
Por Quetzalli Carolina Vazquez / Si Estaban Con El Pendiente
La Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) vuelve a exhibir su ineficacia, el organismo creado para proteger a reporteros en riesgo hoy mantiene vulnerables a varios de ellos por no renovar a tiempo sus medidas de seguridad.
El caso de Aldair Garnica Arcos, director de Decisión Digital Noticias, es preocupante para el gremio pero no para la CEAPP; en 2025 el periodista sufrió amenazas tras evidenciar irregularidades en una carpeta de investigación y desde entonces la Fiscalía Regional ha intentado fabricar delitos en su contra.
En su momento él obtuvo protección pero hoy, pese a solicitar formalmente la renovación de las medidas ante las amenazas vinculadas con su labor informativa, no ha recibido respuesta efectiva.
El área de primer contacto de la CEAPP —la que debería reaccionar con inmediatez— ha tenido tres titulares en un año, y el pretexto para no responder con prontitud es que el anterior titular dejó un desorden administrativo, pero los errores internos no pueden convertirse en sentencia de vulnerabilidad para un periodista, porque la protección no es un favor ni un trámite discrecional; es la razón de ser del organismo.
Si algo malo le ocurre a Aldair Garnica durante este periodo sin medidas de protección, no podrá hablarse de sorpresa, será consecuencia de omisiones acumuladas y de decisiones que priorizaron la comodidad burocrática sobre la seguridad y eso pesará directamente en el gobierno de Rocío Nahle y en quienes hoy conducen la CEAPP, entre ellos Luis Ramírez Baqueiro y Tulio Moreno.
Pero hablar de omisiones también obliga a mirar al Congreso, porque es lamentable que para algunos diputados el tema de las agresiones a la prensa no merezca ni agenda ni tiempo.
En un estado donde ejercer el periodismo implica riesgos reales, dónde ha habido tantos asesinatos y agresiones, lo mínimo que se espera del Poder Legislativo es apertura para escuchar pero no la hay.
La diputada Bertha Ahued Malpica, presidenta de la Comisión de Atención y Protección a Periodistas del Congreso local, canceló de última hora una reunión con integrantes de ACOVER, quienes llevaban una agenda clara: riesgos actuales, autonomía real de la CEAPP, avances en investigaciones de asesinatos y garantías para el libre ejercicio de la libertad de expresión… La legisladora simplemente avisó que no tenía tiempo.
No hay que olvidar que hace un año, ella y el propio Esteban Bautista, presidente de la Mesa Directiva del Congreso de Veracruz, se comprometieron a revisar el mecanismo de designación de los integrantes de la CEAPP para hacer las modificaciones legislativas necesarias y garantizar una verdadera autonomía evitando que los nombramientos dependan del Ejecutivo. ¿Qué ha pasado desde entonces? Será interesante saberlo.
La cancelación que hizo Bertha Ahued, no es un simple ajuste de agenda; es un mensaje político, porque cuando la presidenta de la comisión encargada de atender a periodistas decide no escuchar al gremio, lo que se percibe es desinterés.
La relación prensa-poder no se fortalece con puertas cerradas; se debilita, y en Veracruz, esa debilidad siempre termina teniendo consecuencias.
¿Hasta cuándo el desprecio hacia la prensa? ¿Cuándo entenderán que el periodismo no es enemigo del poder, sino contrapeso democrático? Cada quien, desde su trinchera, cumple una función e ignorar no solo es irresponsable: es peligroso.
