protestas, abucheos y un desmayo de uno de los asistentes.
Durante el evento, Sheinbaum presentó los avances de su gobierno; sin embargo, su discurso fue interrumpido en varias ocasiones por manifestantes que lanzaron gritos de “fuera”.
La gobernadora de Colima, Indira Vizcaíno Silva, fue la primera en tomar el micrófono y desde su participación comenzaron los gritos de protesta y apoyo al gobierno, lo que generó momentos de confusión.
Ante los reclamos, Vizcaíno señaló que entendía que los manifestantes solicitaban acercamiento con integrantes del gabinete y aseguró que se reiteraría la atención a sus demandas.
Posteriormente, Sheinbaum intentó poner orden entre los asistentes y propuso realizar una votación para determinar si continuaba el evento o se atendía primero a los manifestantes.
La mandataria hizo referencia a una manta en contra de la ampliación del Puerto de Manzanillo y aseguró que su gobierno privilegia el diálogo.
La votación planteó si los asistentes querían que continuaran los gritos o que se guardara silencio para atender las demandas al final de la asamblea. Aunque se decidió continuar con el evento, los abucheos persistieron.
Sheinbaum señala al PRIAN
Durante su discurso, la presidenta habló sobre la soberanía nacional y su propuesta para que quienes aspiren a la Presidencia de México tengan únicamente nacionalidad mexicana.
Cuando cuestionó quién estaba en contra de la iniciativa, señaló a los manifestantes: “A lo mejor los que gritan por ahí, ¿no?”.
Más tarde, al abordar temas relacionados con los gobiernos del PRI y PAN, volvieron a escucharse gritos de “¡Fuera!”.
Sheinbaum pidió evitar cualquier confrontación y rechazó la violencia, aunque calificó a los manifestantes como “muy irrespetuosos”.
Finalmente, la presidenta acusó que los inconformes podrían pertenecer al “PRIAN” y los señaló como “infiltrados”, al considerar que, si sus demandas fueran legítimas, aceptarían reunirse para dialogar.
Sheinbaum aseguró que no respondería a las provocaciones y continuó con su exposición sobre los avances de su gobierno.
