4 de febrero de 2026

Por Mussio Cárdenas Arellano

Dos bombas molotov hacen arder El Calamar, su techo de palma, la estructura metálica y el mobiliario, detonando el morbo y la condena. Y Pedro Miguel, el alcalde sabio, descarta un impacto mayor. El cobro de piso, dice, no ahuyenta la inversión.

En medio del infierno, los fuegos que arrasan y abrasan, consumen el restaurant de los escándalos mediáticos, donde se bebe sin más límite que lo que el bolsillo da y hasta donde el alma aguanta, y las damas y varones terminan la juerga tirados en las banquetas del lupanar, en el malecón de Coatzacoalcos, cuando el sol comienza rayar.

Una columna de humo, al mediodía del jueves 29, alertó del incendio que acabó con El Calamar. Y se reeditó el flagelo del cobro de piso, la extorsión, el azote de los que pagan para vivir tranquilos, o no pagan y les rafaguean las casas, o los negocios son reducidos a cenizas.

Y el sabio Pedro Miguel Rosaldo García, presidente municipal, apunta que la extorsión no afecta la inversión.

Un día después, la mecánica del atentado es revelada en un video que se viralizó en las redes sociales. Trepados en una motocicleta, dos sicarios se sitúan a un costado de El Calamar. Uno de ellos toma la primera botella y prende la mecha. La arroja sobre el techo de palma del restaurant. Repite la operación con una segunda molotov. Y el fuego se intensifica. Luego extiende la narcomanta sobre el piso y huyen del lugar.

Arde entonces El Calamar y el escándalo se aviva. Decenas de videos corren en Facebook, Twitter o X, Instagram, Tiktok, describiendo que la industria de la extorsión es una industria de fuego.

Minutos después los portales en internet, El Universal, Latinus, Proceso, Radio Fórmula, vuelven a poner a Coatzacoalcos en el centro de la violencia brutal.

La narcomanta es la huella del cártel. Ahí se leen sentencias. Se amenaza, se amedrenta, se siente la fuerza de la mano criminal.

El mensaje es directo:

“Para que vean lo que es andar quemando negocios tal como lo hacían ustedes. Todos los negocios que apoyen, así quedarán. Sabemos quiénes apoyan a las lacras charras. Tantra, Nuevayol, Restaurantes, Casinos: Cártel Mafia Veracruzana”.

Una frase: “lacras charras”. La referencia es al Cártel Jalisco Nueva Generación, la organización más poderosa del crimen organizado y que trafica, huachicolea, extorsiona y siembra muerte hace tiempo en Coatzacoalcos.

Pedro Miguel se mantiene impávido, frío, inmutable ante el impacto de la quema de El Calamar. Pedro Miguel es el optimismo encarnado, el faro de las inversiones en ruta, el imán del billete grande, el resucitador de un Coatzacoalcos en coma inducido, el veterinario del elefante reumático.

Al alcalde del Bienestar le sobra lengua para inhibir el impacto de la industria de la extorsión.

Es un delito a la baja en Coatzacoalcos, dice.

Se han logrado erradicar varias bandas delincuenciales, sostiene.

La quema de El Calamar no afecta la confianza de los inversionistas, proclama.

Pedro Miguel sigue casado con que el cobro de piso no diluye los planes de inversión.

Pero la palabrería choca con la realidad. La extorsión no inició ayer. Fue el motor de la crisis, la economía estropeada, pulverizada, el misil que hizo naufragar a Coatzacoalcos.

Y Rosaldo lo sabe.

Miles emigraron. Centenares de empresas quebraron. El fuego devoró Los Mangos, no una sino varias veces. Los antros del malecón cerraron sus puertas, agobiados por el asedio de los cárteles, por la exigencia de ser puntos de venta, porque si no había pago de piso habría lumbre y violencia. Plata o plomo, pues.

Empresarios célebres movieron sus negocios a Villahermosa, Ciudad del Carmen, Mérida, Veracruz-Boca del Río, Orizaba, Puebla. Apellidos conocidos se dejaron de escuchar: Chagra, González, Lemarroy.

Hecha añicos la economía, proliferaron los letreros de “Se vende” o “se renta” casa, departamento, terreno. Y los negocios fueron traspasados o cerrados.

Entre los hoteles, el Marriott cerró, y también El Varadero, City Express. Otros –Holiday Inn, NH, Extended Suits, Terranova, trabajando a medio gas.

Y llegó la crisis económica que arrasó medio malecón. Quedaron en el recuerdo Coco Beers, Edad Media, Jala la Jarra. Uno de ellos, Edad Media, reabrió administrado por un jefe narco, apodado El Caballero, hasta que fue ejecutado.

Y a otros más los arrasó la presencia narca, la vida social de Hernán Martínez Zavaleta, alias Comandante H, jefe de plaza de Los Zetas, que no salía de Porthouse (de Beto Chagra), luego llamado Capital, hoy Gaoneras (del regidor Ricardo Ordóñez). O su gusto por el antro Once Once (también de Chagra y Beto Rodríguez).

Sucumbieron los negocios de Leonel Azuela (Cool and Pool y Café Cantina), de los Gasteasoro, Neguri, Roca Rock.

El Mezcalito operó en Cocos, antes La Naranja, clausurado en dos ocasiones por un par de asesinatos y levantones. Y años después su propietaria fue secuestrada, llevada a Minatitlán y en el operativo para rescatarla murió.

Pero dice el neopolítico Pedro Miguel que la extorsión no diluye la confianza de los inversionistas. No, la pulveriza.

“El manejo de versiones –apunta el alcalde– que buscan sembrar incertidumbre proviene de sectores que no desean el bienestar de Coatzacoalcos”.

Ya no se sabe si Rosaldo peca de candidez o de algo más.

Hoy, la extorsión escala. Hoy son ataques con bombas molotov. Hoy es El Calamar como antes fue Langostino y La Bocana, quemados con minutos de diferencia.

Es terrorismo es toda su expresión. Es terror para obligar a pagar piso, a entregar cuota, a someterse al imperio del crimen.

Van calando los cárteles al alcalde del Bienestar, el sabio Pedro Miguel Rosaldo.

Y no sólo es la extorsión. Son los crímenes brutales, los ejecutados, los desmembrados, la ola de violencia que ya se deja sentir.

Pero dice Pedro Miguel que la extorsión no inhibe la inversión.

METADATO

Por una insolencia, por una farsa, Pedro Miguel ya es nota nacional. Su gobierno es tendencia en redes sociales, en medios de comunicación, en horario estelar. Y todo por la osadía de viralizar una infamia, la que involuntariamente protagonizó doña Cleotilde, una mujer afectada en su salud, atendida por el área médica del ayuntamiento de Coatzacoalcos, usado su caso para exhibir el supuesto gran compromiso social del alcalde Pedro Miguel Rosaldo García con los de abajo, los sectores que yacen en el olvido.

A doña Clotilde la muestra el edil en sus cuentas en redes sociales durante una revisión externa. Sobre su pecho, un doptone fetal, registrando los latidos de su corazón. En el texto escrito por Pedro Miguel se lee: “Atendiendo personalmente su petición, a través de la Dirección de Salud Pública Municipal, tras una valoración médica en su domicilio, logramos gestionar y canalizar con éxito su ecocardiograma y una valoración cardiológica completa en un lugar especializado”.

Y estallaron las redes. Los médicos y quienes saben condenaron la farsa. El aparato con el que se registró el ritmo cardíaco, doptone fetal, es usado para escuchar el latido del corazón de los bebés cuando se hallan en el vientre de su madre. Lo dijeron médicos. Lo dijo el doctor Jop Vicente José. “No tiene tantita vergüenza el presidente municipal de Coatzacoalcos Veracruz, jugar con la ignorancia de la gente es lo más podrido que puede haber de un funcionario público.

Hacerle creer a las personas que con un “DOPTONE FETAL” ( herramienta médica utilizada durante el embarazo para escuchar los latidos del corazón del bebé), se está valorando el corazón es una bajeza. Son unos espurios de la política”. Y la nota se hizo viral. Lo retuiteó Pedro Ferriz. Llegó a Imagen Televisión. Inundó Facebook y Twitter.

Y Pedro Miguel fue el hazmerreír. Y se le exhibió. Y se le ridiculizó. Y al tercer día, cayó la cabeza del director de Salud Municipal, Javier Reyes Muñoz, un gran médico. La culpa fue del área que maneja los mensajes digitales, que debió valorar si era conveniente o no difundir esta fotografía. Quien le metió en la cabeza que se gobierna en las redes sociales, le tomó el pelo.

En las redes sociales se destrozan las buenas intenciones y se potencia a los farsantes… Se desgrana el PRI en Coatzacoalcos, o lo que queda del tricolor. Renuncia Rafael Madero a la secretaría de Operación Política del comité municipal, harto de imposiciones y ocurrencias, de ver cambios en dirigencias de sectores no consensuados, improvisando y generando tensiones.

Deja su cargo directivo como antes lo hizo Martha Fernández a la Secretaría General. Otros más que desdeñaron sus cargos fueron Rodolfo Cortés Zamudio, secretario del Deporte; Marycarmen Carballo, secretaria de Vinculación con la Sociedad Civil, e Hiram Jared Hernández, como secretario de Asuntos Jurídicos. Quien dejó su militancia es el maestro Leonel Ordaz Hernández, priista de la vieja guardia. El reproche al líder nacional del PRI, Alejandro Moreano Cárdenas, y al dirigente estatal, Adolfo Ramírez Arana, es generalizado.

Hoy son renuncias a los cargos directivos; en los próximos meses el PRI en Veracruz enfrentará un éxodo masivo. Quedará convertido en un simple cascarón… ¿Qué le fueron a decir –o a pedir– los magistrados al alcalde Pedro Miguel? ¿Acaso recursos para concluir la Ciudad Judicial de Coatzacoalcos? Oficialmente, los integrantes del Órgano de Justicia y Administración del Poder Judicial de Veracruz y el alcalde Pedro Miguel Rosaldo García dialogaron sobre hacer efectiva la justicia para la mujer.

El argumento es, por decir lo menos, banal. La Ciudad Judicial es un proyecto a medio ejecutar, estancado en un 40 por ciento de avance, construido sobre una auténtica laguna, asignada a una constructora de Xalapa, usando materiales no propios para una región donde la corrosión es elevada y siendo herencia de un Poder Judicial cuyos magistrados ni siquiera se pararon por Coatzacoalcos cuando se formalizó el arranque de la obra, enviando a representantes, como consta en el acta que se levantó. ¡40 por ciento de avance y nadie da golpe desde hace meses! Una versión sostiene que incluso el presupuesto ya se agotó.

Y de pronto aparecen los magistrados del Bienestar posando la foto con el alcalde Pedro Miguel Rosaldo trabando acuerdos para que la justicia para la mujer sea real. Ajá…