26 de febrero de 2026

Primer ministro de Canadá, Mark Carney

Por Rebeca Solano

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió sobre el fin de un orden mundial estable y el surgimiento de una nueva realidad geopolítica, durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos.

En su discurso, sostuvo que las potencias medianas no permanecerán pasivas, sino que buscarán construir un nuevo orden internacional basado en valores, como el respeto a los derechos humanos y el desarrollo sostenible.

Carney afirmó que el mundo no atraviesa una transición, sino una ruptura profunda del orden global, en la que la geopolítica de las grandes potencias ha dejado de tener límites. Señaló que la idea de un sistema internacional regido por normas es “parcialmente falsa”, y alertó que la integración económica se ha convertido en un arma de presión política.

Inspirado en el ensayo “El poder de los impotentes” de Václav Havel, el primer ministro llamó a los países a dejar de fingir que el viejo orden funciona. Sostuvo que los sistemas de poder sobreviven gracias a la complacencia, pero se vuelven frágiles cuando alguien se niega a participar en la farsa.

Sobre la tendencia global hacia la autonomía estratégica, Carney reconoció que muchos países buscan asegurar sectores clave como energía, alimentos y finanzas, aunque advirtió que un mundo de “fortalezas” nacionales sería más pobre y menos sostenible. En ese contexto, subrayó que las potencias medias deben cooperar para resistir las presiones externas.

El mandatario explicó que Canadá impulsa un “realismo basado en valores”, un enfoque que combina soberanía, derechos humanos y pragmatismo, reconociendo la existencia de intereses divergentes y la necesidad de alianzas flexibles.

En el plano interno, destacó que Canadá está fortaleciendo su economía mediante recortes de impuestos y estímulos a la inversión, mientras que en el ámbito internacional apuesta por la diversificación de alianzas, a través de acuerdos comerciales y colaboraciones estratégicas en cuatro continentes.

Carney propuso un multilateralismo no ingenuo, basado en coaliciones temáticas entre países con intereses comunes, y advirtió que las potencias medias deben actuar de manera conjunta, ya que —dijo— “si no están en la mesa, estarán en el menú”.

Finalmente, abordó temas como la presión de Estados Unidos, el papel de la OTAN, la relación con China y el conflicto en Gaza, reiterando que Canadá apostará por la cooperación internacional, el realismo político y la defensa de valores fundamentales.