24 de febrero de 2026

Tensiones internas y presión externa colocan a Morena en su momento más vulnerable

Por Rebeca Solano

El partido Morena, que nació como movimiento político con la promesa de romper con “los de siempre”, enfrenta lo que analistas consideran uno de sus momentos más delicados desde su llegada al poder.

Tras arrasar en elecciones federales y estatales, obtener mayoría en el Congreso y ampliar su presencia territorial, Morena parecía consolidarse como una fuerza política dominante. Sin embargo, especialistas advierten que los partidos no se debilitan únicamente por ataques de la oposición, sino por fracturas internas, y esas señales comienzan a hacerse visibles.

Presión internacional y desgaste político

Uno de los factores que incide en el escenario actual es la presión internacional, particularmente de Estados Unidos, en temas como migración, narcotráfico y comercio. Con la agenda estadounidense marcando el ritmo de la relación bilateral, cada negociación representa un costo político.

Analistas sostienen que cuando un gobierno opera bajo presión externa constante, reduce su margen de maniobra, autoridad y control narrativo, lo que impacta directamente en la percepción pública.

Divisiones internas y disputa de poder

En el ámbito interno, se han evidenciado tensiones entre legisladores y gobernadores emanados del propio partido, reflejando diferencias de grupo y liderazgo.

El fenómeno que algunos describen como el tránsito de “movimiento” a “estructura de poder” implica riesgos: cuando la narrativa moral pierde fuerza y surgen casos que recuerdan prácticas del pasado, el capital político comienza a erosionarse.

Figuras clave y cálculo político

En el tablero político también se observa el reposicionamiento de liderazgos como Adán Augusto López Hernández y Andrés Manuel López Beltrán, quienes fortalecen presencia dentro del partido en un contexto de reacomodos.

Para algunos observadores, cuando las figuras políticas priorizan su proyección individual, el proyecto colectivo pierde cohesión, lo que incrementa la percepción de fragmentación.

¿Renovación o inicio del declive?

Especialistas coinciden en que los grandes movimientos políticos no colapsan por un solo escándalo, sino por acumulación de factores: presión externa, división interna, desgaste moral y ambiciones personales.

En ese contexto, Morena enfrenta un punto de inflexión: renovarse y recomponer unidad o profundizar las grietas que hoy comienzan a hacerse visibles.

El debate queda abierto: ¿se trata de una crisis pasajera o del inicio de una etapa de reconfiguración política?