
Denuncian presunto contenido “ocultista” en libros de la SEP
Por Rebeca Solano
A través de un mensaje difundido en redes sociales, una mujer lanzó un señalamiento directo contra la presidenta Claudia Sheinbaum, asegurando que en los libros de texto gratuitos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) existen contenidos que —a su juicio— promueven prácticas relacionadas con brujería, chamanismo, sacrificios y ocultismo.
La denunciante afirma que en la colección “Múltiples Lenguajes” de primero a sexto de primaria se repite un patrón de relatos vinculados a nahuales, brujos, rituales, sangre, sacrificios y deidades prehispánicas, señalando que más del 70% del contenido del libro de sexto grado giraría en torno a estos temas.
Entre los ejemplos que menciona están referencias a figuras como Camazotz (el “murciélago de la muerte” en la cosmovisión maya), relatos sobre dioses prehispánicos asociados a sacrificios, así como menciones a chamanes, hechicería, astrología y plantas alucinógenas como el peyote dentro de contextos culturales e históricos.
La mujer sostiene que estos contenidos no representan un rescate cultural, sino lo que calificó como “adoctrinamiento espiritual oscuro disfrazado de cultura mexicana”, argumentando que la reiteración de estos elementos podría normalizar prácticas esotéricas entre menores de edad.
Asimismo, criticó que mientras el gobierno impulsa campañas antidrogas en escuelas, en los libros —según su interpretación— se hace referencia a plantas utilizadas en rituales tradicionales, lo que considera contradictorio.
Hasta el momento, la SEP no ha emitido una postura específica sobre estas acusaciones. Cabe recordar que los nuevos libros de texto han sido objeto de debate público en los últimos años, particularmente por la inclusión de contenidos relacionados con cosmovisiones indígenas, pensamiento comunitario y rescate cultural.
Especialistas en educación han señalado previamente que muchos de estos relatos forman parte de mitologías y tradiciones históricas de pueblos originarios, abordadas desde una perspectiva cultural y no como promoción de prácticas religiosas o esotéricas.
La polémica reabre el debate sobre los límites entre educación cultural, libertad de creencias y percepción de adoctrinamiento en materiales oficiales, en un contexto donde los libros de texto siguen siendo un eje central de la discusión pública.
