
Brote de Salmonella en el Hospital General de México
Por Rebeca Solano
Médicos residentes afectados por el brote de Salmonella en el Hospital General de México recibirán el reembolso del dinero que ellos y sus familiares gastaron en medicamentos, luego de denunciar que el propio hospital no contaba con los insumos necesarios para atenderlos.
El anuncio contrasta con la postura inicial de las autoridades, quienes aseguraron que las 135 médicas y médicos afectados habían recibido atención y se encontraban en buenas condiciones.
Residentes compraron medicamentos
Uno de los médicos afectados denunció que los medicamentos tuvieron que ser adquiridos con recursos de los propios residentes y sus familiares.
“De nuestros bolsillos salió su medicina”, señaló, al explicar que fueron los propios médicos y familiares quienes compraron los medicamentos y se encargaron de hacerlos llegar a sus compañeros enfermos.
Otro de los residentes reclamó que el tratamiento se lo proporcionaron entre ellos mismos, ante las carencias que, aseguran, enfrenta el hospital.
También acusó que el Hospital General de México enfrenta problemas de presupuesto, falta de camas y escasez de medicamentos, incluso para los pacientes que diariamente requieren atención médica.
Reembolso abre debate
El compromiso de devolver a los residentes el dinero que gastaron abre un cuestionamiento sobre los pacientes que cotidianamente deben comprar medicamentos con recursos propios mientras reciben atención en hospitales públicos.
La situación plantea la pregunta de por qué el reembolso no podría aplicarse también a pacientes y familiares que deben adquirir por su cuenta medicamentos que deberían ser proporcionados por las instituciones de salud.
Exigen una disculpa pública
Los residentes también señalaron que, hasta el momento, no han recibido una disculpa pública por las condiciones en las que tuvieron que atenderse entre ellos durante el brote.
El caso vuelve a poner bajo la lupa las condiciones de abasto, atención médica y capacidad hospitalaria del Hospital General de México, así como la obligación de las instituciones públicas de garantizar los tratamientos necesarios a sus pacientes.
La pregunta queda sobre la mesa: si un paciente tiene que comprar su propia medicina mientras está hospitalizado, ¿realmente puede decirse que el hospital cubrió su tratamiento?
