
Por: Juan Carlos Cuevas Reyes
En Tenextepec, la tiranía de la sombra ha dado un zarpazo artero: Oscar Barrientos Avilés y Diego Jácome, hombres cuya única falta ha sido representar la voluntad de sus iguales en el ejido, han sido arrancados de sus hogares por las manos mercenarias del crimen, ese brazo armado que el Capital y el Mal Gobierno dejan operar mientras no toque sus caudales.
En el teatro de la justicia veracruzana, los guiones son tan predecibles que ya no causan suspenso.
La desaparición de Oscar Barrientos y Diego Jácome en Tenextepec ha activado, según el boletín de rigor, a los grupos de élite. José Miguel, vecino de Totalco, lo resume con esa lucidez que da el abandono: “Lo único que nos dicen es que realizan un operativo”.
¡Ah, el Operativo! Esa entidad metafísica que sirve para todo y no resuelve nada. El operativo es ese despliegue de patrullas con torretas encendidas que llegan siempre cuando el polvo de la camioneta de los captores ya se asentó en las hojas del maíz.
Para la narrativa oficial, la realidad se divide en líneas de investigación que se cruzan hasta formar un nudo ciego. Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Veracruz
Nos dicen “operativo” para que entendamos “paciencia”; nos dicen “investigación” para que leamos “olvido”. Pero entre el frío de la montaña y el humo de las protestas, los vecinos de Tenextepec y Totalco ya aprendieron que, en este Veracruz de las mil fosas, la justicia es un milagro que solo se consigue estorbando el paso de los que mandan.
¿Dónde está la justicia que tanto cacarean los figurines del Palacio? Rocío Nahle
¡No existe! Para el campesino, para el que suda la tierra, solo hay olvido. En tanto que los funcionarios se regodean en sus despachos alfombrados, discutiendo presupuestos que jamás llegan al pueblo, nuestros hermanos son cazados en la madrugada ante la mirada impávida de una fuerza pública que solo sirve para reprimir la protesta, pero se vuelve ciega y sorda ante el secuestro.
¡El bloqueo en el trébol de Cruz Blanca es un grito de dignidad!
Es la respuesta natural de un pueblo que ha comprendido que la libertad y la vida no se mendigan de rodillas ante el déspota, sino que se defienden con el cuerpo en la calle. Los de arriba llaman “desorden” a la legítima defensa de una comunidad desesperada; nosotros lo llamamos despertar.
¡Basta ya de simulaciones!
Exigimos la aparición con vida de los representantes ejidales. No queremos carpetas de investigación que solo acumulan polvo, ni promesas de saliva que se lleva el viento de Perote. Queremos a los hombres de regreso en sus parcelas. Fiscalía General del Estado de Veracruz
Si el Gobierno es incapaz de garantizar la vida de quienes alimentan a la nación, entonces ese Gobierno es una carga parásita que el pueblo debe sacudirse. Gobierno del Estado de Veracruz
¡Que la rabia de hoy sea la semilla de la emancipación de mañana!
¡Justicia para Tenextepec!
¡Libertad!
