
México inicia año sangriento
Por Rebeca Solano
La violencia volvió a marcar el inicio del año en México con hechos que evidencian la crisis de seguridad en distintas regiones del país. El 25 de enero, once personas fueron ejecutadas en un campo de futbol en Guanajuato, un ataque que estremeció a comunidades enteras y reavivó el debate sobre el control territorial del crimen organizado.
En paralelo, en Sinaloa, el caso de los trabajadores mineros ha generado indignación nacional: diez mineros fueron secuestrados y, hasta ahora, cinco han sido localizados sin vida, mientras continúan las labores de búsqueda y las exigencias de justicia por parte de familiares y colectivos.
Estos episodios, ocurridos tan sólo en las primeras semanas del año, reflejan un panorama de violencia persistente que cuestiona la capacidad de respuesta institucional y abre un nuevo llamado social: ¿qué más tiene que pasar para sacudir la conciencia colectiva del país?
