
Madre buscadora Beatriz Uscanga
Por Anais Zavala
La madre buscadora Beatriz Uscanga denunció haber sido atacada dentro de su domicilio durante la madrugada y aseguró que, pese a solicitar auxilio al 911, las ambulancias y patrullas que le fueron anunciadas nunca llegaron durante la emergencia.
De acuerdo con su testimonio, alrededor de la 1:15 de la madrugada comenzó a escuchar ruidos en la puerta de su vivienda. Poco después, afirmó, varias personas lograron ingresar al inmueble.
Uscanga relató que los agresores la golpearon contra una pared y le provocaron dos heridas en la zona del vientre. Explicó que inicialmente no se percató de la gravedad de las lesiones y fue al encender la luz cuando sintió ardor y calor, además de darse cuenta de que estaba sangrando.
En el domicilio también se encontraban su hija y su madre, quien permanece en cama, situación que incrementó su temor de que los agresores avanzaran hacia otras habitaciones.
La buscadora señaló que alcanzó a observar a uno de los hombres vestido de negro y con algo parecido a un pasamontañas. Posteriormente, escuchó que los agresores huyeron y que afuera arrancaron lo que, según su percepción, parecían un automóvil y una motocicleta.
Beatriz aseguró que realizó llamadas al 911 alrededor de la 1:45 y 1:47 de la madrugada, explicó lo ocurrido y solicitó ayuda debido a que desconocía si los agresores se habían retirado completamente.
Según su versión, durante la llamada le informaron que ambulancias y patrullas se dirigían a su domicilio. Sin embargo, afirmó que ninguna corporación acudió durante las horas siguientes.
“No es que llegaran tarde, no llegaron nunca”, relató.
La mujer indicó que fue hasta alrededor de las 5:30 o 6:00 de la tarde cuando una patrulla estatal llegó a su vivienda. Dijo reconocer a los elementos porque, según explicó, son quienes habitualmente acuden para verificar el cumplimiento de las medidas de protección con las que ya contaba.
Uscanga cuestionó que la presencia policial ocurriera muchas horas después de haber solicitado auxilio, cuando, sostuvo, necesitaba protección durante la madrugada. Fue entonces cuando mostró a los elementos las heridas y explicó lo ocurrido.
La madre buscadora señaló que ya contaba con medidas de protección antes de este nuevo ataque, pero consideró que estas no funcionaron cuando requirió auxilio.
Tras la agresión, permanece en su domicilio y reporta dolor de cabeza, náuseas y molestias derivadas de las lesiones.
Uscanga sostuvo que anteriormente ya había enfrentado agresiones, pero consideró que este episodio fue diferente debido a que, según su relato, hubo un arma y el ataque habría estado dirigido directamente contra ella.
El caso plantea dos interrogantes principales: identificar a los responsables del ingreso y la agresión y esclarecer qué ocurrió con el auxilio solicitado al 911 durante la madrugada, pues la denunciante asegura que la respuesta de emergencia no llegó cuando la necesitaba.
