6 de octubre de 2026
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Por Quetzalli Carolina Vázquez/Si Estaban Con El Pendiente

Tal parece que, para la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, la solución para cada crisis consiste en presentarse personalmente.

Cada vez que aparece un problema, responde igual:

“Yo lo voy a atenderlo personalmente. Ahí estaré, yo voy, para eso soy la gobernadora”.

Y entonces, ya salió a las calles a ver baches, visitó carreteras dañadas, ahora recorre hospitales.

¿Qué sigue? ¿Mañana se subirá a una patrulla a enfrentar delincuentes?

Y si los cateos ministeriales continúan bajo observación y cuestionamiento, ¿Se pondrá un chaleco, supervisará cada operación de la policía ministerial y revisará cada domicilio antes de que entren los agentes?

¿Rocío estará mañana arriba de una patrulla, en un crucero guiando el tráfico, arriba de un poste resolviendo el problema de energía eléctrica o en una cárcel poniendo orden a los delincuentes?

Pero ante todo esto:

¿Dónde está su gabinete y para qué sirve?

¿Estamos frente a un gabinete que no funciona o frente a una gobernadora que no quiere soltar el control?

Porque la función de ellos, así como de las direcciones, coordinaciones y organismos, es atender y resolver los asuntos que corresponden a sus áreas.

Para eso existen responsabilidades claras y establecidas en la ley.

En infraestructura, el titular de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas es Leonardo Cornejo Serrano.

A ese funcionario Rocío Nahle le ha estado “haciendo la chamba” una y otra vez.

En los recorridos, a ella se le observa dando indicaciones a los constructores sobre qué hacer, dónde, cómo y estableciendo tiempos de entrega.

¿No viene eso especificado en el contrato de obra?
¿No se puntualizó en la licitación?
¿No es precisamente parte del trabajo de la SIOP y de su titular?

Entonces, ¿qué está haciendo el secretario?

En Salud está Mariela Hernández García, nombrada por Nahle como secretaria de Salud pero es Rocío quien acude personalmente a los hospitales para buscar soluciones a los problemas de medicamentos e insumos.

En el IMSS-Bienestar Veracruz está Roberto Ramos Alor como coordinador estatal pero es la gobernadora quien busca mecanismos para resolver los problemas de abasto y operación.

Entonces si Rocío Nahle hace el trabajo por el que reciben un salario sus funcionarios, ¿qué hacen ellos?

¿Para qué los tiene si finalmente tiene que ser ella quien vaya a resolver los problemas?

Si tiene que recorrer personalmente los hospitales para saber qué medicamentos existen, cuáles faltan y cuáles están almacenados, ¿para qué quiere a los funcionarios responsables de esa operación?

Y la lógica de la gobernadora puede llevarnos más lejos porque los problemas no terminan en los hospitales estatales.

En los municipios existen reclamos por basura, alumbrado, baches y servicios públicos.

¿También irá personalmente a hacer el trabajo de los alcaldes?
¿Recorrerá cada calle?
¿Se subirá a una grúa para revisar cada luminaria?
¿Se pondrá tenis y se subirá a cada camión recolector de basura?
¿Le dirá a cada municipio qué debe hacer y en cuánto tiempo?

Veracruz tiene 212 municipios, cada uno tiene autoridades, el estado tiene sus propias atribuciones y la Federación tiene las suyas.

La gobernadora no debe convertirse en la ventanilla única para cada problema de cada dependencia, hospital, cárcel o municipio.

Su obligación es coordinar, exigir resultados a su gabinete y supervisar cuando corresponda; no puede ni debe sustituir a todos.

Pero como al parecer esa es su forma de gobernar y las denuncias por violencia en estado son cada vez más ¿qué sigue?

¿Saldrá personalmente a enfrentar al crimen organizado?

Evidentemente no ¿O sí?

Porque esa no es su función.

Gobernar no es hacerlo todo personalmente.

Gobernar es conseguir que el aparato de gobierno funcione estando o no ella presente.

Una gobernadora no puede ser todo el gobierno.

Rocío Nahle puede recorrer Veracruz, debe conocer el territorio que gobierna, escuchar a la población y supervisar.

Pero, sobre todo, debe exigir resultados a los funcionarios que ella eligió para que la acompañaran a gobernar.

Una gobernadora fuerte no es la que tiene que aparecer físicamente en cada lugar donde existe un problema.

Es la que consigue que las instituciones funcionen cuando ella no está.

Que SIOP atienda la infraestructura, que Salud cumpla su función rectora, que IMSS-Bienestar garantice la operación y los insumos que correspondan, que Seguridad haga su trabajo, que la Fiscalía investigue correctamente.

Que los municipios atiendan sus servicios y que cada funcionario responda por las responsabilidades que asumió.

Aunque aquí surge una duda:

O sus funcionarios no sirven o es la propia gobernadora la que necesita aparecer en todos lados, como la que llega a rescatar cada problema.

Porque si los funcionarios no sirven, que los cambie y si sirven, que los deje trabajar y les exija resultados.

A Rocío Nahle le debe quedar claro que la verdadera prueba de una administración no es cuántas veces aparece la gobernadora en el lugar de la denuncia.

Es cuántas veces el problema se resuelve sin que ella tenga que ir.

Así que, después de los hospitales, quizá no es necesario ver a Rocío Nahle arriba de una patrulla.

Se necesita algo mucho más sencillo: Que los funcionarios responsables hagan su trabajo, que las instituciones funcionen.

Y que la gobernadora pueda, finalmente, dedicarse a gobernar y no a protagonizar.