
Óscar Carmona Oropeza, delegado regional de Bienestar
Por Alberto Mejía
La delegación regional de la Secretaría de Bienestar en Córdoba enfrenta señalamientos por presuntas irregularidades administrativas, que contradicen el discurso de “no mentir, no robar y no traicionar” promovido por la Cuarta Transformación.
De acuerdo con denuncias internas, Óscar Carmona Oropeza, delegado regional de Bienestar, mantendría una nómina de presuntos “aviadores”, personas que cobran salarios completos sin presentarse a laborar, lo que ha generado inconformidad entre trabajadores de la dependencia.
Uno de los casos señalados es el de María del Rayo Bernardette Hernández Serrano, quien habría percibido durante varios meses un salario de 16 mil 059 pesos brutos (12 mil 847.20 pesos netos) sin desempeñar funciones dentro de la oficina. Esta situación, aseguran los denunciantes, evidencia tolerancia y encubrimiento por parte del delegado regional.
Las acusaciones no son nuevas. En 2025, Carmona Oropeza ya había sido señalado por acoso laboral y por inflar la nómina con personal fantasma, sin que hasta el momento se conozcan sanciones o investigaciones concluyentes.
A pesar de la gravedad de los señalamientos, el delegado federal de Bienestar en Veracruz, Juan Javier Gómez Cazarín, no ha emitido postura ni ordenado auditorías, lo que ha sido interpretado por el personal como un acto de omisión que favorece la impunidad.
La situación se agrava bajo la actuación de Josué Corona Vela, encargado de Recursos Humanos, quien ha sido acusado de amedrentar a trabajadores que cuestionan estas prácticas. Mientras el discurso oficial insiste en la austeridad y la honestidad, en la delegación de Bienestar en Córdoba persiste un ambiente de protección política y opacidad, donde, al menos por ahora, nada parece cambiar.
